Domingo 19 de Noviembre del 2017

Actitud presidencial vacilante, equívoca y desmoralizadora

Carta abierta a Juan Manuel Santos

 

SEÑOR PRESIDENTE:

 

El suscrito es un ciudadano del común que votó por usted. Los colombianos observamos, de cara al fallo de la Corte Internacional de la Haya, que el caso de Nicaragua nos recorta derechos históricos y de uso permanente sobre una extensión de 75.000 kilómetros cuadrados en el mar Caribe, mar de las Antillas que sin duda alguna, equivale la Mare Nostrum de la historia europea. Ese mar y esas riquezas naturales que subyacen en la plataforma continental nos han sido despojados mediante una sentencia inaplicable e injusta, que choca con la Constitución Nacional y que tiene efectos modificatorios de las relaciones internacionales con otros países del área cuyos tratados están en firme.

 

La actitud suya, Señor Presidente,  ha sido vacilante, equívoca y desmoralizadora para con la ciudadanía. Correspondía a Usted, como Jefe de Estado, convocar a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, sin distinción alguna, para enfrentar este despojo con entereza y carácter patriótico. La nación entera estaría apoyando una posición clara de defensa de la integridad territorial. Los ex presidentes todos deberían estar a su lado por razones de Estado, como lo deben estar las fuerzas militares y policiales.

 

Sin embargo, Señor Presidente, usted escogió el camino de la ambigüedad y del desconcierto. Usted y su Ministra de Relaciones Exteriores hablan un lenguaje desviacionista del verdadero problema y han dicho que se tomarán su tiempo para acatar el fallo, dizque por su complejidad. Pero esa complejidad no la encontraron los nicaragüenses. Se dedica usted, Señor Presidente, a allanar el derrotero que nos lleve a la aceptación pasiva del fallo despojatorio. Para ello usted monta un tinglado con efectos que pervierten la dignidad nacional, nos quita la capacidad de reacción y de la necesaria unidad de la nación.

 

Usted, Señor Presidente, declara que, ante todo, deben defenderse los intereses de la población raizal del Archipiélago de San Andrés y Providencia. Y viaja a reunirse con esos olvidados colombianos y a prometerles millonarias inversiones que palien más sus manifestaciones de separatismo e inconformidad, que el ideal integrador de la nación colombiana. No son los ciudadanos del archipiélago el protuberante resultado del fallo en comento. Somos todos los colombianos. Pero Usted pretende focalizar el problema con actos paternalistas similares a los que protagonizó en el Cauca con motivo de las incursiones terroristas de las Farc, en donde también se apareció con millones de pesos cargados de una solidaridad que no siente, porque Usted, Señor Presidente, piensa que todo se arregla con plata, con el dinero de todos nosotros, igual que lo hace en mantener la gobernabilidad de la llamada “Unidad Nacional” de los partidos que lo apoyan, con base en los puestos públicos y en la nómina oficial.

 

Se reúne en México con el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y posan de amigos que resolverán la aplicación del fallo por la vía pacífica. El Presidente de Colombia entrega sus credenciales de conformidad al jefe sandinista y en quince minutos queda la foto de la “fraternidad” con quien rompió unilateralmente el tratado Bárcenas-Esguerra de 1928, tratado que no tuvo presiones ni hechos de fuerza o de fraude sobre los nicaragüenses. Ese proceder arbitrario y hostil contra Colombia es la piedra angular de la actual situación y es una vergüenza para la historia de la diplomacia colombiana.

 

Para completar el tinglado de apaciguamiento de la ciudadanía, el gobierno que usted preside, Doctor Santos, retira a Colombia mediante denuncia del Pacto de Bogotá, con toda la fanfarria del caso, haciéndonos creer que se ha cumplido con el más alto deber en defensa de la nación, cuando es un mero formalismo meñique y teatral, pues al pertenecer a la ONU, es elemental que nos liga a la Corte de la Haya y a sus decisiones.

 

No aplique, Presidente Santos, el procedimiento de inmovilizar la indignación nacional que nos produce el fallo de la Corte Internacional de la Haya, mediante actos fatuos y disolventes del sentimiento de patria. Póngase la camiseta de líder del país, soliviante la unidad de la nación contra el despojo y declare en forma categórica que no cumpliremos un fallo político de una Corte politizada a favor de Nicaragua. Con un pueblo unido podemos afrontar las vicisitudes externas de nuestros contradictores. Pero si usted en su interior ha tomado, sin comunicarlo públicamente, la determinación de capitular ante Nicaragua, millones de colombianos estaremos contra Usted. El suscrito, en todo caso, no volverá a votar por Juan Manuel Santos.

 

Del Señor Presidente, con el respeto merecido,

 

Jaime Jaramillo Panesso

Ciudadano en ejercicio, con cédula No. 3336421.

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