Un plebiscito ético entre los juegos sicológicos y los condicionamientos culturales

Un plebiscito ético entre los juegos sicológicos y los condicionamientos culturales

“Todos nacemos príncipes y el proceso de civilización nos convierte en sapos.” Eric Berne

“Casi un tercio de los acuerdos de paz se descomponen en los primeros cinco años, así que esperemos que Colombia no sea uno de ellos. La clave para una paz sostenible parece ser ‘una paz justa’ basada en tratar las causas subyacentes de los conflictos.”

Alan Smith, Director de la Cátedra Unesco de la Paz. “Los maestros pueden promover la paz o avivar el conflicto” El Tiempo, 09.21.16

El 11 de octubre de 2016 se llevará a cabo en la Universidad Javeriana bajo la invitación de la Cátedra Fulbright el evento "Desarrollo para una paz estable y duradera en Colombia". Me llamó la atención una palabra de la primera sesión: “EL PAPEL DE ESTADOS UNIDOS EN EL PROCESO DE PAZ Y EL POSTACUERDO”

El propósito de este escrito es explicitar desde la comunicación transcultural “algunas de las causas subyacentes de los conflictos” como lo señala Alan Smith, que no han sido tenidas en cuenta en el Acuerdo Final. ¿El haber seleccionado el redactor de la Comisión Fulbright la palabra ‘Postacuerdo’ en vez de ‘Postconflicto’ obedece a una cuestión de estilo positivista o a una manifestación de su cultura norteamericana que le hace ver la realidad de otra manera? La comunicación transcultural toma en cuenta la organización cognitiva de los actores, su proceso comunicativo, el estilo de relaciones interpersonales, el papel del lenguaje, los supuestos culturales.

Llamaremos a esa condición ‘mapa’, guía, o una estructura de percepción psicológica formada por la cultura de la cual somos inconscientes. Todos llevamos un mapa en la cabeza y el corazón a través del cual pretendemos circular en esta azarosa vida. ¡PERO… EL MAPA NO ES EL TERRITORIO! Si tenemos en cuenta esta premisa entenderemos que el texto del Acuerdo Final es un “mapa político – jurídico” con el que se pretende recorrer la realidad de un territorio social, cultural, vivencial y ético-moral. Este es el primer secreto del desencuentro que vivimos y que pretendemos ‘resolver’ mediante un Plebiscito del Sí y el No, sabiendo que las causas culturales del desacuerdo, como lo augura Smith, persistirán. La guerra civil española no terminó con el silenciamiento de los fusiles; fueron 40 largos años de incertidumbre. España empezó a respirar de nuevo con la democracia, sujeta también a los mismos retos que enfrentamos en Colombia.

¿De dónde viene mi experiencia en estos asuntos? De haber sido Gerente de Orientación y Comunicación Transcultural en el Proyecto Carbonífero de El Cerrejón de 1982 a 1986. Mi reto: Orientar para superar las diferencias culturales de personas provenientes de diversas partes del mundo que tenían el objetivo común de desarrollar y construir una estructura de trabajo en determinado tiempo y con un presupuesto asignado. Las diferencias culturales, en cuanto determinan la percepción de las otras personas (‘prejuicios’), permean las decisiones gerenciales de un japonés, un norteamericano, un guajiro, costeño o cachaco. Igual cosa ocurre con las decisiones políticas de gobiernos y bandos terroristas. Ni Europa ni Isis aceptarían que mucho de su conflicto proviene de substratos culturales opuestos de los que El Corán y la Biblia son reflejos, pero no la causa. Marx es el resultado de la Cultura 1; el cristianismo auténtico basado en el amor es el fundamento de la cultura 3. Por eso Gramsci se proponía destruir la cristiandad mediante el marxismo cultural.

Al entender las diferencias se escoge la presentación adecuada para obtener el objetivo propuesto. Así, según las diferentes percepciones, el del interior ve al costeño como ‘perezoso,’ el cachaco se ve a sí mismo como ‘diligente’, ‘berraco’; a su vez el costeño percibe a los cachacos como ‘hipócritas’ pero… ¿Por qué se perciben así? ¿Debe un gerente o un político ser consciente de esas diferencias? ¿Si eso es verdad, qué explicación científica, desde la cultura, hay que conocer para manejar esos ‘posibles desencuentros’? ¿Cómo puedo utilizar esa explicación, conocimiento, para lograr un objetivo común? La respuesta está en la antropología. En una publicación anterior “Una visión antropológica y educativa para una pedagogía de la paz” analicé, mediante esta metodología diferentes escenarios como el problema minero, los resultados electorales, el proceso de paz, etc.

Por lo que si todo es tan relativo, y al mismo tiempo hay ciertos supuestos implícitos en nuestra cultura política ¿cómo podemos entenderlos, sin juicios de valor, para desmontar la guerra sucia que sólo favorece intereses encubiertos? Los antropólogos Clyde y Florencia Kluckhohn y Frederick Strodbeck descubrieron cinco preguntas básicas que llegan al corazón de cualquier valor cultural y sistema perceptivo:

1. ¿Cuál es el carácter de la naturaleza humana innata?

2. ¿Cuál es la relación entre el hombre y la naturaleza?

3. ¿Cuál es el sentido temporal de la vida humana?

4. ¿Cuál es el modo de la actividad humana?

5. ¿Cuál es el modo de relación humana?

Responder a las preguntas anteriores, nos lleva a una herramienta general aplicable a muchas situaciones culturales, siendo la política una de ellas, por lo que la aplicaremos a algunos escenarios de nuestro acontecer según lo reflejan los medios.

EL MODELO ANTROPOLÓGICO DE KLUCKHOHN-STRODBECK

Orientación

Gama de posibilidades

1.

2.

 3.

A

¿Cuál es el carácter de la naturaleza humana?

En general, el hombre no es digno de confianza.

El hombre esa veces digno de confianza.

El hombre es básicamente digno de confianza.

B

¿Cuál es la relación entre el hombre y la naturaleza?

Está subyugado por la naturaleza y el destino.

El hombre debe vivir en armonía con la naturaleza y el destino.

El hombre debe dominar la naturaleza y el destino.

C

¿Cuál es el sentido temporal de la vida humana?

La vida debe orientarse hacia el pasado.

La vida debe orientarse hacia el presente.

La vida debe orientarse hacia el futuro.

D

¿Cuál es el modo de la actividad humana?

Lo que eres es lo más importante.

Cómo te desarrollas es lo más importante.

Lo que logras es lo más importante.

E

¿Cuál es el modo de relaciones humana?

Jerarquía autoritaria

Consenso grupal

Individualismo

En vista de las respuestas existenciales inconscientes que damos a las preguntas planteadas también de manera inconsciente, se forman las características de los diferentes grupos y situaciones humanas, permeando los escenarios políticos de peculiaridades culturales que al no percibirlas por falta de una conceptualización, no tenemos capacidad de diferenciarlas de las necesidades políticas. ¿Por qué es importante esta herramienta antropológica? Porque una cosa es el socialismo, la democracia y la justicia, el cristianismo, catolicismo o el islamismo, en una cultura que obedece a las características de la Columna 1 y algo muy distinto son esas realidades políticas o religiosas en una cultura con características de la columna 3. Veamos los siguientes escenarios.

Ejemplos de supuestos culturales: En general el latinoamericano andino culturalmente es percibido y se percibe bajo las características de la columna 1, al igual que muchos países árabes. En contraste, percibimos la cultura norteamericana y la de los países del norte de Europa como pertenecientes a la columna 3, mientras que el caribeño es una mezcla de 1, 2, y 3. Así, el socialismo del bienestar europeo (3) en nada se parece al soviético (1), o al de Venezuela (1), o al que podría surgir en Colombia (1) El sistema acusatorio norteamericano (3) difiere del colombiano (1) En Colombia hablamos de postconflicto (1) y los gringos lo llaman Postacuerdo (3) ¿Entendemos entonces las características de un proceso de paz permeado o percibido por culturas diferentes? En el nuestro se esperan los resultados de un proceso de cultura 3, manejado por personas de cultura 1. En la Europa de cultura 3, no entienden el Si o el No de una cultura 1. Por ese motivo se da el BLINDAJE EXAGERADO DE LA NORMA PÉTREA Y DOGMÁTICA, porque sus creadores no confían en su cultura 1, ya que son los mismos con las mismas. Ese ‘Acuerdo Final’ es el resultado de la desconfianza mutua lo cual se considera un ‘logro’. ¿Qué es lo que hay que cambiar entonces, el documento, la cultura, o ser conscientes de las limitantes inconscientes y actuar con sabiduría?

Negociaciones de paz entre las Farc, el gobierno y una opinión pública no invitada. La percepción de las Farc con respecto al gobierno y la sociedad se encuadra en el cruce entre la variable 1 y la A; es decir la sociedad burguesa como el gobierno no son confiables; igual ocurre en contra de las Farc por parte de la sociedad y el gobierno; y buscarán conductas que justifiquen esa percepción y los otros se defenderán; cada quien tratará de imponer su percepción. Por eso en la propaganda del Sí, quieren que los veamos como angelitos. Y ahí comienza la guerra sucia de presiones. En esa confrontación de percepciones, Santos dice: 'Farc dicen que no han vuelto a secuestrar y hay que creerles.' El Presidente, nuestro supuesto aliado y representante, mete basa a favor de las Farc. (El presidente ‘santifica’ al enemigo basado en su auto percepción y pretende imponerlo cono norma política.) Muchos columnistas, indirectamente, hacen lo mismo, pero en vez de FARC, utilizan la paz. Y hemos visto las amenazas, los chantajes psicológicos o la manipulación por la culpa, la agresión pasiva, el soborno de los ‘pacíficos.’ Así, como dicen los africanos, cuando pelean los elefantes, la hierba es la que termina pisoteada, la paz.

En La Habana dizque negociaban en busca de la paz; pero la proxémica, o la disciplina que estudia la relación espacial entre personas como manifestación social y significante, nos revela otra cosa: se sentaban enfrentados, como los ejércitos. A ese escenario espontáneo que denuncia su enemistad de actitud se le llamaba ‘disciplina’. De haber sido cierto su espíritu conciliador se hubieran sentado ‘mezcladitos’ para buscar una situación ganar – ganar.

No sé si finalmente llegaron a la pelea limpia, en la que CLARIFICARON y fueron capaces de transmitir a la opinión que habían establecidos objetivos en común con la sociedad. No lo creo, porque las Farc no han renunciado a la toma del poder. Además, El RECONOCIMIENTO MUTUO no se ha visto. En el Yarí, el día de presentación de las Farc en sociedad, de parte de Timochenko se produjo un parte de guerra: “No hay vencedores ni vencidos, GANAMOS la paz.”A veces las metáforas develan las verdades profundas del alma.

Si en La Habana hubo un PROCESO de Paz, y el post conflicto o post acuerdo son PROCESOS, ¿hemos visto SECUENCIAS, ACTOS LIMPIOS DE NEGOCIACIÓN ENTRE PERSONAS, o discusiones de contenidos y conveniencias? Cuando hay un proceso limpio, describimos conductas (fecha, hechos), no juzgamos (enemigos de la paz); compartimos responsabilidades, (invitar a la opinión pública al proceso) no controlamos personas (mermelada, publicidad) ; somos receptivos, (aceptamos críticas) no somos tercos o autoritarios (el acuerdo se blinda, lo imponemos constitucionalmente); nos orientamos hacia el problema, (crecimiento de la coca) no al punto de vista divergente (guerra contra la drogas ha fracasado); nos involucramos, (estamos con la gente) no nos aislamos( las Farc debaten en secreto); somos espontáneos, no empleamos tácticas de engaño; nos mantenemos al mismo nivel de la ciudadanía, no hacemos lo que nos da la gana. Es decir, parafraseando la sabiduría de Eric Berne, el creador del Análisis Transaccional, Santos llegó a La Habana con la intención de hacernos tragar sapos y ahora pretende que lo perciban como príncipe, según los intereses de cada bando. ¿Pero cómo probamos objetivamente esa pretensión de Santos desde la ciencia para entender nuestro escenario ‘pacífico’?

En los juegos psicológicos existe un resultado sistemático que siempre se cumple. La fórmula comienza con el Cebo, en este caso ‘la paz’, que es la jugada o acción que efectúa el primer jugador. Se produce una reacción si la otra persona le coge la caña, en este caso, la sociedad colombiana; se introduce entonces un cambio intencional para producir el resultado o el ‘beneficio’ calculado.

Se podría representar una fórmula de la siguiente manera:

Cebo + Flaqueza (deseo de paz) = Respuesta – Cambio = Beneficio Final

  • El Cebo: Está dirigido a “enganchar” la parte complementaria, sensible, de la otra persona.
  • La Flaqueza: Es el punto débil del interlocutor que se “engancha” en el cebo.
  • La Respuesta: El interlocutor responde al juego (por su flaqueza), en un estado en el que no se siente bien, pero accede por conveniencia, no por convicción.
  • El Cambio: El primer jugador cambia bruscamente de rol (Produce un Acuerdo Final que contiene aspectos insatisfactorios). El segundo se siente confundido, sorprendido, engañado, pero como ha invertido tiempo, energía, anhelos, sigue enganchado. Las encuestas, al producir una sensación de consenso, le da la satisfacción vicaria de pertenecer a un grupo que diluye su compromiso ético con su verdad personal.
  • El Beneficio: Ambos participantes se sienten mal y saben por qué, pero lo ignoran, porque prefieren una satisfacción ‘chimba’ a cero satisfacción genuina. El primer jugador “gana”, confirma su mito y su posición existencial como Presidente que manda, cumpliendo un supuesto rol transgeneracional, dictado por el ‘clan’ y las características de la cultura 1; ser reconocido como persona importante que existe, así sea negativamente, en su país, porque se consuela con el aplauso foráneo de los que no conocen la realidad nacional. Satisface así una carencia personal. Este mecanismo del auto cumplimiento del guión transgeneracional existencial del Análisis Transaccional se cumple con la auto profecía de Santos (Leer "Me declaro traidor y populista": presidente Juan Manuel Santos). Leer también “La otra cara de la saga” en donde analizo el juego del ‘destino’ en el ‘clan’ Santos.
  • Lo mismo ocurre con las Farc que ‘juegan’ colgados de Santos. (Algunos frentes se declararon en rebeldía) Pero para la élite fariana es preferible sufrir la acusación de ‘impunidad’ que ser terroristas perseguidos. Sus integrantes están acostumbrados a ser temidos, porque saben que no serán amados; sustituyen vicariamente la verdadera aceptación. El segundo jugador, la sociedad, gana una esperanza, un respiro, una posibilidad, a pesar de saber que nada es estable ni duradero.

En ese escenario haré una pregunta dolorosa para unos, inocua para otros: ¿Tienen sentido para usted la dignidad y el honor?

La fórmula del juego sicológico anterior la utilizó Stalin con los intelectuales europeos. Will Wüzenberg, propagandista de la juventud comunista, ofreció El Cebo de «crear en el Occidente bien pensante y no comunista el prejuicio político predominante en la época: la creencia de que cualquier opinión que pudiera servir a la Unión Soviética provenía de la esencia de la decencia humana. Quería esparcir la sensación, como una ley de la naturaleza, de que criticar en serio o desafiar la política soviética era prueba inequívoca de ser una mala persona, intolerante y posiblemente inculto, mientras que apoyarla era prueba infalible de poseer un espíritu progresista, comprometido con todo lo que era mejor para la humanidad, sin duda marcado por una sensibilidad refinada y profunda.” Es la misma estrategia que la izquierda caviar criolla le aplica a los que no piensan como ellos. Aquí se les llama cavernarios, retrógrados, fachos. No se dan cuenta los ‘de avanzada’ que se comportan como estalinistas de pura cepa, pero se creen de mejor ‘clase intelectual’.

En “La seducción de los intelectuales” explica Stephen Koch el Cebo, así: “Lo que enganchó a muchos fue el ansia de una justificación moral para la propia vida que es una de las necesidades más profundas, una de las fuerzas más poderosas e intrínsecamente humanas que existen. Münzengerg le proporcionó a dos generaciones de izquierdistas lo que podríamos denominar el foro del bien. Acaso más que nadie en su tiempo, desarrolló lo que podría considerarse la principal ilusión moral del siglo XX: la noción de que en esa época, el principal escenario de la vida moral, el verdadero reino del bien y del mal, era la política» en nuestro caso la ‘justificación moral’ se llama defender la paz. ¿Pero cómo llamamos a esa peculiaridad de no diferenciar la paz como estrategia política interesada a cambio de la impunidad, de la paz como sentimiento genuino y humanitario?

¿En nuestro medio, cuáles son los diferentes nombres del ‘Cebo’? Paz, parar un baño de sangre, crecimiento del PIB, justicia sumamente flexible, solución original, participación en política, acceso al poder, etc.

Y como un ejemplo de respuesta al ‘cebo’ por parte de uno de los ‘objetivos’, la guerrillerada, en El Tiempo del 19 de septiembre de 2016, página 4, leemos: “Así se imaginan el futuro los guerrilleros de las Farc.” La concreción de ese futuro la resume Fernando Millán así: “Como todos, la respuesta sobre el futuro es la misma, relacionada con la política, con mantener la organización, con dejar para siempre las armas. Ahí están las coincidencias.”Pero la sociedad civil no vive solamente para la política. Por lo que, cuando usted le pregunta al común de las personas qué esperan del futuro, encuentra respuestas variadas como:

1. Tener ganas de vivir, desarrollar algo como motor de vida; tener energía, con ganas que motiven, estimulen e impulsen. (Jóvenes con ambiciones, deportistas)

2. Desarrollar proyectos, hacer cosas, ir hacia una meta, tener ilusión por equipos o grupos, por conseguir cosas. (Jóvenes profesionales)

3. Sentir alegría, sonreír, felicidad, disfrutar con las sorpresas de lo nuevo, optimismo. (La gran mayoría de personas)

4. Disfrutar de lo cotidiano, lo que da sentido a la vida. El día a día, cada instante y al mismo tiempo ver algo nuevo en ello, lo que permite pasar de lo cotidiano a lo permanente. (Las parejas)

5. Tener fuerza y perseverancia para superar, para luchar, para lograr, para seguir adelante, para conseguir con constancia los sueños anhelados. (Los emprendedores)

6. Sostener la esperanza, creer que lo imaginado se puede hacer realidad, tener fe tras mil decepciones y estar convencido de que algo puede lograrse. (Los vendedores, los luchadores de todos los campos)

7. Vivir y sentir la capacidad y confianza en uno mismo; sentirse capaz ante las adversidades, capaz para solucionar, para hacer realidad lo imaginado, los sueños; capacidad y confianza en sí mismo para creer que un sueño es realizable si uno se lo propone; confianza en lograr las cosas que parecen imposibles. (Los héroes)

8. Ilusión por disfrutar con las personas cercanas y amadas como hijos, pareja, etc. (Las familias)

Pero como la sociedad civil también es realista, en contra de todo lo anterior surgen:

9. La Incertidumbre de si conseguiremos o no lo propuesto, o el ir por un sueño aunque quizá no se cumpla.

10. La idea negativa cuando relacionamos la ilusión, el sueño, el deseo, lo descrito arriba, con el concepto de falsa esperanza, estar fuera de la realidad, el saber que confrontamos una mentira y no podemos hacer nada.

Si resumimos las expectativas o respuestas sobre un buen futuro encarnado en el cebo de la paz, vemos que la respuesta guerrillera y la civil DIFIEREN DRAMÁTICAMENTE en su amplitud y significado, así como va a diferir la del empresario por lo que cada quien va a VER la paz por lo que desea y no la REALIDAD de lo que podemos hacer según nuestras capacidades, utilidad y demanda para la sociedad en que vivimos. Según la fórmula de Eric Berne, cada quien recibe su pago. Hasta cuando alguien decide que no es suficiente.

Por otra parte, si interpretamos el alto porcentaje tradicional de abstención como un sentir de desinterés por lo político, y tratamos de identificar cuál sería el ESQUEMA HUMANO que representaría las expectativas reales de las personas, identificable desde políticas públicas, encontraremos PROGRAMAS POLÍTICOS VACÍOS DE SIGNIFICADO INSPIRADOR por lo que ese motor ético se ha trasladado a actividades ajenas a lo político. Supuestamente la democracia debería ser ese motor, pero se la ha reducido a la actividad de votar ‘libremente’ mientras no se identifique el fraude del momento, por lo que es fácil remplazar su verdadero significado, con cualquier cháchara populista. Además, si usted estudia juiciosamente EL MODELO ANTROPOLÓGICO DE KLUCKHOHN-STRODBECK, y decide cuál esquema cultural sería el que mejor podría desarrollar un sistema democrático, seguramente podría idear algunos contenidos éticos que guiarían el ‘Postacuerdo’. En ese sentido he trabajado a partir de la columna 3 como la mejor opción cultural que facilita la democracia y he ideado las siguientes preguntas éticas de aplicación plebiscitaria que invitan a la reflexión para afrontar la pregunta cerrada de Santos sobre el Sí o el No:

1. ¿Cree usted que los administradores y líderes del Postacuerdo y las propuestas presentadas en el Acuerdo Final deben ser generadores de confianza pública, como lo sugeriría un documento coherente con la idea de paz, en vez de la controversia que suscita la esencia de esa propuesta?

2. ¿Deben estar los administradores y líderes del Postacuerdo por encima de las prácticas tradicionales de amiguismo, prebendas, corruptelas para dar garantías del cumplimiento del Nº 1? ¿Deben someterse insoslayablemente al escrutinio de la opinión y los controles públicos? ¿Cree usted que los líderes actuales del Proceso de Paz, Farc y Gobierno, dan cumplimiento al lema: “Nadie está por encima de la ley”?

3. ¿Deben estar la vida y funcionalidad del Postacuerdo orientadas hacia la creación de un futuro sin amenazas políticas representadas por sistemas enemigos de la democracia? Si esto es así, debemos dejar de concebirla democracia como un instrumento político, y más bien llevarla a cabo como una forma de vida para que adquiera un profundo significado. Entonces, imitando a Gandhi, cuidaremos nuestros pensamientos porque se convertirán en nuestras expresiones políticas (Evitemos a Trump); cuidaremos nuestras palabras porque se convertirán en nuestras verdaderas o falsas promesas traducidas en actos de honestidad o engaño; cuidaremos nuestros actos porque se convertirán en nuestros hábitos políticos; cuidaremos nuestros hábitos políticos porque se convertirán en el destino democrático o autoritario de Colombia. Para ello debemos entender que nuestros líderes, prohombres, héroes, luminarias, deben ser honrados como personas, no como frágiles dioses. (Tirofijo se ha convertido en mito; Chávez se creía Bolívar y se le rinde culto; Santos hace lo que se le da la gana)Porque a las personas las perdonamos, pero tenemos la inveterada tendencia de crucificar a los dioses. ¿Qué tipo de personas cree usted que representan los líderes de las Farc y los dirigentes visibles y actuantes del gobierno?

4. ¿Qué haría usted para evitar que el Postacuerdo se convierta en una ‘rebatiña política’ para adueñarse de una nueva burocracia? Y si más bien debe representar la oportunidad de ser mejores seres humanos para desarrollar y lograr lo mejor para el país, ¿Qué haría usted al respecto?

5. En un manejo maduro del Postacuerdo, debemos ser conscientes de las limitaciones culturales que pueden entorpecer la toma de decisiones. Si bien es cierto que los derechos individuales le dan dignidad a las personas, no debemos olvidar que el consenso grupal nos hace pertenecer; y si bien es verdad que, como seres humanos, todos somos iguales, para el buen gobierno se necesita jerarquía y autoridad. Pero la sabiduría nos dice cuándo, cómo, por qué, con quién y dónde debemos considerar la conveniencia de utilizar o no determinada estructura de decisión; o ejercer o no, ciertos derechos. Pero debemos estar seguros de que somos sabios. Y esa no es una virtud que nos podemos otorgar a nosotros mismos. Son los otros los que deben reconocer, sin imposiciones, nuestra supuesta sabiduría, desentendida del poder político, económico, social, religioso o coyuntural. Con este criterio en mente ¿Cómo ve usted a los actuales líderes del Postacuerdo?

Muchos han expresado por qué votarán por el sí o por el no, pero no han considerado los condicionamientos culturales, ni los ‘juegos’ sicológicos a los que quieren someternos. El señor Alan Smith deriva su predicción de cinco años de degeneración de los acuerdos de países como Bosnia, Irlanda del Norte, Zimbawe, Nigeria, Indonesia, en los que predominan, como en Colombia, las características de la cultura 1, asignándole a la labor educativa un papel relevante en el mantenimiento de la paz. Sinceramente creo que sin una profundización en la disciplina de la ‘Comunicación Intercultural’ que empiece a orientar la ‘Comunicación Transpolítica’ ese esfuerzo educativo no va a poder crear el impulso mutante positivo en nuestra cultura orientada hacia la desconfianza, sometida a algunas tradiciones sin sentido, regida por la auto importancia y autocracia de los malos políticos de todos los colores, y en donde la jerarquía autoritaria ignora las ventajas del consenso y las libertades individuales. Un plebiscito entre el Sí y el No, sólo demuestra que su ‘invención’ ignora las amplias posibilidades de la creatividad humana para la paz.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Buscar

Facebook

Ingresar