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http://pensamientocolombia.org/un-ejercicio-de-analisis-es-la-paz-una-postura-ideologica-o-etica/

Autor: Pedro Aja Castaño

Fecha: 27/05/2018

1. Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia.
2. Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3. Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4. Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5. Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6. Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7. Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8. Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9. Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa.
10. Usted no puede ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN

De manera simplista un caricaturista pretende convencernos de que la paz está en riesgo. Pero, si usted analiza bien el Decálogo atribuido a Abraham Lincoln encontrará que establece los fundamentos de la libertad y responsabilidad del individuo sobre sí mismo que es el fundamento de la verdadera paz, el éxito de las naciones, la convivencia. Sin embargo, frente a ese decálogo de responsabilidades existiría un cúmulo de actitudes negativas que son las que permiten que en las sociedades una minoría malévola haga lo que le da la gana, cuando la inmensa mayoría a la que le concierne el destino de un país dice o actúa, de acuerdo con las siguientes actitudes: No quiero pensar sobre eso. No sé nada al respecto. No me importa. Estoy demasiado ocupado. Dejemos las cosas como están. No tengo tiempo para leer ni descubrir. No me interesa. Frente a esas actitudes se hace necesario un ejercicio preventivo, porque ese desinterés por la vida pública es lo que pone en riesgo la paz.

Además, como esa carencia analítica está ausente frente a los planteamientos de candidatos presidenciales y sus electores, elegir se ha reducido solamente a un asunto de votos, que es un pequeño componente de la paz. Por eso nos sorprende, cuando en un país de 50 millones de habitantes se considera un prodigio que 20 mil seguidores de Facebook Live se interesen por un debate de importancia para el país; y que los profesionales de la opinión tengan que pedir excusas por tanta ‘cháchara.’ Eso debe decirnos por qué se instalan las dictaduras populistas y tragedias similares sin que haya una actitud social de alerta. Responder entonces a la pregunta del titular con claridad y determinación es vital para el país. Porque líderes de diferentes vertientes pueden querer adoptar posturas ideológicas en relación con la paz y otros asuntos, mantenerlas en el tiempo como una bandera de gobierno, una estrategia de campaña, o un catálogo de marketing político para las ventas internacionales, incluso frente a pruebas contradictorias en relación con la vivencia y experiencia de lo que verdaderamente es esa paz.

En el debate electoral notamos que candidatos de diferentes vertientes ideológicas hablan de paz, educación, economía, salud, empleo, vivienda, combate de la corrupción, equidad, gobierno, etc.; pero cuando llegamos al CÓMO se resuelven esos planteamientos o problemas, generalmente las respuestas las tienen los expertos que no están en campaña y que posiblemente terminarán de ‘consejeros’ del presidente elegido. Veamos un ejemplo dramático. Los que deberían estar DEBATIENDO Y ENCONTRANDO SOLUCIONES, y estar convocados en sesión permanente sobre la tragedia en ciernes de Hidroituango deberían ser los ingenieros expertos en el tema; pero es más importante el mensaje político, la opinión pública, el encontrar ‘responsables.’

Por eso surge la incógnita del CÓMO serán resueltas las diferentes ofertas de campaña que requieren no solo de habilidades o pericias especiales, sino de una ideología y una vocación profesional con ética, ya que su presencia o ausencia puede hacer que un gobierno sea efectivo y digno o todo lo contrario, es decir, un fracaso. ¿Por qué pasa eso?

Porque los votantes adjuntan y los candidatos se otorgan etiquetas ideológicas de centro, derecha, izquierda, moderada y extrema, que generalmente se mueven en el rango delo pro o anti sistema; y como no se sabe qué clase de conductas o habilidades representan esas posturas ideológicas, tanto candidatos como votantes pueden quedar atrapados en la trampa sicológica del auto cumplimiento de expectativas. Por ese motivo, de acuerdo con la ideología, o los deseos, un votante izquierdista, por ejemplo, espera o interpreta, que una política social deba ser exitosa porque promueve el bienestar de las mayorías, sin embargo no entiende el fracaso de esa política cuando es promovida con una absoluta falta de ética del mandatario o su ideología. Busca entonces el problema río arriba, cuando está pasando frente a sus narices. La gente habla de corrupción, injusticia, pero no sabe dilucidar la estructura del engaño o la manipulación ética.

El dilema ético del país se da en torno a la tensión entre paz y justicia. ¿Por qué? Porque las exigencias morales de justicia se sacrifican frente a los requisitos políticos de la paz. Existe también la tensión entre paz y verdad; si la paz parece requerir un olvido del pasado, la verdad exige un reconocimiento de la mala conducta, la responsabilidad y validación ante las dolorosas pérdidas y experiencias. Ese vacío conceptual y pedagógico genera polarización entre los que se hacen los locos y los que no somos bobos.

Existe la tensión entre generosidad y justicia. La gente puede ver la necesidad de generosidad, especialmente si se la intercambia por algo que no le produzca temor. Sin embargo las Farc no inspiran confianza. Porque lo que nos han devuelto es el derecho a la vida que nos habían inculcado y secuestrado; es decir, algo que no les cuesta nada. Por eso hay un disgusto por tratar generosamente a aquellos que se han comportado mal: viola el sentido de equidad. Y no contentos ‘los amigos de la paz’ nos acusan de querer defendernos ante tamaña injusticia. La justicia en su forma punitiva exige el castigo de los malhechores, pero la justicia transicional en el acuerdo habanero parece violar la justicia cuando los malhechores que son liberados o no pagan sus crímenes se incluyen entre los que pretenden gobernar la sociedad e impartir justicia. ¿Por qué se alegra la sociedad de que Popeye vuelva a la cárcel? ¿Hay alguna diferencia entre sus crímenes y los de las Farc? Por lo que si bien es cierto que los procesos de paz parecen estar caracterizados por el malestar o la inequidad ética, las guerras son también el resultado de esa falta de equidad.

Por ese motivo un estado y sus voceros pagados debes estar sujetos a estándares más altos que las organizaciones terroristas; de lo contrario, el estado se convierte, en palabras de San Agustín, en una banda de facinerosos altamente organizada. De ahí que el imperio de la ley y las instituciones puedan colapsar. De esa forma los expertos en el ‘perfeccionismo político’ someten al estado a la guerra del imposible perfeccionismo moral en el que son expertos los activistas de derechos humanos, los abogados al servicio de los terroristas. Eso facilita el llevar al estado a una situación de indefensión porque la realidad es que muchos políticos y funcionarios públicos fracasan constantemente y cometen ilícitos, por corrupción, omisión, decisiones entre dos males, y muchos otros errores. De ahí que construir una concepción ética del estado es un asunto de generaciones, perseverancia, y cultura de lo correcto. Pero estas imperfecciones no deben paralizar la vida política imperfecta para ser remplazada por otros revolucionarios igualmente imperfectos. Vemos en Venezuela que unos corruptos fueron cambiados por peores corruptos y asesinos.

Es obvio entonces, que una ideología o un candidato que promueve el odio de clases no pueden ser éticos. Pero decir eso en público es políticamente incorrecto. De esa manera el votante se aferra al sentido existencial idealista o imaginado que le da la ideología y no percibe que el problema no son las incumplidas promesas sociales, sino las personas que encarnan la falta de ética de la ideología que llevan a ese incumplimiento, porque el votante no es capaz de admitir la necesidad de la ética en todos los asuntos humanos. En Lucas 19: 9 leemos: “Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa;” es decir, como un mensaje de Dios, había llegado la ética, que permite la convivencia.

De ahí que ese nuevo mundo sea posible, y será siempre vigente, aunque se tenga que construir con lágrimas y esfuerzos, o con un uso sabio de la tecnología. No intentarlo es la traición humana por excelencia de muchos políticos de todas las pelambres; no creer o renunciar al esfuerzo por la excelencia humana es el secreto de la abstención de diferentes electorados en todos los países. Un ejemplo a la vista es el proyecto socialista venezolano saboteado por la falta de ética de sus dirigentes y la abstención masiva que le ha quitado legitimidad al régimen. Y si observamos bien, en las cárceles hay asesinos y corruptos de todos los colores políticos. ¿No es entonces la ética o ausencia de ella la clave del éxito o fracaso político?

Por otra parte, la VERDADERA POLARIZACIÓN que se detectaría en esta estructura DE EXPECTATIVAS ENGAÑOSAS es que el enfrentamiento surge y se promueve desde el nivel de liderazgo político, porque quizá existiendo hechos que justifiquen una protesta, se trasmite a los votantes, con falsas o verdaderas motivación espero, EN UNA CAMPAÑA PRESIDENCIAL, estos deseos no los viven los votantes tan intensamente como sus promotores, sencillamente PORQUE NO TIENEN LOS MISMOS INTERESES QUE SUS LÍDERES. Démonos cuenta que quienes tienen el compromiso financiero y los intereses de negocios, turbios o limpios; los que ponen el tocino para el chicharrón de ser elegidos son los líderes y sus colaboradores, no los votantes, quienes en su inmensa mayoría son invitados pasivos para el voto. Así que el problema no es que gane el candidato uribista, porque es de derecha, un hombre de ética probada, un tradicionalista, sino que eso va a representar que fulano o mengano pierda plata, no pueda cumplir lo prometido y quede endeudado, si no alcanza la votación requerida para que el estado lo ayude.

Decía que la cultura de indiferencia hacia el proceso político permite que se burlen ante nuestras narices como algo normal y que cínicamente se digan o hagan cosas inadmisibles sin que haya una presencia de la opinión pública o las autoridades. Doy un ejemplo de días recientes.

En la entrevista de Juan Manuel Santos “Exterminar hasta el último guerrillero era imposible, militarmente absurdo” Publicado en El Mundo – España el 20/05/2018, asistimos al juego de las falacias cuya naturaleza describo en paréntesis. Las falacias son ERRORES DE PENSAMIENTO que se dan en las actitudes, metodologías, interpretación, identificación o definición del problema; en la formulación de hipótesis, los procesos lógicos; en los supuestos y diferentes recursos utilizados para confundir el pensamiento de los demás. Para el análisis, escogí un texto breve de la entrevista de 12.131 palabras de Santos, ya que no es fácil encontrar una fuente completa, objetiva, escrita y espontánea sobre su modo de pensar. Otro interesante espécimen de análisis sería Petro. Analice usted los textos de sus discursos y verá usted sus incongruencias con claridad. Este es el texto de Santos.

El presidente de Colombia pasó por Madrid en su gira de despedida. Reivindicó el acuerdo de paz con las FARC, explicó el auge del narcotráfico y encaró las críticas.

P. ¿La paz tiene precio?

R. La paz siempre tiene un precio. (Afirmación conformista que pretende ser realista.)

P. En el caso de Colombia, ¿cuál es?

R. La sustitución de la Justicia penal ordinaria por una Justicia transicional. Pero es un precio muy pequeño para los beneficios de la paz. Salvar tantas vidas… (Dilema no exhaustivo; es decir, presentación de alternativas que no incluyen todas las posibilidades buscando la desviación de la atención. ‘el precio muy pequeño’ ?sustitución de la justicia? se remplaza por la falacia llamada ‘ad misericordiam’ en la que se apela a los sentimientos, la simpatía, la piedad: Salvar vidas. La verdad es que no se están salvando vidas porque la paz imperfecta permite que las disidencias de las Farc sigan matando, al igual que el ELN y las bacrim junto con el narcotráfico que las Farc no desmontaron.)

P. ¿Y quién paga ese precio?

R. La sociedad. (Cinismo)

P. ¿La democracia, las víctimas?

R. Las víctimas han sido las más entusiastas con el proceso. (Falacia de presunción porque no han sido reparadas ni conoce la verdad) Yo pensé que serían las más críticas; que iban a oponerse a la Justicia transicional. Y cuál fue mi sorpresa cuando fue al revés. Una lección de vida. [Desinformación: Las principales objeciones a la Justicia transicional son: que suaviza las penas y reduce las exigencias para evitar la cárcel; que resta protagonismo a las instituciones ordinarias del Estado de Derecho, concretamente a la Corte Suprema; y que los miembros del Tribunal especial son nombrados a medias por el Estado y las FARC.]

P. Muchas víctimas se han opuesto frontalmente al pacto con las FARC. Rechazan la impunidad penal y política de los terroristas.

R. Como siempre, hay de todo. Pero la mayoría de las víctimas han apoyado el proceso. Es el primer proceso de paz de la historia en que las víctimas han estado en el centro de la solución del conflicto. (Argumento para atraer multitudes; cliché, consigna, slogan de propaganda.)

P. Insisto, muchas víctimas lo ven al revés: consideran que los verdaderos beneficiarios del proceso han sido los terroristas.

R. La dificultad de estos procesos es saber dónde trazar la línea entre justicia y paz. Unos quieren más justicia. Otros quieren más paz. Sucedió en Sudáfrica, Irlanda del Norte, El Salvador, Guatemala… (Esta falacia se llama distraccionismo. Consiste de una proposición imprecisa, de manera que se adapte a los pensamientos, creencias, prejuicios o hábitos de cualquier persona que lea sobre justicia y paz.)

P. Me sorprende que distinga entre justicia y paz. ¿Puede haber paz sin justicia? ¿O es la palabra paz un eufemismo de la abdicación democrática?

R. ¿Por qué cree que se negoció el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional? Para que se pudiera aplicar una Justicia transicional. No fue el invento espontáneo de un puñado de personas. Las naciones del mundo se sentaron a buscar fórmulas eficaces para abordar procesos como el colombiano. El nuestro es el primer proceso que se negocia bajo el paraguas del Estatuto. Por eso ha generado tanto interés. Porque va mucho más allá del desarme, la desmovilización y la reintegración de los guerrilleros. Aquí, por primera vez, no habrá impunidad, sino una Justicia transicional.
(Santos Miente. El Estatuto de Roma fue adoptado por Colombia mediante el DECRETO 2764 DE 2002 de noviembre 26. En el artículo 5 leemos: “Crímenes de la competencia de la Corte l. La competencia de la Corte se limitará a los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto. La Corte tendrá competencia, de conformidad con el presente Estatuto, respecto de los siguientes crímenes: a) El crimen de genocidio; b) Los crímenes de lesa humanidad; c) Los crímenes de guerra; d) El crimen de agresión.”Y esos son los crímenes que la JEP trata de embolatar.)

P. Pero la Justicia transicional no excluye la impunidad.

R. La Justicia transicional podrá ser discutible. Lo que no es discutible es que sin una Justicia transicional no hay paz. Así de sencillo. (Los hechos contradicen esa presunción: hay BACRM, ELN, disidencias. Y esos hechos explican por qué la justicia transicional no soluciona nada.)

P. Intento imaginar algo similar en España. Una neo-Audiencia nombrada a medias por Josu Ternera y Mariano Rajoy…

R. Las FARC no creían en nuestra justicia. No querían someterse a ella. Estuvieron 54 años luchando contra nuestra Constitución, contra nuestras leyes, contra nuestro Estado de Derecho. Necesitaban una Justicia en la que ellos creyeran. (Las disidencias confirman que no es cierto. Además, pretenden reformar la JEP, luego ni lo que ellos mismos acordaron con el gobierno les sirve.)

P. ¿Entonces la Justicia transicional es una justicia a la medida de las FARC?

R. Es la primera vez que dos partes de un conflicto negocian la Justicia y se someten a ella. Eso es lo que el mundo ahora admira y aplaude. (Mentira. Diferentes diarios del mundo registran que la supuesta paz está amenazada por los incumplimientos de las FARC y el gobierno.)

El anterior contexto de análisis nos puede servir para una adaptación y aplicación a los discursos populistas de un candidato como Petro para detectar los diferentes niveles de engaño en el contexto de la elección presidencial. Sus discursos y propuestas son una radiografía de CÓMO SE VE A SÍ MISMO, CÓMO ES SU CAMPAÑA Y CÓMO PODRÍA SER SU GOBIERNO. Frente a las cámaras se comporta como profesor reposado; pero en las plazas es un agitador. Y la realidad es que en la Casa d Nariño se discute con gente preparada; no se grita ni insulta, todo se registra, por lo que hay que jugar limpio. Así, en cada momento del tiempo de su campaña usted puede anotar la brecha que existe entre la visión del candidato Petro y las características que usted espera del presidente. Las dificultades de asumir y mantener un presidente como ese; el desgaste intelectual de entenderlo en relación con percepciones pasadas de su vida guerrillera, su apoyo al chavismo y las incongruencias que dice, provocarán las incoherencias permanentes del megalómano con poder real que provoca desastres.

Estimado lector. Con lo anterior espero haber contribuido con información valiosa para que el cambio resultante en su capacidad de análisis lo convierta en un votante crítico y en un apoyo insustituible de la democracia porque su habilidad se volverá algo inconsciente y automático. El DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN es una especie de ABC de los fundamentos de nuestro sistema ético y productivo contra el que puede usted contrastar las propuestas del populismo.