Perdonar no es renunciar a la verdad

Perdonar no es renunciar a la verdad

Si el No sirvió para visibilizar la tragedia de los secuestrados-desaparecidos por las Farc y exigir su devolución, valió la pena. Pudieron borrarlos de las listas pero jamás de la memoria de sus seres queridos, que esperan su retorno o la verdad para cerrar sus duelos.

Después del triunfo del No en el Plebiscito, el expresidente Álvaro Uribe nos invitó, a la Fundación Víctimas Visibles y a la Federación de Víctimas de las Farc, a una interlocución directa con el Gobierno. Dudé porque, por respeto, jamás dijimos a las víctimas cómo votar, pues acompañamos víctimas de todos los actores armados. Mi hijo me preguntó: “¿Qué te preocupa?” La polarización y simplificación que se pueda hacer de esta decisión. “¿Y qué puedes conseguir?” Denunciar la manera como se "desapareció" a la mayoría de las víctimas de las Farc durante el proceso, sobre todo a los más de 400 que siguen secuestrados, a pesar de que la propaganda pregonó ante el mundo: "Las víctimas están en el centro". También reiterar un llamado humanitario a las Farc para que den razón de los soldados y policías desaparecidos y de los niños reclutados.

¿Qué se consiguió? En el tema humanitario se conformó una comisión anticipada de búsqueda de desaparecidos. Pero volvieron a esconder las  víctimas de las Farc entre  más de 60.000 víctimas de todos los actores armados.

Otras de  nuestras solicitudes sí tuvieron respuesta: reparar a las víctimas con los bienes de las Farc, no incluir jueces extranjeros en la JEP, fortalecer  las organizaciones de víctimas  para que participen en las circunscripciones electorales especiales, darles participación en las emisoras comunitarias…

A muchas víctimas les preocupa que quiénes cometieron delitos de lesa humanidad vayan directamente al Congreso, sin una sanción mínima, aunque sea simbólica, que le diga a  la sociedad: "portarse mal no paga".

Las víctimas en Colombia tienen vocación de perdón, pero no las pueden inducir a la renuncia de sus derechos. Fundamentalmente, el derecho a la verdad. La necesitan para  cerrar sus duelos. Todas las víctimas deben ser resarcidas y restablecidos sus derechos. En esta coyuntura, las Farc tienen la anhelada verdad. Y su cúpula se encuentra ya a la vuelta de cualquier esquina en Bogotá o de visita en las redacciones de los medios de comunicación. ¿Por qué la sociedad que les exige a las víctimas perdonar no pide a las Farc actos humanitarios?

¿Cuáles son los escenarios posibles para el 2017?

1. Que las Farc  entreguen la ansiada verdad. Sería una manera de empezar a construir  confianza  y caminar hacia la reconciliación real “desde las víctimas”.

2. Que los reflectores mediáticos y democráticos vuelvan a visibilizar a las víctimas de este grupo armado. Que la sociedad tome partido por los más débiles en la cadena del horror, como lo hizo hace varios años cuando en la Fundación Víctimas Visibles fuimos pioneros en proponer al Congreso visibilizar y legislar a favor de las víctimas para que sean el punto de encuentro de una sociedad fracturada.

3. Y el más triste de todos: Que ante la falta de respuestas humanitarias se instrumentalice y polarice a las víctimas en la próxima elección presidencial y terminen radicalizadas políticamente como en España: las víctimas de ETA amparadas por el PP y las  del 11 de marzo por el PSOE.

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