Domingo 22 de Octubre del 2017

La bancarrota del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica

Autor(a): Ariel Peña González  | 

Fecha: 29/02/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Evo Morales, expresidente de Bolivia - Foto: hoy.com.do

La derrota del presidente boliviano Evo Morales el pasado 21 de febrero, en donde buscaba mediante un referendo una nueva reelección que prácticamente lo catapultaba como presidente vitalicio en ese país, demuestra inequívocamente la bancarrota del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica. Esperpento montado por Hugo Chávez para convertir a Venezuela en un sanitario marxista, al reciclar los desechos del comunismo totalitario repudiados en Europa con la caída del muro de Berlín, y además pretender implementarlos en toda la región.

Pero no solo el orate de Chávez buscaba esa involución con el socialismo siglo XXI, sino que Luis Ignacio Lula Da Silva en complicidad con el genocida de Fidel Castro en 1990 ante el desastre comunista, montaron el foro de Sao Pablo valiéndose del atraso conceptual e ideológico de la región, para crear una especie de Unión Soviética Latinoamericana de la cual el finado presidente castro comunista venezolano fue su más conspicuo patrocinador.

Algunos seudo intelectuales marxistas, han alegado que lo que fracaso en la URSS no fue el comunismo totalitario, sino el revisionismo o que el marxismo fue mal aplicado durante los 73 años que duro en el poder, pero lo cierto es que el bodrio comunista totalitario ha sido repudiado desde sus inicios en la primera y segunda internacional de los trabajadores en el siglo XIX, como siempre lo recordamos, luego no se puede insistir en formulas anacrónicas y mendaces, así se cambien de presentación o de atuendo.

En el caso de Bolivia con Evo Morales y su partido MAS(movimiento al socialismo) que es un satélite del chavismo, se ha visto de forma patética la corrupción y el estatismo ramplón, y de ahí que la derrota en el referendo reeleccionista para ese gobierno fue una ejemplar lección de libertad y democracia para ir sepultando al socialismo del siglo XXI, como ocurrió en el mes de noviembre del año pasado con la derrota del Kircherismo en Argentina o como sucedió con el desastre que sufrió el 6 de diciembre el régimen venezolano a manos de la oposición en las elecciones de la Asamblea Nacional. Todo ello lleva a una ecuación que demuestra que el neomarxismo está acorralado por las fuerzas democráticas, representadas principalmente en las corrientes liberales clásicas de las cuales también pueden hacer parte la socialdemocracia y sectores libertarios, que conocen la tragedia que le ha traído el marxismo a la humanidad.

El revés electoral que sufrió Evo Morales en Bolivia después de 10 años en el poder, prueba que la mezcolanza que ha montado el mandatario entre indigenismo, bolivarianismo y marxismo es un toxico, pues los pueblos ancestrales no pueden ser manipulados por el comunismo totalitario que tiene una visión del mundo que cabalga en el materialismo vulgar, mientras que el autentico indigenismo mediante los usos y costumbres se basa en la espiritualidad. También juntar a Bolívar con Marx es una afrenta al conocimiento, porque el padre del comunismo totalitario, ataco de una manera despiadada al libertador en una biografía de 1858, en donde trato a Bolívar de traidor, canalla y cobarde y lo acuso de haber entregado a los españoles a Francisco Miranda.

El castrocomunismo en Latinoamérica menciona que en la región hay un reagrupamiento de la derecha, y hasta hablan de una internacional orquestada por el “imperialismo” para hacer retroceder las “conquistas” logradas por gobiernos alternativos y progresistas, lo cual es una soléeme mentira, porque es el espontaneismo de los pueblos y el fracaso del socialismo del siglo XXI en el plano económico, social y político lo que ha llevado a que el foro de Sao Pablo se empiece a batir en retirada, ya que los ejemplos son patéticos en casos como el de Venezuela, que está peor que antes del caracazo en 1989, por su situación de envilecimiento y postración nunca antes vista en ese país a la cual la ha llevado el chavismo, también la corrupción en Brasil, Bolivia y Nicaragua con gobiernos autodenominados progresistas es monumental.

El fracaso del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica, es una demostración palmaria de que el marxismo o comunismo totalitario es inaplicable, pero se sigue usando por parte de sus miembros como treta engañando a las masas haciéndole promesas miserabilistas acerca de la emancipación de los pobres, para conquistar el poder político y crear un régimen de terror que esclaviza a los ciudadanos, llevándolos a un estado absolutistas del cual difícilmente se pueden librar los pueblos; subrayando que en Colombia las Farc y el Eln abrazan al engendro marxista leninista que tanto sufrimiento le ha traído a la tierra.

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