La corrupción no me deja votar

La corrupción no me deja votar

Ahora resulta que son los honestos quienes deben acreditar su condición.

Por cuenta de la corrupción segunda vez que me anulan la inscripción de cédula en Sabaneta. A este paso nunca podré inscribirme donde vivo.

La solución olímpica de Mininterior y el Registrador es que se vote donde la tenía inscrita antes. O sea, promueven la trashumancia, ¿cómo votar por alcalde o concejo donde uno no reside?

Pero lo de Sabaneta es bien curioso. Eso puede estar sucediendo en infinidad de poblaciones a lo largo y ancho del país. ¡Si eso es acá en pleno Valle de Aburrá!

Hace 4 años, cuando fui a inscribirme en la vieja sede de la escuela Adelaida, la fila era de unas 50 personas. No menos de 35 eran obreros de las construcciones del sector. En ese momento solo un gran constructor había en la localidad. Todos se preguntaban en la fila: ¿qué decimos si nos piden dirección?, ¿hay que dar un correo?, ¿y qué teléfono damos? Los más tranquilos los calmaban: “frescos que eso no lo piden”.

En esa población, no es misterio, mandan los constructores. Y rumores de dádivas hay, hasta ahora solo eso para no profundizar. Tanto mandan que les autorizan construir donde no llega el agua de EPM.

En el foro adelantado en El Colombiano, uno de los candidatos a Alcaldía reveló que una calle que se había dejado para ampliación, ya está copada con edificios.

Y, el parque, que es el gran atractivo, comenzó a ser cercado por edificios de gran altura. En este diario hace uno o dos meses, urbanistas advertían sobre la necesidad de regular la altura en el Área Metropolitana y citaban a Sabaneta. Hoy casi que el edificio más pequeño es de 20 pisos.

Hay otro dato llamativo: cerca del 80 % de los aspirantes al Concejo, sin importar filiación política, van con el mismo candidato a Alcaldía, apéndice de los dos últimos gobernantes del mismo partido. ¿Por qué esa unanimidad? ¿Así de buena es la cosa? ¿Entonces quién vigilará los intereses de la ciudadanía?

Tampoco se puede olvidar que en las pasadas elecciones, cuando el conteo de los votos daba un cabeza a cabeza, alguien quitó la luz. A la reanudación, ganó la candidata continuista por 69 votos.

La autoridad electoral anuló dos tercios de las cédulas inscritas en el municipio, según tamaño, de más rápido crecimiento poblacional y de un auge urbanizador sin par. Los nuevos habitantes no tienen derecho a votar.

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