Manos negras, guantes blancos

Manos negras, guantes blancos

Manos blancas con guantes de seda las que controlan el mercado bancario para gozar de las tasas usureras, yugo sobre los pequeños y medianos industriales, agricultores y comerciantes.

 

Cuando Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, dijo la “original” frase denunciativa de una mano negra que conspiraba contra las buenas realizaciones de su gobierno, demostró sus tendencias racistas íntimas, pues solo a un bogotano de alta alcurnia se le ocurre, a estas horas de la humanidad igualitarista, acusar en abstracto a los negros que por supuesto tienen las manos negras, de ser contrarios a las bondades del régimen.

Por los años sesenta existía el MRL, Movimiento Revolucionario Liberal. El jefe de esta fracción política, Don Alfonso López Michelsen, acusó como “mano negra” a un grupo de empresario encabezados por Hernán Echavarría Olózaga porque vetaban la pauta publicitaria para el semanario “La Calle”, órgano de difusión emerelista.

El señorito de la falsa aristocracia capitalina, con el disfraz de izquierdista flemático, universitario en Londres y castrista en la sabana paramuna, parece repetirse cincuenta años después.

Las “manos blancas” en Colombia usan guantes blancos para que sus delitos no dejen huellas. Manos blancas las que han desfondado los presupuestos públicos de los departamentos y municipios que reciben regalías.

Manos blancas las que saquearon la administración distrital de Bogotá, capital de la República, donde vive y reina el Presidente de la República y el autónomo alcalde de la más importante urbe de la nación. Manos blancas con guantes blancos penetraron en el nicho de la salud y armaron el carrusel de las medicinas para enriquecer, con la enfermedad y la muerte de los usuarios, a losfuncionarios y propietarios de laboratorios, esos que usan la globalización para acaparar los secretos de las investigaciones farmacéuticas.

Manos blancas con guantes de seda las que controlan el mercado bancario para gozar de las tasas usureras, yugo sobre los pequeños y medianos industriales, agricultores y comerciantes.

Manos blancas las que, al hundirse en un recipiente lleno de un polvo blanco llamado cocaína cristalizada, salen directamente a las narices del blanco consumidor. Manos blancas aquellas que reparten cheques o dinero en efectivo a los jueces y magistrados sobornables. Centenares de ellos no sobornables trabajan en la búsqueda de las manos blancas teñidas de negro para despistar.

¿Qué es la mano negra que no sea blanca? ¿Es acaso la mano negra por dentro y blanca por fuera? ¿O al contrario? En los desfalcos, apropiaciones indebidas, falsos contratos y abusos de poder en el atrasado Chocó es donde ha habido manos negras, delincuentes iguales a las blancas manos.

El poeta peruano, César Vallejo, escribe “piedra blanca sobre piedra negra”, un poema para morir en París un jueves en medio de aguaceros. Se requiere ser solo colombiano para pintar de blanco y negro el presente, metáfora que se le ocurre a un pintor de brocha gorda para mejorar la fachada de su palacio, mientras se destiñe la confianza que está guardada en la alacena de las cosas olvidadas.

Menos mal que el Vicepresidente Angelino Garzón no es manicurista ni pintor, sino un buen ciudadano que conoce los colores del arco iris.

P.S.- El Presidente Santos demostró valor y dignidad al asumir la responsabilidad del operativo contra el terrorista Reyes y defender a los militares nuestros de las trampas jurídicas ecuatorianas. Son provocaciones guerreristas.

Jaime Jaramillo Panesso

El Mundo, julio 03 de 2011

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