NO DEMOS PAPAYA, CAMBIEMOS EL RUMBO

NO DEMOS PAPAYA, CAMBIEMOS EL RUMBO

Posterior a las elecciones del 9 de marzo, en donde se observó la debilidad del sistema electoral, pues se compraron votos, se cambiaron tarjetones, se generaron apagones que se aprovecharon para introducir votos y cambiar planillas, en fin, se usaron todas las mañas conocidas y algunas nuevas, para torcer la voluntad popular; nos enfrentaremos a un nuevo episodio de campañas sucias y mensajes truculentos para acceder al primer cargo público del país.

Las encuestas muestran al señor Santos como quien ganará, con un porcentaje de aceptación inferior al 30 %, y de verdad es muy inquietante que en un país se elija a un gobernante con estas cifras tan exiguas. Basta ver lo que ha sucedido en la capital de la corrupción con la izquierda, que ha tenido la oportunidad para demostrar la realidad de sus dirigentes y nos hemos encontrado con unos personajes ineptos y, lo peor, sin ninguna capacidad de gestión diferente a prometer y nunca ejecutar. Son generosos con los impuestos que pagamos y muy dados a centralizar o estatizar todo lo que tenga que ver con los medios de producción.

Exprópiese se escuchó en más de una ocasión en los discursos y paseos de Chávez por las vías públicas de Venezuela y eso fue lo que pretendieron hacer por vías menos explícitas, en esa ciudad en donde los dos últimos alcaldes han sido retirados por ineptos y corruptos.

Ya sabemos lo que nos espera de darle la oportunidad de entronizarse en Colombia al socialismo del siglo XXI; esa es una posibilidad de continuar con quien ahora ejerce el poder presidencial. Él está empeñado y empeñando el porvenir de nuestra democracia en aras de conseguir un premio sin importarle lo que suceda después.

Esa paz con impunidad y beneficios para los narcoterroristas, será mucho peor que los casi 55 años de terrorismo a los que nos hemos enfrentado; estaremos en manos de individuos sin conciencia ni valores que los acerquen a la más primigenia idea de humanismo. Serán unos personajes siniestros que traerán del monte su forma de vida en donde la consigna es sálvese quien pueda.

Como son impreparados mas no brutos, intentarán aplicar a rajatabla las ideas comunistas, y para hacerlo aplicarán los métodos estalinianos, en donde el disenso es prohibido y la crítica al Estado estará en la lista de los delitos imperdonables y, por ende, susceptibles de encarcelamiento sin juicio. No estamos lejos de ver esto, lo hemos vivido en Cuba, y ahora en Venezuela.

Las explicaciones que darán esos nuevos mandatarios serán similares a las que ahora en la clandestinidad dan cuando torturan y finalmente asesinan cruelmente a soldados, policías y civiles. "Estábamos rodeados y nos perseguían de forma que nos vimos obligados, por razones de seguridad, a darles de baja de manera silenciosa". Dejarlos libres no era una opción, la idea era matarlos sin fórmula de juicio y sin piedad. Para después culpar a quienes los perseguían y además con un cinismo extremo, parecido al del elefante que apoya al actual mandatario, afirmar que quienes critican sus acciones demenciales, son los enemigos de la reconciliación y que no habrá salida si no se apoya la tertulia en La Habana.

Hacia allá nos lleva el amigo íntimo de Maduro, los Castro, el Ortega, Correa, la Fernández y hasta de Evo.

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