Photo Uribe
Logo Small

Martes 25 de Septiembre del 2018

¿La paz, a qué precio?

¿Qué espera la guerrilla de un posible acuerdo de paz? Sería necesario verlo con cabeza fría.

Lo leímos en este diario y sin duda es cierto: llevamos treinta años de contactos secretos con la guerrilla. Desde Belisario, todos los presidentes han querido hacer realidad el sueño de la paz. Incluso, Álvaro Uribe. A su manera, mediante una flagrante derrota del terrorismo. Con tales antecedentes, no debe sorprendernos descubrir hoy en día que desde el mes de febrero el Gobierno está jugando en Cuba esta carta. Y su propósito en sí mismo no exacerba los ánimos. El país, contra lo que algunos piensan, no está dividido entre amigos y enemigos de la paz. Por la paz nos la jugamos todos. Nada sería más grato para cualquier colombiano que levantarse una mañana y abrir el periódico sin hallar noticias de bombas, secuestros, atentados o imágenes de mujeres llorando a sus muertos.

Aquí el problema es otro. Se trata, en primer término, de saber por qué la guerrilla hizo fracasar todos los anteriores intentos de paz. Luego, cuáles deberían ser los necesarios requisitos para el diálogo. Y por último, qué aceptarían y qué no aceptarían las Farc, dada la fuerza que creen tener.

A propósito de los requisitos, el investigador y analista antioqueño Jaime Jaramillo Panesso nos recuerda que mientras se desarrollan los diálogos de paz la guerrilla propicia "ataques brutales que se encaminan a matar policías y soldados, a destruir torres de energía eléctrica, puentes y carreteras, a realizar secuestros y atentados, extorsiones y otros actos terroristas". Es cierto. Hay quienes afirman que no es justo, mientras estos hechos se producen impune y diariamente, que se dialogue con las Farc sin poner como condición el cese de estas atrocidades. ¿Una posición de la llamada ultraderecha? No, más bien es la reacción de muchos colombianos del común.

¿Qué espera la guerrilla de un posible acuerdo de paz? Sería necesario verlo con cabeza fría. Si fuese cierto, como creen algunos, que la guerrilla está debilitada, le bastaría a esta una desmovilización sin sanciones penales, según lo anticipa el marco jurídico para la paz. Pero, pese a los duros golpes sufridos con la muerte de sus máximos comandantes, su última estrategia terrorista le está dando resultados.

Según mi amiga de siempre, Noemí Sanín, tres factores la han fortalecido. El primero fue la eliminación del fuero militar, que ha permitido la más tenebrosa cacería de oficiales y soldados por parte de una justicia politizada. Doce mil militares, al ser objeto de investigaciones, están hoy fuera de combate. El segundo factor fue la eliminación del DAS, pues reconociendo que tenía serias fallas estructurales, con él se perdió un arma definitiva en toda guerra: sus necesarias redes de información. Y, por último, todo anuncio de negociación desata de parte de la guerrilla una intensificación de sus acciones armadas.

Si a estas fallas que no son solo del Gobierno, sino de todos los poderes del Estado, sumamos los ingresos que las Farc reciben del narcotráfico, sus hábiles brazos políticos, su Marcha Patriótica y el real control que ejercen en muchas regiones como el Cauca, entenderemos por qué quieren dialogar en igualdad de condiciones como uno de los dos actores del mal llamado conflicto interno. Por esa razón, no sería sorprendente -como me lo dijo un amigo con figuración en la izquierda más combativa- que la guerrilla se negara a dejar las armas mientras el Ejército mantiene las suyas. Tampoco creo que renuncie al narcotráfico ni a la imposición de políticas económicas muy propias del peligroso socialismo bolivariano.

Sí, el precio fijado por las Farc para alcanzar la paz puede ser más alto de lo que espera el Gobierno e imagina el país. No es fácil el acuerdo con una organización cuya fuerza reposa en el terrorismo.

Otros artículos en Sin Categoría

Este es un espacio para que el lector comparta su opinión sobre el contenido del portal, que puede ser expresada en forma libre y sin restricciones siempre y cuando guarde el debido respeto a las ideas ajenas y no contenga expresiones despreciativas u ofensivas. La Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia (FCPPC) se reserva el derecho a borrar los comentarios que en su opinión contravengan esos principios y deja constancia de que NO respalda los comentarios de los lectores ni necesariamente se identifica con ellos.

Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia - Presidente Vitalicio: Álvaro Uribe Vélez
Carrera 7 Número 46-91 - Tel: 3107724587 - Bogotá D.C., Colombia - Atencion@pensamientocolombia.org

NOTA: El cumplimiento de las normas y estándares técnicos dictados y actualizados permanentemente por el "WORLD WIDE WEB CONSORTIUM - W3C", fundado y dirigido por Sir Tim Berners-Lee inventor del "Web", es indispensable para mantenerlo abierto y en óptimo funcionamiento. Insólita y lamentablemente, el 99.999% de las páginas web en el mundo están plagadas de errores de programación que degradan dramáticamente su velocidad y la operación global del "Web". Por esa razón, esta Fundación siempre ha hecho grandes esfuerzos por mantener un portal técnica y estéticamente ejemplar, con contenidos interesantes y libres de errores. De los más de MIL MILLONES (1.000'000.000) de portales, éste (FCPPC) se encuentra en el minúsculo y privilegiado 0.001% que cumple todas las especificaciones técnicas y logra una calificación mínima de 98/100 en todas las pruebas de desempeño de "Google PageSpeed" y de 100/100 en las de "Pingdom", que también certifica que la velocidad de este portal es superior al 95% de la del resto de portales del mundo. Compruébelo usted mismo haciendo clic sobre cualquiera de los botones abajo:

HTML5 Válido CSS3 Válido! RSS Válido Pingdom Test Google PageSpeed