La paz, a la espera del acuerdo

La paz, a la espera del acuerdo

La encuesta Gallup indica un aumento del apoyo ciudadano al proceso de paz, algo que, luego de la firma del cese el fuego, era previsible. Queda por ver si el apoyo sigue firme cuando se conozca bien el acuerdo final.

La posibilidad de un país en paz, cuando deja de ser una promesa lejana, no puede menos que generar adhesión y entusiasmo. Aunque no hay acuerdo final, la firma de un cese el fuego bilateral con las Farc, formalizado en La Habana el pasado 23 de junio, fue presentado por el Gobierno y por amplios sectores de opinión como “el fin de la guerra”.

Según se desprende de los resultados del Gallup Poll 113 de julio de 2016, un buen porcentaje de colombianos han asumido este momento como real, confiando seguramente más en los anuncios que en los hechos.

Es cierto que en las encuestas el apoyo a la solución dialogada del conflicto armado interno ha sido mayoritaria: desde agosto de 2010, siempre ha sido superior al 50 % (salvo en junio de 2015, que bajó al 46 %). Y hoy la opción del diálogo es apoyada por el 69 % de los encuestados. Paralelamente, quienes creen que este año se firmará un acuerdo final con las Farc son el 60 %, cuando el pasado febrero apenas era un 45 %.

También ha sido mayoritario el deseo de la gente para que no se sacrifique la justicia a cambio de negociar la paz. En esta reciente encuesta es el 58 % de los encuestados quienes siguen pidiendo la vigencia de la justicia. Hace dos meses el porcentaje era del 64 %. Un sector de la población parece dar por buenos los postulados que aseguran que la justicia transicional es una forma efectiva de aplicar la ley, a pesar de que las penas de cárcel acordadas en diciembre de 2015 entre Gobierno y las Farc no serán propiamente para los guerrilleros desmovilizados ni para sus jefes.

En cuanto a la imagen favorable del presidente Juan Manuel Santos, que comenzó su gobierno en agosto de 2010 con el 82 % de popularidad, hoy lo encuentra en el 30 %. Su imagen negativa sigue siendo muy alta a pesar de su recuperación: 64 %.

La sensación de que las cosas van mal en el país ya no es tan apabullante como hace dos meses. En mayo el 74 % de la gente decía que el país iba mal. Hoy es el 60 %, lo que tampoco permite decir que haya optimismo.

Lo que sí es innegable es que los actos realizados en La Habana y las declaraciones de los jefes de las Farc, hablando en términos de desarme y aceptación de ciertos requisitos para desmovilizarse, lograron que más gente creyera en la posibilidad real de la terminación de la violencia, así sea por ahora solo con ese grupo (o parte de él, como se está sabiendo).

Como bien advierten quienes analizan las encuestas, la opinión es cambiante, las percepciones fluctúan rápidamente según se produzcan hechos y noticias. Muy pronto el país debe empezar a mirar a dejar de mirar solo el eslogan de la paz para analizar cómo se llegará a los acuerdos. Cuando se analice de verdad cómo operará esa justicia especial y hecha a la medida. O quién podrá participar en política y bajo qué condiciones favorables. Y en ese momento es posible que la masa crítica aumente.

La posibilidad de la paz, en todo caso, aunque mediante un proceso dirigido por un gobierno reprobado por la opinión pública en casi todos sus programas, ha logrado separar las consideraciones sobre la persona del presidente y lo que puede ser el proceso de paz en sí mismo.

Es bueno que el juicio negativo sobre la gestión presidencial o su credibilidad maltrecha no contaminen el que debe ser un juicio sereno, objetivo y muy bien informado sobre los acuerdos que al final ayuden a la construcción de un país pacífico, que empezando por este con las Farc, pueda erradicar también todas sus demás violencias.

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