Otra grave derrota jurídica

Otra grave derrota jurídica

Nuestra cancillería ha vuelto a demostrar su incompetencia diplomática y jurídica en los diferendos que tiene con Nicaragua. Una vez más la Corte Internacional de La Haya ha fallado en contra de nuestras aspiraciones, intereses y derechos y una vez más nuestra reacción ha sido desconocer la autoridad jurisdiccional del alto tribunal y advertir que no volverá a comparecer en la causa que se desarrolla. Se contentará con mandar un oficio a manera de contrademanda y, por ahora, de calificar de insidiosa y enemiga nuestra al organismo.

Lo grave para nosotros es que, en las últimas horas, la Corte se ha declarado competente para estudiar las peticiones del país centroamericano en las que le solicitan declarar a nuestra nación responsable de no haber acatado el fallo del año 2012 y, además, por haber amenazado con el uso de la fuerza. Como si fuera poco, el alto organismo se ha declarado competente para conocer de las pretensiones del país centroamericano relativas a que se le reconozca una extensión considerable de su plataforma continental, más allá de las doscientas millas tradicionales.

Hemos escrito aquí que el error garrafal de Colombia fue haber subestimado las amenazas que desde hace años venía haciendo Nicaragua de demandarnos y siempre hemos criticado que no nos preparamos adecuadamente y seguimos improvisando. Hemos carecido de una estrategia que garantizara nuestra defensa y los nicaragüenses, por el contrario, han conformado un formidable equipo de juristas y agentes diplomáticos, que llevan lustros dedicados a su misión.

Como si fuera poco, nos retiramos del Pacto de Bogotá e interpretamos equívocamente los alcances de ese retiro y, de contera, como no firmamos la Convención del Mar, no advertimos a la Corte que no formamos parte de la Convención del Mar y que en consecuencia no nos obliga su normatividad para los efectos de la plataforma continental.

El pasado siglo proyectó a Colombia como fiel y respetuosa de los tratados internacionales y de sus compromisos foráneos. Hoy, a comienzos del XXI, bajo los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, nos estamos distinguiendo por nuestros desacatos y desencuentros con un tribunal de los quilates del de La Haya. Para ese tipo de confrontación no bastan los apoyos patrioteros.

Lo absurdo de toda esta comedia de equivocaciones es no haber realizado negociaciones directas desde un comienzo. Esto le hubiera permitido a Colombia proponer fórmulas de explotación conjunta de los inmensos recursos que existen en el área en disputa. Esta posibilidad sigue latente pero es claro que Nicaragua tratará de que el Consejo de Seguridad obligue a Colombia catar el fallo y, en ese momento, nos encontraremos en el peor de los mundos.

Adenda
Es bueno recordar que en materia de derecho internacional no es recomendable el acatamiento selectivo de los organismos multilaterales. ¿Qué pensarán en el Consejo de Seguridad sobre este desacato colombiano de conveniencia?

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