Narcotráfico, delito político.

Narcotráfico, delito político.

Con la pompa y explosiva propaganda que estábamos esperando, apareció el tercer hijo natural, el tercer punto de la agenda Farc-Santos, concebido durante varios meses en el gestatorio habanero, parido para darle aliento al candidato a la reelección en una agónica campaña que en sus últimos días, antes de la primera vuelta, necesitaba de sus compañeros de ruta, los comandantes de las Farc, que tienen más agudeza intelectual y negociadora que sus oponentes en la mesa de negociación. Como son seis puntos, necesitamos otros dos años de lo mismo para terminarlos. Y por eso las Farc suspenden el fuego por una semana y ponen a votar a las bases farianas que estén ceduladas, por Santos y Vargas.

“Farc firman acuerdo para romper cualquier relación con narcotráfico”, titulan el diario oficial y los noticieros radiales y teledirigidos, al dar conocer el Comunicado Conjunto No. 36 del 16 de mayo. Además de la retórica que envuelve la edición de la noticia, en ese sibilino estilo de los escribidores De La Calle-Márquez, bajo la pupila fiscal de los asesores cubanos, lo comunicado públicamente deja entrever que hay borradores o cláusulas secretas que serán develadas el día en que se cumpla la cláusula en que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Por lo tanto el tema de la extradición queda pendiente, tan ligado a la situación jurídica de los jefes de las Farc que tienen procesos por el delito de narcotráfico en Estados Unidos y por supuesto en Colombia. Además, queda en la oscuridad el tema de los bienes rurales, haciendas o inversiones en empresas o acciones en negocios nacionales e internacionales (ni modo de hablar de las guacas). Este es el grueso del asunto, porque los otros aspectos son casi declamativos y para consumo de la población votante. ¿Qué espera y qué expectativa despiertan estos puntos pendientes?

Resulta que entre la maraña de temas, aspiraciones, diseños populistas de entregar las decisiones a las comunidades cocaleras, etc. se informa que es “compromiso de las Farc-EP contribuir de manera efectiva con mayor determinación y diferentes formas y mediante acciones prácticas con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas y en un escenario de fin de conflicto, de poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con ese fenómeno”.

Este es el diseño para convertir el delito de narcotráfico en delito político, en delito articulado al de rebelión. Inmersos en rebelión, ninguno de los jefes guerrilleros, bajo esta nueva interpretación de los delitos conexos, no tiene peligro alguno de extradición. Súmele a lo anterior la capa de teflón del Fiscal sobre losdelitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. Así quedamos en cero-cero, y sin penaltis.Esta ventaja comparativa de lo ocurrido con las autodefensas deja una evidente asimetría penal entre quienes luchan desde el marxismo leninismo por la toma del poder por la vía armada y quienes desde el lado contrario y  utilizando las mismas formas combatían a la guerrilla, aunque no fuera homogénea su composición. Tampoco lo es la guerrilla comunista chavista.

Es el almendrón del punto tres de la agenda. Los demás es, por ahora, un engaña-bobos, cuya integralidad solo se conocerá hasta dentro de dos años para lo cual las Farc apoyan a Santos. Y por supuesto varios de los miembros gubernamentales del equipo negociador que esperan ser Ministros. Por ejemplo el General Oscar Naranjo ocuparía el nuevo Ministerio del Posconflicto y Paz, Humberto de La Calle el Ministerio del Interior y Sergio Jaramillo el Ministerio de Defensa. Algunos viceministros están al otro lado de la mesa.

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