Jueves 23 de Noviembre del 2017

LA SELVA LEGISLATIVA

Publicado en:

El Colombiano  | 

Autor(a): Fernando Velásquez Velásquez  |

Fecha: 10/08/2014

 

Hace pocos días este periódico difundió una noticia según la cual el Ministerio de Justicia pretende "desaparecer" unas mil leyes inútiles, que forman parte de la manigua de cuerpos legislativos estimada por el Jefe de la Cartera en cerca de 17.000 (edición de nueve de julio). Obvio es decirlo, con ello se hace referencia a uno de los males endémicos del Estado colombiano y de muchas democracias contemporáneas, denominado como "selvas legislativas" por el jurista argentino Ramón Gerónimo Brenna.

Esta nueva modalidad de inflación, no sometida a ninguna regla ni principio, es un factor que incide en la grave crisis vivida por el principio de legalidad, pues hoy nadie conoce, obedece, interpreta y es capaz de aplicar ese monstruoso cuerpo legislativo, uno más de los modernos tiranos que impide la pacífica y armoniosa convivencia social; se han olvidado, entonces, las precisas máximas de Justiniano y Beccaria, en el sentido de que las normas deben ser claras y precisas en su redacción, de tal manera que estén al alcance y al nivel del ciudadano medio.

Así las cosas, la teoría de la legislación (por la que tanto lucharon antes Bentham, Filangieri, C. Comte y, ahora, Ferrajoli, Atienza, Bulygin, Böhret/Konzendorf, o Gretel, etc.) es abandonada, yendo desde el análisis de las posibilidades y los límites a la elaboración y medición de los conocimientos acerca de la ley, su analítica (investigación de los conceptos fundamentales de la norma, la ley y la legislación), el estudio de los órganos y los procedimientos de la legislación y los métodos para influirlos y gobernarlos (procedimientos internos y táctica de la legislación), hasta llegar a los procedimientos legislativos internos y la metódica de la misma, sin olvidar el desarrollo de las reglas generales referidas a la configuración, estructura y sistemática, el lenguaje adecuado, etc., esto es, todo aquello que toca con la técnica legislativa (Eugenio Sarrabayrouse, "La crisis de la legalidad", pp. 38-39).

Colombia, entonces, no es el país de leyes que imaginó y soñó Santander, cuando? al referirse a una organización social proclive a la civilidad dijo: "Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad"; por el contrario: es una nación que posee un ordenamiento jurídico enfermo, contaminado, víctima de un pésimo proceso legiferante y que avanza, cada día más, como un indetenible cáncer normativo. La pérdida de claridad en torno a la normatividad en vigor (el llamado principio de certeza en el Derecho), termina de llenar de desazón a todos los asociados, a los jueces y a los propios legisladores. Es más, ante semejante maremágnum también las autoridades se hacen las de la vista gorda y optan por no aplicar ninguna disposición –por pereza, abulia u olvido, o diseñan una para el caso concreto y en atención a las necesidades del momento. ¡De esta manera, todo el mundo termina convertido en legislador…

De este crudo fenómeno se reciente, en especial, el Derecho Penal que, como señala en otro de sus trabajos el jurista citado en precedencia, es hoy un verdadero "sanalotodo social" ("Teoría de la Legislación", p. 18); así ocurre con nuestros códigos penales, pues los legisladores utilizan –de forma reiterada? este instrumento como herramienta para legitimarse, para calmar a la opinión pública y, lo que es más grave, como utensilio electoral.

Bienvenida, pues, la oportuna propuesta del Ministro y de sus colaboradores que, ojalá, condujera a la limpieza general y a la revisión y actualización de todos los códigos y normatividades existentes, ello como un primer paso para recuperar la gobernabilidad y poder, por lo menos, saber cuáles leyes rigen y se invocan. He ahí, por supuesto, un buen escenario para que sociólogos, juristas, políticos y jueces serios, comiencen a jalonar un mejor mañana también en estos ámbitos, sobre todo porque se requiere de leyes muy buenas, bien escritas y justas, que ayuden a construir una sociedad en paz y enrutada hacia un mejor porvenir.

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