Domingo 19 de Noviembre del 2017

Educar para La Paz también debe ser educar para una Sociedad y Economía Libre

Autor(a): Actualidad  | 

Fecha: 02/03/2017

Exclusivo para FCPPC
 

Carlos Felipe Escobar Roa, rector de la Escuela Latinoamericana de Ingenieros Tecnólogos y Empresarios (Elite). - Foto: Archivo particular FCPPC

Por: Carlos Felipe Escobar Roa

Rector. ELITE – Escuela Latinoamericana de Ingenieros Tecnólogos y Empresarios

Mucho se ha hablado en los meses recientes sobre la ‘Educación para la Paz’; sobre la importancia que desde la educación se facilite el perdón, la reconciliación y que se evite que caigamos en nuevos conflictos armados. En este sentido, se ha resaltado la importancia de la formación en valores y del desarrollo de actitudes para el diálogo, justicia, responsabilidad social, respeto, tolerancia, solidaridad, compromiso, convivencia y participación. Incluso, el gobierno estableció la ‘Cátedra de la Paz’ impulsada por la Confederación Colombiana de Consumidores.

Mientras tanto, ha circulado una propuesta de ley que, vía fast-track, el gobierno habría buscado aprobar para implementar un ‘Sistema Nacional de Educación Terciaria’ (SNET) que, en teoría, contaría con los atributos necesarios para la construcción de una paz duradera y estable desde la educación.

No es el objeto de esta columna desarrollar las anteriores discusiones; no lo es apoyar o rebatir las anteriores propuestas y posiciones. Sí lo es, en cambio, llamar la atención sobre un tema faltante, esencial, en el diálogo sobre la llamada ‘Educación para La Paz’. Este tema es la Educación sobre Sociedades y Economías Libres.

Más allá, y sin perjuicio de la formación en los valores y actitudes antes mencionadas, la Educación para la Paz debe ayudarnos a fortalecer y desarrollar las condiciones políticas y económicas que mejor permitan una vida digna, pacífica y próspera para nuestros ciudadanos. Aquellas que nos permitan aspirar a una larga y saludable vida, a mejorar nuestro ingreso y patrimonio, a que se respeten nuestros derechos y a que vivamos en una sociedad en la que impere la justicia.

Estas condiciones no son otras que aquellas que explican porqué hoy el ingreso per-cápita de la humanidad creció de alrededor de USD 600 a USD 10.000 en los últimos dos siglos 1; que también explican porqué la pobreza absoluta cayó de 81,5%2 a 10,6%3 entre 1850 y el 2013 respectivamente y que la esperanza de vida aumentó de 35 a 75 años4. El desarrollo de economías cada vez más libres, en más lugares del mundo, es el elemento fundamental que explica este hito en la historia humana. Y es también el desarrollo de las economías libres el fenómeno que explica porqué hoy las mejores condiciones de ingresos, esperanza de vida, disminución de la mortalidad infantil, ambiente de innovación y emprendimiento, etc. se encuentran directamente relacionadas con el grado de libertad económica de cada nación como lo evidencian los estudios de la Heritage Foundation sobre el Índice de Libertad Económica 5y su correlación con las anteriores variables.

No son otras las razones que el imperio de la razón, la creatividad, el espíritu y la libertad de emprender las que explican que la humanidad supere hoy los grandes flagelos de su historia. 

Las masacres masivas de las guerras y las invasiones de unas naciones a otras son hoy difíciles de concebir cuando resulta cuánto más fácil y práctico comerciar libremente, globalizarse y generar riqueza sin derramar sangre. Es la libertad económica un pilar de la paz sin precedentes que hoy vive la humanidad a escala global. 

Nuestra esperanza de vida se alarga cada año, gracias a los adelantos que en su inmensa mayoría adelanta la ciencia impulsada por grandes científicos apoyados o vinculados a compañías de biotecnología, farma, ingeniería genética, etc.
Un habitante de ingreso promedio, de un país de ingreso promedio, tiene hoy mayor acceso al arte, la cultura y el conocimiento que los habitantes más privilegiados del planeta de tan solo hace un siglo; y esto, gracias a los adelantos en las tecnologías de la información y comunicación, motivados por el vibrante ambiente de innovación y emprendimiento que han sabido crear para el sector muchas regiones del mundo.

El surgimiento y florecimiento de economías cada vez más libres en más regiones del mundo es la causa última de los logros que hoy disfrutamos, quizás sin entender plenamente. Por supuesto resta mucho camino por recorrer, pero la evidencia empírica parece señalar una ruta clara.

Y, pese a esto, cabe preguntarnos cuál es la idea que tienen nuestros jóvenes egresados de la educación media, universitarios e incluso profesionales, sobre los logros del capitalismo y las economías libres para la humanidad. ¿Se conocen y entienden? o más bien nos encontramos con un discurso que condena un ‘sistema responsable de los males que hoy aquejan a nuestras sociedades como la pobreza, desigualdad, falta de acceso a la salud y educación así como del daño al medio ambiente’. Basta con referirnos al lenguaje de los ‘Considerandos’ de la propuesta de ley del ‘SNET’ para entender hacia donde se inclina la balanza; en ellos se argumenta: ‘De allí que una de las condiciones mediante las cuales se evidencia y perpetúan situaciones de explotación, dominación, injusticia e inequidad, sea la limitación en el acceso a una formación pertinente y de calidad.’   6

Y es que resulta confuso entender por qué, pese a la abundante evidencia empírica que respalda el desarrollo en todos los frentes que ha permitido el avance de las economías libres, los ciudadanos en nuestra región y en nuestro país difícilmente puedan describir en qué consiste el capitalismo, una economía libre y cuáles son los aspectos fundamentales que les caracterizan; mucho menos describir cuál es el papel del Estado en éstas sociedades y su relación para con el Individuo y la Empresa. ¿Por qué razón este no es un tema de profundo estudio en nuestras escuelas y universidades? ¿Por qué razón, además, muchos de nuestros jóvenes egresan de nuestras aulas con profundos sesgos y confusiones sobre el capitalismo y las economías libres? ¿Por qué razón si predicamos en las ‘Misiones’ de las Universidades y en los ‘slogans’ promocionales el compromiso y necesidad de ‘formar emprendedores y empresarios’, hablar de capitalismo y economías libres resulta casi un sacrilegio?. Gran pendiente y apasionante desafío el que tenemos los educadores colombianos en este aspecto.

Educar para la Paz no es solo formar en valores y en actitudes. Es también brindar elementos de juicio a nuestros niños y jóvenes que les permitan conocer y entender cómo los modelos políticos, económicos e instituciones han determinado la riqueza y pobreza de las naciones; conocer y entender porque algunas han avanzado vertiginosamente en tan solo unas décadas mientras otras más bien se han estancado o retrocedido. Solo así es posible apreciar y valorar un sistema social que privilegia la razón, la creatividad y el esfuerzo humano como elemento fundamental para construir prosperidad y riqueza y entender por qué la violencia no ha sido, ni será un vehículo legítimo para transformar, crear riqueza y desarrollar nuestras sociedades. 

Educar para La Paz también debe ser educar para entender, apreciar y mejorar la libertad de nuestras sociedades y economías.

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Francois Bourguignon y Christian Morrisson, INEQUALITY AMONG WORLD CITIZENS: 1820-1992
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