Plebiscito es instrumento del fraude constitucional de la política de sometimiento de Santos al terrorismo: senador Gaviria

Plebiscito es instrumento del fraude constitucional de la política de sometimiento de Santos al terrorismo: senador Gaviria

Bogotá, 14 de diciembre de 2015 (CD). “Denunciamos el fraude constitucional, moral, conceptual que implica y contiene la política de sometimiento de Santos al terrorismo, del cual este plebiscito es un instrumento”.

Así lo denunció este lunes el senador José Obdulio Gaviria en la aprobación del informe de conciliación en el pleno de la corporación para el plebiscito por la paz, del cual dijo que “este remedo de plebiscito, señor Presidente, se querrá hacer para evitar que estas preguntas se hagan y que estas respuestas se produzcan. Si hubiese habido preguntas directas, si no hubiera trampas y cepos conceptuales el umbral nos hubiese sido indiferente”.

La siguiente es la constancia dejada por el senador Gaviria a la plenaria del Senado:

¿Fue sabio y prudente que el gobierno iniciara conversaciones con una organización terrorista, no para su sometimiento a la justicia, sino para discutir como partes iguales sobre los temas de la agenda país?

¿Son equiparables los intereses del Estado y de la sociedad colombiana con los de una organización criminal?

Éticamente, el interés legítimo de las Farc en la negociación era la discusión sobre las condiciones de su sometimiento: que fueran razonables, que las penas se disminuyeran, que los sitios y condiciones de reclusión fuesen condicionadas…

Pero no. Este gobierno ha discutido con las Farc toda la agenda política, económica y social y, además, aceptó condiciones de impunidad y elegibilidad para quien cometió crímenes sistemáticos como el secuestro, reclutamiento de niños y el aborto forzado de niñas y jóvenes en sus filas.

Un proceso de paz con las Farc debió ser en interés de la comunidad y no de las  Farc.

Ingenuidad es la palabra que define el comportamiento del gobierno en estos tres años: ¡demasiada confianza en las Farc, en Castro, en Maduro, en Diosdado! Ninguna advertencia sobre su maldad.

¿Plebiscito para la paz?

No se trata de decir sí o no a la paz. Eso

Queremos saber cuál paz.

La manera de llegar a ella.

¿A través de la impunidad?

¿Qué concesiones puede y quiere hacer la sociedad colombiana?

Eso pide Colombia que se le consulte.

Si la pregunta fuere: “Sí impunidad o no impunidad para las Farc”, el No derrotaría al sí.

Si la pregunta fuere: “Sí o no a la elegibilidad a los cargos de representación del pueblo para criminales de las Farc, el No derrotaría al Sí.

Si la pregunta fuere: “Sí o no a un Tribunal especial formado por magistrados recomendados por las Farc y el Gobierno para juzgar a funcionarios, dirigentes políticos, militares, empresarios que se opusieron y denunciaron los crímenes de las Farc, el No derrotará al sí.

Si la pregunta fuere: “estamos de acuerdo, sí o no, que entre gobierno y Farc se maneje un fondo constitucional de 32 billones de pesos anuales para invertir con plena libertad y sin controles del congreso”,  el No derrotará al sí.

Este remedo de plebiscito se querrá hacer para evitar que esas preguntas se hagan y esas respuestas se produzcan.

Es que si hubiera preguntas directas, si no hubiera trampas y cepos conceptuales, el umbral nos sería indiferente.

Denunciamos el fraude constitucional, moral, conceptual que implica y contiene la política de sometimiento de Santos al terrorismo, del cual este plebiscito es sería un instrumento.

La falta de agallas de este gobierno para enfrentar las obligaciones del Estado, para dirigir la guerra contra el terrorismo, su negligencia para dirigir el combate, lo condujo a entenderse con las Farc desde una posición de debilidad: debilitó moralmente al estado y la justicia de su causa. Creció al agresor, lo definió como luchador de causas justas, de motivaciones altruistas. Y luego nos dijo que las Farc eran inderrotables. Contra toda evidencia. Cuando solo faltaba el puntillazo final, inventó la doctrina del empate entre el Estado y los terroristas y la consecuente doctrina de la seguridad negociada.

Al elegir a Santos, Colombia creyó que estaba preparado para la prueba de concluir la campaña triunfante contra el terrorismo. No. Él estaba preparado para la traición, la claudicación, para abrir la puerta de nuestras murallas al agresor terrorista y a sus socios políticos en el continente.

Es obvio que si un bando pelea y el otro no, el primero es invencible, por más fuerte que sea el segundo, como en efecto lo es el Estado colombiano.

Colombia aspira a una paz digna.

¿Son capaces las Farc, en alguna hora, de aceptar una propuesta tal?

¿Pedir que no se acepten sus reiteradas exigencias fundamentalistas y tremendistas es intransigencia?

No aceptamos el comportamiento servil frente a quien nos amenace, solo porque nos amenace y para evitar el esfuerzo de la lucha.

No aceptamos paz con el terrorismo a cualquier precio.

Y estamos dispuestos a luchar para que Colombia entienda ese mensaje y nos acompañe.

El derrotismo frente al terrorismo es un delito de lesa patria. No tiene perdón.

Sin ira, sin odio, con la sola fuerza de las convicciones, llamamos a los colombianos a no rendirnos frente al terrorismo. A decir que Colombia tiene derecho a excluir de la vida pública a quienes tienen sus manos tintas en sangre.

A una política de sometimiento al terror nos están conduciendo gentes estrechas de miras, ignorantes de los temas de la justicia y carentes de generosidad y espíritu de lucha. No es así el pueblo colombiano. Si llegare a haber un plebiscito, así lo habremos de demostrar.

Las luchas las ganan quienes tienen más fuerza de voluntad. Y eso es lo que tiene el pueblo colombiano. Y eso es lo que tiene el Centro democrático.

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