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http://www.elcolombiano.com/colombia/otro-ano-que-no-inicio-bien-para-los-oleoductos-GA10013353

Autor: Ricardo Monsalve Gaviria

Fecha: 11/01/2019

Con tan solo 11 días, 2019 ya muestra una tendencia negativa sobre los ataques a la infraestructura petrolera en el país.

Los pasados 5 y 8 de enero Ecopetrol tuvo que activar el plan de emergencia luego de que grupos armados ilegales, al parecer del Eln, activaran explosivos en el oleoducto Caño Limón-Coveñas en los departamentos de Arauca (2) y Norte de Santander (1).

El primer ataque del año ocurrió en la noche del 5 de enero, en la vereda Campo Giles, zona rural de Tibú, Norte de Santander. Allí la explosión causó el derrame de crudo sobre capa vegetal y contaminación de los caños Batalla y Hoyo Pilón, por lo que Ecopetrol tuvo que instalar un punto de control alternativo sobre ambos afluentes para controlar la mancha.

Tres días después la empresa estatal confirmó otros dos ataques, esta vez en las veredas La Pesquera y Las Bancas del municipio de Arauquita, departamento de Arauca.

Esta vez, no hubo contaminación de fuentes hídricas, pero si de capa vegetal, pues como lo confirmó Ecopetrol, en uno de los eventos, el hidrocarburo derramado “quedó contenido en el propio cráter de la explosión, mientras que en el otro no presentó derrame alguno”.

El ritmo de 2018

A pesar de que ya no está la guerrilla de las Farc, cuyo accionar delictivo también afectó los oleoductos en diferentes partes del país, el Eln ha sido el grupo armado ilegal que, históricamente, se ha encargado de sabotear el transporte del crudo.

Durante el año pasado, según cifras de Ecopetrol, fueron 89 atentados a oleoductos y el costo para atender esas emergencias alcanzó los 102 mil millones de pesos. La mayoría de estos problemas fueron en el Caño Limón-Coveñas por su paso en Arauca, Norte de Santander y Boyacá, y para la Fuerza Pública el Eln es el grupo ilegal responsable de la gran mayoría de esos casos.

En una entrevista publicada por EL COLOMBIANO en octubre de 2018, el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón Pardo, afirmó que los primeros meses del 2018 “fueron los más duros en tres décadas. Reparar es complejo”.

Agregó que con la cantidad de atentados generados, “hemos funcionado solo tres o cuatro meses en lo que va de 2018. También tenemos problemas en el sur del país, en el oleoducto Transandino entre Putumayo y Nariño, donde hay fenómenos de válvulas ilícitas para robar crudo que se destina al procesamiento de coca y el resto lo botan a los ríos y quebradas”.

“Pablo Beltrán”, jefe del equipo negociador del Eln, fue cuestionado en Caracol Radio por la ofensiva de ese grupo guerrillero contra la infraestructura petrolera y la negativa de dejar a un lado este tipo de ataques en los que también hay grave afectación al ambiente y a las comunidades.

Para el jefe guerrillero el único escenario en el que el Eln no la tome contra este tipo de infraestructura es con un cambio en la política ambiental y energética del país.

Como si se tratara que un decisión que debe ser consultada con esa guerrilla, Beltran dijo: “Con fondos de Ecopetrol y con cooperación internacional se hicieron, el año anterior, media docena de foros en las principales regiones petroleras donde la gente dijo qué cosas debían ser ajustadas a la política. Nosotros estuvimos pendientes de ese proceso y lo animamos porque lo que siempre hemos dicho es que no solo hay críticas del Eln, también están las de las comunidades”.

Para el jefe insurgente, “hay disposición de dejar de hacer los ataques, pero que entonces se hagan ajustes a la política ambiental y energética del país”.

Difícil tarea de los militares

El Caño Limón-Coveñas tiene una longitud de 780 kilómetros y atraviesa los departamentos de Arauca, Boyacá, Norte de Santander, Cesar, Bolívar y Sucre, siendo los tres primeros donde más se presentan atentados.

En Norte de Santander, específicamente la región de Catatumbo, ese oleoducto tiene 105 kilómetros y en esa zona del país, el Ejército, por medio de la Fuerza de Tarea Vulcano mantiene siete batallones con cerca de tres mil soldados para el cuidado del tubo y sus alrededores, tarea difícil en una zona selvática de complicado acceso.