Mentiras de hoy, problemas de mañana

Mentiras de hoy, problemas de mañana

Crisis energética, dificultades en Ecopetrol, sobrecostos en Reficar, gran déficit fiscal, una bomba pensional y la posible quiebra de la petrolera Pacific, entre otros líos económicos, estaban advertidos, pero no se evitaron.

En materia energética se dijo que el país era una gran potencia, debido a su potencial hídrico, mientras que calladitos se han captado masivamente del público, mediante la facturación de un servicio esencial, $16 billones de cargo por confiabilidad para financiar negocios privados que no fueron capaces de suplir las deficiencias de un modelo que ahora clama, después de privatizar Isagén, por ampliar urgentemente la generación de energía.

De la bonanza petrolera solo quedó decepción, pues se convenció al país de que Ecopetrol era un barril sin fondo, ordeñándola sin darle ni un pucho de sal, para ahora privatizarla por debajo de cuerda mediante la vieja maniobra de deshuesarla desde adentro, vendiendo sus activos. Mientras tanto, el cuento de que “Pacific es Colombia” nunca fue cierto, pues de ella solo se beneficiaron un puñado de ejecutivos que ya ni viven en el país, mediante la extracción de grandes recursos con la emisión de acciones para compensaciones extralaborales, manejadas con cuestionables conflictos de intereses. Amargos tragos para el mercado público de valores y ocasionando grandes pérdidas en los ahorros pensionales privados, que hoy se lamentan por su candorosa ingenuidad.

Se engañó sobre la disciplina fiscal, pues este año se estima un hueco superior a $30 billones, sin contar más de $90 billones de vigencias futuras ya empeñadas y que burlan la regla fiscal, ocultando que ni siquiera con la tóxica propuesta de reforma tributaria estructural se podría cubrir semejante faltante. Mientras tanto, se acentúan las amenazas de usar los ahorros pensionales privados para tapar huecos públicos como el de la infraestructura, al tiempo que no ha llegado un solo peso de Isagén a la Financiera de Desarrollo Nacional, incumpliendo lo prometido.

¿Y quién responde? Nadie. A veces rueda alguna cabeza, dizque por responsabilidad política, que en nuestro país no es otra cosa que dejar que hablen mal del sacrificado por una semana, para que después de darse un chapuzón por una embajada, llegue reencauchado a seguir usufructuando privilegios burocráticos. Las mentiras siguen y los líos económicos serán peores, pues ya con el cuentico del posconflictos muchos afilan sus colmillos.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Buscar

Facebook

Ingresar