Sábado 18 de Noviembre del 2017

¿Castillos o un juego de naipes?

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 21/03/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Francis Underwood, protagonista de “House of Cards” - Foto: blogspot.com

El camino al poder está lleno de hipocresía y bajas.
Francis Underwood – Protagonista de “House of Cards”

En el escenario de La Habana confluye la construcción de un castillo de naipes (Las expectativas de firmar un acuerdo de paz para mostrar al mundo) un trofeo que cada quien interpretará a su acomodo, pero que no resolverá el problema real; y un arriesgado juego de poder, astucia e hipocresía para lograr el objetivo. Santos desconoce sus deberes constitucionales y reconoció en un acto académico de la Universidad del Rosario su entrega a las Farc cuando dijo: “la justicia transicional se creó para poder resolver conflictos, como el colombiano, donde los grupos insurgentes no reconocen, precisamente, la justicia del Estado contra el cual se alzaron en armas. Por eso es que hay que crear la Justicia Transicional.” Este castillo de naipes se está pegando entonces con las babas ilegales de un juego que se llama abuso de poder, traición a la patria, o una simple incapacidad pedagógica del gobierno para explicar el tremendo dilema de escoger entre justicia y paz, por lo que recurre a VENDER con engaños una idea muy controvertida.

Entiendo que “Castillo de Naipes” (House of Cards) y “Las 48 leyes del poder” de Robert Greene llenan los momentos de solaz de muchos políticos, entre ellos Fidel Castro & Co. Algunas perspicaces amas de casa también lo leen para defenderse del universo atrabiliario del poder machista, y más bien manejarlo, sin que ‘el otro’ se dé cuenta, para no caer en la violencia doméstica, ni la cantaleta. Aclaro que en política el poder machista también lo ejercen las féminas kirchnerianas o gutierristas.

Los comentarios de Underwood al espectador revelan la sicología del personaje que podríamos catalogar como un sociópata fanático del control que aspira a la presidencia, no diferente a la de ciertos miembros de la élite mundial. Al comienzo de la serie, debuta con un parlamento sin entrañas: “Hay dos clases de dolor; el que te hace fuerte y el dolor inútil; ese que es solo sufrimiento. No tengo paciencia con las cosas inútiles”. Y termina de matarla mascota herida del vecino que ha sido atropellada por un carro que huye; le da las condolencias sin que éste sospeche la acción que acaba de realizar. Sonríe ante el horror del público televidente, la credulidad de su amigo y la puesta en práctica de su teoría. Por otra parte, cuando Frank quiere algo o necesita manipular a alguien, hace surgir su encanto y afabilidad en un instante. Les transmite a los demás que se preocupa profundamente por ellos, mediante el contacto visual, la sonrisa contagiosa, la amabilidad y atención; o la cara adecuada según las circunstancias. También sabe usar su máscara intimidante ante los débiles. Se me hace un “déjà vu” de ciertas escenas políticas del vecindario mediático.

Más adelante se orinará en la tumba de su padre, para darnos una muestra completa de lo que representa; entre otras cosas, ponernos ante la fascinación política del mal o el rechazo visceral. Otra opción es la santa indiferencia para observar las actuaciones del “ misterio de la Iniquidad’ como lo llamaba Pablo de Tarso.

Como la serie original de la BBC está basada en el libro de Michael Dobbs, Jefe de Estado Mayor de la Baronesa Margaret Thatcher, y siendo Lord Dobbs el Productor Ejecutivo de la serie gringa, Kevin Space y cuenta con el mejor ‘consejero’ para la interpretación de su personaje. Por ello los especialistas de la serie lo asocian con la sicología de Ricardo III, un maltrecho rey con algún defecto físico, personaje de Shakespeare, que lo hace revelarse contra Dios y desarrollar sin escrúpulos su filosofía del poder.

La enseñanza de este drama político es la amoralidad total, sin remordimientos, ni escrúpulos; parece ser que para conseguir sus objetivos, el aspirante a las glorias de este mundo debe emplearse a fondo con todas las herramientas del manual maquiavélico actualizado: sexo, bebida, drogas, chantaje, calumniar, desprestigiar, asesinar, serían parte de la rutina diaria. No nos sorprendamos entonces al saber que las raíces del programa no están en la Casa Blanca, sino en el pomposo Palacio de Westminster, sede del Parlamento del Reino Unido con la Cámara de los Lores y la de los Comunes. El palacio ha sido declarado ‘Patrimonio de la Humanidad’.

Desde luego que la interpretación peculiar de Dobbs habría que compararla con las 909 páginas de su jefe en “The Downing Street Years” (“Los años en Downing Street” – Residencia oficial del Primer Ministro inglés) quien, en la página 858 de su ‘Grand Finale’, afirma: “Nadie entenderá la política británica, si no comprende la Cámara de los Comunes.” Es decir, jefe y subordinado tenían su peculiar forma de denominar la intriga, o ponerla en una perspectiva conveniente. En inglés hay dos palabras para política: ‘statecraft’ (el arte de gobernar y la diplomacia) que no cambian las realidades de un país; y ‘politics’ que, de las seis acepciones que trae el diccionario, algunos asumen como la más ‘provechosa forma de vida’.

Uno de los instrumentos de esa ‘comprensión’ sería el uso político del pragmatismo amoral de Francis Underwood en su hipocresía operacionalizada como su actitud constante de manipular una creencia positiva sobre el valor del otro, el dar opiniones que supuestamente ayudarían, pero que están planeadas, minuciosamente, para lograr su objetivo de la Presidencia. Así, fingir virtudes de compromiso que no tiene, ni en la amistad, el matrimonio, o las aventuras amorosas; o sentimientos, cualidades, o estándares políticos lejos de la realidad, son la impronta de su personalidad. Por eso Underwood le explica al espectador lo que realmente motiva su mentira para crear la pantalla de reputación política que le conviene.

La construcción de la realización política de Frank Underwood, el equivalente óptimo de su felicidad, es similar a la construcción del castillo, perfecto a sus ojos, para ser admirado por los demás. Aunque no es consciente, todo comienza desde su niñez cuando adivinamos los cimientos de su relación con el padre, su aventura homosexual con un compañero de universidad, etc. Para él, es importante tener una buena superficie donde construir por lo que ‘escoge’ una esposa de similares características: liberada de lo que le conviene. Y ahí debemos dejar que nos aconsejen o sigamos el ejemplo de personas que hayan construido un sólido castillo sobre la roca, cuyos cimientos son el saber que hay un Jefe real a quien le debemos cuenta, una buena familia, los amigos y nuestro carácter; porque vamos a asumir el negocio de construcción más importante de nuestra vida. ¿Por qué es necesaria la sabiduría, propia o ajena?

Porque al asumir una compañía íntima y confiable, la última que querríamos traicionar, pues representa nuestro sostén en todas las situaciones; porque empezamos a apostar con nuestra moneda falsa (el ego) o la verdadera (el instinto espiritual). Cada vez que protegemos el ego, escuchamos su mentira; cada vez que devaluamos nuestra moneda real, el instinto espiritual, nuestra esencia pierde ‘poder adquisitivo’ para nuestra felicidad verdadera, en el matrimonio; y por reflejo, en nuestra vida profesional o pública. La indulgencia es la entrada a la tentación, la gratificación el aperitivo, la vanidad es el postre. La negación de la gula del poder que mata el alma es la fuerza vital que nos lleva corriendo al abismo del placer sin sentido del abuso; y el cinismo político es la corona del glotón. Por ello, el único antídoto contra esa enfermedad es la integridad pública y privada.
Cada decisión que se toma a lo largo de la vida es una pieza más colocada en el castillo; una decisión amoral significa un ladrillo mal colocado, que en la mayoría de las ocasiones podría ser una simple grieta o desajuste que se puede reparar fácilmente con la hipocresía. Pero una cosa es ser un hipócrita del montón, y otra cuando se está en el curubito. La violación de la chica rumbera de los años locos de juventud, que la influencia de papi logra subsanar, puede pasar cuenta de cobro, mediante el escándalo público al denunciarlo, cuando la mujer madura, valiente, está de igual a igual en la cima de la gloria, como el violador, que ostenta el más alto rango de poder militar. Eso ocurre en House of Cards. ¿Justicia providencial? Toma años, pero existe.

Para algunos políticos les lleva mucho tiempo, casi toda la vida, construir su castillo ideal porque nunca lo ven perfecto, por lo que siempre hay que cuidarlo al costo que sea, como se ve con los asesinatos de Underwood. El descuidarlo también es una causa de que se convierta en cenizas. Además, suponen desde un principio que el material que usan es fuerte e irrompible; craso error, es muy frágil. Un simple soplo de viento de una malquerencia, o las circunstancias políticas, puede derribarlo; porque los factores externos, aquellos que no podemos controlar, también influyen en el éxito o el fracaso de la construcción del Castillo de Naipes.

En el drama angloamericano la rivalidad y la política siempre han ido de la mano, lo que ayuda a perpetuar una fricción democrática saludable que, en el drama colombiano, se asimilaría al enfrentamiento entre gobierno y oposición que algunos ingenuos bien intencionados han atribuido a diferencias de personalidad entre Santos y Uribe. Sin embargo, en los últimos tiempos, se detecta una racha más perniciosa que claramente expone Plinio Apuleyo Mendoza como “La mentira, arma de guerra” y no como la triquiñuela, el sofisma o el embuste político. Pero una cosa es leer la columna de Plinio y otra adentrarse y asimilar el libro “El falso testimonio” de Luis Gustavo Moreno Rivera en donde se expone, a partir de las víctimas, el ‘modus operandi’ para acusar y encarcelar injustamente debido a los testimonios falsos y las componendas del ente acusador. Así, un gobierno, como un proceso de paz, una organización, una supuesta buena reputación, pueden ser como un castillo de naipes: una construcción demasiado costosa, para ser tan frágil. Es decir, que medida con la ecuación costo – beneficio, la ‘inversión’ en una carrera política, es un negocio dudoso, a no ser que esté amparado por la corrupción del sistema.

Ahora bien, espero que tanto Santos como Sierra y las Farc estén viendo “House of Cards” que, traducida, como “Castillo de Naipes” quizá los haga reflexionar sobre sus planteamientos porque en su columna “¿Tienen las Farc futuro en política?” Álvaro Sierra Restrepo, sin proponérselo, deja ver lo que considero UN CASTILLO DE NAIPES para las Farc que él los llama ‘posibilidades.’ No nos dice cuál sería su potencial electoral real para formar un movimiento influyente, pero les supone las siguientes capacidades, olvidándose de los vientos inesperados:

1. Ser “Mamertos” sin chance, si no cambian, según Santos quien no dice qué deben cambiar, además del discurso. Por lo pronto Santos estratégicamente usa caquis y jeans con correa fucsia en sus presentaciones televisivas. Atrás quedó “el cachaco estrato 6, de buenos modales, del Country, golfista y clasista,” según lo retrataba su amigo Felipe Zuleta.
2. Ser la pesadilla del castro-chavismo para Uribe. Pesadilla o infierno serían un referente ético- estilístico sobre el sufrimiento garantizado, digo yo.
3. El discurso peyorativo de Santos sobre las Farc, cuando las evalúa con sus amigos. Pero en público las defiende y hay que creerles, según él.
4. El supuesto ‘Sierrano’ de que las Farc, sin armas, puedan canalizar el descontento de las clases populares. Dice que eso ocurrió en Venezuela. Sí, después de estar Chávez en el poder. Pero lo que lo subió fue el cuento anticorrupción, anti rosca, no el clasista.
5. La oposición al comunismo estaliniano de las Farc (castro chavismo) la llama Sierra ‘intransigencia’ que justificaría una hipotética guerra y violencia del uribismo. Esto sí que es surrealismo.
6. Cita ejemplos selectivos de guerrilleros en el poder, pero no sus lunares (Mujica -lunar: legalización de la droga; Rousseff / Lula – Lunar: corrupción) Petro – Lunar: polarización de clases, desgreñe administrativo, caos) como posibles ejemplos de un gobierno de las Farc. Me atengo a la sabiduría del proletariado capitalista: Más vale malo conocido, que bueno por conocer.
7. A las Farc las presenta Sierra con falta de perspectiva, encarnando al político tradicional de buses y sancocho, sin mencionar el amedrentamiento armado. Aun así las considera con un “potencial político infinitamente mayor que el que les atribuyen en los cocteles quienes los llaman mamertos”; tiene razón si al coctel asisten 100 pelagatos. Pero en macro política electoral se habla de porcentajes y creo que si el 97% de los colombianos rechazan a las Farc, los 100 pelagatos no están tan desfasados. Algún especialista calculó en 250.000 votos posibles el potencial de las Farc. ¿Qué hace Sierra en esos cocteles?

Otro castillo de naipes que defiende el proceso habanero de “los enemigos de la paz (que) acusan al presidente Santos de estar buscando, no la paz, sino “la entrega del país al castro chavismo” lo construye Antonio Caballero con su perspicaz razonamiento, pero incompleta información, en su columna “El fantasma del comunismo.” Quisiera darle la razón, pero muy a mi pesar le muestro la fuente primaria de su equivocación, un escrito firmado por Juan Manuel Santos el 4 de septiembre de 1998 en donde proponía COGOBERNAR con el Mono Jojoy: COGER EL TORO POR LOS CACHOS – Archivo… – El Tiempo www.eltiempo.co…
LO QUE MUCHOS IZQUIERDISTAS E INTERESADOS NO HAN ENTENDIDO O SOSLAYAN DE MANERA CONVENIENTE. El comunismo estaliniano, castro chavista, marxista, o como se le quiera llamar, y sus alianzas ciertas o supuestas con Santos, se le considera una idea política, digna de competir democráticamente en pro de la paz como una ‘causa noble.’ Pero no es así.

La experiencia directa de Albert Einstein lo llevó a decir: "Un sistema autocrático de coerción, en mi opinión, pronto degenera. Por la fuerza siempre se atrae a hombres de baja moralidad, y creo que esta es la regla invariable: que los tiranos y los genios son seguidos por sinvergüenzas. Por esa razón siempre me he opuesto apasionadamente a sistemas como los que vemos en Italia y Rusia hoy". Albert Einstein ("El mundo como lo veo".

hilosophical Library. 17 de octubre de 1949. Y sin ir más lejos, esto es lo que en 1957 decía Gabriel García Márquez en “De viaje por los países socialistas.” Edición Revista Cromos, página 18. El librito se consigue en internet.

“Los obreros están bien pero carecen de conciencia política. Hacen consideraciones absolutas y no entienden por qué el gobierno les dice que el proletariado está en el poder y tienen que trabajar como burros para comprar un vestido que les cuesta el sueldo de un mes. En cambio los obreros de la Alemania Occidental, que son explotados, tienen más confort, mejor ropa y derecho de huelga. El pueblo no se resigna a llevar la carga para que las generaciones futuras vivan mejor. Nadie trabaja con entusiasmo: la industria de confecciones, sin el estímulo de la competencia, fabrica unos horribles vestidos de espantapájaros. Como no hay patrones, como nadie los despide, como no entienden qué significa el socialismo sin zapatos, los encargados del servicio se cruzan de brazos, mientras los clientes esperan y no les importa que hagan cola toda la tarde de un domingo para tomarse una limonada. Desde los ministerios hasta las cocinas hay un complejo embrollo burocrático que sólo un régimen popular podría desenredar. El arma legal sería la huelga. Pero el derecho de huelga no existe porque el régimen es dogmático: dicen que es un disparate que estando el proletariado en el poder los proletarios hagan huelga para protestar contra ellos mismos. Es un sofisma. "La revolución, nos decían los estudiantes marxistas, no se ha hecho en Alemania. La trajeron de la Unión Soviética en un baúl y la pusieron aquí sin contar con el pueblo".

Es decir, la historia se repetirá con Gabo de testigo en los billetes de 50 mil como una de sus macondianas maldiciones, pues el despotismo de la URSS en relación con Alemania en 1957, es el mismo de Cuba que en el 2016 decide lo que en Venezuela y Colombia, debemos digerir colombianos y venezolanos, sin participación de la opinión pública, porque unos imbéciles deciden los que les da la gana. El único obstáculo que se les presenta para el embuchado comunista edulcorado con la paz es Álvaro Uribe Vélez en Colombia; y la Asamblea Nacional en Venezuela. De ahí el odio de la izquierda y la firmeza de la derecha. Esa es la verdadera razón que hipócritamente llaman enemistad con la paz o polarización en Venezuela y Colombia.

Por otra parte, si quieren enterarse del caprichoso PROGRAMA POLÍTICO Y ESTRATEGICO DE LAS FARC, podrán dimensionar su papel en el postconflicto si leen Delegación de Paz FARC-EP: 100 Propuestas mínimas ojos para la paz-colombia.bl… Por Delegación de Paz FARC-EP – La Habana, Cuba. Febrero de 2014. Es decir, piden la capitulación del Estado Colombiano. Y si quieren enterarse del diagnóstico sobre EL FRACASO del Socialismo del siglo 21, no es sino leer todo lo relacionado con Heinz Dieterich su fundador. Como cantábamos en los años 60, bailando “Sagüita al bate” ¡Ay, salí de Guatemala y entré en Guatepeor.”

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