Jueves 19 de Octubre del 2017

“No es posible estar dentro de una piscina y no mojarse”

“No es posible estar dentro de una piscina y no mojarse”, dijo el Magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo (copiando a don Guillermo Cano) al vincular maquiavélicamente al presidente Álvaro Uribe Vélez con los grupos paramilitares, a los que el ex jefe de Estado combatió con tesón, cosa que el magistrado Pinilla intenta ocultar, tapando el hecho como acostumbran hacer los gatos con sus cosas.

Si esta frase es rigurosamente cierta, sería bueno analizar la piscina en donde el Pinilla ha nadado a sus anchas, en todos los estilos imaginables… nadando de frente, de espalda y hasta el célebre nadado de perro, usado como movimiento acuático de milicia para asestar un golpe silencioso al emboscado.

Vamos al grano: la piscina de Pinilla está llena de terroristas, asesinos, secuestradores, narcotraficantes y bandidos de todos los pelambres. Y yo estoy seguro de que no solamente se mojó, sino que se zambulló hasta su apellido.

Para recordar, mencionemos que el M-19 es una creación de las FARC que, junto a la ANAPO SOCIALISTA, produjeron el engendro que hoy tiene sometida la República a sus traqueteos narcocastrocomunistas. De las FARC procedían Jaime Bateman, Iván Marino Ospina, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro León Gómez; del ala más extremista de la ANAPO procedían Carlos Toledo Plata e Israel Santamaría Rendón, entre otros sujetos.

Israel Santamaría Rendón era un abogado que se movía como pez en el agua por el mundillo universitario. Como miembro fundador del M-19 fue encargado de reclutar adeptos en la Universidad de Antioquia y, para tal efecto, llegó a Medellín a mediados de los años 70s.

Allá se unieron a su movimiento socialista los estudiantes y futuros abogados Rubén Darío Jaramillo Cardona, Francisco Antonio Zuluaga Tobón y nuestro famoso Rubén Darío Pinilla Cogollo, jefe del grupo donde ya todos eran militantes del M-19 para el año de 1979 -como aseguran nuestras fuentes consultadas en Medellín,  miembros de ese grupo y conocedores amplios de la historia del M-19, como es de suponerse.

Poco después del robo de las armas al Cantón Norte, el Ejército inició un contundente despliegue para capturar a los miembros de la banda terrorista, tarea que realiza con éxito sin precedentes. Tanto que en el mes de noviembre de ese 1979, 219 terroristas fueron llevados a Consejo Verbal de Guerra.

Israel Santamaría, Rubén Darío Jaramillo (hoy Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Oriente) y Francisco Antonio Zuluaga cayeron presos también. Y hasta el momento de su captura nadie sabía que pertenecían al M-19, aunque todos conocían de su militancia en la Anapo Socialista.

Rubén Darío Pinilla Cogollo no fue apresado. Logró escapar de la justicia, pero en la cárcel se les llamó a Rubén Darío Jaramillo y a Francisco Antonio Zuluaga “Los M-18 y medio”. ¿Por qué? Porque para que estuvieran completos, para que pudieran llamarse plenamente “M-19”, hacía falta que el sagaz Rubén Darío Pinilla Cogollo los acompañara en el presidio.

Los fundadores vivos del M-19 que consultamos sonríen divertidos cuando les preguntamos sobre las razones por las cuales Pinilla Cogollo evadió la justicia. “Es de esos misterios de nuestra patria –dicen. Un abogado que escapa a la justicia por rebelión, homicidio, secuestro y robo (delitos imputados a los 219 capturados), es ahora un importante administrador de justicia en este país que victimizó”, agregó otra de la fuentes consultadas.

Pero esa es solamente una orilla de la piscina donde se ha sumergido Pinilla Cogollo.

La otra es su relación con los narcotraficantes. Rubén Darío Pinilla Cogollo no solamente fue un defensor férreo de Ernesto Samper, sino que sirvió de caja de resonancia a su hermano Jorge Pinilla Cogollo, también abogado y quien participó activamente en la narcocampaña de Ernesto Samper a la Presidencia de 1994, y quien adhirió a la candidatura del corrupto samperista Samuel Moreno Rojas, miembro éste último de la ANAPO (madre del M-19) y del Polo Democrático.

Otra más: Jorge Pinilla Cogollo, hermano de nuestro magistrado, ha sido columnista de El Tiempo, y es de la camarilla de Juan Manuel Santos.

Así, pues, podemos entender el odio visceral del magistrado Pinilla Cogollo por todo lo que ose combatir el narcoterrorismo.

Su aversión por los militares es célebre, rompiendo el record de condenas injustas contra soldados de la patria, en contraste con la inexistencia de providencias y fallos contra políticos cuadros de las FARC.

Ese mismo rechazo profundo hacia los militares y policías llevó al magistrado Pinilla Cogollo a describir nuestras Fuerzas Armadas como una organización de criminales que sólo existen para agredir a los amigos del magistrado, esos de la extrema izquierda.

Por eso, no nos extraña que el magistrado quiera hacernos creer que las FARC no son los terroristas que son, sino un grupillo de idealistas víctimas del Estado colombiano.

Por eso tampoco nos extraña que Rubén Darío Pinilla Cogollo señale tan grotesca como infamemente a Álvaro Uribe Vélez como el responsable del paramilitarismo en Colombia, ignorando como por ‘arte de mafia’ que fue precisamente Uribe Vélez quien combatió con más ahínco que nadie a estos bandidos, extraditando a todos los cabecillas que siguieron delinquiendo.

Y menos nos extraña que la providencia del magistrado Pinilla Cogollo tenga como su principal testigo el testimonio de alias “Don Berna” de quien advertimos acá acerca de sus pactos con el camarada Santos (Ver http://www.peri… ). No dudamos de que este  nuevo montaje contra Álvaro Uribe Vélez sea el cumplimiento de este tétrico plan.

Esa es nuestra justicia, estimados lectores. Ese es el resultado de la laxitud y la generosidad que se ha tenido con los terroristas. Generosidad que desplegó el mismo Álvaro Uribe Vélez cuando era congresista y lideró la ponencia para ratificar los indultos y amnistías dados a los asesinos del M-19. Esos mismos matones a quienes él extendió su mano, son los mismos que hoy quieren verlo tras las rejas o, mejor para ellos, acribillado y su memoria enterrada bajo montañas de basura ideológica a la que le darán el nombre de “memoria histórica”, escrita –también- por la misma culebra que Uribe dejó viva y que hoy quiere inyectar su veneno en nuestras instituciones.

La “majestad de la justicia” de Colombia terminó en una aberrante fábrica de procesos de la izquierda para destruir la democracia.

Para quienes deseen saberlo, nosotros le preguntamos al magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo por su lóbrego pasado. Pero su única respuesta fue: “No quiero hablar de nada de eso por ahora. De pronto más adelante.” Imaginamos que tampoco querrá hablarnos de Naudín Zuleta ni de Gustavo Quimbaya. Y menos del PC3 o del EPL, o de su paso por ASONAL judicial.

Pero es seguro que no hablará del tema. Creemos, eso sí, que también seremos objetivo militar de su ideología; sin embargo,  Colombia debe conocer este degolladero a donde nos están conduciendo los castrocomunistas del cartel de la Toga.

Colombia entera debe conocer esta piscina donde se sigue zambullendo el magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo. ¿O es que él si ha podido vivir dentro de esas turbulentas aguas sin mojarse?

@ricardopuentesm

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