Vargas Lleras, próximo presidente de Colombia

Vargas Lleras, próximo presidente de Colombia

“La acumulación de pequeñas ventajas lleva a una supremacía considerable”. Wilhelm Steinitz, campeón mundial de ajedrez entre 1886 y 1894.

El resultado de las recientes elecciones, aparte de las obvias repercusiones locales, también ofrece señales sobre acontecimientos futuros y de carácter nacional como las próximas elecciones presidenciales.

En ese horizonte de tiempo, el verdadero ganador de las recientes elecciones es Vargas Lleras, que está en campaña presidencial desde que estaba chiquito. Su juego es un proceso de acumulación de poder e influencia que lentamente va asegurando las condiciones para cumplir su objetivo y reduciendo los riesgos de un actor o circunstancia que lo evite.

Wilhelm Steinitz, el primer campeón mundial de ajedrez desarrolló su método de juego mediante un proceso que comenzaba con la consolidación de una sólida posición defensiva, mientras debilitaba al contrario para luego iniciar el ataque. Pues el juego del ególatra candidato presidencial es el mismo.

El éxito de Vargas en las recientes elecciones, especialmente en las principales ciudades del país, está consolidando su fortaleza y al mismo tiempo reduciendo las posibilidades para sus potenciales rivales. Difícilmente hay en este país un político con tanto a su favor:

Tiene la mayor participación en el presupuesto nacional que funcionario alguno pueda o haya podido tener. Tiene aliados en todas las ramas del poder público y en puestos muy determinantes. Tiene un “supuesto jefe” que está endeudado con él. Tiene un partido político hecho a su medida, ordenado y obediente, sin amenazas internas y de haberlas son previamente “neutralizadas”. Tiene, y de sobra, algo que en política es muy importante, ego. Si el ego fuese un commodity, Vargas podría exportarlo como Brasil su soya. Está determinado a ser presidente como sea. Cuando alguien triunfa después de mucho tiempo le dicen determinado, cuando pierde le dicen terco. Es astuto y el arte de traicionar no le es desconocido. Tiene la fortaleza para defender su posición cuando le conviene y la misma o más aun para voltearse, por eso no se hace visible en el proceso de impunipaz, porque puede esperar si las cosas salen bien para montarse en el bus de la victoria o bajarse antes y decir que estaba atrapado a la fuerza en ese bus, si las cosas salen mal.

No tiene rivales a la vista que puedan poner en peligro su proyecto. El partido de la U tiene los días contados porque nadie lo necesita. Fue un partido hecho para el presidente Uribe, y como esos pájaros que esperan a que otro haga el nido y luego sacan los huevos del constructor y se apoderan de él, fue tomado por el partido Liberal para Santos, pero los liberales saben que Vargas los va a dejar tirados. El conservatismo es un zombi. La “izquierda” seguirá siendo un animal exótico que coexiste en la fauna electoral pero no será una especie dominante por vías legales. El uribismo no ha podido dejar de ser Uribe y no hay quien tome el bando. Y potenciales rivales como Fajardo, serán eliminados por aliados de Vargas, ahora que el lanzamiento de gordos libros blancos, verdes, rojos y de todos los colores está a la vista.

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