Los golazos de Santos en su propio arco

Los golazos de Santos en su propio arco

Recientemente se le escuchó al presidente-candidato proferir toda suerte de arengas en detrimento de la verdad y de la palabra empeñada en su campaña adelantada en 2010. Haciendo una especie de parangón en relación con el furor que este año suscita la fiebre del fútbol, en una gira por el Valle del Cauca, Juan Manuel Santos manifestó de manera cínica, folclórica y absolutamente irresponsable, que su gobierno le ha metido un golazo a la pobreza y a la inseguridad, entre otras descaradas e infortunadas declaraciones. A juicio o desjuicio del señor Presidente de la República: ¿en qué consistirán esos goles en contra de la pobreza?. Valga decir que esos goles contra la pobreza tienen varios ángulos, estilos y maniobras de exquisita magia futbolística o quizás, de exquisita mermelada reeleccionista.

Al acercarse las elecciones presidenciales Santos ha ofrecido el oro y el moro, pero no propiamente a la población más vulnerable socioeconómicamente o en condiciones de pobreza y extrema pobreza. Es más, a costa de la pobreza este gobierno burocratizó lo que venía manejándose con un criterio técnico y de política pública, para convertirlo en una súper agencia creada tal vez para sacar de la pobreza a los funcionarios y directivos que engrosan la nómina y los contratos de prestación de servicios profesionales de esta honorable entidad. (Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema).

El criterio de Santos de distribución equitativa de la riqueza es bien particular. Se recordará ese bochornoso episodio en el que difícilmente se llegó a una concertación de un aumento del 4.5% en el salario mínimo, es decir, $26.572 más que el año anterior para un total de $616.000. No obstante, nuestros actuales legisladores recibieron una generosidad de palacio, representada en una prima especial de servicios equivalente a $7.898.445. Súmese a lo anterior una erogación representada en cerca de 3 billones de pesos para estos mismos congresistas, destinada al vulgar ejercicio de aceitar la maquinaria parlamentaria de la “Unidad Nacional” mediante el botín despreciable del clientelismo. Hasta el momento no vemos el beneficio a la población más necesitada, únicamente,  a los más necesitados de votos.

Ahora bien, dentro de esta colosal goleada de resultados, Santos olvidó mencionar ese golazo que hizo a los habitantes del municipio de Gramalote. Desde 2011, el entonces Instituto Colombiano de Geología y Minería (INGEOMINAS), entidad mediocremente reestructurada para satisfacer el apetito insaciable de los burócratas de turno y donde a cambio crearon dos instituciones abiertamente ineficientes, – Agencia Nacional Minera y Servicio Geológico Colombiano -, lideró la escogencia del terreno para la reubicación de los habitantes de esta población. Los estudios se hicieron dentro del marco de un esfuerzo interinstitucional en el que también participaron el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colombia Humanitaria y la Federación Nacional de Cafeteros. Hoy en día y a punto de culminar el actual gobierno, todo se quedó en estudios, mientras que los gramaloteros, que no son propiamente prominentes industriales y empresarios, continúan a la deriva.

Pasemos a los golazos contra la inseguridad. Esos sí que se constituyen en literales autogoles contra millones de colombianos. Es una vergüenza monumental que Santos trate siquiera de insinuar que en materia de seguridad los resultados han sido satisfactorios. En medio de la tibieza y parsimonia de un gobierno que claudica frente a los delincuentes más despreciables de nuestra historia republicana, que es blando y tolerante con el reclutamiento de niños para la guerra, que es indolente frente a la tortura y asesinato de miembros de la Fuerza Pública, no puede hablarse de éxito ni de dignidad. La política de seguridad de Santos en la práctica NO EXISTE.

¿Podríamos hablar de seguridad frente a los crímenes perpetrados por la narcoterrorista FARC en los casos de Inzá, Pradera, Anorí, Santander de Quilichao, Jambaló, Mosquera y Tumaco, entre otros, en lo que va corrido de 2014?. ¿Es seguro un país donde se tortura y asesina a policías y militares, y se atenta indiscriminadamente contra la infraestructura y la población civil?. Es precisamente por esta avanzada criminal que el país desprecia a las FARC y que más del 70%  de los colombianos no cree en el supuesto “proceso de paz”. Esto está ligado directamente con la sensación de seguridad, razón por la cual, queda evidenciado que en esta temática Santos también miente de manera extraordinaria.

Pero no sólo miente él, también su perverso equipo asesor en materia de paz. Sergio Jaramillo sostiene que esta es la única oportunidad para la paz. Que declaración más infame y vulgar, toda vez que es el propio santismo quien ha polarizado al país, dividiendo a extremistas e incautos en el sentido de señalar que estas elecciones son decisivas porque se votará entre la paz y la guerra. Quizás sea verdad, entre la paz que anhelamos millones de colombianos frente a la guerra asesina y cruel que Santos le permite a las FARC. No sólo eso es peligroso, también los es el fortalecimiento político y el resurgimiento que el presidente le ha permitido a esta organización narcoterrorista, además de pavimentar el camino de la impunidad mediante concesiones jurídicas oscuras, pretendiendo además otorgar curules al crimen sin sometimiento a elecciones.

Nota: Hay quienes sostienen que el debate presidencial es frio o que sencillamente no hay debate. Esta aseveración tiene tanto de verdades como de imprecisiones. Si el debate depende de la exposición de los candidatos en medios de comunicación, es entonces falso no exista debate. Es por todos sabido la tendencia gobiernista de estos medios por cuenta de las dádivas y prebendas que conceden las mieles de la mermelada. Por otra parte, resulta extraño que pese a esa inyección económica reflejada en pauta y otros favores, el presidente-candidato no sube de un triste y preocupante 23% en intención de voto en las encuestas.

Entre tanto, Santos y Peñalosa, quienes pueden estar representando el mismo arrodillamiento ante las FARC, pero con colores distintos, no asisten a los foros especializados y debates académicos, tal vez, por su precaria oratoria, su ausencia de propuestas y su poca preparación humanística, jurídica y de manejo de los temas de hacienda pública. En buena hora Oscar Iván Zuluaga es el candidato más íntegro e integral, probo, decente, con un profundo conocimiento del país y con una estructura intelectual admirable y reconocida. Con toda seguridad el Centro Democrático sorprenderá de nuevo en los resultados electorales.

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