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Sábado 20 de Julio del 2019

Caso Colmenares y Netflix: ¿ficción, verdad, corrupción?

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 12/05/2019

Exclusivo para FCPPC
 

Colmenares en Netflix - Foto: pulzo.com

Hay dos clases de principios, los del poder y el privilegio; y los principios de la verdad y la justicia. Si buscas verdad y justicia, eso significará una disminución del poder y los privilegios. Si persigues el poder y el privilegio, siempre será a expensas de la verdad y la justicia. "Chris Hedges"

Leyes hay, lo que falta es justicia. Ernesto Malló

Las citas anteriores son una brutal reflexión que ponen en duda que exista justicia a pesar de estar en un estado de derecho, pues parece que nos debatimos en el acontecer diario de la justicia entre la ficción, la verdad y la corrupción.

Para comprender esta encrucijada comencemos con una pregunta: ¿Pueden los diferentes TIPOS DE FICCIÓN(literaria, religiosa, política, comercial /financiera, personal, ética, amorosa, de guerra, deportiva, etc.), simbólicamente hablando, unir la ‘justicia legal’ y lo que llamaríamos la ‘justicia individual’, sus verdades, percepciones y expectativas, como una forma de reconstruir la realidad que verdaderamente ‘hace justicia’ para Dios y los hombres? La respuesta es sí; la FICCIÓN LO LOGRA, por eso nos gustan los héroes que realizan esas proezas judiciales en la industria del cine la televisión, la literatura o el periodismo.

Pero cuando la pretendida justicia REAL, NO FICTICIA, se utiliza como ENTRETENIMIENTO, ya no sabemos diferenciar entre realidad, ficción y verdad, por lo que ESA JUSTICIA puede convertirse en un show que se puede llevar a los medios masivos de comunicación, con la excusa de informar, ganar rating y hacer negocio. Porque como decía Cicerón: “La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.”Por eso cuando termina el show de quién es el mejor abogado ¿A quién carajos le importa el drama real de los implicados?

Una vez baja el telón de la presentación de los protagonistas ante el juez, entonces que cada quien se defienda ante su conciencia como pueda, si es que la persona tiene conciencia. Y la vida, que no puede ser engañada, se encarga de establecer una verdad irrefutable, ante la conciencia de cada protagonista; y de los otros, en muchos casos. Porque la conciencia es insobornable, ya que nadie puede negar, ante sí mismo, lo que sabe; entonces, esa conciencia, establece su juicio permanente. Al evadir esa verdad, o pretenderlo, un sistema de justicia inmanente en el universo, castiga, con la locura u otros acontecimientos. Pero también premia, ante nuestros ojos, los de Dios, y a veces de los otros, cuando somos veraces y honestos.

En el primer capítulo de la serie de Netflix ‘Historia de un crimen: Caso Colmenares’ (Crime Diaries – Night Out en inglés) el alarido y llanto de Oneida Colmenares al constatar la muerte de su hijo, estremece al universo porque es la verdad irrefutable, innegable, de la muerte de un ser amado. La muerte no tiene versiones. Es. Lo otro son las acomodaciones de la conciencia para enfrentar ese hecho. De ahí que las otras ‘verdades’ del caso estén sujetas a interpretaciones , como algo normal, promovidas por las habilidades de los abogados, los errores y contradicciones de supuestos testigos falsos y protagonistas, chantajes e influencias, las preguntas sin responder, los chismes, los intereses comerciales y personales, las expectativas espirituales de justicia, la comunicación con la verdad de los muertos, y ‘hechos curiosos’ como los que siguen:

1. El 25 de abril de 2014, un hecho inusual ocurrió en la casa del padre de Colmenares mientras asistía a una de las audiencias del caso. En un aparente robo en su casa se llevaron un computador y dos iPad en cuyas memorias había una recopilación de los primeros cuatro años del caso, administrada por Luis Alonso Colmenares. Objetos de valor que estaban a la vista no fueron hurtados. (Fuente: Repaso a 5 hechos curiosos en Caso Colmenares, 31 de octubre del 2018. Kien y Ke.)

2. En el capítulo 7º de la serie en el que se presenta la audiencia para imputación de cargos, el testigo José Wilmer Ayola es inducido a error por el abogado defensor de Cárdenas. Pregunta el abogado: ¿Dónde estuvo usted la noche del 30 de octubre de 2010? Ayola responde: En el parque El Virrey. Entonces el abogado saca pruebas juramentadas y firmadas de testigos, compañeros del vigilante, que dicen que Ayola estaba de turno en el conjunto cerrado Bochica 5 y 6. Si tenemos en cuenta que la muerte de Colmenares ocurrió entre las 11 p.m. del 31 de octubre de 2010 y las 3 a.m. del 1º de noviembre, el ‘truco’ del abogado, que todos saben que es un ‘zorro,’ es jugar con la asociación automática del énfasis sicológico que tiene la idea principal, LA NOCHE DEL CRIMEN, énfasis que neutraliza el ‘detalle menor’ de percibir si le dicen 30 o 31. En una mentalidad no acostumbrada a poner atención a la precisión y verificación de mensajes orales legales, como hacen los abogados, el ‘truco’ funciona como una inducción instantánea de aceptación. En el ambiente tenso de un juzgado, esa habilidad de diferenciar sutilezas solo la tienen los expertos. El pobre hombre no se da cuenta que el abogado le preguntó por ‘la noche del 30’ y no ‘la noche del 31’ cuando ocurrieron los hechos. Tampoco lo notó el Fiscal, ni el juez, ni el abogado de los padres de Colmenares, ni la audiencia cautiva por el show. Si se revisan los videos de la audiencia real se podrá confirmar si lo que vimos en el capítulo 7º es ‘ficción’ o ‘realidad,’ ya que la serie dice que está basada en hechos y fue filmada con nombres reales, pero no los de gente o instituciones importantes que han sido cambiados porque no les interesa estar asociados con el caso.

3. Según El Tiempo hay supuestas grabaciones a Jorge Moreno de personas encargadas de recoger los videos de 17 cámaras que hay en el recorrido de la discoteca Penthouse al parque El Virrey que desaparecieron cuando la Fiscalía pretendía recolectarlos; también hay grabaciones en las que el padre de la acusada hablaría de pagar 1.000 millones de pesos a un fiscal del caso y en las que también se referiría a que su hija Laura sabría quién es el supuesto asesino. (Fuente: El Heraldo Grabaciones esclarecerían cámaras desaparecidas en caso Colmenares. Diciembre 2, 2013)

Tenemos entonces que a la manipulación de un escenario judicial, en la serie se agrega un mundo de recursos legales de dudosa naturaleza, generalmente utilizados en el escenario judicial colombiano. Veamos algunos:

1. El primero de ellos es el juez que funge de portero de la justicia para taparles los goles engañosos que intentan meter el fiscal y los abogados, llamándolos al orden y encarando sus conductas. El ‘portero’ a veces tapa el gol y otras no. ¿Según conviene o porque no lo discierne?

2. La segunda estratagema es politizar la justicia. La serie se vende como un conflicto cultural que se refleja en el juicio en donde el fiscal pretende darle tintes racistas. Eso vende. Sin embargo en nuestra cultura ‘negro’ puede ser una palabra cariñosa o un insulto.

3. Acudir el vencimiento de términos por las demoras del sistema, demoras reales o provocadas (Cárdenas deja de asistir a tres citas, sin dar explicación; obviamente aconsejado por el abogado.)

4. Pedir nulidades de pruebas por ‘supuestamente’ estar manipuladas; en la serie la defensa habla de creación de un crimen por parte del Fiscal. Pero no hay pruebas de la ‘creación, durante el juicio, sino la asociación del Fiscal con conductas ajenas diferentes al caso que se han difundido posteriormente. Otros las llamarían ‘cañazos’ de la defensa, al igual que lo hace el fiscal.

5. Acordar una mediación o negociación antes de estar imputado. (Sucede con Cárdenas, Jenny Quintero y Laura Moreno) ¿Para qué es entonces toda la metodología y parafernalia de un juicio que se trata de evitar por costos?

6. No ser realistas y obcecarse con una imposible absolución. Cárdenas, Jenny y Laura no admiten que los hechos no prueban su inocencia de manera clara, luego la duda puede reconstruirse según la percepción de cada quien. Ellas tratan de mantener una ‘imagen’ pero la sociedad quiere la verdad; cuando no puede tenerla, interpreta la imagen de lo que ve y sabe. En este caso esa imagen ya ha sido etiquetada por la ‘justicia social’ o el espíritu de venganza: A Cárdenas se le considera asesino; a Jenny y Laura, cómplices, además de soportar, esta última, multitud de improperios que afectan ‘su buen nombre.’ Ahora los abogados deben defender ese buen nombre ante las ‘revelaciones’ de la serie. Me parece que el buen nombre se defiende con una conducta de integridad y honor, no con abogados.

7. La confesión y colaboración con la justicia que puede ser inducida, antes de la imputación de cargos de culpabilidad, por la información ‘privilegiada’ que tiene la ‘defensa’ cuando podría tratarse de un caso de inocencia difícil de probar. ¿Por costos o conveniencias no se tiene en cuenta la presunción de inocencia?

8. La reparación del daño para rebajar la pena.

9. La conformidad en aceptar una pena menor para no arriesgarse a un juicio que podría resultar en una pena mayor. (Se le plantea a Cárdenas y a Laura)

10. El argumento de autoridad,(una falacia) disfrazado mediante la ‘pericia’ de expertos, sujeta esa habilidad a cuestionamientos entre ellos mismos. Gana la presentación del mejor, no la verdad científica, objetiva, de la realidad que pretenden dictaminar.

11. La utilización de pruebas de triangulación de llamadas de celular ocurridas en la noche del crimen, pero obtenidas ilegalmente por un periodista, para ser utilizadas por la defensa. En la serie el abogado no revela la fuente legal de esa información.

12. Para probar por qué Colmenares salió corriendo de manera inesperada probar que hubo coacción o peligro inminente por parte de Cárdenas; o aceptar el testimonio de Laura Moreno que vio una figura ‘saltando en el vacío’ lo que evidencia una ‘memoria de fotografía instantánea’ envidiable.

13. Las falencias de las ‘reconstrucciones’ de escenas. Vimos la ‘reconstrucción’ de la bombero que no vio el cadáver mediante una linterna porque supuestamente estaba a 100 metros; pero no se explica cómo llegó allí el cuerpo; se supone que ocurrió según la precipitación pluvial de esa noche en Bogotá, en donde llueve por sectores; pero del Parque El Virrey no hay prueba de que se formara un arroyo similar a los de Barranquilla para arrastrar un cuerpo de 75 kilos. La ‘prueba’ de la razón del supuesto arrastre es un informe pluvial.

14. Moreno dice que bajó al cauce del caño, pero sus botas estaban secas. según testimonio de la bombero.

15. Fabricar una coartada para el acusado (Cárdenas)

16. Probar la conducta inapropiada de alguien (celos, violencia de Cárdenas, coqueteo de Laura, etc.) para justificar una acción delictiva.

17. Probar que se violaron los derechos del culpable para sacar ventajas.

Ahora bien ¿Qué sucede cuando vemos el funcionamiento de esa justicia según la versión de Netflix? Pues causa un tremendo impacto social negativo ya que no se establece de manera clara dónde está la verdad, porque en el imaginario social se presenta a la justica como una institución eminentemente apolítica, por encima de los intereses terrenales, y eso no ocurre en la serie; entonces la justicia y la legalidad, empiezan a tener el rango de un mito; es decir, algo culturalmente respetable en lo que nadie cree. En la serie se ven interpretaciones políticas de Gaitán para justificar ciertas acciones del fiscal González; las hay además, en el director de la revista que cubre el caso porque ese medio, políticamente, ‘está con las víctimas’ ya que satisfacer el clamor popular es un buen negocio. Por otra parte vemos la presencia de directrices legales que conducen al resultado querido que es la fuente de la percepción de justicia.

Ejemplos: La sacada del caso del Fiscal González debido al ‘poder’ de otro funcionario; la presentación de testigos que repiten un libreto; las directrices del papá de Laura para que las cosas salgan como deben ser; el abogado que ‘se regala’ para figurar; etc. Así, los intereses diversos, en un momento convergen en un ‘sistema titiritero’ que primero crea la percepción de que ‘la justicia es pa’ los de ruana’ y después cínicamente concluye que sí hubo un crimen frente a los ojos de todos de un joven apodado cariñosamente ‘el negro’, pero no se conoce al culpable. Se sabe que Cárdenas tenía todos los motivos para darle la paliza que mató a Colmenares, pero el juez no quiso ver las evidencias como instrumentos legales. Por eso en algún momento de la serie alguien le ofrece al padre de Colmenares aplicar la ley guajira de ojo por ojo, diente por diente. Él rechaza esa posibilidad porque no es hombre de venganza, sino de justicia. ¿Qué nos puede enseñar la serie si meditamos bien lo que allí ocurre?

La historia nos enseña que la corrupción o manipulación de cualquier sistema de justicia nos está anunciando el derrumbe de la sociedad cuya primera señal es el caos, pues necesitamos un nivel fundamental, un marco de referencia, unas reglas, mediante las cuales se supone que todos debemos seguir y vivir, aplicándolas de una manera equitativa y justa. La imagen de la dama de la justicia con una venda sobre los ojos nos dice que ella no favorece a los ricos por encima de los pobres, a los fuertes sobre los débiles, a los favorecidos sobre los desfavorecidos, NI VICEVERSA, que es el lado opuesto dentro de sistemas políticos de izquierda, o el espíritu y estilo de ciertos jueces y magistrados negociadores con el mejor postor. Por ello hay jueces y magistrados en la cárcel.

Así cuando las personas realmente creen que no pueden obtener justicia dentro de la ley, el caos se produce inevitablemente, pues el quebrantamiento de la ley se convierte en algo común, ya que no hay justicia. De esa forma ese cáncer de la justicia corrupta se convierte en miedo de expresar las ideas; o en la costumbre de hacer política y negocios mediante prebendas oscuras; ese desajuste social daña las buenas costumbres de integridad y honor. En la serie que analizamos impacta profundamente el vocabulario soez de jóvenes y chicas de la supuesta élite bogotana que asisten a una de las mejores universidades del país. Y no hablemos del mundo de las discotecas que frecuentan.

Se dice que el quiebre de la sociedad colombiana comenzó con el narcotráfico y sus valores corruptos del que han sido testigos innegables el éxito de las narconovelas, su lenguaje, espíritu y estilo criminal, admitidos sin ningún recato social. En ese escenario algunos creen que la rebelión política sería un deber; eso quizá fue cierto en otros tiempos porque hoy, hasta las rebeliones políticas, ideológicamente cimentadas, están corrompidas.

Por otra parte, ¿qué pasó con la vida de los personajes del drama real? Ese tema solamente ha merecido notas aclaratorias al final de la serie; son dramas que se extienden en sus conciencias y en las de quienes vimos los vacíos ficticios en los ‘argumentos’ de la serie y a los que hace referencia Semana con “10 episodios contradictorios del caso Colmenares.” De esa barahúnda de pareceres, solo me interesa una vivencia, la de la madre de Luis Andrés, Doña Oneida: Los muertos están entre nosotros y no descansan hasta que se haga justicia.

Además, ¿Si el drama de las familias Colmenares, Moreno, Quintero, Cárdenas, y los jóvenes de la Universidad de Los Andes, asistidos por carísimos y prestigioso abogados, se hubiera trasladado a familias de estrato 2, con estudiantes de una ficticia Universidad del Pueblo, le habrían dedicado los medios, la justicia y la sociedad la atención que hubieran merecido bajo el lema de una justicia imparcial y eficaz para todos? Esa es la pregunta del millón, pues si ese hubiera sido el caso, los medios no se habrían interesado, al igual que los espías ladrones o chuzadores; o cierto periodista sesgado que ejecutó actos ilegales para pasar la información de triangulación de llamadas al abogado de la defensa, SEGÚN LA SERIE, porque quería probar su hipótesis sobre las irregularidades del caño; ni los sistemas de seguridad habrían intervenido; no habría habido 4 fiscales en el caso, ni recusaciones o demandas e investigaciones contra bomberos, ni ‘fake news’ o sospechosas verdades, etc. Y porque racionalmente podemos inferir esa hipótesis, también me atrevo a hacer la siguiente pregunta, de manera esperanzada pensando en los jueces honestos y veraces, para que la respuesta no sea SÍ: ¿Nuestra justicia, en el caso Colmenares, fue una corrupta ficción de buen rating? Con todo lo anterior, desde luego que la serie será un éxito comercial. No esperemos un ‘éxito ético’ al establecer la verdad, porque esa, en la realidad, está pendiente.

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