Recrudecimiento del conflicto afectaría comicios de octubre

Recrudecimiento del conflicto afectaría comicios de octubre

Así lo consideran expertos de la MOE que avanzan en el mapa de riesgo de 2015.

En Colombia, durante las últimas elecciones (regionales de 2011 y de Congreso en 2014) se han presentado dos amenazas recurrentes que han puesto en entredicho la transparencia de estos procesos democráticos: la violencia, especialmente en lo que tiene que ver con ataques o amenazas a candidatos, y las conductas ‘extrañas’, que podrían ser indicativos de fraude, tales como la excesiva o muy baja participación y un número atípico de votos nulos.

Esta es la principal conclusión a la que se llega luego de observar los dos últimos mapas de riesgo electoral realizados por la Misión de Observación Electoral (MOE). De hecho, entre 2011 y 2014, los municipios que compartían riesgos tanto de violencia como de fraude pasaron de 241 a 261, lo que significa un incremento del 8%.

De esos 261 municipios, señalan los datos de la MOE, 54 se encontraban en riesgo medio, 156 en riesgo alto y 50 en riesgo extremo de sufrir alteraciones de violencia y conductas que podrían derivar en manipulación ilegal de los resultados, como son las participaciones excesivamente altas o extrañamente bajas en las votaciones, el aumento desmesurado de tarjetones nulos o no marcados, o el crecimiento en las inscripciones atípicas de cédulas de ciudanía.

Y son precisamente estas últimas variables las que tienen en mayor alerta a la MOE, pues desde 2006 hasta el 2014 la tendencia es que bajen las acciones violentas pero aumente el fraude, que en la mayoría de los casos ya no es orquestado por los actores armados, sino por los propios dirigentes políticos de los partidos.

Baja la violencia, sube el fraude

Según la MOE, los comicios de 2014 fueron en los que menos municipios se presentaron riesgos asociados a violencia de ilegales, pero a la vez en los que más crecieron las conductas atípicas relacionadas con el voto.

En total, el año pasado, 389 municipios mostraron algún tipo de riesgo de violencia. Es decir, una disminución de 13% frente a los 447 que se reportaron en 2011. En contraste, dice el organismo, “el riesgo indicativo de fraude electoral aumenta sistemáticamente en cada proceso electoral”.

Ejemplo de esto es que entre 2007 y 2011 se pasó de tener 328 municipios en alerta a 544. Es decir, un incremento del 67%.

En los comicios a Congreso ocurrió algo similar. Solo para Senado, se pasaron de 297 municipios con riesgo de fraude electoral a 410 entre 2010 y 2014, con un crecimiento del 38%.

Esto obedece, en palabras de Camilo Vargas, coordinador del Observatorio Electoral de la MOE, a dos factores. El primero, relacionado con las dinámicas del conflicto y el segundo, con un mejor acceso a la información oficial.

“Cuando comenzamos a hacer mapas de riesgo, entre 2006 y 2007, estaba en auge el fenómeno de las Autodefensas, que además de hostigar, amenazar y atacar las elecciones, participaban en fraudes demasiado evidentes y masivos. Con la desmovilización de las Auc y el destape de la llamada parapolítica, esto cambia y la injerencia de actores armados disminuye. Más si se tiene en cuenta que las llamadas bacrim no tienen un marcado interés político, sino más bien económico y militar”, explica Vargas.

Al mismo tiempo, en los últimos 10 años se ha logrado hacer una revisión más sensible y exhaustiva de las conductas atípicas gracias a un mayor acceso a más información. Un ejemplo de eso es que actualmente se pueden tener, en tiempo real, los datos de inscripciones de cédulas en todo el país. Antes, estos datos solo se conocían uno o dos días antes de las elecciones.

“De igual manera, el estudio se concentraba en las conductas demasiado evidentes que se producían en zonas de influencia paramilitar. Ahora, con el acceso a información, podemos llegar a tener un panorama más detallado en todos los municipios del país y así detectar de forma más clara anomalías que antes pasaban inadvertidas”, señala Vargas.

¿Qué puede pasar en 2015?

Si bien todavía no hay cifras definitivas, los expertos de la MOE adelantan que podría haber un aumento en los indicadores de violencia asociada al proceso electoral. ¿La razón? El recrudecimiento del conflicto armado en las últimas semanas, luego de que se rompiera el cese al fuego unilateral decretado por las Farc y la reanudación de los bombardeos por parte del Gobierno.

“Es evidente que el conflicto se ha recrudecido en las últimas semanas. Y eso podría llegar a afectar las elecciones”, señaló Vargas.

Según la Defensoría del Pueblo, desde que se acabó la tregua, el 22 de mayo, hasta el pasado 7 de junio, las Farc habían realizado 24 acciones militares que han afectado a por lo menos un millón de colombianos. De esos ataques, 13 fueron contra la infraestructura energética, vial y petrolera.

Esto contrasta con el ambiente favorable que se vivió durante las elecciones del año pasado, marcadas no solo por la tregua unilateral, sino por los ceses al fuego decretados por la guerrilla durante la época de campaña y de votaciones. Así las cosas, podríamos estar en un escenario en el que, por primera vez desde 2007, crezcan los riesgos para las elecciones asociados al accionar de los grupos armados ilegales.

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