El comunicado de los presos de ETA

El comunicado de los presos de ETA

"Este nuevo paso muestra que tienen claro que el Gobierno no va a negociar."

En momentos en que los colombianos reiteran su tradicional anhelo de alcanzar la paz, al mismo tiempo que rechazan las concesiones jurídicas y políticas al terrorismo, es aleccionador mirar con detenimiento lo que sucedió en España durante los últimos días del 2013.

Después de que la banda terrorista ETA anunció, en 2011, el fin de la violencia, la sociedad española quedó a la espera del reconocimiento, por parte de esa organización, de la legalidad vigente, la entrega de las armas y su disolución definitiva.

No obstante que durante los dos últimos años el colectivo etarra le ha apostado a un diálogo con el Gobierno de Rajoy, es evidente para todos que tal opción no existe.

Tan clara es la posición del Ejecutivo que, inclusive, la izquierda abertzale dio el paso de reclamarle a ETA y a los presos de la organización la aceptación unilateral, sin contraprestación alguna, de las leyes penitenciarias y la reinserción unilateral de sus miembros.

Por otra parte, no puede olvidarse que en las cárceles de Francia y España están detenidos cerca de 530 de sus miembros, entre los que se encuentran los más importantes dirigentes.

Muchos de ellos han sido condenados a 30 y 40 años de privación de la libertad y algunos de los que pagan sus penas en prisiones francesas lo fueron a cadena perpetua.

Estos hechos le dan un significado especial al más reciente comunicado de los presos de la banda.

En dicho manifiesto , básicamente, rechazan la violencia, hacen un reconocimiento del daño y sufrimiento que han causado y aceptan la legalidad vigente.

A pesar de que esas afirmaciones las hacen en medio de la retórica tradicional, que tanta indignación genera en la inmensa mayoría de los españoles, este nuevo paso muestra que tienen claro que el Gobierno no va a negociar.

Lo que más llama la atención de las reacciones que se han producido es que, si bien hay algunos matices en la manera como se evalúa el comunicado, existe unanimidad en cuanto a la exigencia de entrega de las armas y la disolución definitiva del grupo terrorista.

A lo anterior se suma la colaboración con la justicia y la solicitud de perdón, que son los cuatro pilares de la posición de Rajoy sobre ETA.

Por eso el Gobierno ha guardado silencio, y las organizaciones de víctimas calificaron las afirmaciones de los etarras como “basura” y “sarta de mentiras”.

Quizás el mensaje más claro que se desprende de esta experiencia es que la presión social, judicial, y de policía, contra el terrorismo, también pueden llevar a que se le abra la puerta a soluciones que no impliquen negociación y claudicación e impunidad.

Las grandes movilizaciones de la ciudadanía en rechazo a la violencia de ETA, la colaboración de los vecinos y la eficacia del aparato de seguridad nacional han sido fundamentales en el camino que sigue recorriendo España para avanzar hacia la paz.

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