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Viernes 14 de Diciembre del 2018

El gran libro de la corrupción en Colombia

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 25/11/2018

Exclusivo para FCPPC
 

Corrupción en Colombia - Ilustración: semana.com

“Yo creo en mi familia. Creo en ti y en los hijos que podamos tener. No confío en la protección de la sociedad, y no tengo intención de poner mi destino en manos de unos cuantos tipos cuyo único mérito reside en habérselas ingeniado para conseguir los votos de la gente. Eso por el momento. La época de mi padre ya ha pasado. Y las cosas que él hizo ya no pueden hacerse, pues el riesgo es ahora mucho mayor que antaño. Nos guste o no, la familia Corleone debe integrarse en la sociedad. Pero cuando lo haga, quiero que tengamos un gran poder, basado, entre otras cosas, en el dinero. Quiero asegurar el futuro de mis hijos, y cuando lo haya conseguido, el destino de la familia Corleone se unirá al destino general.” Víctor Corleone, El Padrino

“El gran libro de la corrupción en Colombia” de Luis Jorge Garay Salamanca y Eduardo Salcedo-Albarán, publicado por Planeta en Noviembre de 2018, nos ayuda a entender el esquema del surgimiento de los verdaderos mafiosos ocultos del país, después de Pablo Escobar; es decir, como es posible manejar una organización criminal con un bajo perfil. Por eso el 29 de septiembre de 2018 se peguntaba la Revista Semana. “¿Podrá Duque gobernar sin mermelada?” Una triste pregunta que revela la ineficiencia física, moral y ética de nuestro sistema democrático.

Debido a la ‘historia’ de la palabreja y al uso pragmático de la misma, que la gente ignora, la metáfora política del exministro Echeverry se sigue leyendo de la manera inocente de esparcir mermelada sobre la tostada para que alcance para todos; es decir, cómo se reparte la plata de las regalías. La aprobación de la ley correspondiente le da un viso de legalidad al asunto. ¿Pero por qué hubo oposición a dicha aprobación? Porque los que saben conocen el mal uso que se le puede dar a esa plata, con visos de legalidad, por parte de los usuarios o repartidores de mermelada; y a la acumulación de poder en manos de la presidencia de aquel momento, aficionada a hacer y deshacer con las mieles del poder.

A partir de ahí ‘mermelada’ llegó a significar algo más amplio: el intercambio de favores entre el ejecutivo, el legislativo y otros interesados; lo que Álvaro Gómez Hurtado llamaba ‘el régimen’. Es decir, desde 2012, frente a las narices del país, se ha venido discutiendo la viabilidad o no de aprobar una ‘modalidad de corrupción’, con los instrumentos adecuados, para que nos parezca, políticamente, normal y legal, sin que nos demos cuenta. ¿Por qué? Porque de la corrupción se tiene una idea desfasada de la realidad que es ese mal.

El libro mencionado nos ayuda a entender nuestra ‘ceguera’ porque al ser complejo el asunto, solo nos contentamos con considerar los aspectos más escandalosos, no los que sustentan la estructura operativa y los conceptos de lo que es en realidad una macro estructura del delito. Frente a él, la actitud normal de la gente decente es asumir una posición ética o moral, sin conocer los intríngulis. ¿Pero de qué sirve esa posición frente a la realidad de un cáncer que ha invadido muchos estamentos sociales e instituciones y que para extirparlo se requiere alta cirugía política, conocimiento, tecnología, algoritmos, leyes, esquemas sociales, voluntad de logro con consecuencias que ponen en peligro la estructura del estado y la gobernabilidad? Lo más triste es que sabemos que el esquema de justicia da para que a un corrupto le den casa por cárcel, salga, no devuelva lo robado, lo disfrute, y nada pase.

Con lo anterior esperamos que en las próximas elecciones los futuros candidatos a gobernaciones, alcaldías, presidencia y senado; los promotores de la lucha anticorrupción y sus cajas de resonancia sepan de qué carajos hablan; no de los juicios populares que la gente quiere oír; es decir, es un libro para aprender a no tragar entero.

¿Puede la ciudadanía luchar contra la corrupción sin que los ‘expertos mediáticos’ confundan paso a paso, las diferencias entre la pequeña y diaria corrupción de la corrupción grande de los conglomerados; sobre cómo esas organizaciones conducen y sustentan la génesis de la ilegalidad, un asunto del que se han apropiado a conveniencia, para divulgarlo de manera superficial? ¿Sabe la ciudadanía que la corrupción quiere capturar el estado, cooptar las instituciones para operar chéveremente en un escenario de macro corrupción nacional y mundial para lavado de activos y todos los crímenes imaginables? ¿Sabe usted que la palabra corrupción funciona como un mantra mágico que justifica la eliminación de los argumentos y demostraciones racionales de parte de los linchadores del momento, debido a que a esos jueces les da pereza investigar y pensar de manera crítica e independiente? La ‘crítica’ de algunos de ellos se reduce al meme, la ridiculización, la caricatura, el chiste; es decir, lo que pide ‘la sociedad del espectáculo.’

Supongamos entonces que las anteriores preguntas y observaciones siembran en su conciencia unas preocupaciones morales y éticas más precisas. ¿Pero sabe usted si el gobierno, la fiscalía, la policía especializada y secreta, los auditores de las empresas privadas y proyectos, tienen la capacidad pragmática de desarrollar una ‘pericia concertada y colectiva’ contra la corrupción como enemigo común de la sociedad, sin que se den garrote entre ellos, para conocer, neutralizar, desbaratar las diferentes redes criminales que desangran la nación, la sociedad para no dejarle a los medios y periodistas esa tarea que nada resuelven con la agitación? Esa es la debilidad primordial del estado en su lucha contra ese flagelo: que los que hablan del tema no son los calificados para hacerlo. Pongo ejemplos.

CASO ODEBRECHT. EL FISCAL Y LOS PERIODISTAS. Hechos del Fiscal que en el 2015 no lo era. En la entrevista de la W con el Fiscal, este explicó: “Cuando Pizano se me aproximó, llegó con la idea que (Luis Carlos) Sarmiento era una víctima y su afán era que él viera(como presidente del Grupo Aval) que su cliente, Odebrecht, hacía cosas irregulares.” ¿Por qué no denunció el Fiscal? Fue enfático en que “yo acepto reunirme con él para que me entregue una investigación SUYA, no mía, y la pusiera en manos de Aval… Es una reunión de dos amigos tratando de remar al mismo lugar.”

Martínez negó que haya sido quien aseguró que existían coimas, pues insiste en que ni Pizano mismo sabía lo que tenía entre manos: “No puedo ir a la justicia como ciudadano a decir que no sé si son sobornos lo que me contó el investigador de una empresa que es privada. Por eso no llevé la denuncia; uno no puede llevar sospechas y Pizano me dijo que no tenía certezas.”Aseveró que como abogado lo cobijaba la reserva profesional y como particular, no estaba obligado a denunciar. (Fuente: GERENTE Los tres puntos de la defensa del Fiscal)Lo anterior ocurrió en el 2015, pero se le quiere evaluar con el escenario del 2018, en donde hay dos muertes misteriosas, con lo que se pretende mezcla las situaciones distintas de abogado particular, Fiscal y una investigación en curso.

Sin embargo, dice el Fiscal, con respecto a uno de los agitadores:“Petro como funcionario público sí está obligado a poner en conocimiento de las autoridades lo que sabe;” no a armar un show en la radio con fines políticos, digo yo; y además del show deslizar mentiras y suposiciones letales: “En la entrevista con Vicky, Petro llegó a afirmar que el único hombre “más poderoso” que el Fiscal era Luis Carlos Sarmiento; sinuosamente, aclaró después que no estaba acusándolo de haber matado a Pizano. Pero era exactamente lo que acababa de hacer.” (Ver: El caso del ‘controller’ Pizano por María Isabel Rueda.) Columna en la que la periodista cuestiona, además de Petro, a los medios: “¿Estaremos los medios de comunicación contribuyendo a que a la justicia la rodee una gran presión basada en sentimientos de odio o animadversión, cuando fiscales y jueces deberían gozar de un ambiente de recogimiento y análisis para actuar con independencia? Por desgracia, multitudes vociferantes quieren poner en jaque la institucionalidad de este país, siendo el peor de ellos el señor Petro.”

En el contexto anterior el periodista SUPONE que Pizano desconfiaba del Fiscal, que le tenía miedo, porque lo grabó. Pero Semana puntualiza las razones de la grabación en “El hombre que sabía demasiado” Por lo que pregunta el Fiscal: “Si desconfiaba de mí ¿por qué me visitó y entregó documentos?” Estas suposiciones calenturientas del periodista pasan a nivel internacional y The Economist escribe: “Cualquiera que sea la verdad de las acusaciones del Sr. Pizano, el Sr. Martínez, quien tiene poderosos patrocinadores políticos, no está en condiciones de llevar a cabo una investigación imparcial sobre ellos, ya que puede tener un caso ante el cual responder. Sin embargo, no puede ser despedido como fiscal general. Se ha retirado de dos de los muchos casos relacionados, colocando a un subordinado a cargo. Muchos colombianos quieren que se aparte completamente, o renuncie.” ¿Qué conclusiones saca usted del contexto anterior? ¿Puede probar alguien que el Fiscal ha violado alguna ley? No. ¿Sabemos cuáles son los pronunciamientos oficiales del Grupo Aval socio del proyecto? El 20 de noviembre publicado en Las 2 Orillas, conocemos: “Odebrecht ocultó información para evitar evidencias de sobornos”: Grupo Aval. ¿Conocemos los canales regulares que se deben recorrer entre esas dos empresas para darle cabida a una acusación de soborno o actos irregulares? Menos. Pero ya se difunden condenas y sospechas en los medios. ¿Por qué? Porque esta no es una sociedad que busca la verdad, sino el show, el espectáculo y eso es lo que nos venden.

Para empeorar la mentira con prestigio, en su columna “El Fiscal fiscalizado” Antonio Caballero afirma que las muertes de los Pizano, padre e hijo, fue un asesinato, sin tener en cuenta los pronunciamientos inconclusos de las autoridades que no han afirmado tal cosa. Si tiene pruebas ¿por qué no las presenta? De ese tamaño es la irresponsabilidad que manejan algunos comunicadores y políticos como Petro. Sin embargo el 21 de noviembre el CTI informa que Pizano manipuló el recipiente del veneno. La cosa ha llegado a tal punto de irresponsabilidad que en“comunicado, firmado por Inés Elvira Ponce de León, la viuda de Pizano, y sus hijas, Juanita y María Carolina, plantea que las grabaciones que se han revelado han sido editadas y que su publicación, más que ayudar a encontrar la verdad en el caso, pretende poner contra la pared al fiscal Martínez. De hecho, expresamente manifestaron su confianza en las investigaciones que adelanta la Fiscalía. (Ver en El Tiempo: Familia de Pizano exige revelación total de grabaciones con Martínez.)

Por eso, la gente desinformada o confundida no entiende que porque exista una grabación en donde aparece la voz de una persona, no necesariamente ese ciudadano tenga que estar cometiendo un delito. No se dan cuenta de que son víctimas de ‘escenarios de sospecha’ hábilmente construidos para linchar al Fiscal. ¿A quién le interesa que salga el Fiscal? ¿Se acuerdan del complot que la mafia le montó al general Naranjo cuando lo nombraron Director de la Policía en el 2007? De ahí que un investigador serio siempre analice las circunstancias de modo, tiempo y lugar. Por otra parte, ni The Economist ni el periodista de marras investigan a fondo para enterarse que en el 2016, apenas posesionado, Néstor Humberto Martínez propuso lo que The Economist reclama en el 2018. Leer: “Fiscal general presenta tres proyectos de ley para aumentar la transparencia.” Según el Fiscal esos proyectos que permitirían fijar normas que regulen el remplazo del Jefe del ente acusador ante la ausencia absoluta; o cuándo debería nombrarse un fiscal ad hoc y el control de la finanzas del órgano investigador. Sin embargo, esos proyectos fueron hundidos en el Senado y ahora pareciera que se les quiere revivir.

Con todo lo anterior, veamos ahora uno de los textos reducidos que se conocen del intercambio entre el Fiscal y Pizano en el contexto especializado que suministra EL GRAN LIBRO DE LA CORRUPCIÓN EN COLOMBIA. Preguntemos: ¿Por qué Pizano no podía tener certezas de un delito y tenía que recurrir a su amigo Néstor Humberto Martínez?

Porque usted, como ciudadano, puede leer 50 noticias de corrupción a través de los medios; como auditor puede revisar facturas, cuentas de cobro, contratos, constatar, escribir a sus superiores que no le paran bolas por lo que deberían ser investigados; puede tener información confidencial, etc. Pero estos son indicios, no pruebas judiciales. Con eso usted puede dibujar un MAPA que le permita VISUALIZAR cómo se conecta la corrupción de su empresa o institución con un contexto más amplio llamado MACRO CORRUPCIÓN, que puede ser la de una empresa, un estado, un país, para empezar a entender la magnitud delo que usted vislumbra, pero no domina con certeza como es el caso Odebrecht; o intentar profundizar la inserción de Odebrecht dentro de una corrupta estructura mayor como Lava Jato.

Pero aun con ese mapa usted no puede tener conocimiento probatorio de quién es testaferro, intermediario, operador de soborno, narcotraficante, cómplice de lavado de activos, lavador de dinero, miembro de un cartel; para saberlo usted tiene que tener toda la infraestructura de investigación de delitos para determinar, mediante seguimientos, grabaciones, delaciones y muchos otros instrumentos, quién modifica contratos, planea la distribución financiera de la coima, apoya a la contabilidad fraudulenta, coordina reuniones del ‘negocio’, establece compañías de papel o falsos contratos para el fraude, interfiere el accionar de la justicia, etc. Además, generalmente los involucrados son funcionarios o particulares ‘impolutos’ con los que no cabe ninguna presunción delictiva. No puede saber cómo esos delincuentes, funcionarios o particulares se relacionan con otros funcionarios, políticos, instituciones, compañías, ministros, etc. Para establecerlo usted tiene que tener acceso a órdenes especiales de jueces para interceptaciones, seguimientos etc., después de comprobar razones válidas. Menos puede saber cuál es la relación o conexiones de esas personas con el sistema financiero nacional o internacional o con particulares que utilizan como máscara sus actividades profesionales.

Es decir, usted como particular difícilmente tendría las capacidades para probar un delito de esa magnitud. Y tampoco he visto que nuestros periodistas tengan esa habilidad. Es decir, no podemos remplazar la Fiscalía que acusa, ni los jueces que exigen pruebas, con meras suposiciones. Por ese motivo en Colombia se dice que aquí no pasa nada; porque una cosa es la percepción de lo que puede ser delictuoso y otra es la prueba; una cosa es lo que le pide a usted la opinión pública o las leyes y otra las exigencias de verdad de su propia conciencia. Por eso el Fiscal, siendo muy buen abogado consulta, de manera responsable, con otros abogados. ¿Podría suponer usted entonces que nuestros investigadores secretos en vez de tener un palmarés de policías u hombres de armas, deberían ser más bien auditores y contabilistas? Palomari, el contador, fue quien dio las claves para desbaratar el Cartel de Cali. Y esos son los ‘investigadores’ preferidos del FBI después de pasar por Quántico.

Como una experiencia pedagógica de la complejidad del asunto vaya a la página 288 del libro mencionado. Usted ve el gráfico 11: el Nodo / Agente Odebrecht, sumamente complejo, que incluye cientos de empresas, países, sus interrelaciones y que hace parte del gráfico 12: la sub-estructura Odebrecht extraída de la estructura Lava Jato. Entonces usted, si es realista, llega a la misma conclusión que llegaron los autores especializados del libro: “Se trata de estructuras criminales, por ejemplo, en forma de red, de una complejidad tal que supera la mera capacidad humana de análisis.” (Pág. 17). Por eso ninguna fiscalía o genio del análisis puede abarcar, ni describir, de la noche a la mañana, para la superficial Sociedad del Espectáculo que somos, UNA VERDAD JUDICIAL DEFINITIVA Y SU CONEXIÓN POLÍTICA O PRIVADA que nos permita señalar con justicia y veracidad, algo que los promotores del escándalo llaman ¡TODA LA VERDAD! Esa verdad toma tiempo, trabajo especializado, y enfrenta muchísimas dificultades.

De ahí que las altas esferas que conocen el asunto, o quienes pretenden tener conocimiento de esas ‘altas esferas’ dicen que la corrupción viene de muy arriba y mucho más allá. Lo dicen porque no han sabido establecer, ni conocen, el verdadero, completo y complejo mapa de la corrupción. Cuando usted descubre que ‘esa pendejadita sistémica’ es un enemigo que usted no conoce en su totalidad y que por ello se siente en peligro ¿qué hace? Y, a su vez, ¿qué es lo que esa superestructura de corrupción está dispuesta a hacer? Usted tiene estas opciones:

1. Acudir a la más alta instancia de poder, alguien confiable dentro del estado; p. ej. el Presidente. Pero si esa persona está en la jugada ¿qué pasa? Así ocurrió en Brasil, lo que requeriría de un valiente juez que meta a Lula a la cárcel para después ser remplazado por otro corrupto; o contar con un congreso que no se deje sobornar. Así se condenó a Rojas Pinilla.

2. Como protección hablar con amigos, periodistas para denunciar ante los medios, AL VER QUE SUS JEFES NO LE PARAN BOLAS. Los medios arman alboroto y a usted le ponen escolta; pero usted se convierte en objetivo de los criminales.

3. Huir, esconderse con su familia como testigo protegido. Puede hacerlo en EE.UU., pero en Colombia es dudoso que pueda utilizar esa opción porque no hay garantía de que el esquema no esté permeado por la corrupción.

4. Hacerse miembro del esquema corrupto. (Pizano no quiso ser parte de ese mundo porque tenía dignidad; por eso temía por su vida.)

5. Si no se vincula con los delincuentes, usted sabe que desde los cientos o miles de enemigos que conforman la red criminal puede venir el atentado. No vuelve a tener vida. Usted no tiene garantía de nada, a menos que, como en China y otros países se declare la pena de muerte para esos enemigos de la sociedad. Así, por lo menos, se lo pensarán dos veces. Pero aquí somos muy respetuosos de los derechos humanos de los bandidos.

6. Finalmente, usted puede considera el suicidio como una salida digna ante la acumulación de injusticias que ve. “La posibilidad de que lo detuvieran martirizaba a Pinzón. (Por lo del túnel Tunjuelo – Canoas en el 2009) Yo no voy pasar por esa injusticia y no voy a permitir que mi nombre y mucho menos mi familia pasen por una vergüenza y un deshonor. Antes de que eso ocurra, de que el CTI venga por mí, me pego un tiro.” (Fuente: SEMANA La tragedia de la familia Pizano, Edición 1907)

7. A su vez, una estructura de corrupción discreta estaría dispuesta a: desacreditar, acosar mediáticamente, amenazar, hacer seguimientos, mandar mensajes, hacer llamadas, sobornar, enredar judicialmente, y finalmente matar. Las que no son discretas, como era la de Pablo Escobar, proponen: plata o plomo.

¿Qué impide discernir el panorama anterior? Que se perciba o se crea que la ilegalidad como práctica social normal no merece la preocupación ni la solidaridad de nadie hasta cuando toca los propios intereses. Fue lo que le pasó a Pizano. Pero olvidamos que la insolidaridad ante esa ilegalidad es el principal obstáculo para consolidar una sociedad bien ordenada, de gente decente, que impida convertirla en un caos. Ahora bien, como el clientelismo y otros delitos hacen parte de lo ilegal ¿en dónde se tendrían que dar, conscientemente, los primeros pasos ejemplares? En muchos estamentos. Lo anterior sería lo que se tendría que considerar bajo la visión tradicional de la corrupción.

¿Pero qué pasa cuando la corrupción es el resultado de las fallas administrativas del estado y la justicia que solamente los especialistas conocen; por ejemplo, con las licitaciones hechas a la medida; o la compra de derechos de sentencias y conciliaciones judiciales en contra del estado para que ciertos particulares ‘maduren ‘un gran negocio con los tiempos lentos de los pagos del estado? Aquí empezamos a vislumbrar la realidad dela ‘captura del Estado’ que nadie ve y cuyo concepto fue introducido por el Banco Mundial. Significa el intento de empresas o grupos delictivos, como fue el caso de la Constituyente, para influir en la formulación de leyes, políticas y reglamentación a cambio de pagos ilícitos. (Ver: Escándalo en Colombia por un vídeo que muestra al abogado de Escobar sobornando a un diputado. El País, 18 de agosto de 1991 por Pilar Lozano)

¿Y cómo se diferencia esta ‘modalidad criminal de lobby’ del legalmente utilizado? Es muy difícil. Sin embargo, cuando los bandidos se descaran porque el estado es débil y su debilidad es fomentada mediante la crítica mediática interesada, entonces van de frente a su captura por medio de la intimidación (Pablo Escobar y el narcoterrorismo) o una ‘legalización’ de su condición para utilizar sus redes desde dentro del estado (Farc). Ahí es cuando nos encontramos con la sorpresa. Por lo que el libro del que venimos hablando describe la metodología de la captura en la página 47:

“En este contexto, se trata de un proceso de captura del Estado más profundo y amplio que abarca diversos (i) tipos de agentes intervinientes, (ii) motivaciones y propósitos, (iii) medios de relacionamiento entre agentes y funcionarios para interferir y subordinar decisiones estatales, (iv) ramas, instancias y niveles de la administración pública, y (v) tipos, durabilidad y gravedad de impactos tanto grupales como sociales.”

Por otra parte ¿No le parece a usted ‘casual’ que las marchas estudiantiles ‘coincidan’ con el escenario de la discusión de la ley tributaria y el IVA; y a lo anterior se recicle el escándalo Odebrecht para enlodar al Fiscal? ¿Será que es la ‘gente’ la que pide que el Fiscal renuncie o alguien interesado en que no se conozca la verdad de Odebrecht? ¿Es ‘coincidencia’ que se le hagan encuestas a Duque a los 100 días para establecer una supuesta ineficiencia? Esos propósitos interrelacionados y coordinados en un momento crítico, mediante encuestas con cajas de resonancia en los medios, cuando en el gobierno Santos ni siquiera se mencionaban, son la nueva forma de oposición para obtener prebendas sin medir ni discutirlas consecuencias, preparando el escenario catastrófico para las próximas elecciones. De esa manera se captura el Estado y se influye en la opinión para un ‘nuevo’ gobierno; desde abajo hacia arriba, desde dentro y del exterior. Esa fue la metodología utilizada en Venezuela.

Para entender cómo se fragua la captura imaginemos, con el siguiente procedimiento, una red criminal conformada por agentes legales e ilegales. Usted debe graficar o dibujar los diferentes agentes unidos por líneas y tipos de relaciones sociales; con indicadores de importancia de centralidad de mando que operan con métodos indetectables de comunicación con los medios (filtración), bien protegidos política y socialmente; y profundamente comprometidos con el delito, bien sea por las relaciones de familia, amistad, o con agrupación delictiva, o por miedo al castigo. En ese gráfico usted debe reflejar todos los modos de operación y relación para evaluar la complejidad del asunto. Es como un ‘blue print’ que elaboraría un especialista que no existe: un ingeniero de criminología.

Un ejemplo muy conocido de este sistema es la mafia italiana en donde hay cuatro organizaciones principales: la Cosa Nostra (Sicilia), la Camorra (Campania), la ‘Ndrangheta (En Calabria; ejerce su poder en silencio convirtiéndola en una multinacional del crimen que le permite desfigurar o ‘comprar’ cualquier sistema democrático) y la Sacra Corona Unita (Apulia). Toda esa organización está bajo un capo di tutti capio jefe de todos los jefes con influencia y contactos en todos los estamentos. Los nombres de los jefes de cada mafia son conocidos y buscados; capturados, acusados y condenados; pero al jefe de los jefes no se le nombra. ¿Por qué? Es intocable. ¿Por qué? Por la corrupción profunda que lo protege. Lo mismo ocurre en EE.UU.

Por otra parte, en Colombia, además de las conexiones con la mafia italiana, (Ver: La mafia italiana, detrás de los grandes cargamentos de cocaína que llegan a Europa) se han nombrado, en diferentes momentos, el grupo de los seis, el de los once (Carlos Castaño) y el Secretariado Secreto de las Farc en donde tienen asiento personajes importantes según lo denunció el Coronel Hernán Mejía en el capítulo 45 de Los informantes. Pero esos grupos son los de los simples ‘operadores’ de una macro estructura de corrupción cuya jefatura no se conoce y que permea sectores respetables de la sociedad, como lo plantea el padrino en la cita que inicia este texto.

En la página 111 usted verá el gráfico “Distribución radial uniforme con ubicación y tamaños en función del indicador de centralidad directa – Red de Soledad”; en la 211 usted entiende los componentes de una red criminal con las siguientes características:

1. Cantidad de nodos/agentes

2. Cantidad de interacciones

3. Tipos / roles de nodos / agentes

4. Tipos de interacciones

5. Concentraciones porcentuales de tipos / categorías de nodos / agentes

6. Concentraciones porcentuales de tipos / categorías de interacciones

7. Hub o nodo/agente que concentra interacciones directas; es decir, nodo/agente que registra el mayor indicador de centralidad directa.

Con esa metodología descriptiva se entiende cómo diferentes regiones e instituciones de Colombia han sido cooptadas o se han desarrollado ciertas operaciones delictivas: Soledad, Atlántico cooptada por los paramilitares; Operación Fujimori – Montesinos, Farc; operación del ELN en Arauca; paramilitares en Córdoba; Farc en muchos municipios y regiones del país, etc. Pero al desconocer o hacerse el pendejo frente a la modalidad Nº 7 explica por qué casi nunca caen peces gordos. Además que al jefe del Nº 7 casi nunca se le conoce. También explica por qué el narcoterrorismo ha sido neutralizado a medias; se enredan decisiones importantes; por qué existen diferentes carteles que mutan; por qué se vuelve creíble cualquier cortina de humo o la especulación calenturienta del renombrado comentarista de turno. Sencillamente porque no se conocen los diferentes disfraces reales que sustituyen la verdad; por eso, estimado lector, cuando se le aparezca el lobo de la corrupción balando como oveja, convénzase de que es un lobo muy astuto que aprendió a balar y disfrazarse.

Cómprese el libro, Presidente Duque; porque hay muchos lobos balando con el disfraz de la democracia, POSIBLEMENTE al servicio del desconocido y rico jefe mafioso de alto turmequé, como el Padrino, sin que ellos lo sepan, supuestamente. Debido a todo lo anterior para el caso Odebrecht, para desenredar todo el ovillo de corrupción, el Procurador Carrillo ha propuesto, nada más ni nada menos, que la creación de una Fiscalía ad hoc. Por algo será. El tamaño y la complejidad del chicharrón lo ameritan ahora que sabemos que no se ha conocido toda la verdad de los sobornos, ni otras cosillas.

Para finalizar debemos advertir que los hechos y análisis presentados por los autores en “El gran libro de la corrupción en Colombia” se basan en documentos y archivos judiciales, y en entrevistas publicadas en medios de comunicación, no en suposiciones calenturientas de los autores. Desafortunadamente estas publicaciones serias e informadas son solo el privilegio de la academia, no de la opinión pública.

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