Hipotecando la casa del vecino para jugar a la 21 con santos

Hipotecando la casa del vecino para jugar a la 21 con santos

Fuente: 

http://pensamientocolombia.org/hipotecando-la-casa-del-vecino-para-jugar-a-la-21-con-santos/

Autor: Pedro Aja Castaño

Fecha:  15/10/2017

El término hipoteca proviene del latín hypotheca, que se origina en un vocablo griego. La palabra se refiere a un inmueble que actúa como garantía del pago de un crédito. Esto quiere decir que la finca queda en poder de su propietario, aunque el acreedor está en condiciones de promover su venta en caso de que la deuda no sea pagada en el plazo pactado.

Definición de hipoteca

Todos necesitamos placer, y los políticos más. Hay un momento en la psicología de los líderes políticos en que la realidad se desvanece. Es el momento en que la exaltación de una patria coincide con la exaltación personal, privada. La democracia equilibrada y avanzada produce líderes políticos que huyen de esa fusión. Pero esa fusión ha vuelto… Puigdemont y Junqueras se han hecho adictos a una droga superior: la unión mística de sus personas con un ideal político, que ya no importa y que en realidad nadie sabe cuál es.

El País, El placer de Puidgemont por Manuel Vilas, 23 de sept. 2017

Una consideración y pregunta para la élite colombiana. Se considera a nuestra élite una de las políticamente más sagaces de Latinoamérica. Pero, en relación con los diferentes intentos de paz, ¿ha contado siempre con TODA la información correcta, o con parte de ella sazonada con dulces mentiras? El siguiente escrito es una exploración en esa dirección. Ahora bien, cuando los problemas no se entienden ni resuelven en un nivel de discusión, la metodología que se recomienda es cambiar de paradigma mental para entender la falla del primer sistema y MEJORAR el enfoque. Por eso, para entender las FALLAS del proceso de paz, propongo dos paradigmas el de la hipoteca y el de un juego de azar que hace entendible este embrollo para todo el mundo, sin necesidad de insultos ni peleas. Simple lógica.

En “Así comenzó todo” de Enrique Santos Calderón, publicado en el 2014 nos propuso una versión del comienzo de los ‘diálogos’. No es así. Todo comenzó 20 años atrás motivado por la ambición de Juan Manuel Santos de ser presidente para derrotar a Serpa con el ‘As de la Paz’. Perdió y fue humillado. Por ese motivo este escrito es extenso al incluir dos textos de interés testimonial para entender el verdadero origen del proceso de paz: una reunión entre Carlos Castaño, Álvaro Leyva vocero de las Farc y Santos; y el registro y análisis de ese proceso que Semana llamó ‘El complot de Santos’. Todo esto ocurrió en 1997.

Sin embargo, la motivación para volver sobre el tema en el 2017 me la dieron dos escritos de personas pensantes que ven el tema de una forma reduccionista. Primero fue Rudolf Hommes Rodríguez con su artículo “Desproporciones.” Visitó un campamento en Icononzo y de ver “una población joven, desprotegida y de muy escasos recursos, ilusionada con la posibilidad de vivir en paz y establecerse posiblemente en el área si le dan tierra y recursos para cultivarla y formar o consolidar familias” concluye que son desproporcionados “los temores que ha logrado propagar la derecha sobre el peligro inminente de una toma del poder por el “castrochavismo” y concluye: “Es sorprendente cómo la derecha ha construido a partir de esto UN TIGRE DE PAPEL PARA ASUSTAR A LA CIUDADANÍA.”
Ahora bien, Herr Hommes. Para que usted tenga una prueba objetiva que contradice su suposición, búsquele explicaciones a las siguientes cifras estadísticas. En la encuesta original de Invamer que publica Semana en su edición 1848, hay una pregunta que no fue publicada: ¿Cree usted posible que Colombia en un futuro pueda estar en la misma situación en la que está Venezuela en este momento, o no lo cree posible? Estas fueron las respuestas:

En mayo 17, el 55,4% sí lo creía posible; el 43,0% no lo creía; NS/NR 1,6% En sept. 17, el 57,0% sí lo creía posible: el 40,6% no lo creía; NS/NR 2,4% Mi conclusión Profesor Hommes es que la ciudadanía SÍ DISCIERNE.Y que la visita del Papa no disminuyó esa incertidumbre.

Después vino Silva Luján con su artículo “Et tu, Brute?” basado en la obra de Shakespeare, Julio César, para insinuar un símbolo de traición e ingratitud referido a Vargas Lleras. (Yo creo que la patria está por encima del presidente.) Pero la ingratitud y la traición a Uribe también cobijan a Santos. Es decir, mi estimado señor Silva, la ley de retribución o karma se cumple. Pues bien, ¡Esas supuestas últimas palabras de Julio César son sólo de la ficción de Shakespeare! El historiador romano Suetonio nos dice que César dijo: "¿Tú también, niño?", pero él mismo no le dio mucho crédito a esa versión popular. Pensaba que Julio César en realidad no había dicho nada. Por lo que es posible que Vargas no sea ningún traidor, ni simbólica ni realmente.

Con todo lo anterior, entiendo que todos tengamos un sesgo cognitivo, pero debemos controlarlo, o se nos identificará con esa característica dejando de ser respetable esa singularidad de la persona. Esa es la fuente de todo desprestigio ideológico o afinidad política, el perder nuestra objetividad. Un ejemplo de ello es pensar que la amenaza comunista es un tigre de papel para asustar a la gente, lo que quiere decir, que los colombianos somos unos analfabetos políticos que no discernimos. Y que no nos damos cuenta que la entrega de armas de las Farc, que no son las que conquistan el poder, es la entrega de UNO DE SUS MEDIOS DE LUCHA. (¡Chávez llegó al poder mediante un proceso democrático!) El otro medio se nos disfrazó de proceso de paz y está funcionando, por lo que me sorprendió ese modo de pensar reduccionista de un PH.D. de la Universidad de Massachusetts, ex rector de la Universidad de Los Andes, ex ministro de hacienda que ha conocido muchos paradigmas de pensamiento a lo largo de su vida.

Por eso el presente escrito busca recordarnos el comienzo de ese engendro hace 20 años con casi los mismos protagonistas: Juan Manuel Santos, Álvaro Leyva Durán (uno de los cerebros detrás del Acuerdo Final) ‘un grupo importante de colombianos’ (más adelante veremos quiénes eran esas personas que Castaño desconocía), las Farc y las AUC. Es apenas un enfoque porque el cuadro completo es bastante complejo, pues el tema es: la intención de las Farc de tomarse el estado; su versión año 1997 y la del 2017.

ESTE ERA EL ESCENARIO DEL JUEGO O EL VERDADERO ORIGEN DEL PROCESO DE PAZ SEGÚN EL TESTIMONIO DE CARLOS CASTAÑO EN SU LIBRO “MI CONFESIÓN” CAPÍTULO “DÍAS DE CONSPIRACIÓN”. Se basa en varias reuniones que tuvieron lugar a comienzos de noviembre de 1997 en el departamento de Córdoba. Hago comentarios en paréntesis.

“En esa época sucedieron varios acontecimientos que el país aún no conoce. A raíz de lo que divulgaré nadie querrá hablar conmigo por un tiempo largo. Yo participé en la reunión donde se esperaba provocar la caída del presidente Ernesto Samper. Lo que denunció en esa época su gobierno fue la pura verdad. Todo comenzó con una visita que me hizo el ex ministro Álvaro Leyva Durán en compañía de su viejo amigo Hernán Gómez Hernández.

En el fondo son muy parecidos. A los dos les gusta estar con “Dios y el diablo”, nunca sólo con Dios.

“Ese encuentro fue sibilino y me recordó las reuniones que en una época sostuve con el Grupo de los Seis. Leyva fue directo y franco, me propuso lo siguiente: “Comandante Castaño debemos comenzar zanjando odios entre la Autodefensa y la guerrilla porque si no nunca cabremos en este país. Pienso que podemos obtener tal fin por medio de una antigua relación que poseo con las FARC en mi condición de académico y que he sostenido por el bien del país. Podemos conformar un equipo donde quepamos las FARC, la Autodefensa y un grupo de colombianos con ideas importantes. El objetivo consistiría en re estructurar el Estado y pedirle al presidente que se aparte como condición para lograr la paz en Colombia; en demás, entiendo que usted tiene en su poder la prueba reina del caso jurídico del presidente Samper”.(Tenemos entonces las mismas circunstancias ‘altruistas’ y los mismos personajes principales de 1997 que se repiten en el 2017: FARC, Santos y Leyva con el mismo objetivo: reestructurar el estado como en Ralito).

“Le contesté: Doctor Leyva, mi padre sostenía que un presidente no se podía caer y punto. Pero digamos que soy más moderno que don Jesús Castaño. ¿Adónde nos lleva su propuesta? Leyva descubrió el alma de encantador de serpientes que tiene y dijo:

“Las FARC y las Autodefensas declararían de manera independiente un cese de hostilidades prorrogable si se convoca una Asamblea Nacional Constituyente. El único obstáculo para la paz sería el presidente Samper y su gobierno desprestigiado”. (En 1997 y en el 2107 uno de los cebos que todo mundo muerde se llama: cese de hostilidades. En 2017 tenemos, además, el Acuerdo Final y todas las maromas para imponerlo. Ese es el obstáculo real, no los que quieren paz con justicia.)

“Acepté la proposición por mi desprecio hacia Samper, como en su momento cualquier colombiano honesto tuvo que sentir rabia contra él al enterarse de que su campaña política se financió con dineros del narcotráfico. Leyva hablaba de su fórmula como la única salida para la paz del país, cuando lo que se dio fue una gran conspiración contra el presidente Samper. (Del 2012 al 2017 se ha llevado a cabo un proceso similar con conocimiento público; no se le llama conspiración, pero ha habido una innecesaria serie de concesiones que cambian la institucionalidad en materia grave, lo que lo convierte en una conspiración que solo entienden los especialistas.) Después Leyva quiso negarlo pero fue un conspirador. Consideré difícil el que Leyva llevara a buen puerto su ideal pero él, sin embargo, había adelantado trabajo. (Y lo siguió haciendo con el abogado español Enrique Santiago.)

“Al segundo encuentro arribó con el actual ministro Juan Manuel Santos Calderón y su periodista Germán Santamaría, el esmeraldero Víctor Carranza, Hernán Gómez Hernández y dos personas más. Ahí se acordó que Leyva se reuniría con las FARC para que emitieran, desde el sur de Colombia, el pronunciamiento sobre lo acordado. (Gómez fue vinculado formalmente al proceso de despojo de tierras luego de establecerse que participó en una reunión entre el empresario palmero Antonio Zúñiga (hoy fugitivo) y el jefe paramilitar Carlos Castaño).

“Yo tenía claro que de todos los presentes el único hombre respetable para liderar la propuesta públicamente era el señor Juan Manuel Santos Calderón. Él se enderezó, nos miró y creo que hasta ese momento se dio cuenta de que estaba rodeado de bandidos. (Como Castaño no podía conocer el futuro, no podía saber que ese señor se reuniría con otros bandidos, los propios enemigos de Castaño.)
“Juan Manuel Santos Calderón aceptó ser la carta de presentación y dijo: “Esto permanecerá en privado inicialmente, luego se publicará”. La reunión se disolvió y se convocó otra en quince días donde Leyva comentó resuelto: “Señores, la paz de Colombia la tenemos de un cacho, pero, antes que nada, déjenme decirles que yo vengo es por Ernesto Samper. ”Interrumpí de nuevo a Leyva y le dije: “Si se cae el presidente Samper ¿A quién montamos? ¿Quién lo remplazará? ¿Qué tan largo será el vacío de poder?”(Esta es la conversación, la mentalidad típica de quienes disponen del poder lejos de los caminos democráticos. Y cuando se está lejos de esos caminos es factible que ciertos ‘enemigos’ se entiendan y negocien.)

“Leyva respondió:“El día que se publiquen los comunicados de las FARC y las Autodefensas, Juan Manuel Santos Calderón solicitará que el presidente se aparte de su cargo. Los grupos armados expresaran su voluntad de que el doctor Santos lidere el proceso de paz y adelante la Asamblea Constituyente”. (Que coincidencia tan significativa; en 1997 la ‘paz’ era la agenda explícita de Santos con las FARC y un grupo importante y oculto de colombianos, entre ellos las AUC; es decir, con unos conspiradores para derrocar un gobierno. Hoy la ‘paz’ es una carta amparada con un Acuerdo Final que protege a los mismos conspiradores. Lo que a nadie le gusta es que ese proceso se parece más a un juego calculado, UN COMPLOT A LA LUZ DEL DÍA, que a un esfuerzo colegiado con el país, exactamente lo mismo que en 1997. Desde 1997 las FARC estaban de acuerdo en que Santos fuera presidente. ¿En que convierte a Juan Manuel Santos ese deseo expreso de los terroristas? Se hace la pantomima de negociar cuando ya todo se viene acordando desde 1997).

“Eso lo colocaba casi de presidente. ¡Qué tal la conspiración! A mí no me disgustaba la idea. Creía y aún creo en la honestidad y buenas intenciones de Juan Manuel Santos Calderón (De igual forma piensan las Farc y sus amigos.) Días después, me reuní de nuevo con Álvaro Leyva para ultimar detalles. Él traía el mensaje de la guerrilla, lo único que faltaba. “Las FARC dicen que se ratifican en lo pactado”, aseguró Leyva. (Castaño sabe que hace parte de una conspiración en unión con las Farc y Santos. A él le gustaba la idea, a nosotros no. En 1997 el Director de Semana era Mauricio Vargas quien publicó: El ‘Complot’ de Santos.)

“Por primera vez creí que daría resultado. Recuerdo que en una reunión, Víctor Carranza preguntó: “¿Y el ELN qué?” Leyva le contestó: “Eso no es problema, de ellos se encargan las FARC.” (¡Con camaradas así, para qué enemigos! Ahí está la lealtad probada de Leyva con las Farc)

“Previo al pronunciamiento de las FARC, la Autodefensa y Juan Manuel Santos Calderón, el ministro Horacio Serpa develó el plan y en los medios de comunicación se comenzó a hablar de una conspiración contra el Gobierno. El comisionado de paz, José Noé Ríos, citó a una rueda de prensa en Armenia y denunció la conspiración: “No es lícito ni ético utilizar la paz con fines maliciosos y malintencionados.” (Esa afirmación era válida hace 20 años y lo es hoy.)

“Álvaro Leyva, desesperado, llamó a un contacto que a su vez me dijo: “¡Lance el comunicado!”Y yo preguntaba: “¿Dónde está el de las FARC?”

“Al fin se pronunció las FARC pero emitió un lánguido comunicado entregado por un frente guerrillero anónimo en Popayán. Yo me desilusioné porque imaginaba la intervención de ‘Marulanda’, ‘Alfonso Cano’ y ‘Raúl Reyes’. Minutos más tarde publiqué un comunicado igual de intrascendente al de la guerrilla, encomendé a unos negritos Ibargüen de la Autodefensa en Quibdó para lanzarlo. (Aquí vemos que las Farc tienen una noción especial de ‘cumplimiento’, a conveniencia.)

“Sólo cumplió con lo acordado Juan Manuel Santos Calderón jugándosela toda en una rueda de prensa en la que utilizó las mismas palabras de Leyva: “Presidente, la paz está de un cacho, ¡apártese!”. Horas más tarde el pobre Juan Manuel Santos estaba ridiculizado y solo. El trabajo de dos meses se desmoronaba, y yo esperanzado en acabar fácil con esta guerra. Pensé que nos daríamos la mano con las FARC y el ELN se sumaría a esta propuesta. Luego participaríamos todos en la reconstrucción de este país. Pero no. He reflexionado sobre lo que ocurrió y creo que las Farc nos dejaron colgados a todos. (Eso pensaba un conspirador hace 20 años, basándose en el sentido común. Pero esa es la naturaleza criminal de cualquier conspirador: engañar. Está en su ADN.)
“¿Volvió usted a hablar con Álvaro Leyva?

“-Sí, con él hubo otra reunión en la que me dijo que el “Plan de paz”, como llamaba él la conspiración, fracasó. Recuerdo que Leyva exclamó: “¡Jamás permitiré que me vean como conspirador!”
Entendamos ahora por qué Santos se sintió solo y frustrado; veremos por qué intentó revivir al año siguiente el asunto con el Presidente Pastrana. El siguiente es el texto completo de EL COMPLOT DE SANTOS, Revista Semana, dirigida en ese momento por Mauricio Vargas, 11/17/1997. Aquí entenderá el lector las implicaciones nacionales e internacionales que viene tejiendo Santos. La intención de paz, fácilmente se vende; pero hay que ser prudente con alguien que justifica la lucha de clases y no ha renunciado a ella. Las Farc fueron MUY ASTUTAS. Solamente un miembro de la élite política podía venderles su proyecto a esa misma élite. Pero aunque esa élite no es ignorante de la mentalidad traidora de la guerrilla, LA TENTACIÓN DE LA ESPERANZA PUEDE OBRAR COMO UNA BESTIAPODEROSA Y FEROZ, engullendo el discernimiento para confiar en que el jugador Santos les estaba mostrando a todos el ‘mismo juego de cartas.”¿Hablaron los líderes entre ellos para comparar las versiones de sus entrevistas con Santos? Como son gente de bien, no pueden discernir desde la comodidad de un club, y menos cómo se aplica el póquer en la política. Por eso, en este momento, algunos de los que pueden estar vivos, se preguntarán si se equivocaron con las Farc y Santos. Estamos viendo que sí.

CONTINÚA EL ESCENARIO DEL JUEGO

ESTE ES EL ARTÍCULO DE SEMANA. “A Juan Manuel Santos le gusta jugar póker. Los habituales de su mesa dicen que apuesta duro, sabe 'blofear' y gana con frecuencia. Ese mismo temperamento y ese talento los ha aplicado a su carrera política. Arrancó en forma meteórica con el milagro de un triunfo en la elección de designado a los pocos meses de haberse retirado del periodismo. Desde un ministerio eminentemente técnico había mostrado una fuerza sorprendente en el Congreso al derrotar a un viejo zorro de la política como William Jaramillo. Con ese triunfo en el bolsillo Santos se fijó la meta de la Presidencia de la República para 1998. Montó una precandidatura de gran aceptación entre la clase dirigente pero desconocida para el grueso público. Con cuatro años por delante para preparar su campaña este problema parecía solucionable. Pero a pesar de estas expectativas la campaña no despegó. Rafael Pardo, jefe de debate del candidato Alfonso Valdivieso, afirma al respecto: "Es sorprendente, porque Juan Manuel es un candidato que hace todo bien". Con esto se refiere a que el ex designado domina los temas, se luce en los foros, escribe bien, maneja los medios y manzanillea como ninguno. Trabaja siempre simultáneamente el sector de opinión y el sector político. Esto lo lleva eventualmente a zigzagueos y a ciertas incoherencias por tratar de quedar bien con ambos, de los que siempre sale bien librado. No obstante, después de meses con 2 ó 3 por ciento en las encuestas la campaña de Santos, a pesar de una leve mejoría en los sondeos, parecía no prender motores. Fue ahí donde volvió a salir en él el jugador de póker. El as que tenía en su mano era la paz. Sus asesores habían llegado a la conclusión de que éste iba a ser el tema central de la campaña pero que lo tenía escriturado a su nombre Horacio Serpa. La hoja de vida del ex ministro del Interior de Ernesto Samper le otorgaba sobre el tema una legitimidad que no tenía ninguno de sus contendores.

“Alfonso Valdivieso había presentado al país un plan de paz serio y estructurado que la opinión pública nunca registró. Carlos Lleras de la Fuente se dio el pantallazo de visitar a los guerrilleros del ELN en la cárcel de Itagüí, pero detrás de eso no había ninguna propuesta. Los demás candidatos también hablaban de paz, pero ninguno le hacía mella a Serpa. Consciente de todos estos fracasos Santos decidió medírsele a fondo al tema. No quería documentos académicos, ni visitas a las cárceles en televisión. Quería hacer algo en grande. Contactos.

“El año anterior Santos había dado algunos pasos preliminares. Algunos meses después de organizar un exitoso foro sobre la paz, se había reunido en Costa Rica con el miembro del secretariado de las Farc Raúl Reyes y con su compañera Olga Marín, con quienes terminó compartiendo viandas y vinos en un restaurante de San José. Con estos antecedentes Santos llegó a la conclusión de que la única forma efectiva de enfrentar a Serpa era montándose en un proyecto de paz con mucho respaldo que no pudiera dejar de ser noticia nacional. Para esto contactó a Álvaro Leyva, quien lleva cerca de 15 años tratando de organizar procesos de paz y es el colombiano con mayor interlocución con la guerrilla. Leyva se entusiasmó con la idea de Santos y comenzó a mover sus contactos.

“A mediados de agosto se reunió con el secretariado y les transmitió la idea. Las Farc manifestaron que veían con buenos ojos la iniciativa. Faltaba el de la otra parte: los paramilitares. Para llegar a ellos Santos buscó al zar de las esmeraldas Víctor Carranza, a quien había conocido cuando era Ministro de Comercio Exterior. Carranza, quien maneja un negocio azaroso, se mueve como un pez en el agua en el mundo de las autodefensas. A través del célebre esmeraldero Santos logró una reunión con Carlos Castaño, el máximo líder de ese movimiento. Esa reunión tuvo lugar hace dos semanas en un lugar de Córdoba. CASTAÑO LE MANIFESTÓ ENTONCES QUE SI LA GUERRILLA JUGABA LIMPIO ELLOS ESTARÍAN INTERESADOS EN PARTICIPAR EN UN PROCESO DE PAZ.

“Leyva se reunió nuevamente con las Farc y se empezó a delinear la propuesta. La guerrilla fijó como condición indispensable una Constituyente y manifestó que la paz no era posible durante este gobierno. Según Juan Manuel Santos, ante este veto se comenzó a pensar en alternativas y quedó flotando en el aire la posibilidad de un retiro de Samper y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Lemos. En ese momento Santos decidió que había que involucrar no sólo a las Farc sino al ELN y al EPL. Organizó una visita a la cárcel de Itagüí, se reunió con los comandantes Francisco Galán y Felipe Torres, del ELN, recluidos allí, y con Francisco Caraballo del EPL y les echó el cuento. Ellos le contestaron que necesitaban instrucciones del cura Manuel Pérez antes de pronunciarse. A todas estas, Santos venía trabajando en otros frentes. Había contactado al presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas; al de la SAC, Juan Manuel Ospina, y al de Fedegan, Jorge Visbal. También a los industriales Nicanor Restrepo y J. Mario Aristizábal, quienes ya venían trabajando seriamente en el tema de la paz. A representantes de la Iglesia, encabezados por monseñor Pedro Rubiano, sindicalistas como Luis Eduardo Garzón y Jorge Carrillo y miembros de los directorios de los partidos Liberal y Conservador.

“PROYECCIÓN INTERNACIONAL Con Gabriel García Márquez el tema se tocó por primera vez en un almuerzo en la casa de Julio Sánchez Cristo el sábado 16 de agosto. A partir de ese momento siguieron en contacto y Santos le fue contando a Gabo los avances de la propuesta. El Nobel, que ha sido siempre un convencido de la paz, le daría a la propuesta la proyección internacional. Finalmente se encontraron en Washington en el homenaje que el ex presidente César Gaviria le hizo a García Márquez. Aunque aparentemente el motivo de la visita de Santos a Washington era solamente asistir a ese homenaje, aprovechó muy bien el tiempo. En ese mismo viaje se reunió con el asesor del presidente Clinton, Thomas McLarty, a quien enteró de su propuesta. Al día siguiente de la comida para Gabo, en un almuerzo en un exclusivo restaurante de Washington a orillas del Potomac, Santos llamó a un lado al ex presidente Gaviria y le contó el proyecto. DESDE ESA PRIMERA CONVERSACIÓN GAVIRIA LE EXPRESÓ SU DESACUERDO CON LA PROPUESTA. Se volvieron a encontrar en el congreso cafetero en Bogotá. Ahí Santos le precisó que el tema había avanzado y que incluía la salida de Samper. GAVIRIA NUEVAMENTE LE DIJO QUE NO LE PARECÍA VIABLE Y QUE ERA UNA LOCURA PRETENDER HACER LA PAZ SIN EL GOBIERNO.

Con el ex presidente Julio César Turbay, Santos jamás habló. A Belisario Betancur le contó el mismo día del congreso cafetero. Según Santos, el ex presidente consideró sólida la iniciativa y lo animó para que siguiera adelante. El último en enterarse fue el ex presidente Alfonso López, quien fue abordado por Santos en la tradicional frijolada de Olga Duque el jueves 9 de octubre, un día antes de que Serpa denunciara públicamente la supuesta conspiración.

“Todo esto sucedió en las últimas tres semanas. El giro inesperado se dio cuando el gobierno se enteró de lo que se estaba cocinando. Según fuentes consultadas por SEMANA, fue Francisco Galán quien decidió contarle al negociador del gobierno José Noé Ríos. Este le negó a la revista esta versión. Unos días después Max Alberto Gómez, el director del hospital de Puerto Boyacá, que sirve de contacto a los negociadores del gobierno con los jefes de las autodefensas, le confirmó a José Noé que Leyva y Santos estaban buscando a Ramón Isaza y a Carlos Castaño. Otra fuente contactó a Ríos en el café Il Pomeriggio del Centro Andino de Bogotá para contarle también que algo se estaba fraguando.

“REACCIONA EL GOBIERNO. Todas estas informaciones se las transmitió Ríos al presidente Ernesto Samper, quien había oído algunos rumores sobre el tema semanas atrás. Como era de esperarse, el gobierno le comentó la información a Serpa. Se discutió sobre la necesidad de denunciar públicamente el plan Santos. Inicialmente se barajó la posibilidad de que fuera Serpa quien lo hiciera, pero finalmente se concluyó que debía ser José Noé Ríos. El aprovechó una visita a Armenia para hacer la denuncia en un discurso. La estrategia no funcionó. Nadie entendió el mensaje ni le paró bolas. El politólogo Alfredo Molano, asesor de paz de la Presidencia, hizo un nuevo intento de llamar la atención sobre el asunto. En una entrevista en televisión el siguiente jueves, 9 de octubre, denunció el episodio como un intento de cerrarle el camino a Horacio Serpa.

“Como ninguna de estas estrategias surtió efecto se decidió hacer la denuncia a través del propio Serpa. En una entrevista a Radionet el viernes 10 el candidato mencionó por primera vez la palabra complot. SEGÚN ÉL, ALGUNAS PERSONAS, INCLUIDO UN CANDIDATO PRESIDENCIAL, ESTABAN FRAGUANDO UN PLAN QUE TENDRÍA COMO FIN REALIZAR UNA NUEVA ASAMBLEA CONSTITUYENTE CON PARTICIPACIÓN DE LA GUERRILLA, Y SIN SAMPER EN LA PRESIDENCIA. La denuncia de Serpa no cayó en el vacío. En 24 horas se había establecido que el candidato al cual se hacía referencia era Juan Manuel Santos. En un principio éste intentó pasar agachado, pero ante el desarrollo de los acontecimientos resolvió coger el toro por los cuernos. Comenzó a maniobrar intentando capitalizar la crisis a su favor.

“Durante una semana monopolizó todas las noticias. Le dio una dimensión internacional al asunto volando a España a reunirse con Gabriel García Márquez y con Felipe González. Mientras más se defendía Santos más artillería le metía el gobierno para desprestigiarlo. Ministros, cacaos, parlamentarios oficialistas y periodistas samperistas rodearon al Presidente. Incluso muchos antisamperistas se sumaron a la causa. Santos centró su defensa en dos elementos: el primero, que contaba con el respaldo de múltiples estamentos y personalidades. El segundo, que nunca se pensó que la paz se iba a hacer sin el gobierno. En este último aspecto fue desmentido por una grabación interceptada por los organismos de seguridad del Estado que divulgó el noticiero CM&, en la cual se oyó a Santos decir: "Entonces es claro que una de las condiciones para iniciar este proceso es que de ninguna manera se podría hacer con el actual gobierno".

“Todo este bombardeo de información logró únicamente confundir a la opinión pública. Al final de la semana pasada el escándalo se había convertido en controversia y no existía un consenso sobre si había sido conspiración o propuesta de paz. Analizada retrospectivamente, lo único que es claro es que la iniciativa nunca fue viable. Para comenzar, no existe ninguna posibilidad real de que se pueda llegar a la paz en lo que queda del gobierno de Ernesto Samper. La paz requiere negociaciones complejas que no se pueden llevar a cabo sino cuando un gobierno tiene la plenitud del poder. Esta condición no la tiene ningún gobierno en los últimos meses de mandato y mucho menos el de Ernesto Samper, con sus graves problemas de legitimidad y credibilidad. El único gobierno más débil que el de Ernesto Samper sería uno de Lemos. No por sus condiciones personales sino porque sería un presidente interino en la mitad de una campaña presidencial. ADEMÁS EL CONTENIDO DE LA PROPUESTA ERA DESDE EL INICIO UN IMPOSIBLE POLÍTICO.

“El mayor logro de Samper es haberse sostenido en el gobierno a pesar del escándalo de la narcofinanciación de su campaña. Cuando estaba tambaleando personas allegadas a él, como el ex presidente Alfonso López y el director de El Tiempo Hernando Santos, llegaron a insinuarle la conveniencia de su retiro. Si no lo hizo en esas circunstancias carecía de todo sentido esperar que se retirara del poder por exigencia de 'Tirofijo' y del cura Pérez. La propuesta no sólo era políticamente imposible, sino que tenía serias implicaciones institucionales. CON UNA CONSTITUYENTE DE POR MEDIO, LA NEGOCIACIÓN EMPEZABA ENTREGANDO NO SÓLO LA CABEZA DEL PRESIDENTE SINO TAMBIÉN LA CONSTITUCIÓN MISMA. Una Constituyente puede ser el resultado de un proceso de paz pero no el punto de partida. La preocupación que siempre se ha tenido sobre la participación del gobierno de Ernesto Samper en un proceso de paz es justamente su debilidad. ALGUNOS TEMEN QUE PARA CAMBIAR SU IMAGEN TERMINE ENTREGANDO TODO A CAMBIO SIMPLEMENTE DE INICIAR UNA NEGOCIACIÓN. Sin embargo lo que ha ofrecido Samper es insignificante comparado con lo que estaban dispuestos a entregar los que apoyaban esta propuesta.

“¿QUIÉN GANÓ?

Todo este proceso comenzó cuando se unieron dos elementos: los sueños de paz de Álvaro Leyva y la capacidad de convocatoria y ejecución de Juan Manuel Santos. Solamente Santos era capaz de hablar en poco más de un mes con la guerrilla, los paramilitares, el Nobel Gabriel García Márquez, tres ex presidentes, un asesor del presidente Clinton, Felipe González, representantes del Sindicato Antioqueño, los gremios, la Iglesia y las centrales obreras. Hoy varios de ellos dan distintas interpretaciones de lo que supuestamente les dijo Santos. El afirma que les mencionó prácticamente a todos el retiro del Presidente como una salida para que las guerrilla accediera a iniciar el proceso en el corto plazo. Varios de los más importantes interlocutores de Santos, interrogados por SEMANA, manifestaron que escuchar no es respaldar. Además que nunca tuvieron claro que la condición fuera la salida de Samper. El propio jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, al cierre de esta edición le hizo llegar a SEMANA un mensaje afirmando: "Nosotros apoyamos la propuesta de paz, pero nunca fuimos informados por Juan Manuel Santos de que ésta contaba con la salida del Presidente".

“Paradójicamente, a pesar de todas estas inconsistencias, al final salieron ganando los principales protagonistas: la guerrilla, Ernesto Samper y Juan Manuel Santos. La guerrilla nunca ha estado más fortalecida que al final de este escándalo. Cualquier negociación de paz de ahora en adelante tiene que contener como mínimo despeje y Asamblea Constituyente. Lo que antes era una gran concesión ahora se considera un punto de partida. Hace apenas tres meses, durante la entrega de los soldados, en el país existía un debate sobre la constitucionalidad y la conveniencia de un despeje. La semana pasada, este punto ya ni siquiera se mencionaba porque se daba por descontado. En cuanto al Presidente de la República, logró lo que nunca consiguió durante el proceso 8.000. Hasta sus opositores defendieron su permanencia en el cargo. El propio ex fiscal Alfonso Valdivieso, quien había acusado penalmente a Ernesto Samper ante la Cámara de Representantes, manifestó que le parecía inconveniente que el Presidente se cayera por exigencia de la guerrilla.

“Al final de la semana la satisfacción de Samper era tan grande que aparecía sonriente ante las cámaras de televisión jugando tenis y haciendo chistes sobre la conspiración fracasada. No menos grande era la sonrisa de Juan Manuel Santos en el Hotel St. Regis en Nueva York. Se había dado el pantallazo político de su vida. Durante siete días se había convertido en el centro de la atención nacional. Para el televidente raso un señor del cual hablaba mal tanta gente tenía que ser muy importante. Después de un año tratando de posicionarse como el antiserpa, finalmente lo había logrado y había sido el único candidato que había conseguido compartir con él credibilidad en el tema de la paz.

“En una encuesta realizada por Invamer Gallup Colombia para SEMANA, a la pregunta de quién tiene más credenciales para llevar a cabo un proceso de paz, el 40 por ciento respondió que Serpa y el 34 ciento que Santos (ver encuesta). Santos logró subir algunos puntos. Pero su éxito no fue tanto cuantitativo como cualitativo. Muchas de las personas que ya sabían quién era lo vieron finalmente como presidenciable.

“En la misma encuesta por primera vez la intención de voto por Santos llega a ser la mitad de la de Serpa (Serpa 50 por ciento, Santos 26 por ciento). En las mediciones anteriores el ex ministro del Interior lo cuadruplicaba. En cuanto a favorabilidad, el negativo de Santos aumentó pero solo marginalmente. Antes del escándalo su imagen favorable era de 31 por ciento y la negativa 22 por ciento. Ahora la positiva es de 37 por ciento y la negativa de 21 por ciento. El cambio es insignificante para una persona acusada de conspiración durante una semana por el Presidente de la República y la mitad de su gobierno. Este resultado no deja de sorprender. Una conspiración en la cual todos ganan es muy poco común. Sobre todo cuando la meta era tumbar un gobierno cuya permanencia hasta el final ya nadie ponía en duda. La historia se repite: al presidente Ernesto Samper le indignó la propuesta de Juan Manuel Santos. Sin embargo en el país existe un antecedente.

“En agosto de 1991 un titular del periódico La Prensa dejó al descubierto que el entonces ministro de Desarrollo, Ernesto Samper, había decidido adelantar la paz por su cuenta, a espaldas del presidente César Gaviria. Según el periódico, el presidente de una compañía multinacional, el presidente de un grupo empresarial, una ex ministra y el gerente de una empresa de economía mixta conformaban el equipo seleccionado por el Ministro. Estas personas eran Max van der Schalk, de la Shell; Augusto López, de Bavaria; Mónica de Greiff, de Concesión Salinas y ex ministra de Justicia, y Rodrigo Villamizar, gerente del Instituto de Fomento Industrial, IFI. El periódico omitió mencionar al entonces alcalde de Cali, Germán Villegas, quien también había participado en los contactos con la entonces Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, Cgsb.

“La noticia produjo un comunicado de la Casa de Nariño, en el cual el gobierno sólo autorizaba a la Consejería Presidencial para la Paz para sostener de manera permanente conversaciones con voceros de la guerrilla. Los demás funcionarios, decía el comunicado, deberían tener autorización previa y expresa del Presidente, el Ministro de Gobierno o el Consejero para la Paz. Gaviria se molestó muchísimo con Samper. En últimas, no se negoció nada pero los contactos dejaron el sinsabor de unas conversaciones paralelas y un incidente que casi le cuesta el puesto a Samper.”

SE PLANTEA EL VERDADERO JUEGO QUE DURA HASTA HOY

HABIÉNDOSE SALVADO SAMPER ANTE LA COMISIÓN DE ACUSACIÓN, LLEGÓ PASTRANA AL PODER, Y SANTOS RETOMÓ SU TEMA CON LAS FARC. EN SU EDITORIAL “COGER EL TORO POR LOS CACHOS”, DEL 4 DE SEPTIEMBRE DE 1998 ESCRIBIÓ EN EL TIEMPO:

“Me permito proponerle al señor Presidente de la República (Andrés Pastrana Arango) desde este recinto sagrado de la democracia que, si de veras quiere la paz, lidere un nuevo Frente Nacional. Un Frente Nacional en el que se pacte con todos los sectores políticos y con la guerrilla un nuevo régimen político que reconozca la realidad que hoy representa la insurrección armada. Se trata de reconocer que solo con una profunda redistribución del poder político, con una recomposición constitucional y con una coalición institucional, de la que hagan parte los alzados en armas, se podrán dar las garantías necesarias y las alternativas de acción política para que se silencien los fusiles.”

ESTAS SON LAS CARTAS DEL JUEGO. SAQUE USTED UNA O VARIAS DE ESTAS 21 CARTAS PARA GANAR ENTENDIENDO.

1. En 1998, de su puño y letra Santos escribió una editorial en la que proponía un cogobierno con las Farc. Vuelva a leer el texto arriba presentado. Lea toda la editorial para que le dé dolor de patria. Hoy empezamos a verlo.
2. En 1997 y en el 2017 la hipoteca equivale a que el inmueble/garantía (Colombia) se entrega a cambio de una promesa, no a cambio de nada concreto que no sea amenazante (la conducta e ideología de las Farc) Ese fue el negocio chimbo de Santos. Y es el medio para el acceso al poder por parte de las Farc con respaldo de la presidencia. Pero ¿Cómo se puede uno reconciliar con el comunismo que es una amenaza para el espíritu y lo más sagrado en lo que creemos; comunismo que dice que quiere el poder político en Colombia para gobernarnos? Por favor más sindéresis para los predicadores del perdón.
3. No sé si Santos sea un ludópata, porque no soy psiquiatra, pero tengo información de lo siguiente: Cuando se es dependiente de los juegos de azar, ganar perdiendo es el sentido de la vida. Porque… ¿conoce y domina el jugador las leyes del azar real de la vida? No. Por ese motivo Santos es un pésimo jugador de ‘Póker político.’ La carta de la paz, lo ayuda a él (prestigio) y a las Farc (impunidad); la carta del Acuerdo ayuda a las Farc, nosotros perdemos un billete largo y muchas instituciones quedan desbaratadas; la carta de la JEP es un comodín para hacer perder a los otros jugadores. La carta del Congreso se maneja con trampas y puede anular el juego. La carta de las cortes no es confiable. La carta de la opinión está en contra de que le jueguen a uno la casa; no confía en el juego. La carta de la comunidad internacional no es fácilmente manejable. La carta de la oposición le conoce el juego a Santos y las Farc. ¿Calculó Santos todas las posibilidades de esta partecita del azar político y social? Espero que con este cambio de paradigma entendamos mejor el asunto para derrotar una amenaza.
4. Comencemos por decir que toda adicción es la substitución de una carencia que se concreta de muchas maneras. Cuando la obsesión por la paz, después de la derrota de 1997, continúa, el objeto de ésta comienza a ser consumido por obligación, aun cuando ya no vaya unido a ninguna satisfacción política. ¿Se trataría entonces de una exagerada necesidad de reconocimiento social?
5. Se llega a una pérdida de control cada vez mayor debido al pensamiento sobre el rendimiento violentamente competitivo. No olvidemos que en este juego, como en política, hay que derrotar a diferentes competidores, como vimos arriba, no solamente a las Farc; juego que se ha centrado en GANARLE EL ARGUMENTO DE LA PAZ A UNO DE LOS COMPETIDORES: Uribe. No de construirla paz; por eso los incumplimientos y dificultades de los ganadores. Dificultades legales y de todo orden.
6. El objeto de la adicción a la paz se utiliza como una evasión de la realidad; por eso las concesiones exageradas.
7. Finalmente, la adicción se vuelve continua, a pesar de que ya se hayan producido numerosas consecuencias negativas o daños en la sociedad. La típica insensibilidad del adicto hacia los otros. En el poker real uno no apuesta porque sabe que no puede ganar la mano.
8. En 1997 las Farc querían tomarse el estado vía Constituyente y el premio era la cabeza de Samper. Las Farc se acostumbraron a pedir cabezas. Quedaron cebados.
9. En 20017 las Farc van para el Congreso y quieren la cabeza de Uribe y los empresarios. Para ello se inventa la JEP. Prueba: “Esto fue lo que les dijo el alto comisionado de paz: ‘’Tenemos una noticia triste que nos ha dado el Fiscal (Eduardo Montealegre) quien dice que de los proceso de justicia y paz han salido 13 mil noticias criminales que involucran a empresarios, y eso tiene que ver de todas maneras con el conflicto. ¿Que es lo que vamos a hacer exactamente? Hay que reconocer que hay una falta de concientización de lo que significa la terminación del conflicto en muchos sectores incluyendo el empresarial. Hay que mirar ese tema delicado pero inevitable de mismo empresariado.’’ Jaramillo claramente no quería que esto se conociera públicamente, razón por la cual le pidió a los periodistas que se retiraran. Sin embargo el periodista de Red Más Noticias permaneció en el recinto y grabó la información.” Fuente: ¿Qué pasó en la reunión de Sergio Jaramillo con los empresarios? (¿Será por eso que Jaramillo, el prohombre, se largó?
10. En 1997 Santos recurrió a la ‘operación gavilla nacional e internacional alrededor de la paz’ para protegerse.
11. En 2017 hizo lo mismo, pero la CPI vigila.
12. En 1997 Santos montó, de espaldas al país, una estrategia presidencial con la carta ganadora de la paz y perdió. Quiere resarcirse ante esa humillación.
13. En 2017 llevó a cabo una negociación con las Farc sin la participación del pueblo y su ‘juego’ es muy cuestionado. Empeñó nuestra casa porque él tiene la suya en Londres.
14. En 1997 Gaviria le dijo que hacer la paz sin la inclusión del gobierno era UN IMPOSIBLE POLÍTICO y no aprendió.
15. En 2017 el plebiscito le dijo que hacer la paz sin el aval del pueblo era un imposible POLÍTICO, ÉTICO Y COMERCIAL. Sería como hipotecar la casa del vecino sin su consentimiento. Por eso perdió y engañó.
16. En 1997 Semana predijo: “Cualquier negociación de paz de ahora en adelante tiene que contener como mínimo despeje y Asamblea Constituyente. Lo que antes era una gran concesión ahora se considera un punto de partida.”
17. En 2017 El punto de partida ha sido el Acuerdo Final, las Farc van vía al poder, no conocemos el ‘juego’ de las Farc, ni el de Santos que es parte de su estrategia como jugador. Lo único que sabemos es que Santos ‘pagó por ver el juego’ de las Farc y vimos unos fusiles, pero no lo que tienen en el alma.
18. En 1997 la carta ganadora era la paz, pero había que quitársela a Serpa.
19. En 2017 la carta ganadora es la solución al desempleo, la salud, la corrupción, pero Santos y las Farc están ‘cañando’ con la paz.
20. En 2017 juegan: la legalización de la droga Vs la oposición internacional; la erradicación Vs el cultivo y su problema social; la necesidad del dinero de la droga por parte del sistema financiero internacional Vs la negación de esa necesidad; las BACRIM y disidencias, generadoras del narcotráfico Vs. la debilidad del gobierno para exigirle a las Farc que cumplan su palabra para el desmonte del narcotráfico. Santos es el primer referente responsable sobre esta carta.
21. En 2017 Santos pretende que durmamos con el enemigo mientras él se va para Londres para que lo invite la Reina Isabel a tomar el té. Y nos deja el más letal de los escenarios: el narcotráfico que es el meollo de la paz, la fuente de la corrupción del estado que es el arma para que el estado se caiga sin disparar un tiro, como pasó en Venezuela. Pero sobre este peligro, aunque la opinión no está ciega, no cuenta con los medios para denunciar ese peligro, lo cual es aprovechado por las Farc. ¿Cómo asumirá la élite su responsabilidad?

FIN DEL JUEGO Y A VER CÓMO ES LA VAINA