5.765 guerrilleros vs. 49 millones de colombianos

5.765 guerrilleros vs. 49 millones de colombianos

Los guerrilleros de las Farc son, según ellas mismas lo han afirmado, 5.765 y según el Dane, los colombianos somos 49 millones. Es decir, hay 1,18 guerrilleros de las Farc por cada cien mil colombianos. Una proporción insignificante de guerrilleros, pero, para nuestro asombro, estos 5.765 subversivos, no solo cometen toda clase de actos terroristas y son los mayores traficantes de cocaína del mundo, sino que, ya en decadencia (fueron 22.000 en 2002), se dieron cuenta de su debilidad, entraron en una negociación con el Gobierno y estuvieron a punto de lograr: impunidad para sus cabecillas; obtener 26 curules sin votos en el Senado y la Cámara de Representantes; conservar la fortuna hecha a base de narcotráfico, extorsiones y secuestros, declarándose pobres de solemnidad; suspender las fumigaciones aéreas de los cultivos de coca; crear un tribunal especial, fuera de la organización judicial del país, para ellos (y para sus enemigos), con jueces escogidos por ellos, algunos extranjeros; modificar la Constitución Nacional, introduciéndole 297 (!) farragosas páginas y numerosas otras concesiones allí contenidas. 

Este hubiera sido el logro más importante de un movimiento subversivo prácticamente derrotado y con tan pocos facciosos, con derecho a figurar por mucho tiempo en la literatura especializada.

Ya el ELN aspira a lo mismo y un poco más. ¿Cómo obtuvieron que un Gobierno con unas fuerzas armadas de 471.000 miembros, 81 por cada fariano, les hiciera tamañas concesiones? Es lo que todos nos preguntamos y tengo la convicción de que en poco tiempo hubieran sido aniquilados. Indudablemente hay áreas del país que son inhóspitas y donde es difícil capturar a todos los facciosos, pero estos quedan reducidos al bandidismo y a poner una que otra bomba. Todavía tenemos bandas delincuenciales que se llaman bacrim, EPL y 1500 del ELN. Siempre habrá bandoleros en todos los países.

¿Justifica esto las ventajas mencionadas? ¿Cuándo las Farc se sentaron a negociar en Cuba no fue porque estaban derrotadas? ¿Concesiones como las de Cuba no motivarán a otros delincuentes a perseverar en sus actividades criminales? Indudablemente las ventajas otorgadas se explican en buena parte por el deseo del Presidente de ser el mandatario que logró concretar un acuerdo con las Farc, después de los intentos fallidos de sus antecesores.

De esta urgencia habló el Fiscal General esta semana cuando, refiriéndose en particular al llamado Tribunal Especial para la Paz, dijo que debido a la premura, “se está actuando con improvisación en temas que son de altísima filigrana… estamos refundado el Estado de derecho”. Los antiguos negociadores oficiales están hoy en La Habana trasmitiendo las objeciones de quienes queremos la paz, una paz justa y duradera. Pero si ellos mismos consideran algunas “inviables” e inmutable el acuerdo, nada positivo saldrá de estas “nuevas negociaciones”.

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