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Sábado 20 de Octubre del 2018

El país electoral: realizadores vs habladores

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 03/06/2018

Exclusivo para FCPPC
 

Gustavo Francisco Petro Urrego candidato a la presidencia de Colombia - Foto: colombia.com

Un primer calificativo de la gestión del gobernador Uribe es ese: honesto. Es posible examinar el terreno recorrido durante el transcurso de los últimos tres años, contrastar la propuesta inicial, su evolución en el tiempo, hasta llegar a la situación actual… La concepción del estado comunitario que impulso el gobernador es un avance significativo, que supera las disquisiciones teóricas, tan fáciles de escribir en un papel, y plasma sus propuestas en acciones concretas en el tiempo. Sergio Fajardo

El Colombiano, 14 de diciembre de 1997 cuando era Profesor de Uniandes
Fuente: ¿Coalición posible? Artículo de Sergio Fajardo describe con… – El Nodoelnodo.co/FAJARDO Uribe

Esos indecisos, todos de centro, no se decidirán por quien presente las mejores propuestas o el mejor programa, sino por quien les parezca mejor persona. Por eso, conducir la segunda parte de la campaña de forma limpia y decente, además de ético, puede ser lo más efectivo.

THIERRY WAYS, Empresario e ingeniero barranquillero.
Ganadores, perdedores e indecisos, El Tiempo, Mayo 31/18

Las respuestas claras y precisas de Iván Duque nos dicen que es un realizador independiente; es decir, está por encima de las ideologías y enfocado en sus objetivos de gobierno. Sin embargo, considera Semana que los candidatos Duque y Petro tienen una diferente visión de país, llamada izquierda y derecha. Eso es innegable, si nos atenemos al sinsentido de derecha o izquierda. ¿Pero es la visión política, de los candidatos el problema; o existe la posibilidad de que el país también tenga su propio punto de vista, no necesariamente político, y muy sui generis? Entonces la situación real serían las visiones enfrentadas de lo político ? izquierda o derecha ? contra la realidad cultural llamada país. Por eso La Silla Vacía, en su orientación izquierdosa, dice que la segunda vuelta será entre el odio a Uribe y el miedo a Petro; pero también puede leerse como un enfrentamiento entre el carisma, precisión, claridad y el carácter realizador de Duque y la megalomanía y las habladurías de Petro.

Los políticos colombianos acaban de descubrir algo, pero no saben catalogarlo. ¡Han descubierto que las maquinarias políticas del siglo 20 ya no funcionan! Hablan de gerencias de campaña, considerando al país una empresa, pero no se han dado cuenta que las empresas son para hacer y lograr, no para hablar como si fueran un club. ¿Y qué está en juego en la Empresa Colombia en un mundo globalizado regido por el mercado? Maduro no puede resolver el problema político venezolano con discursos y amenazas, sino con dólares que no puede generar. Por eso no importa si los candidatos son de derecha o izquierda cuando los votantes no son bobos y los evalúan a través de un esfuerzo específico de productividad y logros mediados por una cultura específica para cada país.

Pues es normal que en el esquema político que nos rige los candidatos expresan su visión a través de un peculiar paradigma político de ideas; también es lógico que quien no es político, se exprese en una interpretación cultural del político de quien espera realizaciones y no palabras. Entonces tenemos millones de formas de ser de izquierda o de derecha, dependiendo de si el político es honesto o no; de si se tienen o no principios y valores y otras características positivas.

Ahora bien, como la comprensión de esa variedad de modos de ser de derecha o izquierda desafía la racionalidad, porque va contra la creencia arraigada que el “EL PROBLEMA DEL PAÍS ELECTORAL” se resuelve mediante la política, entonces las personas pueden sentirse inclinadas a desconocer cualquier otro modo de entender el problema. Porque “EL PROBLEMA DEL PAÍS ELECTORAL” se resuelve no solo mediante un cambio de política sino de cultura y de políticos honestos que les quepa el país en la cabeza como es el caso de Duque. La prueba es que el origen político del problema ya lo han detectado los congresistas y por eso dicen, “O cambiamos o nos cambian”; pero nadie habla del problema político desde la cultura que incluye una comunicación veraz de parte del político. Por lo que al problema cultural se le saca el cuerpo, porque ‘comprender la cultura y manejarla’ es el gran meollo de todos los científicos sociales.

La comunicación veraz, por ejemplo, es el problema fundamental de las campañas políticas. Veamos un ejemplo. Al anunciar su voto en blanco, Sergio Fajardo dijo: “En la campaña dije una y otra vez que ni Duque ni Petro, y no lo hice como una artimaña estratégica. Lo dije porque pienso que ninguno de los dos representa lo que nosotros queremos para Colombia: un país unido en medio de las diferencias que lo enriquecen, un país que le da la espalda a la política tradicional para poder luchar en serio contra la corrupción, una sociedad que respeta los acuerdos de paz, una política que no diga cualquier cosa con tal de ganar. “Si analizamos este lenguaje, tenemos:
1. Una posición autoritaria: “Lo que nosotros queremos.”
2. ¿En qué se basa esa autoridad? ¿Es lo que ellos quieren la verdad revelada? ¿Qué pruebas estadísticas, éticas y morales tienen de los contenidos del párrafo que explica lo que quieren?
3. ¿Qué clase de actitud es esa?
4. ¿Qué clase de unidad es la que quiere Fajardo? ¿Alrededor de un ideario político o de un conjunto de principios y valores? ¿Cuáles?
5. ¿Qué es lo ‘malo’ de la política tradicional? Porque así como hay cosas buenas, las hay malas. Ejemplo buenísimo de política tradicional para evitar el fraude. Meter el dedo en un frasquito de tinta indeleble. Así se evita la repetición del voto con cédulas falsas.
6. La sociedad respeta el acuerdo de paz; pero el respeto no significa que debemos resignarnos a los desastres que pueden significar los errores de ese acuerdo. Ejemplo: la JEP.

En otra ocasión Fajardo dijo: “Sacar unos artificios disfrazados de estadística para fortalecer candidaturas hace gran daño a la democracia.” Fajardo es una autoridad en matemáticas. Sin embargo, basado en las ‘falacias’ estadísticas, que Fajardo no explica, se me ocurren las siguientes preguntas:

1. ¿Qué clase de inferencias se pueden hacer acerca de individuos partiendo de las estadísticas de un grupo? Ninguna; porque los petristas, uribistas o duquistas somos todos diferentes. La identidad ideológica no necesariamente establece la identidad fundamental de la persona. Ese es el lío ético de los partidos. Y lo contrario ¿Se pueden hacer generalizaciones sobre un grupo a partir de los errores o características de un individuo? Ejemplo: en los aeropuertos del mundo a los colombianos nos creían narcotraficantes porque Pablo Escobar era colombiano.
2. ¿Cree Fajardo que la suposición de lo que él CREE sobre petristas y duquistas proporciona información creíble sobre la interrelación, buena o mala, de esos individuos con los ideales de país que el pregona?
3. Sus ideales son una creación cultural, no del grupo Fajardo. Y, en alguna medida, esos ideales se realizan quizá en una proporción estadística pequeña. Por eso son creíbles, pero nadie es el dueño; tampoco pertenecen a un proceso político.

Con la impresionante hoja de vida de Fajardo, los errores de pensamiento anteriores, llamados falacias, se me hacen imperdonables. Presentemos entonces una posibilidad de comprensión de manera personal y sencilla y digamos que se puede hacer una política exitosa, de derecha o izquierda, sin llegar al totalitarismo del comunismo o el fascismo, siguiendo los siguientes parámetros positivos de conducta para llegar a ser REALIZADORES en las palabras y los hechos:

1. Creyendo en nosotros mismos mediante una sana autoestima. Eso promueve el emprendimiento.
2. Siendo conscientes de nuestra estructura de pensamiento y bagaje de actitudes para ir desterrando las falacias culturales con las que se nos lava el cerebro, estableciendo un compromiso con la verdad a partir del pensamiento objetivo y correcto, el control emocional y no con mi parecer que puede ser caprichoso. Eso inspira confianza.
3. Estando dispuestos a ver lo mejor en los demás. Genera altruismo.
4. Pudiendo ver oportunidades dondequiera se vea la posibilidad de ser realizadas. Promueve la economía naranja.
5. Enfocándonos en las soluciones que enseñen un pragmatismo ético que es muy difícil.
6. Deseando dar, en vez de recibir. Genera altruismo y conectividad social.
7. Buscando la lección aprendida en todo lo que acontece. Promueve la autoeducación.
8. Siendo persistentes en todo lo que emprendemos.
9. Asumiendo la responsabilidad de nuestras vidas. Es la base de la madurez emocional y sicológica. Evita las peleas y debates inútiles pretendiendo imponer la visión de que se es el mejor.
10. Buscando el apoyo siempre que lo necesitemos. Es decir, no creyéndonos supermán. Genera humildad.
11. Asumiendo la plena responsabilidad de nuestras acciones. Nos hace previsivos.
12. Evaluando los puntos fuertes y débiles de los demás. Nos vuelve profesionales honestos en la competencia política.
13. Siendo conscientes de que nada en la vida es permanente, todo pasa. Nos baja los humos al darnos cuenta de que somos falibles y mortales.
14. Aceptando los cambios como parte natural del proceso de vida. Nos vuelve realistas.
15. Fijando objetivos, buscando su coherencia y midiendo sus progresos. Nos permite medir nuestro progreso real, sin hacernos ilusiones vanas.
16. Contra los obstáculos buscando soluciones alternativas. Nos permite aceptar lo diferente.

Pero esa misma política de izquierda o derecha puede fracasar si somos lo contrario de un realizador: cizañeros, incumplidos, maliciosos con todo, oportunistas, dogmáticos, intolerantes, regionalistas, extremistas, agresivos, impulsivos, imprevisores, irresponsables, criticones, mamagallistas, conflictivos, mediocres, gastadores, corruptos, apáticos, ilusos, formalistas, contradictorios, superficiales, rebeldes, influenciables, conformistas, desmemoriados, etc. Veamos tres ejemplos ilustrativos del momento político.

LA IMPREVISIÓN. Un ejemplo de duras consecuencias. En entrevista con Gustavo Petro en la W el 29 de mayo, este dijo que el incumplimiento de la cita con Vicky Dávila el 25 de mayo se debió a que, estando cansados los candidatos el jueves 24 de mayo en la noche, y teniendo tres debates al día siguiente, el primero a las 6 de la mañana, decidieron cancelar uno, el del 25 al medio día con Vicky. Pero no tuvieron la previsión de avisarle a Vicky y a Sergio Fajardo. Resultado: Fajardo se presentó a la cita; quedó como un príncipe; ganó votos. Los otros los perdieron y Petro confesó que había sido una ‘guachada’.
LA AGRESIVIDAD entendible de Vicky ante el incumplimiento le quitó su simpatía y la obligada ponderación y objetividad profesional. También perdió puntos. La misma agresividad se vio el 30 de mayo en algunos miembros de la mesa de trabajo de la W en la entrevista mañanera a Iván Duque cuando este les daba respuestas claras y contundentes que no les gustaron.

EVITAR LA CIZAÑA DE LA QUE HABLÓ EL PAPA FRANCISCO. En la entrevista de la mesa de trabajo de la W con César Gaviria el 31 de mayo, al final me quedó la impresión de que los ‘inquisidores’ a toda costa querían: desunir, enemistar, apartar, envenenar, contaminar, infectar, adulterar, enemistar, enredar, desunir, poner a pelear a Iván Duque con César Gaviria; a este con Uribe, Santos y Juan Manuel Galán; al partido liberal con Gaviria, a la opinión pública contra la alianza Centro Democrático ? Partido Liberal. ¿Por qué? ¿Son petristas o agentes de desinformación en favor de quién? ¿Del gobierno? ¿Su ego? Han dejado su función periodística. No buscan que los oyentes estén informados para que cada quien juzgue. Ellos son los jueces por el tono impositivo y el interrogatorio, muy lejos de una entrevista de profesionales. Y esos señores son los comentaristas oficiales de la polarización.

De acuerdo con los parámetros anteriores evaluemos a los diferentes candidatos y a los comentaristas del proceso electoral para entender por qué están donde están. Aprenderemos mucho de cómo se distorsiona la democracia. Por ese motivo el seguidor, si es avispado, tendrá que decidir, en términos sencillos, si está lidiando con maestros del discurso, grandes sofistas, o realizadores. Por su parte, los candidatos no solo tienen que lidiar con personas, regiones y su especial idiosincrasia, sino con un modo de ser nacional. Somos alegres, recursivos, cálidos, humoristas, hospitalarios, solidarios, corajudos.

Lastimosamente en relación con los procesos electorales surgen los aspectos negativos con los que candidatos y electores tenemos que vérnoslas y que resumimos de esta manera:

1. La inclinación por lo foráneo y el desdén de lo propio. ¿Cómo se refleja eso en política? ¿Pretendiendo seguir un modelo de socialismo fracasado, o de capitalismo sin infraestructura? Eso dio origen a la ‘apertura’ de Gaviria que quebró a muchas empresas nacionales.
2. La indisciplina de los partidos. Los supuestos votos de un partido no son el reflejo de convicciones, sino de intereses coyunturales, en regiones y en el parlamento. Se hacen entonces cálculos letales e imprevisibles.
3. El verbalismo grandilocuente. Acostumbrados a esa características de la política del siglo 19, no nos damos cuenta que en la cultura pragmática del siglo 21 lo que cuenta son los logros, no solamente legislativos, sino reales.
4. El legalismo nos lleva a pretender solucionarlo todo con leyes y rituales de justicia, cuando lo que se necesitan son realizaciones medibles.
5. La dictadura de las minorías nos lleva a confundirla con la inclusión, olvidándonos de que lo que realmente cuenta para una sociedad democrática es la solidaridad con el bien mayor, que si se da, favorece a las minorías.
6. El pesimismo que se mide en las encuestas, pero que nunca dilucida su origen. ¿Falta de confianza en nosotros mismos? ¿Un morboso deseo de sufrir?
7. La envidia. Me parece que el antiuribismo recalcitrante y sin razones es el resultado de la envidia. No es fácil aceptar que un expresidente, habiendo cometido errores, siga siendo popular después de su mandato. ¿Cuál es la razón de esa popularidad? Que Uribe es un realizador y, además, un buen comunicador de lo que realiza, según lo testimonia el mismo Sergio Fajardo en la cita arriba mencionada. Santos no es ni lo uno, ni lo otro. ¿Cómo es Petro? Un buen hablador, pero pésimo realizador.
8. La mentira. Se considera como algo normal mentir en política como parte de una estrategia del todo se vale.
9. El robo de lo personal y los dineros públicos. Ha producido la desconfianza generalizada. Así se considera ‘normal’ decir sin ningún recato ni pruebas que las elecciones se las roban.
10. La impunidad como cultura. Por eso las maromas de la JEP para absolver a los de las Farc se pueden considerar como parte de una negociación política, olvidándose del verdadero principio que sostiene toda política: la ética.
11. La violencia llegó a ser ‘un problema’ que se estudia, reporta; del que se hacen películas. Quitar la vida dejó de ser esa vivencia feroz y demencial que hace que cualquier ser humano normal huya de ella como de la peste. Se pretende neutralizarla con ‘discursos’ de paz, sin tener en cuenta sus diversas causas: culturales, criminales, de educación, políticas, genéticas o psiquiátricas, coyunturales como el 9 de abril y el narcotráfico, religiosas, etc.
12. La corrupción. El soborno, la evasión de impuestos, el tráfico de influencias, el enriquecimiento a costa del estado, el uso de los bienes públicos en provecho propio, lo justifican muchos por los salarios bajos, la impunidad, el aprovechamiento del poder partidista o personal. La corrupción política produce y consolida la desigualdad social al establecer la complicidad entre las élites políticas y económicas; sin embargo, este fenómeno se ve en sistemas socialistas y capitalistas. La corrupción eleva los costos de bienes y servicios por la tajada que hay que pagar o mantener. Todos estos factores hacen de la corrupción un fenómeno complejo pero no imposible de combatir. El resultado de esa cultura de corrupción ofrece su ‘corona’ con la confesión de Musa Besaile ante la CSJ sobre la ‘ruta de la mermelada’, con la convicción de muchos de que aquí no pasará nada. La estructura de corrupción del gobierno se hizo pública en el programa del medio día de la W con Vicky Dávila el 29 de mayo de 2018.
13. El narcotráfico. Colombia quedó dividida en una antes y después de la introducción de la marihuana en la cultura del entretenimiento en 1970 con la aparición del rock. Con la cocaína como elemento de exportación para los gringos, se pensó que eso nunca sería problema nuestro. Y ahí estamos en el microtráfico para niños.
14. La compra de votos, el fraude electoral y el todo vale suficientemente ilustrados.
15. El odio disfrazado de humor con la caricatura política.
Muchos de los jóvenes que se ilusionaron con tener a Sergio Fajardo de presidente por haber sido profesor no saben que en 1993 hubo lo que en aquel momento se conoció como “El informe de la comisión de sabios ? Colombia al filo de la oportunidad.” (Se puede bajar de internet) Participaban de ese selecto grupo Rodolfo Llinás, Gabriel García Márquez y otros connotados colombianos. Una de las recomendaciones era que el presidente asumiera el liderazgo de la educación. Un parecido lejano con esa intención se pretende con la enseñanza de cívica y urbanidad para que no nos matemos. Pero la polarización de hoy es el resultado de una idiosincrasia nacional que García Márquez describe en ese documento y que no cito por su extensión.

Lo que no incluyeron los sabios en su propuesta educativa, teniendo en cuenta nuestra historia, es que si nos matamos por la política, pues sencillamente desde niños debemos ser educados en política para evitar sus males. Por lo que aquí dejo un conjunto de preguntas nacidas del caletre de un profesor soñador:

1. ¿Se les enseña a nuestros estudiantes las nociones generales de política? ¿Inculcan los profesores un sesgo político o enseñan a pensar?
2. ¿Qué enfoques privilegian esa política que enseñan? ¿El interior del ser humano, lo psicosocial, racional, los procesos decisorios, el entorno social, las instituciones, el mundo cultural, el pensamiento crítico?
3. ¿Cuáles son los métodos para entender la política? ¿Mediante el uso de la razón? ¿Comparándolos? ¿De acuerdo con el marxismo, el razonar de las élites capitalistas, la algarabía populista?
4. ¿Cuáles son las diferentes clases de poder? ¿Por qué lo buscan? ¿Cómo se justifica? ¿Cómo se consigue y mantiene y para qué?
5. ¿Qué es el estado?
6. ¿Cómo son los diferentes sistemas políticos?
7. ¿Qué es la revolución?
8. ¿Cuáles son y en qué consisten las diferentes fuerzas y doctrinas políticas?

Estoy seguro, amable lector, que si se nos enseñara política, perfectamente podríamos diferenciar entre realizadores y habladores. Tendrían que convencernos con razones para que fuéramos a las urnas y sabríamos vigilar y entender el galimatías de la presidencia, el congreso y las cortes. Podríamos entender por qué Felipe González, ex dirigente socialista, dice en una entrevista de Telecinco recogida por Europa Press: “Por primera vez la suma del voto de la izquierda parece inferior al de la derecha. En la izquierda hay otro fenómeno que a mí personalmente me preocupa, sea cual sea el análisis de las encuestas, que es que la suma de las fuerzas políticas desde el centro a la izquierda por primera vez desde la democracia parece inferior a la suma de voto de la fuerzas políticas desde el centroderecha.” Quizá el análisis de la presente campaña nos podría dilucidar la incógnita. Para completar esa instrucción básica nos faltaría la cátedra de los realizadores que nos la podrían enseñar los grandes empresarios del país, socializándola, sacándola del Jockey Club y los retiros privilegiados. Eso no lo recomendaron los sabios.

Y aquí les dejo una preguntica para su reflexión política: ¿Cómo y qué carajos le va a enseñar Petro a los pobres para que sean ricos si él mismo, supuestamente, no lo es? Por lo menos Duque ya tiene cartilla sudada con el caletre: El futuro está en el Centro, Indigna Acción y Efecto Naranja. ¿Dónde están las publicaciones de Petro para enseñarnos a salir de la pobreza para que Colombia sea un país de clase media? No las tiene porque eso NUNCA fue su intención. Habla y habla, porque eso es lo único que sabe hacer.

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