No irrespete a millones, ministro Cristo

No irrespete a millones, ministro Cristo

Cada vez que la oposición manifiesta, democráticamente, sus preocupaciones legítimas, en relación con algún aspecto del proceso de conversaciones en La Habana, el señor Ministro del Interior muestra rasgos de intolerancia, que no son apropiados para un funcionario de tan alto rango.

Hace poco sucedió, nuevamente, a raíz de las reacciones iniciales del Centro Democrático con respecto al acuerdo sobre justicia entre el Gobierno y las Farc.

El doctor Cristo parece olvidar la posición que les ha planteado a los colombianos ese partido desde hace largo tiempo, la cual no ha sido escuchada, ni tomada en cuenta, a pesar del gran respaldo que tiene en la opinión ciudadana.

Y hace caso omiso de la significación política del hecho de que 7 millones de colombianos respaldaron esa postura, que fue enarbolada por la fórmula integrada por Óscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo, en las últimas elecciones presidenciales.

No se trata, pues, de las opiniones solitarias del expresidente Uribe.

Son criterios con los cuales coinciden millones de electores.

Eso de salir a decir que la oposición se quedó “con los crespos hechos” y que “nadie entiende qué es lo que quieren”, no ameritaría comentario alguno, por la liviandad de la reacción, y causaría apenas hilaridad, si no se tratara de temas que tienen tanto que ver con el futuro del país.

Es bueno, en consecuencia, explicarle al alto funcionario cuáles son las inquietudes que tenemos muchos.

Preocupa que, en el comunicado mediante el cual se anunció el acuerdo, no haya nada concreto acerca de la entrega de recursos de las Farc para financiar programas de reparación a las víctimas.

Preocupa que no se excluya expresamente el narcotráfico de la posibilidad de ser considerado como delito conexo al político.

Preocupa que a los miembros de las Fuerzas Armadas se les dé el mismo tratamiento que a los integrantes de una organización terrorista.

Preocupa que no se hagan precisiones sobre la integración de las salas de justicia, y del tribunal para la paz, con las que contará la jurisdicción especial para la paz y las calidades de los magistrados.

Preocupa la imprecisión y amplitud de las competencias de la jurisdicción especial para la paz.

Preocupa que no se castigue con cárcel a los culpables de los más graves delitos que acepten su responsabilidad en dichos crímenes.

Preocupa que no se diga nada sobre la no participación en política de los culpables de esas violaciones a la ley penal.

Para que el ministro Cristo no se confunda con respecto a qué es lo que defiende la oposición democrática, y no crea que se trata de un sector sin respaldo de la ciudadanía, es aconsejable recomendarle que mire la encuesta de Opinómetro, según la cual el 71.9% no está de acuerdo con que a los jefes de las Farc se les conmuten las penas de cárcel por una reclusión especial.

Que no vaya a acudir, otra vez, a esa muletilla mentirosa de los amigos y enemigos de la paz, con motivo de las elecciones regionales del próximo 25 de octubre.

Digan lo que digan, todo lo que ha pasado en estos días tiene un tufillo electorero.

Y ese olorcito aumenta con las expresiones del ministro Cristo.

De ahora en adelante, millones creemos que lo que debe hacerse es salir a las calles a defender el derecho de la gente a decidir si acepta o rechaza el acuerdo sobre justicia entre el Gobierno y las Farc.

Hay que hacer votos, ahora, para que lo anterior sea suficientemente claro para el Ministro.

Por lo pronto, una solicitud respetuosa: no irrespete a millones, doctor Cristo.

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