Sábado 21 de Octubre del 2017

CONSTRUYENDO MILITANCIA

Autor(a): Fernando Alameda Alvarado  | 

Fecha: 19/10/2013

Exclusivo para FCPPC
 

Hace días conocíamos la decisión de la extrema izquierda, de intentar impedir la presencia del Presidente Álvaro Uribe en los recintos universitarios. La primera arremetida la hicieron en Popayán y Pasto y el viernes 11 de octubre se preparaban para hacer lo mismo en Bogotá, concretamente en la Universidad Santo Tomas.

Los jóvenes de la FCPPC tienen cierta experiencia en enfrentar la dictadura de las minorías en los recintos universitarios. En algunos casos -como la Universidad de la Guajira, la del Atlántico y otras- ya se habían librado duras y exitosas batallas por defender la libre expresión y las ideas democráticas.

Por eso, cuando conocimos del intento de saboteo a la presencia del presidente Uribe en la ‘Santoto’, unos jóvenes bisoños en estas lides y algunos adultos comprometidos, decidimos preparamos para enfrentar con el arma de los argumentos, y el valor como escudo, a una bien organizada marcha contra Uribe que se concentraba en la entrada de esa universidad, en la carrera 9 con la calle 51. Los manifestantes pretendía impedir la entrada del expresidente al claustro universitario, para intervenir en el VI Congreso Internacional de Economía ética.

Nuestra preparación para el mitin fue muy corta. La noche anterior hicimos una convocatoria y nos citamos a las ocho y treinta de la mañana en una cafetería, para definir allí cómo actuar según el número de participantes nuestros en relación con los participantes de los “antiuribe”.

No hubo mayores sorpresas. Encontramos un grupo compacto de unos 200 manifestantes con pancartas y repartiendo panfletos antiuribistas furibundos y, por la premura de nuestra citación, llegaron los 25 o 30 que calculábamos nos acompañarían.

Decidimos que con nuestra correlación numérica desfavorable, lo que debíamos hacer era mezclarnos en la misma concentración frente a la entrada de la Universidad e, individualmente, iniciar debates contra esas consignas y la pretensión de impedir la entrada de Uribe.

Efectivamente así lo hicimos. Cada uno buscó la forma de debatir con los manifestantes sin provocar agresiones. La sorpresa de ellos fue evidente. ¡No entendían qué pasaba! Al principio pensaron que éramos unos ciudadanos comunes y silvestres que rechazaban sus acciones; y eso fue lo que intentamos reflejar.

A medida que se presentaban mas discusiones, las que apartaban a los manifestantes de su objetivo principal, se les hizo mas evidente que nuestra presencia no era casual. La respuesta de los líderes de la marcha fue la de apartarnos e iniciar a gritar consignas contra nuestro pequeño grupo.

Nuestra situación era muy desventajosa porque no solo éramos numéricamente  inferiores, sino que el escenario estaba copado por medios de comunicación contrarios como Prensa Rural, Canal Capital y Telesur. Estaba claro que la tal marcha estaba organizada con todos los detalles y que además, como lo constatamos en los debates, la organización detrás de la misma era el ‘Progresismo’, la organización política del alcalde Petro. Y esto para que la Procuraduría investigue: hubo una buena brigada de funcionarios del Distrito que actuaban más como militantes del Progresismo que como funcionarios públicos.

En el desarrollo de la marcha, nos fuimos tomando confianza. Pudimos confirmar que muchos de esos jóvenes que participaban no hacían mas que repetir un libreto mal aprendido. Después de que manejamos el temor inicial y volvimos a mezclarnos con los manifestante, hubo muchas discusiones con quienes se podía discutir. Con algunos no había nada qué hacer. Nos agredían de palabra. Pero muchos querían escucharnos y eso provocó reacciones de los organizadores quienes rápidamente inducían a los menos agresivos a moverse a otro lugar para evitar que los “contamináramos” con nuestros argumentos.

De un momento a otro, después de aproximadamente 4 horas en ese “coge y coge”, se corrió el rumor de que el Presidente ya estaba en el Claustro y dispuesto a dar la conferencia. Nunca supimos como lo había logrado, pero los organizadores de la marcha ordenaron entrar a las instalaciones de la Universidad. Era lo máximo que podían hacer pues el evento se realizaba en un sitio cerrado con entrada restringida. Para ingresar a la Universidad es necesario presentar el carnet de estudiante de la misma y muchos  no lo tenían, incluidos algunos de los nuestros. Pero otros alcanzaron a entrar en el desorden inicial. Muchos de los manifestantes que no tenían el carnet, tuvieron que quedarse afuera, pues no eran estudiantes de esa universidad.

El ambiente caldeado se fue enfriando en la carrera 9 y nos permitió mantener conversaciones mas fluidas con algunos estudiantes que ya no actuaron agresivamente sino que mantenían una actitud de curiosidad e interés.

Incluso nos despedimos de mano de varios de ellos y confirmamos que a pesar de diferencias tan marcadas, lo importante era el respeto por el contrario y la discusión con argumentos y no con calificativos.

Aproximadamente a la una de la tarde nos retiramos del escenario. Me alegró constatar que este grupo de valientes militantes uribistas habían confirmado que la defensa de esta causa y de nuestro líder no solo es en las redes sociales, ni en las grandes concentraciones con el mismo Uribe, donde podemos verlo, aplaudirlo y a veces sacarnos una foto para el recuerdo, sino que en ocasiones debemos estar dispuestos a enfrentar situaciones en que nos encontremos en minoría, sin mas compañía que nuestro ánimo y compromiso.

Estos 30 jóvenes y adultos, deseaban saludar al Presidente. Pero no fue eso lo que los motivó a acudir a esta pequeña pero significativa batalla. Los motivó la convicción que cada uno de nosotros debe convertirse en un defensor de nuestras tesis sin importar la situación ni esperar un premio por ello. El premio que vamos a recibir todos, es el de derrotar el terrorismo y abrir el camino para la construcción de una nación democrática y próspera para todos los colombianos.

 

 

 

Director Ejecutivo Centro de Pensamiento Primero Colombia

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