Photo Uribe
Logo Small

Sábado 16 de Diciembre del 2017

La batalla que volvimos a perder

Publicado en:

Revista Semana  | 

Autor(a): José Manuel Acevedo  |

Fecha: 25/10/2015

 

Emiliano Rivera Bravo - Foto: elpais.com.co

Al Estado colombiano le quedó grande la lucha contra la trashumancia electoral. Los trasteadores de votos celebran frente a la improvisación.

A pesar de las advertencias de organizaciones como la Misión de Observación Electoral y Transparencia por Colombia, otra vez –¡y quizás como nunca antes!– nos quedó grande la lucha contra la trashumancia electoral.

La forma en que el Consejo Nacional Electoral remedió su error frente a la anulación masiva de cédulas, incluidas las legítimamente inscritas, nos puso en el peor de los mundos: terminaron habilitando de nuevo un buen número de cédulas para que no pagaran justos por pecadores con el problema de que en el proceso de reactivación volverán a colarse los que incurrieron en el delito de la trashumancia y simplemente habremos quedado en las mismas.

El bochornoso episodio nos deja la terrible conclusión de que todo lo estamos haciendo mal y que por cuenta de estas chambonadas será posible decir a partir del lunes que en varios lugares de Colombia no existe democracia, porque todo se compra y todo se arregla mientras vemos con impotencia que a nuestras autoridades electorales les quedó grande el problema del trasteo de votos.

Esta es ciertamente una batalla que volvimos a perder pero aún podemos aprender ciertas lecciones de cara a los próximos comicios.

Suena a Perogrullo pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) debería saber que cuando se hacen cruces con bases de datos, la condición obvia es que aquellas estén actualizadas y que reflejen la realidad con la mayor precisión posible. O los honorables magistrados no se percataron de que estaban frente a unas bases de datos obsoletas o –lo que es todavía peor– el Estado no dispone de listados confiables y actualizados que identifiquen los lugares de residencia de los colombianos.

La metodología que están usando en el Consejo Nacional Electoral para comprobar la atipicidad de la inscripción de cédulas (¡acaso otro algoritmo a lo Natalia Springer!) no es para nada seria y se acordarán de mí cuando por cuenta de estas improvisaciones el contratista señalado para esta misión termine demandando al Estado por un desequilibrio contractual, alegando que lo están poniendo a hacer más de lo que se pactó con tanto reverzaso los días previos a las elecciones.

Existe un problema de tiempos que también es grave y que eventualmente alegarán los magistrados del CNE para lavarse las manos pero que es real y merece ser revisado. Por ley, las autoridades electorales sólo disponen de un mes antes a los comicios para revisar la inscripción de cédulas, detectar y castigar la trashumancia. De esta manera los recursos de reposición de quienes creen haber sido excluidos injustamente de la jornada electoral, se acumulan los últimos días y es prácticamente imposible resolver todos ellos. Por eso terminamos en lo que ocurrió en estas elecciones: dos días antes de las votaciones todavía había gente que no sabía si podía votar o no y dónde debía hacerlo. El mismo CNE no tenía claro qué hacer con tanto chicharrón.

Aunque ni la Procuraduría ni el Gobierno Nacional se atreven a cuestionar la transparencia de esta jornada electoral para no generar pánico con sus declaraciones, en las últimas reuniones a puerta cerrada esos comités electorales establecieron que en varios municipios de Colombia nos meterán gato por liebre porque la trashumancia electoral quedó vivita y coleando sin que el Estado pudiera hacer nada de verdad para detenerla.

La organización electoral requiere de una reforma profunda pues no habrá paz si en muchos rincones de Colombia se siguen robando las elecciones por cuenta de la falta de controles efectivos de las autoridades. Otro día hablamos de la responsabilidad de los partidos políticos frente a sus candidatos que promueven la trashumancia. Por ahora, nos tendremos que sentar a llorar por esta democracia a medias y reconocer que esta es una batalla que perdimos otra vez.

Otros artículos en

Destacados de Otros Medios

Este es un espacio para que el lector comparta su opinión sobre el contenido del portal, que puede ser expresada en forma libre y sin restricciones siempre y cuando guarde el debido respeto a las ideas ajenas y no contenga expresiones despreciativas u ofensivas. La Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia (FCPPC) se reserva el derecho a borrar los comentarios que en su opinión contravengan esos principios y deja constancia de que no necesariamente se identifica, comparte o está de acuerdo con los comentarios de los lectores.

Opinióndemocrática

26/10/2015 6:38 AM

Cuando se sufre una derrota tan estrepitosa como la que le dio el pueblo colombiano a su partido, se dice siempre de trampas y de fraudes; pero cuando se roban inteligentemente las elecciones, como lo hicieron con Antanas Mokus, se dice que las elecciones fueron muy bien controladas, eso pasa siempre cuando se pierde.

Es muy triste ver que en Colombia al pueblo le importa muy poco quienes lo van a gobernar y a administrar sus impuestos que salen de su bolsillo; es increíble que en Bogotá, se elija al alcalde con menos de un millón de votos, igual en toda Colombia; nuestra utópica democracia permite que el país jamás llegue al desarrollo; la gente continúe en la mediocridad.

A todos los elegidos, que ojalá cumplan lo que prometieron, con honestidad y busquen acabar con la miseria.

Para comentar, por favor ingrese o regístrese

Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia - Presidente Vitalicio: Álvaro Uribe Vélez
Cra 13 No. 48-50 Oficina 709 - Tel: 3107724587 - Bogotá, Colombia - Atencion@pensamientocolombia.org

Esta página no contiene errores y cumple todas las especificaciones del "WORLD WIDE WEB CONSORTIUM - W3C"

HTML5 Válido CSS3 Válido! RSS Válido