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Martes 20 de Febrero del 2018

Efectos de una masacre

Publicado en:

El Tiempo  | 

Autor(a): Plinio Apuleyo Mendoza  |

Fecha: 24/04/2015

 

Foto: entornointeligente.com

La masacre en el Cauca muestra que las Farc no están dispuestas a poner fin a sus acciones terroristas ni a aceptar un límite de tiempo a las negociaciones de La Habana. Otra realidad es la incertidumbre que reina en las FF. AA.
Luego de ver las desgarradoras imágenes de los soldados masacrados por las Farc en el Cauca, creo que ha llegado la hora de asumir realidades que el Gobierno se ha empeñado en ocultarnos.

La primera de ellas es que, lejos de facilitar el camino hacia un real acuerdo de paz, las Farc no están dispuestas a poner fin a sus acciones terroristas. Tampoco están interesadas en aceptar un límite de tiempo a las negociaciones de La Habana. Al contrario, buscan que se extiendan hasta obtener que sus más voraces exigencias sean aceptadas por su contraparte, el Gobierno.

La segunda realidad es aún más alarmante. Me refiero, una vez más, a la inocultable desmoralización de nuestras Fuerzas Armadas. A ella no es ajena una cúpula militar que sigue con docilidad las indicaciones del presidente Santos, sin tomar en cuenta los efectos negativos que tienen ciertos acuerdos en la oficialidad y en la tropa.

El afán de mostrar ante la opinión que el proceso de paz va por muy buen camino lleva con frecuencia al Presidente a tomar peligrosas medidas. Fue el caso de la suspensión de los bombardeos de la Fuerza Aérea. Presentada como un gesto de paz para acompañar el cese del fuego unilateral decidido por las Farc, acabó por producir la masacre que ha estremecido al país.

Lo dijo uno de los soldados sobrevivientes: “Los militares en tierra no somos nada sin el apoyo aéreo”. A ello debemos sumar los imperdonables descuidos de los altos mandos cuando dejaron a su suerte a los 68 soldados de la Fuerza de Tarea Apolo en un territorio controlado por las Farc y el narcotráfico, sin la presencia de un oficial capaz de conducirlos y expuestos a que durante catorce días la guerrilla siguiera sus pasos y los sorprendieran mientras dormían por cuarta noche consecutiva en el mismo polideportivo.

Ajeno al efecto que esta masacre iba a producir en la opinión pública, el presidente Santos la vio inicialmente como un “incidente”. “Lamento la muerte de soldados en el Cauca. Esta es precisamente la guerra que queremos terminar”, escribió en Twitter. Siguiendo la misma pauta, el Comandante de la Tercera Brigada ordenó desalojar de sus Casas Fiscales a las señoras de los militares que en las inmediaciones del Batallón Pichincha, en Cali, salieron a dar gritos contra el Presidente y los altos mandos. De su lado, el Comandante del Ejército amenazó con inmediata destitución a los oficiales que permitieran a sus familias sumarse a las protestas que todavía hoy hierven en las redes sociales.

Me temo que todo esto sea la última e inocultable expresión del clima de inquietud y descontento que se advierte en las Fuerzas Militares. Las razones son muchas y vienen de tiempo atrás. Cito algunas de ellas: la indefensión jurídica que tiene a 15.000 oficiales y soldados empapelados, a 2.341 detenidos y a un buen número de condenados; la reducción de las Fuerzas Militares, iniciada como anticipo del posconflicto cuando no son remplazados los soldados profesionales que se retiran; el arbitrario e injusto cierre del centro de reclusión militar de Tolemaida, con graves consecuencias para cientos de internos que fueron trasladados a un penal en Antioquia, alejándolos de sus esposas e hijos.

Según escucha uno en círculos militares, parece incomprensible que los altos mandos, en vez de salir en defensa de la institución, acepten medidas que la menoscaban. ¿Será que esta actitud se debe al ciego afán de rodear a Santos y firmar la paz a cualquier precio? ¿O influye en tal mansedumbre poner a buen recaudo las canonjías semestrales que el Gobierno ha resuelto ahora brindarles? “Primas de silencio”, las llaman muchos oficiales. Sea que se trate de una injusta sospecha o de una triste realidad, lo cierto es que delata la peligrosa incertidumbre que reina hoy dentro de nuestras Fuerzas Armadas.

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Jaime Espinosa

25/04/2015 9:44 AM

El artículo me recuerda a un terrorista que decía ” nos sale mas barato infiltrar en una base militar una unidad y mostró una tenaza para cortar cables eléctricos, que comprar un misil tierra aire” oí comentarios como “deberás y es mas efectivo” y canallas parece que nos sobran.

Jaime Espinosa

25/04/2015 9:27 AM

A opiniondemocratica, se le olvida convenientemente dos cosas fundamentales. Una: cuando Uribe asumió la presidencia el país estaba copado por los narcoterroristas de las Farc, el Eln y los feroces AUC. Acabo del TODO con las AUC, cerca de 30 mil críminales. Hoy este gobierno aún persigue a su principal colaborador, Dr. Restrepo, no los perdonan. Los jefes AUC están en carceles de EEUU. Redujo a su más minima expresión a las Farc y Eln y si no fuera por la ayuda de otros países, que nos han tenido la gran envidia, como Ecuador y Venezuela el éxito hubiese sido total. Al Ecuador fue necesario ir por Los criminales ¿o no? y cómo un día dijo Uribe, me falto tiempo. Pero además de tiempo lo otro que quiere ignorar Opinodem, es que nos habían infiltrado el Ministerio de defensa entre otros.

Jaime Sánchez Cortés

24/04/2015 9:59 AM

Las guerras o campañas no se pueden ganar o terminar asumiendo, como lo hicieron casi todos los Gobiernos durante cincuenta años, que no se puede derrotar al enemigo militarmente (curiosa conclusión sin soporte pero ardorosamente defendida por muchos medios de opinión) y el apoyo logístico por consiguiente era aparente y no real. Recuerdo cuando los soldados tenían que salir a mendigar un poco de gasolina para efectuar un mínimo movimiento. Si desde un principio los gobiernos hubieran hecho lo que hizo Alvaro Uribe, la FARC no existiría y no nos hubiera acostumbrado a vivir en medio del narcotráfico, el secuestro, el reclutamiento de niños y la extorsión. La FARC tuvo todo el tiempo y el apoyo o la criminal omisión del Estado para convertirse en una enfermedad endémica.

Opinióndemocrática

24/04/2015 8:41 AM

Todos los periodistas, aún los más respetables como usted, jamás han explicado las razones por las cuales, el gobierno de Alvaro Uribe Vélez, que tuvo 8 largos años y apoyo de los Estados Unidos, fue totalmente incapaz de exterminar los movimientos guerrilleros o llevarlos a una rendiciónn incondicional: cuando terminó ese largo gobierno, las FAR, como él les llama, se convirtieron en el cartel más poderoso de la tierra en narcotráfico.

Usted que es tan buen periodista nos puede explicar ese rotundo fracaso?

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