Jueves 23 de Noviembre del 2017

Paradigmas, roles y falacias en el proceso de paz de la empresa Colombia

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 18/10/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Juan Manuel Santos presidente de Colombia - Foto: radioformula.com.mx

Los paradigmas son poderosos porque crean los cristales o las lentes a través de los cuales vemos el mundo. El poder de un cambio de paradigma es el poder esencial de un cambio considerable, ya se trate de un proceso instantáneo, o lento y pausado. Stephen Covey

El paradigma es una estructura mental y espiritual que nos condiciona, sin que nos demos cuenta. Y dentro de esa estructura desempeñamos roles o papeles, de buenos y malos, para el que maneja el paradigma. Julio Mario Santo domingo, dueño del paradigma empresarial, financiaba a liberales y conservadores (roles). Primero hay que tomar conciencia de los paradigmas para desempeñar a conciencia y libremente el rol. Eso se llama responsabilidad. Si los negociadores del gobierno, junto con Santos, y los de las Farc desempeñan roles ¿Quién es el dueño del paradigma? Dentro del juego o la conveniencia política, en los roles llamados guerras ¿Quién es el dueño real del paradigma? Leer “Brujería ¿Un arma de guerra? Una sentencia de Justicia y Paz plantea la necesidad de estudiar el tema” (Revista Credencial) o “Los brujos de Chávez” Periódico Debate.

Pues bien, en su libro “Confidenze di un exorcista” Monseñor Andrea Gemma narra lo siguiente, como una confesión obligada de Satanás, bajo el mandato de Cristo: “Odio a Karol Wojtyla. Todos lo odiamos. Wojtyla destruyó mis planes. Yo quería destruir el mundo, pero fue él quien hizo que el comunismo se precipitara en Rusia y en el oriente de Europa, antes de que yo tuviera éxito en mi proyecto. Hacía años que países enteros vivían en el terror. Yo les había puesto en un estado de terror permanente. La segunda guerra mundial fue una obra maestra mía. Pero lo que le siguió después, el comunismo, con sus millones de muertos y sobre todo el hambre y el sufrimiento de poblaciones completas, fueron la cereza sobre la torta que superó en bondad a la misma torta. El polaco contribuyo a la restitución de la luz. Y luego me quitó a muchos jóvenes de las manos. Ya eran míos. Los había iniciado en el mal. Vivian para mí, algunos conscientemente, otros sin saberlo. El me los quitó. Por eso lo odio. Y lo odiaré para siempre.” (Para profundizar la experiencia de Monseñor Gemma, leer en internet “Yo, obispo exorcista”) ¿Cómo comprobamos la verdad del texto para aplicarlo a una comprensión profunda del panorama político actual?

Los efectos de los paradigmas y su confrontación se han conocido a lo largo de la historia con nombres diferentes: la lucha entre el bien y el mal, ‘aggiornamento’ (actualización, puesta al día, modernización) con el que el Vaticano II reconoció el conflicto cultural de la Iglesia; ‘asimilación’ llaman los judíos al fenómeno de integración cultural de sus miembros, temiéndole más que al terrorismo; marxismo cultural es la lucha de clases versión ‘light’ de los camaradas; San Pablo, lo expresaba así, en Efesios 6:12: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.”

Comunismo, capitalismo, nazismo, Socialismo del Siglo XXI, FARC, Acuerdo Final, son paradigmas. Y para que entendamos el poder del paradigma no es sino que pensemos que caminar sobre brasas se nos hace imposible debido al paradigma de ‘realidad’ que manejamos; pero ese ‘paradigma’ profundo que cubre las funciones biológicas, mentales, nerviosas, puede ser desmontado mediante la hipnosis. Es un paradigma que no manejamos a voluntad, pero Jesús caminó sobre las aguas, la cambió en vino, resucitó muertos. Maneja todos los paradigmas, aun los del tiempo y lo que consideramos realidad, pues los crea todos. La propaganda política y cultural es un intento de manipulación de los paradigmas para apropiarse de nuestra mente. Pero no puede crear de la nada.

Soy educador. Las instituciones educativas tienen un paradigma que llaman el PEI que se define como: “El Proyecto Educativo Institucional (PEI) refleja el principio ordenador de las instituciones Educativas. En él está plasmado el marco teórico bajo el cual surgen los objetivos pedagógicos en el que se presenta la "Visión" de la Institución, es decir, la propuesta a futuro, la mirada hacia el horizonte.” Por otra parte, el paradigma de educar significa “? Desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece. Proporcionar conocimientos o habilidades a una persona para darle una determinada formación. Instruir a una persona en las normas de cortesía y de comportamiento social comúnmente admitidas. Afinar o perfeccionar una facultad o capacidad, especialmente la sensibilidad o los sentidos, mediante la enseñanza y el ejercicio.”

Para entender en un contexto opositor la importancia de la educación, llamo yo PDI al “Proyecto Destructivo Institucional” o paradigma que involucra a las mafias y guerrillas de todos los pelambres, BACRIM, cadenas de corrupción, malas costumbres, depredadores del ambiente, etc. Es un misterio para nosotros, la manera como ese paradigma que llamamos Mal, selecciona o rechaza los datos que son significativos o sin importancia para nosotros, desarticulándolos, jerarquizándolos, uniéndolos, separándolos, de tal forma que lo principal se vuelve secundario o inexistente; haciendo todo eso en función de un núcleo desconocido de nociones maestras que asociamos con el mal, lejos de nuestra comprensión. Por eso nos aterra. Más adelante veremos un ‘menú’ en el que se mezclan, de manera desconcertante, paradigmas ‘buenos’ y ‘malos’ dependiendo de la percepción o conveniencia de cada quien.

Los que bien manipulan los paradigmas pueden persuadirnos de que, como nosotros, creen en Dios, les gusta el dinero y la diversión de manera sana, aman a la familia, creen en la democracia y las buenas prácticas políticas, el buen ejercicio de la autoridad, el trabajo productivo, se preocupan por su estado físico y la salud; todos, desde luego, valores positivos con los que estaríamos de acuerdo; pero al cambiar las prioridades de esos valores, o asumirlos a medias, se producen ‘estilos de vida’ o, ‘SITUACIONES’, como dicen los estrategas gringos, que relativizan todo, nos confunden y hace desaparecer el verdadero ordenamiento y control que produce la confianza de los sistemas, que sí observamos en la naturaleza y el universo. Esa ‘confusión’ es aprovechada por el mal. No es lo mismo una persona que tiene a Dios en prioridad 1, que el que le asigna el puesto 10, o el que asume buenas prácticas a su acomodo ; quien pone el dinero en el Trono Moral y quien sencillamente lo usa como medio, etc.

Las operaciones lógicas de una estructura de pensamientos y sentimientos, positivos o negativos, son de hecho dirigidas por principios ‘supralógicos’ de organización del pensamiento con sus actitudes respectivas, o paradigmas, principios ocultos que gobiernan nuestra visión de las cosas y del mundo sin que tengamos conciencia de ello. Pero en el ‘mundo supra lógico’ hay algo llamado intuición que debe ser nuestra guía. Intuición a la que podemos tener acceso cultivando lo mejor de nosotros mismos. Algunos la llaman, a través del paradigma religioso, a esa asombrosa y maravillosa intuición, comunicación o relación de doble vía, Espíritu Santo, Gracia (el poder santificante que nos ayuda a acercarnos a Dios), Virgen María (la llena de Gracia), ángel de la guarda.

Volviendo a la verdadera educación que hace comprensible todos los paradigmas, El PEI, desde el ápice de la cúspide hasta la base, va dirigido a producir las mejores acciones, decisiones, para poner al frente de su proyecto educativo los mejores facilitadores, administradores, apoderados, directores, que garanticen excelentes aprendices y realizadores de lo que se llama educación. Por el contrario, el PDI también busca a ‘los mejores’ para llevar a cabo todo lo contrario a lo conocido por educación, es decir, la destrucción espiritual, mental, emocional, síquica, física y moral de la sociedad. Una de sus motivaciones conocidas, la más usual, es el poder torcido, mediante la confusión, y el dinero fácil. Hay otras motivaciones en las cuales es mejor no pensar.

En el debate político que se suscita en el momento con las propuestas presentadas por el Centro Democrático, para evaluarlas se tiene en cuenta, por parte de los representantes del gobierno, solamente lo pragmático de una negociación y la viabilidad jurídica de las propuestas. (Consideraciones de Roy Barreras en el Noticiero RCN del medio día, domingo 9 de octubre). No toman en cuenta el efecto de la ausencia del ‘factor educativo’ en la sociedad, que explicaría el fracaso del Acuerdo Final.

Lo que evidencian los resultados del Sí, el No, y la abstención, no son la falta de lecturabilidad del acuerdo, los pocos y especializados análisis acertados del mismo, o la inexistente lectura real de los votantes; sino LAS MOTIVACIONES que los indujeron a asumir determinada conducta. Y la motivación es un asunto de educación en la que se pueden y deben tomar decisiones conscientes, solamente cuando algo ha sido demostrado en uno u otro sentido, por una parte; y por la otra, en el ser conscientes de qué rol estamos desempeñando al tomar esa decisión, no cuando alguien lo dice, impone, o tergiversa. En el escenario político que analizo me doy cuenta de la ‘manipulación de roles’ para inducir una determinada decisión entre el PEI y el PDI, los paradigmas, y llevarnos a escoger entre lo que unos consideran bueno o malo, mediante lo que otros presentan como una mera transacción de negociación política.

Por lo que no sé si para nosotros sea claro que TAMBIÉN estamos decidiendo, con el cebo de la paz, entre favorecer, directa o indirectamente, todo lo bueno y constructivo de la sociedad; o apoyar, directa o indirectamente, SI NO SE HACE JUSTICIA REAL, a quienes deliberadamente han escogido dañar, maltratar, humillar, deshumanizar o destruir a personas inocentes haciendo uso de su propia autoridad o capacidad de intimidación física, social, coactiva, psicológica, política; o mediante la hostilidad abierta o soterrada, ante el poder sistémico, o cualquier estructura de poder, para permitir o alentar que otros obren de manera torcida en su nombre. Todas esas variables negativas es lo que pretenden neutralizar con un superficial llamado a la reconciliación.

Así, ¿Desde qué ‘rol’ depositó usted su voto? ¿Su convicción por la justicia u otros aspectos de los seis puntos en ‘negociación’ supo enfrentar la ‘fuerza situacional’ de la presión por el Sí, el NO, la abstención, con argumentos, emociones, razones prácticas; o desde su dolorosa, alegre y respetable autenticidad convencida? Aunque la vida es el bien supremo como razón de la paz ¿qué significa una vida sin libertad o dignidad? Muchos prefieren sacrificarla. Pero sería injusto de mi parte dejarlo a usted en los múltiples dilemas que podrían suscitar mis observaciones. Por ese motivo intentaré recorrer lo que acontece cuando tomamos decisiones con una guía de lo que nos ocurre en el terreno de una motivación sometida a dilemas o confusiones.

UN MENÚ ELEMENTAL PARA ENTENDER NUESTRAS DECISIONES EN LA BARAHÚNDA DEL PROCESO DE PAZ.

Si tomamos la cosa viendo cómo funciona la mecánica de la motivación quizá reduzcamos el aura dramática del escenario político quitándole la extremada importancia que se la ha dado a los actores. Pues son eso, actores de un papel libremente asumido o impuesto, pero manejado a través de paradigmas que ignoran y que tienen dueños. Ilustro mi apreciación con un ejemplo de ver a Colombia a través del paradigma empresarial, pues al cambiar de paradigma como que nuestras neuronas establecen nuevas conexiones para ver el asunto de otra manera, volviéndonos creativos.

En su edición del 9 de octubre de 2016, El Tiempo plantea dentro del paradigma político lo siguiente: “¿Se logrará salvar la paz con esa guerrilla?” Quiere forzar resultados como parte de una estrategia ya conocida, La Escuela Soviética de Negociación. Consideremos entonces a los negociadores, directores, asociados con la comunidad internacional, sus asesores, que serían los empleados, más el ‘sindicato fariano,’ a quienes se les pagó bien, y se les recomendó una tarea que fracasó. En el nuevo intento, la responsabilidad de la Junta Directiva, Presidente, vicepresidentes, asesores empresariales, es hacer las cosas necesarias para no fallar y rendirles a los accionistas, contentos y descontentos, Colombia, un estado de cuentas positivo: lograr la paz y hacer de la Empresa una excelente competidora para tener la oportunidad de enfrentar la feroz competitividad externa. Ese sería el supuesto nuevo enemigo, si se neutraliza el interno, la inequidad. Entendida esta alegoría ¿Por qué fallaron?

EN EL ESCENARIO PARADIGMÁTICO QUE LLAMAREMOS ‘EMPRESA COLOMBIA’, EVALUEMOS: ¿Cuáles razones se pueden entender y manejar sin caer en la confrontación política? En el entrenamiento empresarial se enseña a explicitar las agendas secretas. Eso hacen los presidentes cuando se reúnen en privado, sin testigos, para decirse mutuamente: ‘no nos pisemos las mangueras,’ es decir, los paradigmas de los que son dueños. En este caso los empleados de la Empresa Colombia y su ‘sindicato’ tienen agendas diferentes, explícitas y secretas; ambos lo saben y se hacen los pendejos para negociar, es decir, desempeñar un rol en pro de intereses conocidos y desconocidos; si no se visibiliza este juego, ante los accionistas, el pueblo, y sus líderes honestos siguen ignorando ese hecho que todos conocemos, seguiremos fracasando en los queridos intentos de paz, es decir, seguiremos siendo tontos útiles. El presidente de esa empresa no logró los objetivos que Él mismo le propuso a los accionistas, el pueblo, después de su elección; sigue campante, y ahora pide ‘que no se dilate el diálogo, y que haya realismo (¿mágico?) y verdad.”

Ahora viene lo peor. En ese escenario de fracaso EVIDENCIADO CON EL PLEBISCITO los empleados improductivos del sindicato quieren recibir consecuencias positivas, ser premiados, (a pesar de la notificación noruega) por haber saboteado la empresa; los empleados buenos, los que trabajan incondicionalmente, pagan impuestos, no reciben reconocimientos positivos. Los accionistas, dueños de la empresa, que cuestionan, reciben castigo; los que respaldan con listas, no sabemos si piensan en la reforma tributaria. El presidente nombrado por los accionistas se cree dueño y señor, no tiene Plan B, sino un premio. ¿Podrán hacer la tarea?

Si ese es el escenario correcto ¿cómo se siente usted en el ROL DE EMPRESARIO que paga impuestos y tendrá que pagar más para sostener el sindicato? ¿Qué decisiones tomaría? ¿Cómo se siente, si fue firmante de la lista de los 380, ante el planteamiento que le hace Eduardo Mackenzie en “Respuesta a los 380 industriales” publicado en el Periódico Debate? Si se tratara de su empresa, usted no tendría ningún inconveniente ético en botar a un presidente ineficiente que lo ha metido en el lío que le hace ver el ‘asesor’ Mackenzie y enfrentaría al sindicato. Pero se trata del paradigma ‘país’ algo que nada tiene que ver con el paradigma ‘empresa’, pero que terminará afectándolo.

Pero si le manipulan su paradigma político y le plantean que SAQUE a Santos DE LA PRESIDENCIA, y que se enfrente a las Farc, su estructura motivacional, en el ROL DE CIUDADANO, sufriría un ‘shock’; usted se paralizaría, porque una estructura mental condicionada no le permite ver la ‘verdad’ de lo ‘conveniente’ que usted aplica en otra situaciones, no tan riesgosas. Así quiso manipular Iván Márquez a Uribe frente a la opinión nacional, desde su comodidad de negociador protegido, que quería tumbar a Santos. La opinión no se da cuenta que le están manipulando los paradigmas de la percepción ética del asunto, al mezclarle, a conveniencia, los roles de decisiones pragmáticas con acciones anticonstitucionales, pero el problema de ineficiencia sigue sin resolverse, dejándoselo al improbable peso moral de un Nobel o a un sentido de dignidad. ¿Plantearía usted ‘negocios’ en ese escenario? Además Márquez pasa por alto que él sí ha sido un promotor directo del derrocamiento del estado colombiano y que su organización estuvo involucrada en querer tumbar a Samper (Leer ‘Mi Confesión’ de Carlos Castaño, en especial el capítulo ‘Días de conspiración’.)

Mientras tanto, el anarquista con permanente dolor de barriga, Antonio Caballero, dice que el pacto nacional que alguien propuso es la tapadera de vergüenzas de la oligarquía colombiana. ¿Qué piensan los 380 empresarios y los accionistas y empleados de Semana (Leer edición 1797) que encarnan o trabajan para esa oligarquía?

En Europa eso no se hubiera aceptado. Cameron renunció con el Brexit. Aquí Samper enseñó a quedarse y le tragamos ‘el elefante’, poniendo las bases de un paradigma de impunidad al más alto nivel. ¿Cómo se solucionaría este dilema? Eligiendo popularmente al presidente, pero pagándole como contratista, por resultados, como el empleado de mayor categoría que es, pero igualado con los miles de empleados estatales a los que les aplican ese injusto ‘contrato’. Pero eso no hace parte de la ‘inequidad’ denunciada en el Acuerdo Final, porque allí los empleados rasos no estuvieron representados. Pero en los diferentes tipos de democracia el ‘presidente’ sigue siendo el ‘rey’, por el misterio de una profunda ceguera que no sabría explicar. Veamos entonces cómo juegan los paradigmas según los roles. Para entender la importancia de este enfoque pregunto:
¿Por qué el carcelero que supuestamente desempeña el papel de bueno que vigila y castiga al malo, al convivir con el rol que le es contrario, termina asumiéndolo, cambiando su propio paradigma? ¿Cambian los roles los paradigmas de las personas? ¿Cambian los roles la personalidad de los actores profesionales? ¿Cómo se explica el síndrome de Estocolmo? ¿Cómo se afectaron mutuamente por sus roles enfrentados los negociadores de La Habana? ¿No pretenden, de manera inconsciente, transferir esa experiencia a la sociedad colombiana? Si ellos, personalmente, terminaron de amigos ¿Creen que esa experiencia es transferible a un escenario social como Colombia? ¿Quieren las Farc ser amadas, odiadas, o no les importa? ¿Qué profundos paradigmas tendrían que cambiar? Eso es el arrepentimiento. ¿Tendrían el PODER para hacerlo? En lo personal quizá Timochenko sea un tipo simpático; pero el Acurdo Final nada tiene de seductor. Sigamos entonces con un menú básico de sugerencias para los diferentes roles o escenarios que se prestan a manipulación en la negociación de la Empresa Colombia, al igual que varias falsas premisas.

1. EL ROL DEL VOTANTE. No sabe por qué debería votar y parece no importarle, pues la falta de educación sobre el tema le impide tener una perspectiva amplia para convertir el asunto en una decisión personal. ¿Qué hacer ante semejante incongruencia interior? Abstenerse; depositar un voto a la buena de Dios. Este fue el primer descalabro del gobierno al no haber logrado el objetivo de educar imparcialmente, sino sesgarse por el Sí. Ese rol desorientado ¿impactará otras áreas de la vida ciudadana del votante? No lo sabemos, pero impactó el plebiscito.

2. EL ESCENARIO DE LOS ‘PROFESORES’ DEL GOBIERNO Y LAS FARC QUE SALIERON A HACER ‘PEDAGOGÍA’ SOBRE EL ACUERDO FINAL, PERO NO SUPIERON CÓMO HACERLO, NI PREVER LOS POSIBLES ESCENARIOS. Hablar de política no es enseñar; y suponer que los alumnos entienden lo que el profesor predica, cuesta dinero y peligrosos malentendidos. Debieron asegurarse, no suponer, (COMO LO HIZO HITLER Y PERDIÓ LA GUERRA AL IGUAL QUE LOS GRINGOS EN VIETNAM) que conocían la forma de trabajar exitosamente para transmitir la convicción de la supuesta paz. Aunque seguramente elaboraron manuales detallados, un procedimiento estándar, e hicieron pruebas a los alumnos para asegurarse de que sabían hacer lo que se espera de ellos, marcar un tarjetón no es hacer ni convencer de la paz. ¿Qué ‘pruebas’ le hicieron a Timochenko para constatar que está en capacidad de vivir en una comunidad democrática como la concebimos, y así convencer? Como Timochenko no ha sido confrontado con una prueba, para evidenciar que convence, por eso hace y dice lo que le da la gana y fracasa. Como no asume, le echa la culpa a los demás. Por sus intervenciones públicas no está pasando las pruebas ante el jurado nacional y el gobierno sabe callar para que se ahorque solito; lo mismo le pasa a Santrich. ¿La observación de esos roles afectará el paradigma de liderazgo de las nuevas generaciones? ¿Para ‘salvar’ la paz admite usted solamente un rol, negociador, o es ‘consejero’ de su potencial enemigo si ve que políticamente la está embarrando? ¿Sabrán distinguir los votantes las ventajas de ‘la paz’ de las deficiencias personales de sus vendedores? ¿Es ético, conveniente o inconveniente, hacer esa distinción? ¿Deben los líderes, camaradas o demócratas, poner en práctica la autocrítica marxista o eso pasó a la historia?

3. NI LOS DE LAS FARC NI LOS DEL GOBIERNO SABEN QUÉ ES LO QUE EN ESTA SEGUNDA OPORTUNIDAD SE SUPONE QUE DEBEN HACER PARA TENER ÉXITO EN ‘VENDER’ LA PAZ. La forma más sencilla de mejorar su bajo rendimiento ‘escolar’, pues perdieron el año con el plebiscito, es hacérselos saber con calificaciones. Los encuestadores van a tener que aprender pedagogía real. Debemos ser muy específicos y no dudar en preguntar si lo han entendido, o decirles que no lo están haciendo bien. Tómenlo como pedagogía no como crítica política. Aprendan a manejar el interruptor del paradigma. ¿Cómo afectan esos roles de fracaso, de manera inconsciente, el paradigma educativo?

4. EL PROBLEMA CON EL ALUMNADO FARIANO Y GOBIERNISTA. PENSARÁN, SIN PRESENTAR PRUEBAS, QUE ESTE MÉTODO NO DARÁ RESULTADO. SOLO PORQUE A ELLOS SE LES OCURRE. Lograr que las personas cambien es un gran problema educativo, pues implica un entrenamiento especial, con demostraciones dramáticas, de lo que significa cambiar de paradigmas. Ejemplo: Usted cree que no puede caminar sobre fuego. Pero si le cambian el ‘paradigma’ de la realidad mediante hipnosis, usted puede hacerlo. Hace algunos años este entrenamiento lo recibieron ejecutivos de Ecopetrol para ilustrar la importancia y poder del paradigma. (Lea “La caminata sobre fuego en Ingeniería de lo Imposible”) No es brujería, es buen manejo mental en profundidad.

5. De la misma manera, capitalismo y marxismo son paradigmas acordados, bien y mal manejados. Un teórico marxista lo puede manejar éticamente, un terrorista no. Pero ellos no diferencian y lo confunden. Por lo que el ‘mejor’ o ‘peor’ rendimiento de esa ‘verdad’ o manejo se comprueba con resultados. Por eso la ‘pedagogía’ del método propuesto necesita convencer. Ofrezcan pruebas y discútanlas. Recomendación especial para los fanáticos del paradigma JEP. Hagan una proyección de resultados. ¿Cómo afectarían esos roles observados y sus resultados, el paradigma de autoridad judicial, académica o científica y el del papel regulador ante la sociedad? Si la destrucción institucional se comprueba científicamente, ¿no dejaría de ser un estúpido argumento político que polariza, pues se impondría el paradigma de la ciencia? Los negociadores habaneros registraban como un ‘logro histórico’ el que las Farc aceptaran el ‘reconocimiento’ del paradigma del Estado. ¿Pero por qué quieren el poder? Esa ‘aceptación’ fue solo CONVENIENCIA Y LO SABEMOS TODOS. Como ejercicio, proyectar las consecuencias del ‘poder democrático’ de las Farc instaladas en el sistema, leyendo en ABC “Envidia de Uribe y Pastrana” por la periodista española Isabel San Sebastián.

6. LOS FARIANOS Y EL GOBIERNO PIENSAN QUE LOS METODOS REFLEJADOS EN EL ACUERDO FINAL SON MEJORES. Hay que demostrarles que las personas inteligentes, como pueden ser ellos y nadie se los discute, a veces piensan o hacen cosas erróneas. ¿Por qué las constituciones, todas, tienen reformas? Decir que algo es pétreo no lo vuelve infalible. Por lo que no hay innovación política o constitucional, buena o mala, sin un consenso; es decir, un acuerdo en los errores que no se corregirán por vergüenza. Sin embargo, la funcionalidad exitosa de la democracia se prueba por el hecho de que sus avatares evolutivos han superado guerras, dictaduras, golpes de estado, cambios constitucionales. Los negociadores habaneros no inventaron el fracaso del Acuerdo Final, sino que es el resultado normal de la forma cómo se alimentan ciertos sistemas de pensamiento que no logran convencer a los de un modo de pensar democrático. ¿Cómo afectan esos roles observados el paradigma del desarrollo de la necesaria y madura autocrítica tan necesaria para la democracia?

7. LOS DE LAS FARC Y EL GOBIERNO PIENSAN QUE HAY ALGO MÁS IMPORTANTE QUE HACER ANTES DE QUE SANTOS VAYA A BUCKINGHAM O A OSLO: CUADRARLO TODO PARA LA FOTO, COMO SEA. Dentro del proceso educativo que deben desplegar y defender los del NO & CÍA. debe destacarse que resultará muy costoso trabajar para la paz en las cosas indebidas, asegurándose, POR EL CONTRARIO, que se establezcan prioridades. El acosador ACUERDO YA y la visión apocalíptica de Min defensa son eso: acoso y miedo; no son prioridades reales de toma de decisiones excelentes y de calidad para una paz estable y duradera. Santos dijo que el tiempo de negociación sería de meses; y nadie lo acosó cuando incumplió, ni nadie pensó en un apocalipsis colombiano. ¿Cómo afectan esas conductas el paradigma de la objetividad política que debe practicar un estadista?

8. PARA LA “EMPRESA COLOMBIA” NO HA HABIDO NINGUNA CONSECUENCIA POSITIVA POR RESPETAR Y TENER PACIENCIA CON UN GOBIERNO QUE IGNORÓ A LA OPINIÓN PÚBLICA, UNOS NEGOCIADORES PREPOTENTES, Y UN PREMIO NOBEL AMENAZANTE. Las personas se motivan por las recompensas, pero el Presidente de la Empresa Colombia parece ignorar el asunto. Las recompensas morales suministradas por la conducta del gobernante, acogiendo la debida justicia que se clama con la ponderación y claridad sobre el Acuerdo Final, asegurarían la legitimidad de su mandato para la historia; no el Premio Nobel. ¿Después del Nobel pensará Santos en las próximas elecciones o en las siguientes generaciones?

9. EN LA EMPRESA COLOMBIA EL ‘SINDICATO’ DE LAS FARC Y EL GOBIERNO ESPERAN RECIBIR UNA RECOMPENSA POR NO HACER SU TRABAJO. La recompensa parece ser el derecho al pataleo, a presionar, a hacerse los importantes, no admitiendo que el Acuerdo Final, legalmente, no existe. Todo eso es una recompensa que no les adjudicarían en la vida real.

10. EL AUDITOR DE LA EMPRESA COLOMBIA QUE SE LLAMA OPINIÓN PÚBLICA RECIBE UN CASTIGO POR HACER LO QUE SE SUPONE QUE DEBE HACER Y SE LE LLAMA ENEMIGO DE LA PAZ. Como el Presidente se olvida de que es un empleado y no un rey, no sabemos si adopta esa pésima conducta administrativa de manera inconsciente o por deficiencia de neuronas. ¿Qué deberían hacer los accionistas con ese presidente? Veamos ahora unas cuantas falacias que entorpecen la comprensión de las decisiones convenientes.

11. “NADIE NEGOCIA PARA IR A LA CÁRCEL.” Es una verdad a medias, porque lo que en realidad se negocia es la probabilidad de vivir perseguido o morir como consecuencia de la guerra; o, comparativamente, tener la probabilidad de sobrevivir, y vivir de manera limitada por un tiempo, con probabilidad de un futuro garantizado por la legitimidad. A esa ‘negociación’ la llamó Santos, sesgadamente, “parar un baño de sangre”. Basados en esa mentira acordada y manipulada.

12. Los de las Farc “QUIEREN EL PODER Y CREEN QUE LO PUEDEN GANAR.” Los ilusos creen que no pueden lograrlo. ¿Qué es lo que ambos grupos no tienen en cuenta?

13. Creen o argumentan las Farc que se ganaron el derecho a negociar porque no fueron derrotadas militarmente. Esto es discutible. Pero lo que se discute SOCIALMENTE, pues ya el escenario militar está descartado, es si tienen el mérito para ser miembros confiables de la comunidad democrática, porque sus actos, no importa cómo los quieran justificar, tienen las características de lo criminal.

14. Competir legítimamente es un poder. Para las Farc la legitimidad ética no se las da el inexistente acuerdo final, sino el ganarse la anuencia o el favor de las personas de las que desean obtener aprobación política y moral. Pagar lo que se debe es un principio que otorga un poder que se llama honestidad.

13. En nuestra sociedad, la gente está condicionada a tener respeto a lo impreso. La palabra impresa, los documentos y las señales representan la autoridad. La mayoría de la gente tiende a no cuestionarlos. Pero el NO GANADOR del plebiscito permite cuestionar y desafiar esa legitimidad. Ahora bien, dependiendo del sentido equitativo del gobierno, las fronteras de su legitimidad pueden ser respetadas; pero si no es justo, serán ignoradas de hecho y de opinión. Porque el plebiscito le dio poder moral y político al NO.

14. Santos demostró poder al arriesgarse en el plebiscito. PERO… cuando se negocia, después de haber perdido se debe estar dispuesto a jugar con ‘el poder’ del sentido común que, en este caso, es el riesgo calculado de ganar sin manipular. Sería idiota pensar que el Poder del Nobel tiene el mismo peso de convicción moral en el extranjero que en Colombia. No es así, porque está contrabalanceado por el desprestigio doméstico del presidente. El prestigio del Nobel en Gabo, no es el mismo que el de Santos.

15. Por otra parte, cuando hay mucho en juego, como es la paz en este caso, hay que compartir el riesgo. ¿Quiénes deben compartirlo prioritariamente? Los que perdieron. Cuando el riesgo se divide de modo que está tanto en los hombros de otros, las Farc, los del Sí, como en los del Presidente, al igual que en los del NO, el presidente está en la situación envidiable de aprovechar una nueva oportunidad, pero a un costo mayor, en vez de una pérdida total. Simple y llana negociación, porque cambió la estructura de oferta y demanda. La grandeza que piden sería ‘ñapa’ del que supuestamente obtiene lo mejor del negocio. ¿Quién sería, cuál sería la ‘ñapa’ que las Farc le otorgarían a la paz, el gobierno, el Sí, el No, los abstencionistas, empresarios? ¿Acaso en el Acuerdo Final no fueron ellos lo que mejor tajada sacaron?

16. Además, al asumir las Farc el costo del PASIVO MORAL que aportaron a la negociación y al Plebiscito, ganan el poder de permanecer legítimamente en el juego democrático, pues su CAPITAL MORAL es muy inferior, o inexistente, en comparación con el de sus oponentes, o sus asociados el Presidente y muchos simpatizantes de izquierda. Al igual que gana en poder moral quien ASUME sus deudas, equivocaciones o atrocidades. El poder que está en discusión no es el de los votos, sino EL PODER MORAL que le da sustento y aglutina a una sociedad.

17. LA DEMOCRACIA REPRESENTA EL PODER DE LA PERSUASIÓN. EL TOTALITARISMO DESPLIEGA EL PODER DE LA PRESIÓN.

18. Todo lo anterior es para que TOMEN CONCIENCIA tanto las Farc, como el gobierno, los del Sí y los del No, al igual que los abstencionistas, empresarios, todas las iglesias, la comunidad internacional, y los diferentes sistemas de justicia, que en NINGUNA NEGOCIACIÓN DE PAZ SE RENUNCIA AL PODER DE PREMIAR Y CASTIGAR, al cual tampoco han renunciado los arriba citados PORQUE NO ES UN EMBELECO JURÍDICO, SINO UNA LEY ESENCIAL DE MOTIVACIÓN PARA VIVIR. Las Farc negociaron con Santos pues estaban convencidas de que Santos TENÍA Y TIENE EL PODER de ayudarlos o castigarlos. Y LA SOCIEDAD TAMPOCO HA RENUNCIADO A ESE PODER. En ese escenario ¿Detrás de cual clase de poder están las Farc? Como pueden ver, no solo existe el poder del estado, también el de la oposición y asociados; el de las estructuras legítimas, el de la moral, etc. Y también el inexplicable poder de lo inteligente imprevisible, que no es el azar. Las Farc comenzaron presionando y terminaron, a regañadientes, aceptando la persuasión. Así las cosas, en una Empresa siempre hay:

19. DIRECCION PREVENTIVA DE LOS ACCIONISTAS Dirección es intervención o persuasión correcta, a tiempo, justa, sin olvidarse del sentir que pueda causar la decisión de mano dura en guante de seda. Olvidarse de las motivaciones cambiantes, sin garantía de honestidad genuina. Entonces, si se opera con certezas, la experiencia empresarial ha demostrado que si se eliminan todas las razones por las cuales los empleados no cumplen con sus obligaciones, lo que quedará será un rendimiento apropiado para la paz, el objetivo institucional y constitucional de la Empresa Colombia.

Dicho lo anterior, consideremos la verdadera salida de este embrollo. Los paradigmas y roles ‘luchan’ porque son irreales, ya que funcionan como un falso proceso de IDENTIFICACIÓN con algo o alguien. En la fundación “The David Sheldrick Wildlife Trust” en África, a los  bebés elefante huérfanos, en razón de que los traficantes de marfil les mataron las madres, cuando sus cuidadores los alimentan con tetero, les tapan los ojos, para que al no ver que es un ser humano el que los alimenta, no lo tomen falsamente, o identifiquen, como su madre real para después estar detrás de ellos todo el tiempo. Cosa contraria nos pasa a los humanos, creemos que nuestro BENEFACTOR Y PROTECTOR REAL es quien nos ‘alimenta’ de ideas, cosas, pareceres; el policía providencial, o el taxista o ayuda que aparecen en el momento justo, formándonos una falsa asociación de causa efecto, mental y emocional, que catalogaríamos dentro del paradigma del salvador o protector.

En el proceso de paz que vivimos, el verdadero hombre está en paz porque ha logrado identificarse con su creador REAL, EL DIOS PACÍFICO Y PROTECTOR, el que le dio el alma y el espíritu que lo hace humano, diferente del orangután. Porque superó el paradigma aparente de la vida, ese hombre permanece en paz y seguro, no importa qué circunstancias le toque vivir. Por ese motivo sólo un ‘Poder Superior’, algo o alguien, por encima de nuestro nivel de percepción, nos puede ayudar a darnos cuenta que no somos el paradigma ni el rol. Sencillamente SOMOS en la libertad protegida del SER y para SIEMPRE, mientras dura el SER, en un ‘paradigma’ o ‘rol’ ve vida parecida al cielo o infierno, en este u otro nivel, después de abandonar la escuela de aprendizaje llamada existencia; cielo e infierno que empezamos a crear, libremente, aquí, mediante el paradigma y el rol, que nos trasteamos al otro lado, a ver si aprendemos.

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