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Jueves 14 de Diciembre del 2017

Terrorismo + lógica defectuosa o cómo se entrega a un país

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 27/06/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Juan Manuel Santos presidente de Colombia - Foto: es.panampost.com

El fracaso de la civilización moderna se debe, en parte, a una lógica defectuosa. M.K. Bradby
Un hombre pensante es el peor enemigo que puede tener el Príncipe de las Tinieblas. Tomas Carlyle

"Se ha querido decir que si el plebiscito se niega vamos a poder negociar un acuerdo mejor. No, no se equivoquen. Si el plebiscito no se aprueba volvemos a la guerra, así de sencillo; no es que vamos a volver a la mesa de negociación, volvemos a la guerra. Esa es la verdad. ¿Cómo sé que si no hay acuerdos volvemos a la guerra? Porque tenemos información amplísima que ellos están preparándose para volver a la guerra y a la guerra urbana, que es mucho más demoledora que la guerra rural. Eso es una realidad, lo sé. Por eso es tan importante que lleguemos a un acuerdo.” Juan Manuel Santos

Foro Económico Mundial, Medellín, Junio 16, 2016

La ‘lógica defectuosa’ recibe muchos nombres, pero su resultado es siempre el mismo: fracaso, frustración, rabia. La vemos funcionando con la declaración de Santos en el Foro y su resultado es la conducta errática del presidente. La columna de Jaime Castro “Refrendan decisiones de las Farc” (El Tiempo, 06.19.16) más las diferentes reacciones de la opinión, redes y columnistas prueban que lo de La Habana es una clásica conspiración o patraña que no se sostiene. Veamos por qué.

En su columna Jaime Castro revela que el 9 de noviembre de 2012, antes de que se iniciaran formalmente los diálogos (el 19 de noviembre se instaló la mesa) y como resultado de un Encuentro Exploratorio llevado a cabo con el gobierno en octubre de ese año, las Farc entregaron al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) el ‘acuerdo general que tiene el carácter de acuerdo especial’; es decir, todo lo que se derivara de ‘la negociación’ tendría, de entrada, carácter constitucional; lo que significaba que no sería una negociación, porque su ASPECTO INTRÍNSECO YA ESTABA DEFINIDO POR LAS FARC. Para armar la pantomima de negociación, las partes adquirían “la obligación de MANTENER EL ESCENARIO DE DIÁLOGO como compromiso inquebrantable sobre el que no podrán pender amenazas de suspensión o rompimiento.” Si el Plebiscito significa para las Farc un riesgo, hay que evitarlo o aprobarlo COMO SEA; de ahí la amenaza de Santos; también la VEHEMENCIA DE MONTEALEGRE para que Santos, como presidente, asumiera toda la autoridad constitucional para aprobar lo que quisiera. Por lo tanto lo de La Habana es un escenario obligado, impuesto por las FARC y sus asesores, anunciado en su página web, conocido por el CICR y el gobierno desde el 2012. Se cumple así la tradicional predicción entre empresarios que el ‘chisme’ de hoy es la realidad ejecutiva de mañana.

Estamos viendo entonces que lo de La Habana no es una negociación libre y que la Operación de Aprobación en el congreso estaba cantada en noviembre de 2012. Ese es el contexto que explica la ‘lógica defectuosa’ de Santos que solo produce fracaso, frustración, rabia: la mentira para esconder la obligatoriedad de aceptación de las pretensiones farianas. Ahora se quiere lavar las manos como Pilatos transfiriendo a la opinión pública, mediante amenaza, la responsabilidad de aceptar sus desaciertos. Leer el texto completo en la fuente original de las Farc: “Las FARC solicitaron al CICR dar trámite formal para el reconocimiento del "acuerdo general" entre gobierno y guerrilla como Acuerdo Especial.” Este es el texto introductorio de Agencia Prensa Rural:

“En una carta fechada el 9 de noviembre de 2012 las FARC solicitaron al CICR formalizar por su conducto, la existencia del “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, en el carácter concreto de ACUERDO ESPECIAL según el sentido que le confiere a este tipo de acuerdos el Derecho Internacional Humanitario".

Las Farc consideran que "aún con sus limitaciones, el artículo3º, en el párrafo penúltimo señala que “Las partes contendientes se esforzarán, por otra parte, para poner en vigor por vía de acuerdos especiales todas o parte de las demás disposiciones del presente Convenio. Quiere decir, esto, sin duda alguna, que mediante acuerdos especiales se puede ir más allá del artículo 3º sobre la base de que sea para extender las normas humanitarias", refiriéndose a los Convenios de Ginebra y su aplicabilidad tanto como para mantener las conversaciones de paz, como para lograr acuerdos humanitarios que alcancen un nivel de constitucionalidad.” Si el lector se toma el trabajo de leer la carta de las Farc constatará que eso es exactamente lo que viene ocurriendo con el Congreso en los últimos meses y estaba planteado DESDE ANTES DE QUE COMENZARAN OFICIALMENTE LOS DIÁLOGOS. La tolerancia de esa ‘lógica defectuosa’ es la que está entregando a Colombia a una desgracia de la que ‘los dormidos’ se mofan.

Otro ejemplo de ‘lógica defectuosa’ es el ‘fuego amigo’ en nuestra sociedad. Pareciera que reconociéramos fácilmente como ‘enemigo’ lo que está por fuera de las fronteras. Cuando se trata del ‘enemigo interno’ como puede ser el terrorismo doméstico presente en Colombia, España, Francia, Bruselas, Israel, etc. el asunto se politiza y la gente se divide buscando diferentes pretextos en vez de enfocarse en la realidad del terrorismo.

El peligro de la lógica defectuosa de Santos es que puede ser entreguista y amenazante contra COLOMBIA. Sus palabras en el foro han sido percibidas como terrorismo de estado al avalar los intereses DE LAS Farc, con el embeleque de allanarles el camino mediante el tal Plebiscito. La rabia que Santos genera no le permite ver a la opinión pública que sencillamente el Presidente viola el Art. 188 de sus deberes como Presidente para “garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos," y el 189 especialmente en lo concerniente al Nº 6 que lo obliga a “Proveer a la seguridad exterior ( e interior como corolario del 188) de la República, defendiendo la independencia y la honra de la Nación y la inviolabilidad del territorio; declarar la guerra con permiso del Senado, o hacerla sin tal autorización para repeler una agresión extranjera (o interna como corolario del 188) ; y convenir y ratificar los tratados de paz, de todo lo cual dará cuenta inmediata al Congreso”, por lo que, si la supuesta paz está amenazada ¿Por qué no actúa con honestidad, informando al Congreso con todas fuentes de información que dice tener, en vez de hacerlo en el Foro? Todo lo anterior lo hace reo de traición a la patria.

Algo debe andar muy mal en la psiquis de Santos, pues, con sus actuaciones, su ‘evangelio’ de paz, en vez de generar esperanza, está produciendo desadaptación frente a los problemas que todos hemos venido enfrentando o manejando dentro del cuadro de violencia que, al presentarse como algo REAL, le permite a las personas y a los países buscar SOLUCIONES REALES DE SUPERVIVENCIA, (huir, confrontar abiertamente, sabotear al enemigo, colaborar con el gobierno, legislar contra el terrorismo, resistir de muchas maneras, etc.) como veremos más adelante.

Sin embargo, cuando el enemigo pretende no serlo, y encuentra vocería en quien se supone debe defendernos, cuando se convierte la actividad terrorista y delictiva en argumento político, entonces el sentido REAL, MORAL, ÉTICO del delito queda diluido en el mundo de lo permisible según cierta clase de derecho que se puede prestar a todas las excusas y componendas. Eso facilita el ‘fuego amigo’, porque el CLARO PERFIL DEL ENEMIGO que es fácilmente discernible en las guerras convencionales entre países, se diluye cuando el enemigo es interno ya que se presenta como sujeto de derechos reales o supuestos, sabe usarlos y los vende mediante argumentos engañosos.

Cuando Maduro cerró la frontera y ofendió a Colombia, santistas y uribistas se unieron en contra. Fuimos inmunes a los argumentos del dictador. Sin embargo, ahora se toma como ‘normal’ que las Farc se refugien en Venezuela y eso ni siquiera se le toma como ofensa en el escenario diplomático. Cuando las Farc son la amenaza interna, la sociedad no sabe unirse, porque ASUME A LOS TERRORISTAS COMO CONTENDORES POLÍTICOS; ese es el truco. No vemos que su posición frente al estado es la de un enemigo al pretender cambiar el sistema democrático por un totalitarismo comunista utilizando los mecanismos democráticos, por lo que pareciera que estuviéramos hipnotizados frente al peligro real e inminente. Asumimos entonces una lógica defectuosa en la que nos quejamos porque un número menor de terroristas, con una relación de negociación confusa con el gobierno, está probando que puede manipular y ganarle la partida a un número mayor de ciudadanos, cosa que no ocurriría en una guerra convencional; ‘queja’ que solo se refleja en las encuestas, no en acciones cívicas o políticas de defensa de la democracia. Entonces la guerra, COMO CONCEPTO, NO COMO ACCIÓN, nos lleva claramente a esta pregunta: ¿Por qué en la guerra sé con certeza quién es mi enemigo, lo que no ocurre en la política? Ahora las Farc quieren entrar al escenario democrático camuflados de políticos, pero son, de corazón, nuestros enemigos militares armados.

Por eso hay que conocer cómo se conforma y opera, en conjunto, la ‘lógica’ del terrorista para confrontarla frente a los maestros de su discurso y adoptar medidas preventivas. Se conoce esa ‘lógica’ según la descripción que se adopte sobre las experiencias frente el terrorismo y sus aliados. La siguiente descripción de ‘lógica terrorista’ la derivo de las conductas observadas, así como se define la ‘lógica’ de un loco por sus actuaciones. Esa descripción sirve para diseñar el afrontamiento de su manejo político.

Como lo conocemos en Colombia, el terrorismos e podría definir como el uso sistemático del terror para coaccionar a la sociedad y el gobierno, mediante una amplia gama de grupos combatientes con características urbanas, paramilitares, o secretas; que funcionan como bandas organizadas, llamadas ‘frentes’, o BACRIM; apoyadas por pseudo organizaciones políticas, regionales o nacionales, corporaciones o instituciones infiltradas, líderes de diferentes sectores, que sirven a su actividad propagandista. Como a conveniencia las Farc actúan como ‘Ejército del Pueblo’, pues obviamente cometen crímenes de guerra y lesa humanidad, a los que se les deberían aplicar las leyes de guerra y la justicia penal internacional; pero al negar esos crímenes como organización política, los lleva a rechazar el término terrorista y a pretender sustituir con el concepto de legitimidad política la ilegitimidad del delito. Sin embargo, el objetivo de ambas estructuras es uno: derrocar al estado de derecho.

Si se me preguntara por una definición del ‘proceso de paz’ yo diría que se trata de una estrategia, que en la percepción de los negociadores y las Farc, forman ‘un conjunto de lógicas legítimas’ para sus propósitos; pero al interactuar con la realidad de una sociedad democrática, su pretendido ensamblaje se transforma en un organismo con una ‘lógica defectuosa’ incompatible con la función pretendida de administrar la paz, y por lo tanto, proteger al país.

Predicamos de algo como lógico cuando las ideas o la sucesión de los hechos se manifiestan o desarrollan en forma coherente, sin que haya contradicciones entre ellas, en la consecución de un objetivo, en este caso, la paz. Veamos si eso se cumple o no.

Es legítimo aspirar a la actividad política; pero no lo es manejar actividades de negociación o información destinadas a llevar a un gobierno a asumir acciones políticas inadecuadas o hacer declaraciones que puedan producir la desestabilización de sus instituciones o del país como la declaración del Presidente en el Foro Económico Mundial; o proclamar pretensiones inconsultas con la sociedad, ante un organismo internacional, como las de las Farc ante el CIRC. Esas acciones agreden y desestabilizan a la sociedad obligándola a explorar nuevas formas de estabilidad ajenas a una convivencia pacífica. El anterior es uno de los muchos ejemplos contradictorios que podemos citar. Por lo tanto, la ‘lógica’ utilizada en la negociación del proceso de paz, si bien es coherente para la actividad del grupo negociador o sus intereses secretos, no lo ha sido en sus efectos sociales. Aquí van las pruebas.

La ‘perla’ de la ‘lógica defectuosa’ de Semana, Edición 1781. En su artículo “Metida de pata” el defensor de ocasión ‘razona’ de una manera que contribuye a la confusión reinante. Veamos.

1. Distorsión del significado objetivo. No es lo mismo que un presidente afirme algo preocupante ante el Foro Económico Mundial, que lo que pueda decir el opositor Uribe sobre el castro chavismo. Lo de Uribe puede ser ‘estrategia’; la información de un presidente se asume como ‘verdad’. El miedo que la información pueda producir tiene el mismo peso de una ‘estrategia’ o una ‘verdad’. ¿Qué asusta más?
2. Sigue metiendo la pata el ‘defensor’. Dice que no se puede deducir que la respuesta de Santos haya sido una estrategia porque fue improvisada. Eso deja mal el coeficiente intelectual de Santos; pero que es problemática, continúa el defensor, porque contiene una verdad. Alguien puede ser bruto y decir una verdad.
3. Supone como verdad lo que él que cree que supone la gente sobre la ‘capacidad de daño’ de las Farc. A la gente no le importa si las Farc tienen uno o veinte mil fusiles porque no los combaten con armas. Eso le importa al Ejército. La gente rechaza la naturaleza de la organización como grupo terrorista que es la que genera narcotráfico, secuestros, ataques a poblaciones inermes, reclutamiento forzado, violaciones, bombas, etc. Esa estrategia falaz del ‘defensor’ se llama distraccionismo.
4. Afirma el ‘defensor’: “La afirmación del presidente de la ‘amplísima información’ no parece creíble.” Deja a Santos como mentiroso, desinformado, manipulador… luego el ‘razonamiento’ de negar, en defensa del presidente, que tuviera una ‘estrategia’, se desmorona como falacia.
5. Dice que ambas partes pueden tener un ‘plan B’ por si fracasan las negociaciones; pero que el plan no está detallado por lo que es ’abstracto.’ A estas alturas de la confrontación, si el Ejército tuviera que ‘detallar’ lo que tiene que hacer para confrontar a la guerrilla, estaría jodido. EL EJÉRCITO ESCRIBE PLANES ¡TIENE PERICIA! (Que hoy malamente traducen con algo inexistente en castellano como ‘experticia’) Pero al explicar el defensor por qué lo cree nos damos cuenta que habla de INTENCIONES, tanto del gobierno como las Farc.
6. No sé si el lector concluya que el problema de la ‘lógica defectuosa’ es que tiene la extraña capacidad de reproducirse y enamorar a los tontos aunque no tenga sexo.

Ahora bien, si asumimos que uno de los propósitos del terrorismo internacional es su intención deliberada de afectar la estructura y distribución del poder en regiones enteras del planeta, entenderemos entonces que esa estrategia geopolítica se pretenda aplicar en el escenario doméstico, haciéndonos caer en las trampas de la ‘lógica defectuosa,’ la Reina de las Armas de Guerra. La ‘lógica’ parroquial de la mesa con la que se engaña a la opinión pública, les impide ver y divulgar la estrategia internacional del terrorismo, revelada por Jaime Castro en su artículo: desde un comienzo la guerrilla estableció ante un organismo internacional, el CIRC, sin consultarle al gobierno, supongo, SU POSICIÓN DE LEGITIMIDAD CONSTITUCIONAL ANTE SI Y PORQUE SÍ. Por otra parte, Semana presenta en su edición 1780 otro de los embrollos de La Habana. (Turbulencia antes del Día D) como la estrategia favorita de las Farc para afirmar su poder territorial. Ellos saben que sin dominio de territorio no hay dominio beligerante, activo o pasivo, con o sin armas. Los policías de Londres no necesitan armas, necesitan LA AUTORIDAD QUE LES DA EL ESTADO. Esa es la pretensión de las Farc.

Dice Semana: “Sin embargo, la gran discrepancia tiene que ver con el número de zonas de ubicación de la guerrilla. El gobierno pasó de ofrecer siete, una por cada bloque, a 14, sobre la base de que eso sería lo aceptable por el país. (¿Según quién?) Para la guerrilla esta cifra implicaría desarraigar a muchos de sus combatientes y eso les debilitaría (¿Estratégicamente desde el punto de vista militar?) con miras a un futuro como partido político. La diferencia es tan abismal, que las Farc empezaron solicitando más de 70 zonas, y han bajado su aspiración a 64. (Que se corresponden con los ‘frentes’ que han manejado) Para el gobierno, una cantidad tan grande no solo sería escandalosa (¿Políticamente? Desde luego, porque eso confirmaría el argumento de la entrega del país.) Sino inviable por lo complejo de su verificación (Esto es hipocresía llana, porque no es un problema de verificación, sino de presencia dominante.) Expertos y personas cercanas al proceso creen que una cifra razonable para que la ONU pueda cumplir su labor de monitoreo estaría alrededor de 30. Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, propone un mapa de 32 zonas, basado en la presencia territorial de la guerrilla. (Que se corresponden con las 31 Brigadas del Ejército, luego podemos ver la estrategia de ‘asimetría’ como elemento de información y control de parte de la guerrilla.) El debate sobre el número y la localización de estas zonas no es un regateo de mercado pues tiene implicaciones militares y políticas. Las Farc creen que esta es la base para comenzar su tránsito a la política, (Y al dominio territorial legal.) y en ese sentido las zonas deben coincidir más o menos con las regiones donde habrá proyectos de reintegración de sus combatientes –los ‘Terrepaz’- y circunscripción especial de paz. Esta se encuentra contemplada en el punto dos y su diseño específico, que estaba pendiente, se logró en días pasados. Solo falta ponerles nombre a las regiones y eso solo se logrará al desatascar el tema de las zonas de ubicación.” Cada una de las decisiones anteriores acordadas por los negociadores no ha consultado el pensamiento de los afectados, solamente el de los beneficiados. Eso es ilegítimo, por lo tanto defectuoso. Los militares lo conocen, no así la ciudadanía que, además, por esos motivos, no confía en las Farc.

Preguntamos: ¿A 22 de junio de 2016, las 14, o 55 zonas a las que aspiran las Farc, o las que se negocien, constituyen para el gobierno un ‘problema de verificación’ o una claudicación de la soberanía en las regiones? ¿Cuáles son las implicaciones militares y políticas? ¿En qué consistiría el ‘monitoreo’ de la ONU? ¿Llevará ese monitoreo de la ONU a la balcanización del país? Ensayemos una hipótesis geopolítica: ¿Qué pasaría con ciertos ‘corredores estratégicos’ (Cauca – Chocó) utilizados para la exportación de coca, si pasan al control de la ONU? Si la ONU, bajo el pretexto, de ‘supervisar’ se convierte en organismo que garantice gobernabilidad ¿Qué pasa con la soberanía del Estado? Ese plan de segmentación del país ya fue intentado en 1995 cuando se habló de traer los cascos azules y el estamento militar se opuso argumentando que tenían la capacidad de ejercer soberanía en esas regiones. El 27 de enero de 2014 publiqué “La droga o la pesadilla ilustrada en el proceso político – FCPPC” que es lo que Semana está dando a medio conocer ahora.

Cuando planteo lo de LÓGICA DEFECTUOSA como un proceso de pensamiento al que le falta coherencia, y que puede llevar a los países a un desastre, sencillamente pregunto para nuestro caso colombiano: ¿Sabemos lo que significa negociar con terroristas o no? ¿Sabemos lo que significan las repercusiones de las palabras de Santos en el Foro Económico Mundial? Por otra parte, si por experiencia sabemos que el terrorismo niega fundamentalmente los derechos humanos, cualquier persona en su sano juicio debe entender que la protección contra esa realidad nefasta debe ser permanente. Un ejemplo de esa PROTECCIÓN, adoptada por un país es el Artículo 9 de la Constitución chilena que refleja el aprendizaje de la lección al defender su existencia como comunidad contra el terrorismo porque identificó claramente, a tiempo, quién sería su posible enemigo interior, Cuba, y actuó con la LÓGICA CORRECTA. Sin embargo, el 28 de agosto de 1971 durante la reunión del Gran Oriente de la Gran Logia de Colombia con sede en Santafé de Bogotá, Salvador Allende, Presidente de Chile, marxista y masón, reconocía los avances burgueses de su país, pero no la influencia de Cuba reflejada en la nacionalización de la minería y la banca; en la reforma agraria de carácter socialista que le costaría el poder y su vida. Leer “Programa de la Unidad Popular Los 20 puntos básicos de la reforma agraria” que pueden darnos idea de lo que serían las ZRC. Pero en Colombia decía Allende:

“Chile, si bien es cierto que es un país que políticamente ha alcanzado – como lo dijera hace un instante – niveles más altos en el desarrollo político que otros países de este Continente; si bien es cierto que Chile, es un país donde la democracia burguesa ha permitido el desarrollo de todas las ideas; si bien es cierto – repito – que esto es así, ello se ha alcanzado por la lucha de los sectores populares, a fin de que se respete el derecho del hombre y las conquistas alcanzadas por el pueblo y que han sido logradas en heroicas batallas por la dignidad y por el pan. Si bien es cierto que Chile ha logrado en lo político ser un país independiente, desde el punto de vista económico no lo es; y nosotros pensamos que es fundamental alcanzar esa independencia económica para que sea nuestro país auténticamente libre en lo político. Y pensamos que es fundamental que ello se logre, como pueblo, nación o país; así como es fundamental que el hombre de mi tierra pierda el temor a la vida, rompa con la sumisión, tenga derecho al trabajo, a la educación, a la vivienda, a la salud y a la recreación.” Al ver los chilenos la influencia nefasta de Cuba, las persecuciones políticas de la URSS, China, etc., decidieron curarse en salud y concibieron la siguiente enmienda constitucional contra el terrorismo.

«Art. 9. El terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos. Una ley de quórum calificado determinará las conductas terroristas y su penalidad. Los responsables de estos delitos quedarán inhabilitados por el plazo de quince años para ejercer funciones o cargos públicos, sean o no de elección popular, o de rector o director de establecimiento de educación, o para ejercer en ellos funciones de enseñanza; para explotar un medio de comunicación social o ser director o administrador del mismo, o para desempeñar en él funciones relacionadas con la emisión o difusión de opiniones o informaciones; ni podrán ser dirigentes de organizaciones políticas o relacionadas con la educación o de carácter vecinal, profesional, empresarial, sindical, estudiantil o gremial en general, durante dicho plazo. Lo anterior se entiende sin perjuicio de otras inhabilidades o de las que por mayor tiempo establezca la ley. Los delitos a que se refiere el inciso anterior serán considerados siempre comunes y no políticos para todos los efectos legales y no procederá respecto de ellos el indulto particular, salvo para conmutar la pena de muerte por la de presidio perpetuo.»

El artículo chileno nació de la experiencia de ver cómo la subversión y el terrorismo se adueñan de un país: Cuba, Vietnam, Venezuela, guerra en Colombia. Las palabras de Santos amenazando a la ciudadanía, lo indican claramente. Ignorar lo que estamos viendo en La Habana y lo que le oímos al Presidente, hará posible esa PESADILLA, si no determinamos con qué lógica nos relacionamos con nuestro enemigo interior. La decisión constitucional de Chile, no nació de una altruista esperanza de paz, el amor a los semejantes, el temor a continuar un baño de sangre (aspiraciones legítimas de una psiquis sana) o de creencias sin fundamento sobre el comunismo. Nació del pensamiento reflexivo y realista de que el terrorismo es una enfermedad social que requiere prevención y cirugía. En ese contexto vale la pena que nos preguntemos: Al entrar al juego político ¿Ignorarán las Farc olímpicamente los derechos humanos que serían la conducta clara e incontrovertible de una psiquis enferma que busca la muerte como última realización en nombre de un falso heroísmo como arma de lucha del terrorismo activo, pasivo o estratégico, en su aspiración geopolítica de dominar la humanidad? O, por el contrario ¿Serían capaces de adoptar las reglas del juego democrático? Esta última pregunta hay que hacérsela a las Farc directamente porque hasta ahora lo que hemos visto en La Habana es que son las Farc las que cuestionan a la sociedad poniendo en duda si NOSOTROS SEREMOS CAPACES DE SER DEMÓCRATAS. Si no dilucidamos esa pendejadita estaremos ignorando que esa es la fuente de todas las guerras, abusos y desacuerdos. Por lo que la ‘gerencia’ del post conflicto no será garantía de nada. ¿Por qué?

Porque con todas sus maromas Santos busca crear una sensación de cambio posible. Sin embargo, supongamos que un 50 % de colombianos quieran un acuerdo de paz; eso quiere decir, el sentir real de 23 millones de personas; pero de esos, la mitad cree que no se puede lograr un acuerdo, es decir, 12.5 millones. ¿Qué significa entonces que el 13% de un umbral tramposo, 4,4 millones de votos, puedan garantizar que algún cambio real sea posible? Así las cosas ¿Por qué al 50% de los hipotéticos pacifistas se les hace trampa, embarcándolos en un falso resultado de ‘tener simbólicamente la razón’ con un tramposo 13%? ¿Qué impacto social tiene esa falsedad, si no logra triunfar, si ni siquiera hemos considerado la otra mitad de la población que es indiferente ante un acuerdo de paz? Eso significaría que se perdería la confianza en el Estado como mediador en la solución de cualquier conflicto. Eso es lo que Santos no puede ver con su lógica defectuosa. Es decir, que el futuro presidente de Colombia tendría que probar que sí está en capacidad de garantizar el cumplimiento de su primer deber como mandatario.

Los acuerdos políticos de La Habana no previenen esa realidad, pero la opinión pública sí es consciente de ella. En Colombia se enfrentan un amor a la vida expresado en la alegría de la gente, el trabajo honesto y el desprecio por una política llena de engaños; y un culto a la muerte, inculcado a las bases de la guerrilla, en nombre de una supuesta redención social, como punta de lanza aprovechada por quienes no han demostrado escrúpulos para acceder al poder o influir en todo lo que pueda conducirlos a ese objetivo. Esa es la desconfianza con las decisiones del proceso de paz, su lógica defectuosa, que no ha tenido en cuenta lo que en realidad significa ignorar la naturaleza del terrorismo y sus engaños. La lógica reflejada en el artículo constitucional chileno tiene en cuenta la lógica de la prevención y erradicación del terrorismo, que es la lógica correcta cuando se enfrenta una enfermedad social traducida en un peligro real e inminente como lo anunció Santos y se quedó tranquilo. ¿Por qué?

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