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Martes 16 de Enero del 2018

Las diferentes máscaras del marxismo cultural

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 28/12/2015

Exclusivo para FCPPC
 

Foto: blogspot.com

"El marxismo solo triunfará si se derrumban los valores de la civilización occidental". George Luckas

La cita de Luckas nos lleva a preguntarnos: ¿Qué sucede cuando a alguien le cambian, quitan, o engañan con respecto a sus principios y valores? Queda alienado; es decir, sustituye la realidad vivida por el discurso de otro. Seguramente habrá usted oído, dentro de los diálogos habaneros, que el gobierno le ha pedido a las Farc renunciar a “todas las formas de lucha”; y la opinión ha sufrido una campaña que va en contravía de la realidad que hemos vivido con las Farc. También percibe que el comunismo se opone al cristianismo, pero al asociar el comunismo con una idea política tradicional relacionada con el trabajo entre las masas de trabajadores, no entiende cómo lo puede hacer con la burguesía. Los comunistas siempre hablan de las ‘contradicciones del sistema,’ pero los burgueses no las asocian con las incoherencias culturales que socavan la vida diaria, pues las ven como normales; y no se les ocurre pensar que pueden ser utilizadas dentro de una estrategia política, difícil de señalar, pero ideada en la Escuela de Frankfort, que se ha asimilado a las angustias del diario vivir.

A lo anterior agreguemos que Colombia sufre la peculiar alienación de mezclar, a todos los niveles, los diferentes aspectos del narcotráfico para constituir un ENGENDRO DE INTERESES CUYO NEO MARXISMO MAFIOSO CAMUFLADO se inserta en la democracia como abiertamente lo vemos en Venezuela, se ‘sospecha’ que funciona en Méjico y otros países, para constituirse en la ‘normalidad política’ suramericana. Entonces la idiosincrasia de Chávez, la estupidez de Maduro, la división de la oposición, la corrupción de la justicia y el ejército, el escándalo, los problemas diarios, se canalizan hacia la destrucción de los valores tradicionales, presentándose de esa forma el marxismo como la nueva religión de los necesitados y burgueses que se pliegan para salvar la patria, encarnándose así el ambiente apocalíptico deseado por Luckas., siendo en realidad diferentes formas de alienación, ‘light’ o burda, según el objetivo.

Esa mentalidad se ha infiltrado tanto dentro del estamento occidental que en la Unión Europea se normaliza el impacto del tráfico de drogas y la prostitución desde septiembre del 2014 para el cálculo del PIB. George Soros, eximio banquero de la casa Rothschild dirige la legalización de la marihuana con el viejo marxista, Pepe Mujica, admirado por los ingenuos. Y cuando Putin le espeta a Obama que el sistema financiero internacional necesita la plata de la droga, pues apalancó a los bancos británicos en la crisis del 2008; o cuando Richard Grasso, Presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York se abraza con Raúl Reyes en El Caguán, estamos viendo, en vivo y en directo, que el neo marxismo mafioso tiene alfombra roja y quiere más.

Es decir, CULTURALMENTE SE VIOLA LA LEY frente a todos Y ES NORMAL. Pero no sospechamos que es una estrategia política de origen comunista, utilizada también por capitalistas sin escrúpulos con los que perfectamente se entienden. En pocas palabras: SE CREA UNA TOLERANCIA HACIA LA CORRUPCIÓN PARA QUE EL SISTEMA SE DERRUMBE SOLITO. ¿No se ha preguntado usted cuál es el trabajo subliminal de las películas de ciencia ficción del futuro que son casi todas las de una DICTADURA PLANETARIA O INTERGALÁCTICA y que a los libretistas les cuesta mucho imaginar una sociedad basada en el BIEN?

Los orígenes del marxismo cultural vienen de comienzos del siglo XX, después de la revolución rusa. Los marxistas esperaban una inminente revolución de las masas obreras en el resto de Europa, que no se dio sino en Hungría y Alemania; sin embargo, en esos dos países los marxistas no tuvieron el seguimiento esperado entre los obreros y ambas revoluciones fracasaron. ¿Por qué los obreros no se sublevaron? La respuesta a esta pregunta la dieron dos pensadores marxistas, el italiano Antonio Gramsci y el judío-húngaro George Lukács. La respuesta fue que los obreros no eran capaces de ver sus intereses de clase porque estaban inmersos en la cultura cristiana occidental; por lo tanto, era en el plano cultural donde se debía preparar la revolución. Al obrero tenía que extirpársele su cultura e historia, (por eso en Venezuela oficialmente se cambia la historia de Bolívar) mediante lo que Gramsci denominó "combate cultural", "camino largo" o la "marcha larga" que Mao ensayó en China y que debía dirigirse hacia todas las instituciones posibles: familia, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, televisión, cine, etc. Desde esos escenarios debería propagarse una anti-cultura que acabara con los cimientos y las convicciones de la cultura occidental para que la gente se adhiriera a los ideales marxistas que los obreros habían rechazado de forma natural. El ‘modelo de la familia’ en la mafia se traslada a la élite de los partidos, grupos de poder, la guerrilla, el ‘Secretariado.’

Vemos entonces que la anticultura ha encontrado expresión en todo lo habido y por haber, que el hombre corriente no sabe explicar, pero que los conocedores de la Escuela de Frankfurt sí saben manejar. Han suministrado las bases teóricas para todo descontento o estructura posible, para ir convirtiéndolo en puntos doctrinales en diferentes escenarios, o en caldo de cultivo de un inconformismo sin pensamiento, que se utiliza según las necesidades del comunismo doméstico y sus vasos comunicantes con el europeo.

 De esa manera se presenta, para los incautos, el comunismo en sus diferentes variables, como la última Coca-Cola del desierto del progresismo, la izquierda caviar, liberadora, el non plus ultra de la intelectualidad. La anticultura le lava el cerebro tanto a la supuesta élite burguesa a través de sus agentes llamados: moda, progresismo, izquierda democrática; como a las clases populares con algún nivel de bienestar (Europa) o las llamadas proletarias, conformando una nueva mentalidad, la del ‘hombre – masa, según lo describía José Ortega y Gasset: ser como todo el mundo, con derechos para exigirlo todo, pero con pocos deberes. Esa es la nueva salvación.

Por eso es extremadamente ingenuo de parte del Gobierno pedirle a las Farc que dejen todas las formas de lucha porque en nuestro escenario doméstico se ignora qué el marxismo cultural, es parte de la estrategia de dominio, a través de un cambio de mentalidad acrítica, lo que hace que evitemos la pregunta fundamental frente a cualquier problemática: ¿Qué o quién nos salva? La conciencia irreductible del análisis de lo que ocurre; sobre todo de lo que se considera ‘normal’.

Así, se ve como ‘normal’ al guerrillerismo como solución; o la protesta social del 68 en Paris. O bien puede ser la justificación del genocidio blanco por parte de ISIS con pretensiones religiosas; el Inmigracionismo que se toma como invasión cultural; la victimización y criminalización de los blancos o negros y sus correspondientes movimientos de protesta; la negación de las naciones o la vivencia de patria; la explotación del feminismo; la victimización de las mujeres y criminalización de los hombres; el sexo virtual, la pornografía. La exaltación del matriarcado y ataques al patriarcado tradicional de Europa o Colombia, asignándosele la categoría de machismo. Homosexualismo y su promoción como defensa de un sano fenómeno natural. La victimización de los homosexuales, transexuales, ‘Queens’ y la criminalización de los heterosexuales. En ese escenario cultural consideremos la siguiente valla publicitaria sobre el marxismo cultural desplegada en Gijón, España, en 2008: “Soy puta, negro, marica, moro, sudaca, mujer. El diferente eres tú, IMBÉCIL.”

Así, se empieza a ver como normal la antirreligión o el odio, que desemboca en la oposición beligerante a las religiones y sus representantes oficiales o practicantes, como lo ‘natural’ de la izquierda progresista. Se considera el aborto como un avance civilizado, cuando en realidad es la persecución de la vida en el más indefenso. El más connotado ejemplo en Colombia es la permanente escaramuza contra el Procurador, utilizando su afiliación religiosa como excusa, para atacar sus pronunciamientos jurídicos. En otros andurriales vemos la defensa de un veganismo beligerante y agresivo contra quienes consumen productos animales. Igualitarismo: la negación de las diferencias naturales entre los individuos por causas varias con el mantra de Todos somos iguales. El antimilitarismo y pacifismo indiscriminado e incondicional. El desafío injustificado a la autoridad (¿Usted no sabe quién soy yo?).

Además de lo anterior, presenta el marxismo cultural una serie de características, como son: El universalismo, pues defiende sus ideas como si fueran axiomas o dogmas universales, así como la implantación de las mismas creencias, valores y estilo de vida para todos los pueblos, dañando con ello la esencia nacional de cada colectividad. Cuba y Venezuela fueron cambiadas de ser pueblos alegres, a colectividades sometidas a los caprichos de una dictadura, con cantautores y aduladores sostenidos por el régimen. Relativismo moral: contrariamente al punto anterior, consiste en la negación de verdades y valores universales. De él derivan el todo vale; con mi cuerpo hago lo que quiero; mientras no me afecte me da igual…

Hedonismo: búsqueda a toda costa del placer gratuito y vacío. Fácilmente apreciable en los movimientos hippies. Creencia de que los medios justifican el fin. Apoyo a la legalización de determinadas acciones contrarias al buen funcionamiento de una sociedad humana, y contrarias a la ética más elemental, como el aborto libre, el consumo de drogas, la prostitución, e incluso, en los casos más radicales, la pederastia. Características fundamentadas directamente sobre el relativismo moral.

Creencia de que todo cambio es para lo mejor. Oposición al conservadurismo (que en muchos casos, puede ser visto como el antagonista del marxismo cultural o progresismo). Producción de arte degenerado, o apoyo al mismo. Creencia a pies juntillas en las versiones oficiales de la historia. Rechazo del revisionismo histórico.

Un antifascismo muy profundo, por ser sin duda el fascismo la ideología que con mayor contundencia se opuso al marxismo cultural en Alemania e Italia, y a todo lo que éste defendía o defiende. De tal manera ha tenido éxito esta estrategia que hoy ser ‘fascista’ es un insulto; pero nadie sabe por qué Hitler y Mussolini se oponían al comunismo. Una aversión profunda a todas las ideas que contradigan al marxismo cultural. Uso de las amenazas, del argumento autoritario del intelectual, del señalamiento de las debilidades de las personas, de todas las falacias habidas y por haber; y cuando ya nada de eso resulta, vienen los ataques directos a los opositores, mediante la censura, el amedrentamiento judicial, o el atentado personal.

Con todo lo anterior en Colombia se han fraguado dos canales políticos ‘respetables’ a donde se arroja al objetivo interesado para ser apabullado; los de derecha, por una caterva de gamberros que no ven bien la crítica al proceso de paz, las Farc /ELN, narcotráfico, corrupción, el marxismo cultural y sus adláteres; y los de izquierda, apenas tocados por un comunicador valiente, cuando el crimen o el delito son inocultables. El canal izquierdoso utiliza para sus fines a los columnistas de renombre; la defensa de la derecha cuenta con la opinión mayoritaria del país, pero sin órganos de difusión contundentes. Así el marxismo cultural, en el que se exhibe ‘la paz’ como una reina de belleza escoltada por su edecán en la barca que se desplaza por el mar dormido de la opinión, se dirige a una fiesta de disfraces y pijamas. Por eso ver para creer como dice la sabiduría popular, cuando te tratan de adoctrinar, con diferentes modalidades de la ‘corrección política.’

La versión utilizada en Colombia para esa corrección crea un nuevo lenguaje alrededor del llamado proceso de paz, una institucionalidad paralela que refunda la justicia como en Ralito, un nuevo comportamiento social de adhesión al régimen, so pretexto de minimizar el daño que se pueda hacer al ideal de la paz.

Por ese motivo, el conocimiento del marxismo cultural manejado por Obama, y aplicado a la alta política, lleva a que Irán y EE. UU. Firmen un acuerdo nuclear basado en VERIFICACIONES, no en incondicionales actos de fe, como pretende Santos que hagamos con las Farc. Lo de Irán / EE.UU. se llama responsabilidad entre enemigos serios. No es lo que ocurre entre los ‘enemigos’ domésticos que en realidad son compadres enemistados, por lo que les es fácil ‘cuadrar’ las cosas, con una Cuba libre en Varadero.

Me he enfocado en lo que dicen El Tiempo, El Espectador, el Comunicado conjunto Nº 60 emitido desde La Habana, el Borrador Conjunto del 15.12.2015. Los noticieros de RCN y Caracol, los comentarios del barbero del barrio y las fuentes confiables de Palacio.

Alguien me dijo: “Pedro, párale bolas a la palabrita ‘integralidad’, (BC15.12.2015) pues cuando preguntes concretamente por ‘el reconocimiento de responsabilidad’ te van a decir que esta debe entenderse de manera integral con ‘el esclarecimiento de la verdad’ sobre el conflicto (múltiples causas, orígenes y efectos) como parte de un ‘derecho’ de la víctima. No sé si entiendan los eruditos de la paz que muchas madres solo quieren saber dónde están los huesos de sus hijos.

Pero la verdad es: “Entregar a los familiares un reporte oficial y detallado de la información que se ha logrado obtener sobre lo acaecido a la persona dada por desaparecida, AL TÉRMINO DE LA EJECUCIÓN DEL PLAN DE BÚSQUEDA CORRESPONDIENTE. Los restos no identificados o no reclamados por sus familiares deberán ser preservados y estarán a disposición de las autoridades competentes para la SATISFACCIÓN de los derechos de las víctimas.” (Pág. 15) Así, a la víctima supuestamente se le ‘satisface’ un derecho, pero se le vuelve a herir el corazoncito de la dignidad.

Por otra parte, El Tiempo dice que “las Farc van a reparar a las víctimas participando en la recuperación de sus restos.” (La ruta para reparar a las víctimas y finalizar la guerra) Comparé con lo que leí desde la página 17 a la 21 que corresponde al Nº 5.1.1.2 del BC15.12.2015 “Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto”; dice que el Gobierno y las Farc ‘acuerdan’; me concentré en la sección de ‘Conformación ‘de la Unidad que habla de la Cruz roja, diferentes comisiones, pero no encontré a las Farc por ningún lado. Alguna mención se hace que darán información. La única institución que claramente asumiría su tarea es el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. ¿Quién miente y qué pretende? Si la ‘unidad’ ni siquiera está conformada ¿por qué se presenta como un hecho lo que es quizá el comentario de algún desinformado, haciendo surgir una falsa esperanza en la víctima? ¿Quién tiene responsabilidad de qué en lo ‘acordado’?

Siguiendo en esa tónica, en su columna “Todos” (El Tiempo, 12.18.15) Álvaro Sierra Restrepo dice: “Las Farc aceptaron pasar por un proceso judicial y que no habrá amnistía para ciertos delitos. ¿Alguien ha medido el calibre sin precedente que tiene esto para cualquier grupo que justifique sus acciones como rebelión frente a un Estado injusto y violento?”

Colombia no es un estado injusto ni violento; la teoría Roxin ha fallado en armar esa mentira. Es imperfecto. Un estado es una entelequia conformada por personas. Y dentro de esa imperfección hay personas o grupos que han ejercido la violencia y la injusticia, que no ha sido respaldada por el estado, porque esas personas o grupos son perseguidos por las leyes y la constitución. Al decir que el Estado, conformado por seres reales, es ‘injusto y violento,’ se acusa irresponsablemente a quienes somos honestos y directamente sostenemos a ese Estado con el pago de nuestros impuestos y obligaciones; y a los que sin ser contribuyentes no tienen cuentas pendientes con la justicia; es decir, se atropella a todo un país con esa aseveración. Con lo anterior el periodista apoya, sin darse cuenta, UNA FALACIA DE LAS FARC QUE NO CONTRIBUYE A LA PAZ. Pero ¿Cómo hacen punible las Farc la falacia de un estado violento e injusto? Aquí viene el otro engaño que se traga Sierra.

En la página 28 del BC15.12.2015 detectamos una pizca del veneno total, en relación con la ‘interpretación comodada’ de la conexidad del delito político. “… los delitos en los cuales el sujeto pasivo de la conducta es el Estado y su régimen constitucional vigente.” Entonces por voluntad de las Farc, aceptada por el gobierno, la Constitución cuyo ‘carácter activo’ ha generado toda la institucionalidad legal del país, ¡SE VUELVE PASIVA POR UNA OPERACIÓN DE GRAMÁTICA POLÍTICA QUE NO NOS EXPLICAN! En derecho eso se llama el Delito Imposible. En este caso la intención acusatoria de las Farc no se puede producir por falta de idoneidad del sujeto pasivo, LA CONSTITUCIÓN, que es una ENTELEQUIA, no una persona. Sin embargo, la imposibilidad del delito no implica que no se pueda dañar o socavar la institucionalidad de la justicia para hacer posible y digerible la REBELIÓN contra el estado y las personas. Esta es la estrategia del MARXISMO CULTURAL, dirigida a la destrucción de los valores e instituciones burguesas, porque la estrategia marxista basada en los conceptos económicos de Marx, o en la guerra de guerrillas, no dio resultados.

 Eso lo había previsto Gramsci quien había sido testigo en Rusia de que la “revolución” se había llevada a cabo mediante el terror, lo cual no daba garantía de resultados permanentes. Es por eso que, en lugar de la violencia, proponía la manipulación mental de la población a través de la infiltración en la educación y medios de comunicación, proceso que si bien sería bastante más extenso, generaría resultados más efectivos.

Por su parte Lukács planteaba la necesidad de sumir a las personas en el pesimismo, y hacerlas creer que vivían en un “mundo olvidado por Dios”, buscando así crear las condiciones necesarias de desesperación social que permitirían la adhesión de las personas a la causa marxista. Al mismo tiempo, afirmaba que el Marxismo debía traducirse en un nuevo movimiento que tuviese las características de una religión, aunque, por supuesto, sin la figura de un Ser Supremo. De hecho, Lukács llegó a estudiar en profundidad la secta de Baal Shem, una secta cabalista judía, además de varias herejías medievales cristianas, con el propósito de encontrar lo que él llamaba “ideas mesiánicas” que pudiesen ser incorporadas al Marxismo, así como se han incorporado al terrorismo islámico. Lo vimos en Venezuela con Chávez santificado como el Comandante Eterno, copiando la metodología de las canciones míticas al Comandante Che Guevara. Cambie al ‘Comandante Eterno’ (que sigue manipulando a través de su vocero, Fidel), por la paz y tendrá el mismo mecanismo de alienación y manipulación.

Por eso hay que destruir culturalmente las instituciones de occidente o las de un país para capitalizar ese descontento hacia una ‘izquierda progresista’ como un modo de asumir el poder por otros medios, de manera virtual, delegada o física. Eso explica a los revolucionarios del Chicó o la Casa Nari que no se creen marxistas porque tienen y defienden su capital, pero que le hacen el mandado a los que sí saben qué quieren porque usufructúan las ventajas del nuevo reino de la manipulación.

Actualmente en las universidades y colegios de Colombia, Europa y el resto del mundo, se puede ver cómo la Escuela de Frankfurt consiguió penetrar de manera efectiva a través de dos medios: la infiltración ideológica, mediante la difusión de sus teorías al interior de las más diversas áreas del saber; y por otra parte, la Corrección Política que, sirviendo de brazo ejecutor, legitima la censura y persecución contra aquellos que disientan o se opongan a las ideas cuya aceptación se pretende.

Esta es la estrategia del marxismo cultural: Nada se debe criticar si es Políticamente Correcto (según las conveniencias del gobierno, la ideología de la izquierda, o la moda); todo se debe criticar si es Políticamente Incorrecto. El truco en Colombia ha consistido en construir a través de los medios un escenario en el que ‘la paz’ de forma indiscriminada y sin calificativos es lo ‘políticamente correcto.’ Pero las mayorías, desde la vivencia real con las Farc, dicen lo contrario, pues se lucha contra el terrorismo en todas sus modalidades y estratagemas, el marxismo cultural incluido, sencillamente como una REACCIÓN CONTRA LA ESTRATAGEMA ALIENADORA DEL GOBIERNO.

El principal medio del que se vale la ‘Corrección Política’ es la manipulación del lenguaje, ‘deconstruyéndolo’, y demonizando conceptos que no sean funcionales a los objetivos del marxismo cultural, deshumanizando a las personas. El resultado de esto es la generación de sociedades carentes de verdadera capacidad crítica, temerosas de llamar las cosas por su nombre, y en las que se vive con la constante preocupación de no ser estigmatizados por contradecir los parámetros de la Corrección Política. Ejemplo de deconstrucción del lenguaje: al dilema ético vital sobre negociar con las Farc se le llama ‘tragar sapos’; Semana lo llama ‘práctico’; al guerrillero terrorista, ‘insurgente;’ a la impunidad “justicia transicional”; a las concesiones inverosímiles “negociación”; al cinismo “opinión diferente;” a la oposición “enemigo de la paz”; a la alcahuetería ‘libre desarrollo de la personalidad’ etc. El mismo esquema se utiliza en Cuba y Venezuela. Es decir, lo que importa no es la verdad o la mentira, sino cómo se presentan a un auditorio aparentemente acrítico para alienarlo. Si Iván Márquez dice: “Me propongo cambiar la estructura de las Fuerzas Armadas”, inmediatamente sería rechazado. Pero si dice: “Ensayemos una Policía Rural, al estilo francés, en la que participen exguerrilleros”, alguien levantaría una ceja y sonreiría.

Y esta es la FALACIA FUNDAMENTAL de todas las ‘revoluciones’. Cambiar un sistema corrupto es una mentira; los sistemas no son corruptos, son los seres humanos. En el ‘nuevo’ sistema habrá corruptos que practicarán una ‘corrupción diferente’. Luego la solución no es cambiar el sistema, sino decidirse por una honestidad radical en todos los sistemas. Pero esa honestidad se sabotea al confundirlo todo. Así, la mente acrítica deja pasar pruebas abiertas sobre la mentira. Veamos el siguiente ejemplo del pensamiento engañoso de las Farc:

En “FARC – El país que proponemos construir” Editorial Oveja Negra, 2001, leemos en la página 67: “Cuando en nuestra plataforma para un Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Nacional planteamos que el Estado debe ser el principal propietario y administrador de los sectores estratégicos, nos referimos a un Estado muy distinto al que tenemos ahora: excluyente, corrupto, señorial, clientelista, mafioso y terrorista.” Es decir, el burro llamando al puerco ‘orejón.’ Cuando vemos las realizaciones del Socialismo del siglo 21 en Venezuela en amores con las Farc, y cuando vemos las acciones terroristas y violadoras de todos los derechos de su organización. Sin embargo, para ‘probar’ que el Estado no es ‘excluyente’ Santos le va allanando el camino a las Farc para que participe en todo lo que desean.

De esa manera, en la práctica, se está creando un estado influido totalmente por una ideología oficial híbrida de marxismo y mafia que se oculta tras un velo de APARIENCIA de Democracia y Derechos Humanos, los que si bien reconocen atributos a las personas, nunca son suficientes para transformar o apartarse del nuevo pensamiento único sobre el proceso de paz. Y es lógico: el gobierno Santos – Farc nunca concederá generosamente la clave para conseguir una RENDICIÓN DE CUENTAS HONESTA ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA SOBRE EL PROCESO DE PAZ, por lo tanto, los derechos y garantías que ofrece serán inútiles para dicho efecto.

Ejemplo de lo afirmado. En su edición del 20 de diciembre de 2015, El Tiempo incluyó la separata “Ciudad para la Vida” del alcalde saliente de Medellín Aníbal Gaviria Correa. En ella 100 ciudadanos le preguntan al alcalde sobre vida y equidad en Medellín y éste responde y registra sus respuestas para escrutinio de los ciudadanos dando muestra de su capacidad de gobernanza e innovación en su gestión alrededor de estos dos temas. De esa manera se percibe un gran RESPETO Y RESPONSABILIDAD hacia la ciudadanía, así el número de ciudadanos participantes sea muchísimo inferior al de un plebiscito.

En contraste el Proceso de Paz no ha sido capaz de generar UN CONSENSO GENERAL DE RESPETO, CONFIABILIDAD Y RESPONSABILIDAD hacia el país, debido a las diferentes conductas de sus integrantes, y la manipulación del concepto de CORRECCIÓN POLÍTICA DEL MARXISMO CULTURAL, ya explicado.

¿Qué tal que Santos y las Farc se sometieran a la expresión democrática REAL de este ensayo de comunicación colectiva verificable según la mejor expresión de la democracia y no un plebiscito que nada nos dice? Creo que los millones que se ha gastado en propaganda bien podría utilizarlos en generar una discusión abierta sobre el nuevo contrato social que pretende establecer con las Farc y que ha venido anunciando desde hace años, como lo expuso en “Coger al toro por los cachos” editorial publicada el 4 de septiembre de 1998 en El Tiempo, en donde propone cogobernar con las Farc. No se sorprenda si los pasos se están dando ante nuestras narices, pero no reaccionamos porque creemos que es un asunto de opinión de la oposición. Otra cosa es cuando lo lea de parte del propio autor y cuando se pregunte por qué conociéndolo no reacciona. Trate de encontrar la explicación en alguna de las estratagemas del Marxismo Cultural.

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