Qué falta hacen Uribe y Andrés Felipe

Qué falta hacen Uribe y Andrés Felipe

Los últimos acontecimientos en relación con el paro agrario, ese “tal paro nacional, que no existe” Juan Manuel Santos dixit, han dejado varias lecciones muy interesantes, que deberían ser aprendidas  con la finalidad de no volver a cometer equivocaciones fatales para el destino nacional.

La primera lección  es la necesidad de un gobierno que esté atento al clamor popular, y no a los chismorreos de pasillos de los clubs de la alta sociedad, o de los dictámenes de asesores mediáticos, sin ninguna conexión con la realidad profunda de la nación.

La segunda lección es que un gobierno  exitoso necesita de políticas sectoriales bien definidas, ancladas a un proyecto macro de gestión gubernamental, que sean ejecutadas bajo un régimen de estricto seguimiento, desde el punto de vista conceptual, macro, así como desde el punto de vista  del detalle,  o lo que es lo mismo, con microgerencia.

La tercera lección, es que el gobierno debe tener un diálogo fluido con todos los sectores de la nación, estar atento a aplicar los correctivos necesarios, que de ese diálogo se vean necesarios, y por sobre todo, anteponer el interés nacional, a cualquier otro interés particular.

La cuarta lección, es que el gobierno debe tener como norte de su acción, garantizar la seguridad y la propiedad de todos los colombianos,  prevenir cualquier atentado a éstas, y dándole la seguridad a los ciudadanos,  de que cualquier infracción al orden, será severamente castigada, dentro del orden constitucional y legal.

Pues bien, considero que este paro ha servido para formar  en Colombia, un consenso generalizado del desastre del gobierno de Juan Manuel Santos, pues ha hecho justamente todo lo contrario de las premisas de buen gobierno arriba mencionadas.

Este gobierno es como Shakira, “ciego, sordo y mudo” a todo planteamiento que no venga de sus compinches, dueños de medios,  Sarmiento, Santo Domingo y similares,  o de los  embadurnados de mermelada (  parlamentarios de la U, Liberales, Conservadores y Verdes) que solamente lambucean al primer mandatario para seguir hartándose de mermelada.

Una segunda característica de este gobierno es una falta de objetivos a todo nivel, su colosal ineptitud proviene de manera determinante de su improvisación permanente en todos los ámbitos del acontecer nacional. El Presidente Santos señaló, al poner la primera piedra que “Gramalote sería el indicador de su gestión de gobierno”, y sí que lo es, ya ni  esa piedra existe. Por lo tanto la gestión de Santos es nula, según el parámetro que él mismo nos aconsejó utilizar para medirla.

En tercer lugar, este gobierno no tiene contacto con el país, solo habla con los socios del Country Club; como será de palpable esta realidad que el propio Ministro del Interior expresa que “hay que desbogotanizar el  gobierno” y el periódico  vocero oficioso del gobierno Santos, El Tiempo, publica una caricatura  señalando que “el único campo que Santos conoce, es el de golf del Country”. Es decir, si los más altos jerarcas oficiales y oficiosos del gobierno piensan así, ¡qué puede pensar el pobre campesino del Cauca o de los páramos de Boyacá¡ Por otra parte, y esto es de suma gravedad, el gobierno Santos antepone  su interés en lograr un acuerdo de impunidad con los narcoterroristas en La Habana, o sea un interés muy particular, y por lo demás perverso al país, al interés común de todos los colombianos.

Por último, el desastre  en materia de seguridad ridiculizó al gobierno en este paro agrario. Comenzó subestimándolo, prosiguió  extralimitándose en el uso de la fuerza con los genuinos campesinos, para terminar doblegado por las huestes farianas de la Marcha Patriótica en plena Plaza de Bolívar en Bogotá, así como en inmensos sectores populares de esta ciudad. ¡Qué horror¡

El paro agrario, tiene, obvio, muchas causales, pero yo destacaría  una: el abandono por prepotencia  del Plan Agro Ingreso Seguro, ideado y comenzado a ejecutar por ese símbolo de la Colombia honesta y eficiente que es Andrés Felipe Arias. Ese plan, era justamente para prevenir el estado de postración del agro colombiano hoy, el AIS era: “una política pública interna que le permita al sector productivo agropecuario enfrentar los retos derivados de la mayor exposición a la competencia externa, y al mismo tiempo promover el desarrollo rural sustentable, generando las condiciones para que existan fuentes de ingreso estables para los productores rurales”.

Las directrices de los mamertos dadas a Juan Manuel Santos, tienen como finalidad la implantación del castro-chavismo en  Colombia, y por ello su objetivo es mantener postrado al campesino, y aniquilar a todo aquel que luche en contra de esa finalidad, llegándose hasta el extremo de encarcelarlos sin justificación, si ello conviene al plan de persecución por todos los medios del uribismo, tal como se ha hecho con líderes intachables como Andrés Felipe Arias.

Es por eso que no solamente el General León Riaño añora al Presidente Uribe (y fue destituido por eso) sino que con motivo del paro agrario, toda Colombia dice, qué falta hacen Uribe y Andrés Felipe.

Director Blog Debate Nacional

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