Sábado 18 de Noviembre del 2017

Balance de seguridad nacional 2012

Al igual que en sus primeros trimestres, sigue siendo preocupante el balance de seguridad cuando está finalizando el 2012. Analizado el periodo enero-octubre, con relación al año anterior subieron de manera inusitada las acciones de sabotaje de la guerrilla contra la infraestructura económica, los retenes ilegales, las acciones terroristas y la extorsión, al tiempo que descendió de manera abrupta el número de desertores de los grupos armados al margen de la Ley. El homicidio prácticamente se mantuvo igual, con un muy leve descenso. En contraste, descendieron el secuestro y los ataques contra la Fuerza Pública.

El secuestro bajó un 9%, pero el número de casos fue mayor que en el 2009 y el 2010. La principal causa de la caída fue la reducción de los secuestros ejecutados por las FARC a partir del mes de febrero, descenso que fue del 76% durante el periodo comprendido entre enero y septiembre de 2012, con relación al mismo periodo del año anterior. Es de resaltar que Bogotá es de lejos el lugar con mayor crecimiento y concentración de los plagios. Así mismo, la delincuencia común se ubica ahora como el principal responsable de los secuestros en el país.

El sabotaje contra la infraestructura económica subió un 39% con relación al año anterior y presenta el más alto número de casos de los últimos seis años. Los atentados contra el sector petrolero aumentaron 18% y su número es el más alto de los últimos nueve años; la infraestructura energética padeció el 33% de las acciones de sabotajes y creció un 22%, siendo el más alto número de los últimos cinco años; los ataques contra la infraestructura vial concentraron el 20% de los sabotajes del 2012 y aumentaron un 200%, y estos atentados constituyen los más numerosos de los últimos diez años. Las FARC fueron responsables del 89% de estas acciones criminales.

Los ataques de los grupos irregulares contra la Fuerza Pública descendieron a nivel nacional en un 31%, pero aumentaron 125% en Norte de Santander y un 13% en Antioquia. En general, las FARC bajaron sus ataques en un 24%, mientras que el ELN lo hizo en 55%. Las modalidades más frecuentes fueron las emboscadas, seguidas de los hostigamientos y los ataques contra instalaciones militares y policiales. En orden de afectación, los departamentos de Cauca, Norte de Santander, Arauca, Antioquia y Nariño concentraron el 73% de los ataques de la guerrilla contra la Fuerza Pública. El número de bajas de la Fuerza Pública descendió este año un 22% con relación al año anterior, siendo el menor número de bajas de los últimos diez años, exceptuando el año 2008. Pero, paradójicamente, de manera simultánea, sufrió un incremento de 9% de su personal herido, siendo el 2012 el año con mayor número de heridos de los últimos diez años, principalmente víctimas de minas anti-persona. El inicio de los diálogos de paz puede haber incidido en la reducción de estos ataques, aún cuando está por verse si esta situación será temporal o más duradera.

No obstante lo anterior, según el Ministerio de Defensa Nacional, los hostigamientos, las emboscadas y los ataques a instalaciones por parte de la guerrilla se incrementaron en el periodo. En efecto, según dicho Ministerio los hostigamientos se incrementaron un 13%, siendo, según sus cifras, el más alto número de los últimos 7 años, exceptuando el año 2009, y triplicando el número de estas acciones que se presentaron en el año 2008. Así mismo, las emboscadas de la guerrilla aumentaron en 48%, que corresponde al más alto número de los últimos 9 años y triplica las ocurridas en el año 2007. Finalmente, los ataques contra instalaciones también crecieron 54%, las más numerosas en los últimos 9 años y es 10 veces las que ocurrieron en el año 2007.

Los retenes ilegales de la guerrilla aumentaron un 151%, y representan la cifra más alta en los últimos cinco años. Las FARC ejecutaron el 74% de esos retenes ilegales, aumentando un 124% en comparación con el año anterior. Es una evidencia de la expansión de la presencia territorial de este grupo guerrillero. Lo corrobora el hecho de que departamentos que no registraron el año anterior retenes ilegales, en el presente año sí los padecieron. Estos son: Cesar, Sucre, Risaralda y Guajira. Así mismo, también hubo importantes aumentos de esta práctica delictiva en Antioquia, Nariño, Norte de Santander y Cauca. El 40% de los retenes fueron ejecutados en los departamentos de Nariño, Norte de Santander y Arauca.

 

El incremento de estos retenes es un síntoma inequívoco de la expansión o la consolidación de la presencia guerrillera en el país, del aumento de su capacidad de atemorizar y controlar a la población, y de la merma en la capacidad de neutralización de estas acciones por parte de la Fuerza Pública. Adicionalmente, estos retenes en algunos casos reflejan y en otros anteceden a un incremento de la acción extorsiva contra civiles y empresas de las regiones donde se realizan, así como aumento de emboscadas y hostigamientos contra la Fuerza Pública para consolidar la presencia territorial de los grupos irregulares.

Las acciones terroristas, según el Ministerio de Defensa Nacional, aumentaron el presente año un 52% con relación al año anterior, siendo el mayor número de los últimos nueve años y duplicando las que se presentaron en el año 2007, cuando se presentó el menor número en la última década.

La extorsión también creció en el país. Según el Ministerio de Defensa Nacional este delito aumentó en 9% con respecto al año anterior, siendo la cifra más alta de los últimos siete años registrada por esa entidad. Sin lugar a dudas este es uno de los delitos donde existe la más alta cifra negra, es decir, de casos no denunciados por temor a represalias. Adicionalmente, no deja de ser sintomático que la extorsión haya crecido en la misma proporción en que descendió el secuestro, lo cual da para pensar que hubo una sustitución del uno por el otro por parte de los agentes delictivos.

El homicidio prácticamente se mantuvo constante, con un leve descenso de 1% con respecto al año anterior. Así se corrobora la tendencia de los últimos cinco años de una caída casi imperceptible del homicidio, que en el acumulado del último lustro es de 11%, lo cual contrasta con lo ocurrido entre 2002 y 2007 cuando la caída acumulada fue de 42%, es decir, a un ritmo anual casi cuatro veces mayor al actual. Hay, en consecuencia, una evidente desaceleración en la caída del homicidio. En el presente año hubo incrementos del homicidio en 14 departamentos, siendo los más significativos los ocurridos en Vichada (150%), Chocó (112%), Sucre (34%), Casanare (33%), Boyacá (21%), Norte de Santander (14%), y Atlántico (12%).

Un hecho inquietante es la súbita caída de las deserciones de los grupos guerrilleros durante el presente año. En efecto, con respecto al año anterior bajaron un 28% y se constituye en la más baja cifra de los últimos diez años, siendo tan solo una tercera parte de los desertores del año 2008, año en que se alcanzó la cifra más alta. En este descenso con seguridad ha incidido el inicio de los diálogos de paz y la expectativa de un eventual fin del conflicto. Según lo demuestran experiencias anteriores, la promesa de los beneficios de un acuerdo de paz para la guerrilla detiene las deserciones e incrementa las incorporaciones, razón por la cual si se frustra esta expectativa, al romperse los diálogos habría una guerrilla más robusta y en crecimiento.

 

* Director Centro Seguridad y Democracia, Universidad Sergio Arboleda.

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