Diálogos, anticomunismo y comisión de la verdad

Diálogos, anticomunismo y comisión de la verdad

Con los recientes acontecimientos a tenor de los diálogos de la Habana, habría que recordar al expresidente de la república Alfonso López Michelsen, quien dijo en la década de los ochenta del siglo pasado, que Colombia era un país de gente muy inteligente pero poco analítica, cumpliéndose por estos días esa afirmación, a propósito del mentado proceso de paz, ya que el pasado 7 de febrero los cabecillas de las Farc desde la Habana sin ningún empache hicieron una exigencia descarada al gobierno, que ofende la racionalidad, al poner como condición para dejar las armas, proscribir el anticomunismo, exigencia que ni los llamados analistas políticos, ni los académicos, tampoco los grandes medios, mucho menos la opinión pública en general le ha puesto la atención requerida, porque eso sería, entre otras cosas, un golpe a la democracia al perseguirse el derecho a opinar, con lo cual se estarían sentando las bases en Colombia de una dictadura totalitaria.

¿Qué es el anticomunismo? hay dos corrientes del comunismo, el libertario creado por Bakunin y Proudhom en la primera internacional de los trabajadores del siglo XIX, quienes le propinaron a Marx fundador de la corriente totalitaria, una humillante derrota conceptual e ideológica, por buscar imponer con el estado una esclavitud política en contra de los trabajadores, creando una oligarquía que convertiría al estado en una maquina en donde la condición necesaria para que se consolidara, seria la miseria de las masas, entonces el anticomunismo al que se refieren los cabecillas narcoterroristas de las Farc es el que va en contra del engendro marxista, el cual fue definido por los obreros en esa primera internacional como una patraña burocrática de engaño al proletariado.

Así que desde que apareció la patraña marxista, surgió el anticomunismo totalitario, que siguió desenmascarando esos dogmas en la segunda internacional de los trabajadores con Eduardo Bernstein, quien ridiculizo las entelequias supersticiosas y mágicas del materialismo histórico y la inevitabilidad, incrementándose el anticomunismo en la revolución Rusa por el genocida de Lenin el cual asesino a un millón de personas en Ucrania en compañía de sus compinches Stalin y Trosky de 1918 a 1921 y, las victimas del engendro marxista leninista eran seguidoras de Néstor MaKhno, dirigente anarquista el cual se opuso a los bolcheviques, porque habían instaurado una dictadura oprobiosa en contra de las masas trabajadoras.

Por ello ser anticomunista, debe ser una condición de la humanidad, pues el comunismo totalitario es la organización criminal más grande que ha existido en la tierra en todos los tiempos, según denuncias, que se hicieron en el libro negro del comunismo, publicado en Francia en 1997 y editado por Sthepane Courtois, en donde sátrapas como Pol Pot, Stalin, Lenin, Mao Zedong, Kim Il Sung y Fidel Castro asesinaron en el último siglo a mas de 100 millones de personas, desde luego que las Farc tienen también su parte.

El marxismo leninismo o comunismo totalitario, es enemigo de la humanidad por antonomasia, igual que el nazismo, el fascismo y el apartheid, de ahí que pedir proscribir el anticomunismo por parte de las Farc, sería igual a que en Alemania los neonazis pidieran castigar al antinazismo y que en Europa los fascistas exigieran condenar el antifascismo o que grupos racistas demandaran perseguir el antiapartheid, resaltando que el anticomunismo (repudio al marxismo leninismo) no es patrimonio de la llamada ultraderecha, sino que dentro de esa causa están inmersos desde el punto de vista histórico, social y humano el liberalismo clásico, los movimientos libertarios y la social democracia porque todos ellos exaltan la libertad individual como condición suprema de los pueblos.

El pasado jueves 4 de junio se anuncio desde la Habana, la creación de una comisión de la verdad por parte del gobierno y las Farc una vez se firme el acuerdo definitivo de paz, organismo que sesionara durante 3 años, lo que significa que las conclusiones se tendrán dentro de mucho tiempo, porque todavía no se han discutido las 28 salvedades que han presentado las Farc y que son de largo aliento, en donde desde luego se incluirán la proscripción del anticomunismo, por ello se deduce que la comisión de marras le interesa enormemente a la narcoguerrilla para ganar tiempo eludiendo la justicia, especialmente a la corte penal internacional.

Comisiones de la verdad fueron creadas en países que han tenido golpes militares o conflictos internos como Argentina, el Salvador, Perú, Chile, Guatemala y Sudáfrica, buscando verdad, justicia, reparación y no repetición, en donde se ha pretendido priorizar a las víctimas, recopilando información, respecto a la situación de quiebra institucional y social para la reconciliación de una nación, sin embargo por el carácter stalinista de las Farc, se deduce que aprovechara a ese organismo como esguince para exculparse de su absoluta responsabilidad en la génesis del conflicto Colombiano de los últimos 51 años y culpar a otros, resaltando que según documentos de la banda armada, desde 1964 en Marquetalia declaro la guerra al estado y a la sociedad Colombiana para la toma del poder.

Es absurdo proclamar el derecho a la rebelión consagrado por la ONU, como sucedió hace 51 años con las FARC en Marquetalia, ya que eran únicamente alrededor de 50 subversivos los que se “levantaron” en una población de 18 millones de habitantes que para ese entonces tenía Colombia, porque siguiendo ese sofisma guerrillero cualquier pandilla con decenas de integrantes se podría declarar hoy en rebelión y proceder a intimidar a toda la ciudadanía, por ello el derecho a la rebelión de los pueblos tiene unos cánones específicos que no se cumplen en el caso de las Farc , pues la narcoguerrilla lo que ha hecho es impulsar la teoría foquista del asqueroso criminal “Che” Guevara, quien plateaba “no importa lo exiguo de una guerrilla o la falta de condiciones, el foco insurreccional crea las condiciones”

La proscripción del anticomunismo que buscan las Farc y la comisión de la verdad con la que pretenden evitar ser juzgados y condenados, por sus crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, son dos herramientas de la subversión para ir acomodando su proyecto político militar, pero la sociedad Colombiana ya está bastante curtida ante las acechanzas del comunismo totalitario y continuara rechazando toda acción que pretenda conculcar su libertad.

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