Dejen las armas y cultiven la tierra

Dejen las armas y cultiven la tierra

En días recientes, excelentes plumas han estudiado y profundizado la supuesta propuesta del presidente Santos de llevar a los guerrilleros a cuidar el orden público en las veredas. Control que vienen haciendo hace más de 50 años, a través de asesinatos, secuestros, ataques y destrucción de pueblos enteros, además de desplazamientos obligados.

Entre los personajes y escritores preocupados por ese posible proyecto figuran: el procurador Ordóñez, Plinio Apuleyo, Juan Gómez M., María Isabel Rueda, Salud Hernández, entre los que recuerde, esto sin mencionar los muchos trinos que circulan en internet, criticando la gendarmería rural y otros ofrecimientos (¿inexactos?) sobre el tema del postconflicto, como el asunto de la entrega de zonas de reserva campesina a los exguerrilleros, para vigilancia rural. Gómez M. dice: “Esta copia de la gendarmería francesa, no es justificable, pues allá no tienen los grandísimos problemas de orden público que sí hay en las áreas rurales colombianas. No es malo querer copiar la gendarmería francesa, aunque es duplicar lo que ya hay, ejército en los campos y policía rural que cumple con las funciones que se supone tendría la gendarmería. Tenemos es que fortalecer nuestras Fuerzas Armadas y de Policía”. Por su parte, Apuleyo alerta sobre “Concesiones muy riesgosas. Sin cárcel y con territorio. Y alerta sobre el peligro de que el país quede dividido en dos Estados”. También critica, con sobrada razón, las supuestas penas del proyecto de justicia transicional para excluir a los guerrilleros de la cárcel. Oferta oficial no verificada, pero que muchos asocian con impunidad.

Al mismo tiempo, otros personajes desde la orilla opuesta, defienden esa posibilidad, como Alfredo Molano. Uno más, como Humberto De la Calle, (negociador en Cuba) afirma que no es cierto que habrá zonas de reserva campesina sin control estatal, ni que se excluirán a las Fuerzas Militares.

Pero como el problema de los reinsertados es real, repito la idea que le oí hace poco a una discreta persona: “Sería mejor enviar los exguerrilleros a cultivar la tierra”. Y sí, Colombia tiene inmensos terrenos, sin títulos de propiedad reconocidos y ellos podrían ir a cultivarlos en forma individual o en cooperativas agrícolas. Con azadones o con tractores, pero sin armas. Idea que repito sin saber cuál debe ser la restitución específica en cada zona, ni la posición frente al tema de las organizaciones campesinas, de indígenas, etc. Esos trabajos podrían darse en zonas como: Amazonas, Caquetá, Guainía, Meta, etc. Proyecto que se hace sin conocer datos exactos de tierras cultivables, que puedan contribuir a un desarrollo alternativo, ni conocer dimensiones exactas, ni cuáles son áreas de doble cosecha, ni cuáles serían para pastoreo de ganado. Producción masiva de alimentos que serviría para consumo nacional y exportación.

Los exguerrilleros también podrían ocuparse en desenterrar las minas quiebrapatas que ellos diseminaron por todo el país.

Finalmente pregunto: ¿Con cuánto contribuirán las Farc a la increíble cifra de $2.9 billones, que dicen que costará el postconflicto y que tendremos que pagar todos los colombianos?.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Buscar

Facebook

Ingresar