Eco. Cuando la leí quedé mudo.

Eco. Cuando la leí quedé mudo.

Cuando la leí quedé mudo.

El editorial de El Tiempo que la hizo gigantesca, aplastándola, me llenó de vida.

Oportuna, certera, valiente, veridical, indiscutible, la columna “El ocho mil de santos”, bajo la firma y el alma de Fernando Londono Hoyos, es y será pieza cumbre de periodismo crítico, de grito patriótico.

Como maná milagroso les cayó de no sé qué nube a los periodistas oficiales, o tirabeques del régimen. La aspaventosa presencia y oratoria del incomparable doctor Montealegre: si no hubiera sido por él, por sus respuestas veloces y certeras, por su profundo conocimiento de los hechos, de sus autores, de sus actores, de todos los porqués, los cómos, los cuándos la renuncia de J.J, de dónde viene y porqué, cuánto costó y quiénes la financiaron; todas las puertas y las ventanas de esta novela abierta de par en par y lo que semejante apertura dejara al descubierto, hubiere sido arrasadora avalancha, letal mortífera, en contra de J.M.S. sus seguidores y sus amigos. Avalancha que, a guisa de tsunami, viajaría hasta la madriguera de Castro, de Márquez, de Humberto de la Calle, de la holandesa, del guitarrista, de la viuda de Tirofijo y del resto de vacacionadores, me gusta esta barrabasada para designar la tal imbecilidad de la paz con armas, narcotráfico, secuestro, voladuras y asesinatos, y no habría quedado de ellos ni malos recuerdos.

¿Qué fue lo que ocultó, lo que tapó, lo que eclipsó, lo que borró, periodísticamente hablando, la renuncia de J.J ante J.M.S. para ira y confusión de G. Ch. G.?

Que unos acuciosos agentes del doctor Montealegre encontraron en un computador las grabaciones, impúdicas, de unos mensajes de J.M.S. dirigidos a Iván Márquez.

¿Qué decían?

Nada.

¿Nada?

Si. ¿Qué esperaría usted encontrar, sabiendo el remitente?

¿Entonces el zafarrancho que armó el pulquérrimo señor fiscal, lo apretó el silencio de un computador?

Así como suena; el fin justifica el silencio.

Hastiados de Petro, vamos a seguir con J.J.

En absoluto silencio.

Para que J.M.S. lo copie a la perfección.

Derrotado Santos dentro de tres semanas, los candidatos que se enfrentarán para la segunda y definitiva vuelta están en la necesidad impostergable de saber, sin lugar a dudas, qué compromisos ha adquirido, ha firmado, Santos con las Farc y, las Farc, aunque mucho les duela, tienen la obligación de comunicárselos, si existen, al país.

La fábrica de vehículos Mazda, cerrada. Paro de campesinos, ¿de maestros?, Buenaventura, puerta al Pacifico, en manos, en las garras de la peor escoria humana.

¿Políticos? Sucios hasta arriba de la coronilla.

Voy a tratar de actuar inteligentemente: votaré, con Z o sin Z, por Óscar Iván.

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