Domingo 24 de Septiembre del 2017

Cien años de barbarie y mentiras vs la integridad

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 11/06/2017

Exclusivo para FCPPC
 

Aristóteles, filósofo Griego - Foto: suma-t.es

El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

Las guerras se llevan a cabo por falta de la más excelsa racionalidad entre los seres humanos. -Albert Schweitzer

La verdad nos liberará de todas las mentiras en que creemos. Pero tenemos que experimentar la verdad para conocer la verdad; no podemos poner la verdad en palabras. Por lo tanto, sé impecable con tus palabras. Habla con integridad. Di solamente lo que quieras decir. Evita hablar contra ti mismo y chismorrear sobre los demás. Utiliza el poder de tus palabras para avanzar en la dirección de la verdad y el amor. Miguel Ruiz

En octubre de este año recordarán los viejos rusos los sin sabores y tragedias del régimen comunista iniciado hace 100 años con su revolución. Los jóvenes seguramente estarán pendientes de la moda, el rock, el esfuerzo por sobrevivir e intentar ser felices, si no los atropella el alcoholismo y la droga. Para los que siempre han estado en el poder nada ha cambiado. No sé si los jóvenes sepan que el 6 de noviembre de 1997 se publicó ‘El Libro negro del comunismo’ que reporta sobre sus víctimas: 10 millones en la Unión Soviética, 65 millones en la República Popular China, 1 millón en Vietnam, 2 millones en Corea del Norte, 2 millones en Camboya,1 millón en los regímenes comunistas de Europa oriental, 150.000 en Latinoamérica,1,7 millones en África, 1,5 millones en Afganistán, 10.000 muertes provocadas por «[el] movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder». 38.000 a 85.000 en la España de Represión en la zona republicana durante la Guerra Civil. No sé cómo se sienta en el 2017 un joven ruso que conoce, desde occidente, la barbarie que se inició en su patria.

Tampoco sabrá que de junio a septiembre de 1957, antes de Fidel Castro, desde estos andurriales, que así nos consideraban los europeos de aquel momento, Gabriel García Márquez escribió sobre la aventura de su viaje de 90 días por los países de ‘La Cortina de Hierro’, publicada en la Revista Cromos de Colombia, Momento de Venezuela, y en 1978 por Editorial La Oveja Negra. En esa crónica Gabo experimentó el ‘algoritmo voraz’ del comunismo que, con la idea de llegar a una solución óptima definitiva, elige analizar cada paso como único, optando por la solución óptima para ese paso. Los camaradas se quedaron en el paso de la ‘revolución’ y están confundidos en los pasos siguientes de la ‘solución óptima’ sencillamente porque no han estudiado todos los algoritmos y sus infinitas posibilidades; ignorando, sobre todo, los muchos de función y estrategia política.(Me atrevo a exponer la definición de algoritmo para que nos entendamos: Se denomina algoritmo a un grupo finito de operaciones organizadas de manera lógica y ordenada que permite solucionar un determinado problema que por medio de una serie de instrucciones o reglas establecidas conocidas como una sucesión de pasos, permiten arribar a un resultado o solución. Y hay muchas clases de algoritmos. Pero, sobre todo, hay que tener en cuenta que la estructura social es cambiante y creativa.)

Sin saberlo, Gabo describió el ‘algoritmo cotidiano’ del comunismo en su libro ‘De viaje por los países socialistas’ cuyo índice nos habla de lo que encontró: 1. La ‘Cortina de Hierro’ es un palo pintado de rojo y blanco; 2. Berlín es un disparate; 3. Los expropiados se reúnen para contarse sus penas; 4. Para una checa las medias de nylon son una joya; 5. La gente reacciona en Praga como en cualquier país capitalista; 6. Con los ojos abiertos sobre Polonia en ebullición; 7. URSS: 22.400 kilómetros cuadrados sin un aviso de Coca-Cola; 8. Moscú la aldea más grande del mundo; 9 En el mausoleo de la Plaza Roja, Stalin duerme sin remordimientos; 10 El hombre soviético empieza a cansarse de los contrastes; 11. Yo visité Hungría. Después Gabo renunciaría a su propia constatación de la ineficacia del socialismo, no sé si por la fascinación de Fidel, u orgullo y conveniencia literaria para pertenecer a la exquisita izquierda que se cree superior a la derecha, cuando la simple anatomía nos enseña que la mano izquierda y la derecha se necesitan mutuamente para lavarse sus embarradas históricas y personales.¿Y qué pasó en Colombia por cuenta de la guerra iniciada por el comunismo contra el Estado? Según el Centro de Memoria Histórica, esta es la tragedia: Desplazamientos Forzados (1985 – 2012): 5.712.506; Civiles muertos (1958 – 2012): 177.307; Combatientes muertos (1958 – 2012): 40.787; Secuestros (1970 – 2010): 27.023; Desapariciones Forzadas (1985 – 2012): 25.077; Víctimas de minas (1985 – 2012): 10.189; Masacres (1980 – 2012): 1.982

¿Pero le apostarían los interesados a la verdad o la pos verdad de los hechos? ¿Existe algo que no sea capitalismo, comunismo o socialismo que le garantice al hombre la felicidad? No. Porque esos sistemas funcionan en relación con otras leyes y realidades, la moral una de ellas, que le desbaratan todos los planes quinquenales a los soviéticos, los cálculos de Wall Street, las predicciones de crecimiento económico, etc. y los argumentos de los mentirosos. Por lo que pareciera que la vida fuera un permanente sistema de corrección con escasos momentos de certeza feliz.

Hablamos de sistema político y suponemos que ese concepto de ‘sistema’ tiene que comportarse como a nosotros nos parece. Debido a ello predicamos desde un ‘sistema’ y no nos damos cuenta de las contradicciones entre lo que decimos y lo que la gente, la religión, el partido, la historia o lo que las circunstancias nos muestran y todo mundo sabe. Entonces el sistema, cualquier que sea, pierde credibilidad cuando al que deberían tirar a la caneca de la basura es al bocón o la lenguaraz del momento. Estudiemos ahora un pequeño catecismo ‘intelectual’ de la religión comunista y otros mentirosos, sin entrar en el dogma de Marx y Lenin.

1. “Socialismo o barbarie” gritaba Rosa Luxemburgo frente a los micrófonos en una rueda de prensa. ¿En dónde quedan entonces las barbaries del socialismo?

2. “La distinción entre norte y Sur no es más que otra arma para esclavizar a los pueblos” decía el difunto Hugo Chávez. Pareciera que Maduro no está de acuerdo con Chávez porque el bojote tiene otro concepto de esclavizar y una brújula diferente.

3. “La lucha de clases y la lucha por los medios de producción, son los pilares para construir un poderoso país socialista” enseñaba Mao Tse Tung. ¿Contradice la historia a Mao o los nuevos chinos entendieron lo obvio?
4. “Uno de los objetivos fundamentales del comunismo es eliminar el interés individual” predicaba el Che Guevara. Ja…Ja…Ja…

5. “Si el hambre es ley, el saqueo es la justicia” gritaba Piotr Trotsky. Y por ahí derecho seguirá el ‘derecho’ a todas las barbaridades. Parece que muchos creen y les conviene la mentira de Trotsky. ¿Será por eso que lo mató Stalin?

6. “El capitalismo no es libertad. Te roba y te hace esclavo del salario.” Así ‘explicaba’ Alexander Berkman, un anarquista lituano, el supuesto engaño que escondía el capitalismo por medio del salario; pero el tipo no proponía una economía que funcionara sin salarios. En Rusia remplazaron los billetes por cupones para mantener a los trabajadores en una dieta que les permitiera trabajar y pensar lo necesario.

7. “Los gobernantes no son otra cosa que los perros guardianes del capitalismo.” Describía así Ricardo Flores Magón, político y comunista mexicano, lo que era para él el gobierno. ¿Quién será el jefe de Santos?
8. “Cuando el pobre crea en el pobre, podremos cantar libertad y fraternidad.” Era la teoría de Hugo Chávez. ¿Entienden ahora porque todos deben ser pobres en Venezuela?

9. “Aunque suene ridículo, el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor” recitaba el Ché Guevara. ¿Será por eso que la GN está matando a sus hermanos venezolanos como actos de amor? 
10. Finalmente la cereza del pastel castro chavista. Predicaba el Sumo Santero cubano, Fidel Castro, como una revelación del más allá: “Ni los muertos pueden descansar en un país oprimido.”

11. Y sostengo que Fidel se creía el ombligo de la verdad, porque así predicaba: “Siempre he sido admirador de Jesucristo porque fue el primer comunista: multiplicó los panes y peces, y es lo que pretendemos hacer nosotros” Pero Maduro, su alumno privilegiado, no entendió la lección y prefirió la multiplicación de penes a la de los panes. Además, ya en Cuba hacen romería para rezarle a San Fidel en su tumba, como a Chávez en la propia y a Pablo Escobar en su guaca.

12. Pero Mao sí era un verdadero comunista, pues tenía las cosas claras: “El Comunismo no es amor, es una maza que utilizamos para machacar al enemigo.”

13. LA ANTOLOGÍA SANTISTADE FALSEDADES Y UTOPÍAS RECOPILADA POR JOSÉ NELSON RODRÍGUEZ MELO. “en mi gobierno no habrá delitos de opinión”, “buscaremos la paz a como dé lugar, sin entregarle el país a los terroristas como lo dicen nuestros contradictores y enemigos del gobierno”, “en mi gobierno no habrán nuevos impuestos”, “la salud de nuestro pueblo será nuestra prioridad y no dejaremos que la delincuencia la asalte”, “los helicópteros los tumbó el mal tiempo no podemos achacárselo a la guerrilla, dijo en su momento el Ministro de Defensa, pero había buen tiempo”, “mis colaboradores serán los mejores hombres y mujeres de Colombia, entre ellos no habrá corrupción y mostrarán sus declaraciones de rentas”, “no permitiré los choques de trenes, cada ente responderá por sus actuaciones”, “en mi gobierno habrá una lucha frontal contra la corrupción”, “la prioridad en mi gobierno serán los niños, las madres cabeza de hogar, la infancia desamparada, solucionaremos el hacinamiento carcelario”, “lucha frontal contra el comercio y producción de alucinógenos, el contrabando, el crimen organizado”, “someteremos a la subversión hasta hacerlos pactar la paz”, no permitiremos más secuestros”, “ningún niño quedará sin escuelas y protección social”, “ seremos intransigentes y combatiremos la corrupción que ha postrado a nuestro país”, “la contratación será transparente y castigaremos los incumplimientos en forma severa”, “no existirán delincuentes de cuello blanco en mi administración y combatiremos con especial rigor el favorecimiento y tráfico de influencias”, “defenderemos nuestros derechos a los mares y fronteras hasta con nuestra propia vida”, “nuestra Cancillería es vivo ejemplo de nuestra eficacia y desvelo en la defensa de nuestros intereses territoriales, fronterizos y tratados internacionales”, “los derechos humanos serán prioridad en mi gobierno y no permitiremos que la subversión siga con el más aterrador de los delitos como es el secuestro y los canjes de secuestrados”, “el ELN debe dejar los secuestros, los daños a la infraestructura, asesinato de policías, ataques a la fuerza pública”, “no permitiremos a las FARC hacer política armados, pues estos actos serán reprimidos por nuestras fuerzas armadas”, “perseguiremos y castigaremos a los grupos irregulares como bacrim, Urabeños, narcotraficantes, guerrilla, y toda agrupación que subvierta el orden público sin miramiento de quiénes son o cuál sea su influencia”.

14. LA ‘DESINFORMACIÓN’ DE LOS MEDIOS. “Hasta nuestros días se ha confiado en los periódicos como portavoces de la opinión pública. Pero muy recientemente algunos nos hemos convencido […] de que no son en absoluto tales. Son, por su misma naturaleza, los juguetes de unos pocos hombres ricos. El capitalista y el editor son los nuevos tiranos que se han apoderado del mundo. Ya no hace falta que nadie se oponga a la censura de la prensa. No necesitamos una censura para la prensa. La prensa misma es la censura. Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se diga.” G.K. CHESTERTON

15. La historia del ‘guerrillerito’ mentiroso. Iván Márquez decía que las Farc no tenían plata. Y ahora la Fiscalía nos informa que los bienes incautados superan el billón de pesos. Pero si Santos ha preparado un decreto para que laven su fortuna, quiere decir que tienen más.

16. Y esta es la cereza de la torta de mentiras: “Las grandes fortunas del chavismo”, “Los derroches de los nuevos boliburgueses” y “Las fuerzas paramilitares chavistas,” según You Tube. No importa que se diga esa verdad porque nada pasa; es decir, el ‘sistema’ que debería intervenir para que un estado no sea cooptado por la mafia, a excepción de algunos valientes, no funciona.

Cuando leemos o experimentamos lo anterior, la posible solución al desbarajuste que ello representa, y uno no es sino un padre de familia, esposo y profesor, como es mi caso, no puede evitar que se le arrugue el alma. Porque supone en su limitada experiencia que la solución es política. Y en parte, lo es. Sin embargo, esa política tiene que tener unas características que comienzan con las personas.

Pienso entonces en la integridad que es el conjunto de lo que aprendí, primeramente en casa y el colegio. Respeto por los demás, responsabilidad con mis tareas y el trabajo duro con mi padre, pues ayudaba en el negocio familiar; cortesía con los mayores e iguales; en la escuela: pulcritud que nos exigían con los zapatos limpios y el uniforme impecable; el uniforme, nos decían, neutraliza las diferencias sociales; disciplina que aprendí con el prefecto y las madrugadas a las cuatro de la mañana, desde los 10 años, para ayudar a mi padre y después irme al colegio. Paciencia y aguante para regresar a casa, a pie, en el sol del mediodía en Barranquilla. Con los curas aprendí el temor de Dios y los 10 mandamientos. Con mis hermanos jodones, siendo yo el mayor, aprendí a controlarme emocionalmente para no cascarles a los más pequeños que me la montaban con un defecto físico que tengo; de un tío militar aprendí la obediencia con disciplina racional y ética; y de mis abuelos la ternura que solo ellos saben dar. ¿Y en dónde se aprende todo esto? En la gran mayoría de los hogares colombianos porque la corrupción y la violencia las ejercen una minoría cuya dictadura no sabemos discernir porque, sencillamente, se nos ha borrado de la mente el concepto de integridad.

Ya de jovencito me di cuenta que no podía permitir el acoso escolar y todo lo que amenazara mi integridad física y psicológica porque en ello me iba el respeto por mí mismo. Fueron mis primeras lecciones de derecho aprendidas a la brava. Entonces hoy es claro que no permitir la tortura, la muerte, el secuestro, la corrupción, la mentira, el reclutamiento forzado, la violación, el aborto ordenado, no son parte de un discurso político, ni de los Derechos Humanos, sino de un compromiso de honradez y honestidad con uno mismo. Más adelante en la vida aprendí lo del ‘karma’ que ajusta nuestras cuentas y que sencillamente es el resultado de nuestras acciones.

Ahora bien, si alguien le preguntara a usted, querido lector, en qué espectro político colocaría usted a la persona con la descripción arriba mencionada, seguramente usted diría que es alguien de derecha, que le gusta la autoridad, que es tradicionalista. Y así es. Pero creo que el concepto de integridad sería más acertado porque le pondría carne, hueso, nervios, sentimientos, amor, conducta, creencia a esa fantasmagórica derecha que no dice nada.

Porque la integridad, no lo que se llama ‘derecha’, es lo que nos da entonces un sentido de realidad, congruencia y firmeza a nuestro compromiso político para asumir responsablemente tareas mayores. Soy entonces una persona, modestia aparte, en quien se puede confiar. Y ese pequeño aprendizaje en la familia, la escuela y el trabajo es lo que me permite entender y vivir la integridad como el esfuerzo permanente por retomar el camino de nuestra verdad, hacer lo correcto por las razones correctas, del modo correcto. Para ello aprendí, como persona educada en el pensamiento crítico, que dejaré de serlo cuando acepte como verdad algo que no ha sido demostrado. Por eso no acepto el comunismo; porque no ha sido demostrado. ¿Y cómo se prueba que el comunismo no ha sido demostrado?

Porque en Venezuela las necesidades básicas no están satisfechas (casa, alimentación, salud,) con la corrupción como único medio en manos de los privilegiados del régimen. Porque la seguridad física no existe; la del empleo está supeditada a la pérdida de la dignidad; la seguridad que da la propiedad no existe en muchos sectores y se desvanece; la seguridad que da la moral y la familia está en peligro, porque está en peligro la vida por parte del dictador. La afiliación básica que todo ser humano necesita mediante el amor, la amistad, la familia, quiere ser remplazada por la lealtad y afiliación al partido chavista, a sus líderes y mitos, como en todo régimen comunista. El reconocimiento que necesitamos es negado por la lucha de clases, las descalificaciones del régimen. No puede haber éxito en un país fracasado; y sin el éxito desaparece el principal incentivo para la creatividad y la productividad. Por lo tanto no hay confianza ni respeto. Todo lo anterior ha llevado al venezolano a no tener esperanza porque su realización como persona se ve frustrada; es decir, enfrenta la muerte del alma, en vida. Si el comunismo predicaba la utopía de ‘El hombre nuevo’ ¿En dónde está ese ser que no ha podido resolver las necesidades que nos dan la posibilidad de ser humanos?

He llegado a la conclusión que los problemas de 100 años de barbarie y mentiras disminuirían considerablemente si hubiera una voluntad política y un compromiso social, sostenidos por una educación permanente, de todos los días, toda la vida, basada en el compromiso de llegar a ser PERSONAS ÍNTEGRAS como el mejor legado para nuestros hijos y el futuro de la patria.

Y pongo un ejemplo sobre el tema de SOSTENIBILIDAD DE LA PAZ. Sin integridad por parte de la guerrilla, sus asesores y promotores, es imposible. Hace unos días leí una columna de Abelardo De la Espriella “En el pellejo de las Farc” en donde por parte del General Naranjo, Humberto de la Calle y Juan Calos Henao, Rector del Externado, el cerebro jurídico del inexistente acuerdo, destacaban el pedido de entender el proceder de las Farc.

Esos señores enfrentan una presión por parte de las Farc en el sentido de dar cumplimiento a lo pactado, so pena de un futuro incierto. Nosotros, los del común, enfrentamos el pavoroso dilema de darles legitimidad real a unos asesinos, narcotraficantes, terroristas, para decirlo de manera clara. Nosotros, LAS PERSONAS ÍNTEGRAS, debemos ser los convidados de piedra de cómo la JEP elimina gradual y selectivamente a los que combatieron a las Farc para abrirle el campo político a la verdadera élite de las Farc, los verdaderos jefes del Secretariado Secreto; la consigna es eliminar a quienes se interponen en su planes. Y eso debe ser hecho en el corto plazo para allanarle el camino a un ‘presidente de transición’ según Timochenko. Más claro no canta un gallo, señor Santos. Pero tampoco somos imbéciles para desconocer los planes a largo plazo de ese grupo que no se cancelan con una supuesta paz.

De la Espriella le pedía a esos ‘señores’ que por qué las Farc no se ponían en el pellejo de las víctimas. Yo los invito a que entiendan que ellos, asesores, ni las Farc, tienen la capacidad de reconstruir nada de lo perdido, especialmente las vidas. En cambio la sociedad colombiana sí tiene la creatividad para reconstruir, en su tiempo, esa paz anhelada mediante tradiciones culturales de perdón y nuevas circunstancias productivas, entrelazadas de manera auténtica, no forzadas por la propaganda. Pero para que tal esfuerzo moral sea sostenible, la justicia debe ser parte auténtica de ese proceso.

Olvidan los ‘asesores’ que la prédica de valores universales como remedio a la violencia no funcionan si se olvidan del contexto socio cultural y político y de las tradiciones violadas en las que ocurrieron los hechos. Somos un ejemplo claro, pero misterioso para los que se olvidan que no es lo mismo morir en un campo de batalla que ser volado por una bomba en una fiesta de cumpleaños; o ser dejado inválido por las Farc cuando se es baleado en un templo y se está en una cama de hospital por muchos años, muriendo lentamente, mientras su agresor da discursos. Que no es lo mismo estar en una cárcel porque lo condenó un juez, a morir de escarnio en la selva porque a Martín Sombra lo designaron carcelero. Ahí es cuando la ética se hace preguntas sobre lo imperdonable, especialmente cuando no ve señas de humanidad en el asesino predicador, o quien funge de vocero de las irreales intenciones de las Farc.

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Jaime Sánchez Cortés

12/06/2017 9:45 AM

Sabias palabras que muchos colombianos compartimos y que por ello el régimen nos llama enemigos de la PAZ

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