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Viernes 15 de Diciembre del 2017

La coalición de los honestos frente a la mafia

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 16/01/2017

Exclusivo para FCPPC
 

Imagen: moddb.com

La honestidad es el valor que hace a un ser humano decir siempre lo que es real, no agregar ni quitarle nada a esa realidad, no ocultar cosas, permite a un hombre ser digno de confianza y para mí, no hay mejor persona que una de la que se pueda decir, confío en ti. Juan Pablo Duarte

Padre Fundador de la República Dominicana

“Para mi ser gánster era muchísimo mejor que ser presidente de los Estados Unidos.” Goodfellas, (Uno de los nuestros) 1990 (Martin Scorsese)

Escogí dos frases: una basada en la experiencia real; y otra en lo ficticio para que decidamos qué es ficticio y real en el juego final. El gánster ficticio de la película hace lo que se le da la gana; cosa que no puede hacer el presidente de los Estados Unidos ni Juan Pablo Duarte porque hay límites. En Rusia un mafioso ateo y comunista se entiende perfectamente con su socio de negocios en Sicilia que va a misa, se confiesa, comulga y es un oligarca prestante de la sociedad; es decir, superan diferencias y van a lo suyo: el dinero, la utilidad. Sus límites para los negocios los establece el castigo para lo chueco. Mientras tanto, los que no somos mafiosos, seguimos divididos porque creemos que ‘lo nuestro’ es el partido, la idea, la clase, ciertos intereses, etc.; los límites los establecen las palabras. ¿Cuál es la diferencia? Honestos y mafiosos no somos perfectos, pero nos separan los límites que establecemos alrededor del mal y la conciencia de superación o entrega ante ese reto, de hecho o de palabra. El Papa Francisco los divide entre corruptos y pecadores. Frank Underwood en la serie “House of Cards” (Castillo de Naipes) es un corrupto a conciencia y hace lo que sea necesario, hechos y palabras sin escrúpulos, para obtener el poder; se burla de Dios, escupe en la cara a Cristo y éste le da un ‘sustico’ que no lo conmueve; es un psicópata camuflado en el mundo político y social; su conciencia del bien está muerta. Frente a esa realidad, un mafioso pecador, pero creyente a su manera, como el siciliano que cree redimirse asistiendo a una procesión, quizá, pueda tener redención. Pero la imagen hollywoodense del mafioso y el corrupto, presenta al primero como el diablo y al segundo como un mal necesario. ¿Sin embargo, qué sucede cuando la mafia deja de echar plomo, se pone frac volviéndose generosa y filantrópica o adalid de la legalización de la droga para evitarle a la sociedad daños colaterales? Tenemos al demonio disfrazado de ángel de luz. Pero en ambos casos se trata, siempre, de un negocio. Entonces sígale la huella al dinero y al poder que definirá a los peones y reyes del juego. Usted podrá comprar al que se transa por dinero; pero no al que quiere el poder porque no podrá llenar el vacío de su alma; ese vacío lo manipula el malabarista de ilusiones.

Mafia y honestidad son estados mentales y del alma que pueden existir en la lucha política, la vida cotidiana; integrarse o no en instituciones u organizaciones, identificarse en partidos políticos, actividades, actitudes; puede entonces llegarse a hablar de una cultura mafiosa o de honestidad. Y de pronto ponemos el grito en el cielo cuando, dentro de ese universo mafioso, sin principios ni valores, leemos artículos sobre el ‘activismo pedófilo’ en los países bajos reclamando derechos en defensa de la pedofilia. Nos preguntamos entonces si ‘eso’ también debe ser parte de nuestro ‘paisaje’ de avanzada, lo que se vuelve peligroso por la ‘normalidad’ con la que se toma el asunto.

El 5 de enero de 2017 Juan Gómez Martínez publicó en El Colombiano “Confirmado: territorios independientes” y escribió este inicio de “coalición de los honestos “a pesar de sus diferencias: “Pocas veces he estado de acuerdo con el doctor Luis Pérez Gutiérrez, gobernador de Antioquia. En su alcaldía tuvimos discrepancias, no lo acompañé en su candidatura para la gobernación del departamento, son muchas las veces que estamos en desacuerdo. Pero ahora, cuando se manifestó contra la forma como el gobierno central y centralista ha manejado las zonas de pre agrupamiento tenemos que acompañarlo.” Se refería Gómez Martínez al siguiente episodio: “El 29 de diciembre de 2016, el doctor Sergio Jaramillo habló para la FM de Radio Cadena Nacional sobre las declaraciones de nuestro gobernador. Dijo el miembro de la delegación de entrega de Colombia a la guerrilla de las Farc: “El gobernador de Antioquia puede ir a donde le plazca en su departamento. Otra cosa son los campamentos de las Farc”. Es decir, que esos territorios ya no pertenecen a Antioquia, son de las Farc.

Las autoridades legítimas no pueden hacer presencia en esas tierras del departamento, son varias zonas que ya no nos pertenecen. ¿Eso no es entrega? ¿En esas tierras carece de autoridad nuestro gobernador?”
Si usted cree que este ‘incidente’ pertenece a otro episodio de una república bananera, se equivoca. Es el mismo escenario en otros países en donde se plantea abiertamente ante la sociedad el cuestionamiento sobre la SOBERANÍA de regiones o el papel encomendado a instituciones democráticas, reto planteado por la mafia internacional o el crimen organizado, como quiera llamarlo usted. Y lo digo basado en el siguiente estudio patrocinado por el “Centro de Investigaciones Políticas de la Universidad de las Naciones Unidas.”

El título del documento de investigación es: “Crime-Proofing Conflict Prevention, Management, and Peace building: A Review of Emerging Good Practice (La prevención de la instrumentación del delito en la gestión y construcción de la paz. Una revisión de buenas prácticas emergentes) Por Louise Bosetti Research Officer, United Nations University, Tokyo, Japan; James Cockayne Head of Office, United Nations University, New York; John de Boer Senior Policy Advisor, United Nations University, Tokyo, Japan. Dice el Resumen ejecutivo:

Hoy en día, los voceros, promotores y garantes de paz operan en entornos estratégicos altamente complejos y fluidos donde grupos con agendas criminales claras tienen un impacto importante en la dinámica de los conflictos, los procesos de paz, la guerra y el post conflicto. En los últimos años, ha habido un creciente reconocimiento internacional de las relaciones estrechas entre el crimen organizado y el conflicto. Esto ha incluido a menudo un llamado para tener en cuenta la estructura del crimen organizado para diseñar las estrategias de prevención del conflicto, el análisis del mismo, la evaluación de la misión y la planeación. El objetivo de este documento que ha sido encargado por el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU (DPA), es ayudar a identificar las buenas prácticas a través de varias organizaciones que operan fuera del sistema de las Naciones Unidas, sobre lo que significa incorporar el punto de vista del conocimiento del crimen organizado para la exitosa prevención del delito en relación con las actividades relacionadas con un proceso de paz, además de la prevención de conflictos y las acciones necesarias en el establecimiento de la paz.

La intención de la investigación llevó a los académicos a hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué deberían los promotores de paz prestar atención a la delincuencia organizada? Y esta fue la respuesta:

Aunque las percepciones tradicionales han tendido a tratar a los actores criminales y políticos como algo separado, la investigación y la evidencia muestran que los conflictos contemporáneos, desde Colombia hasta Malí, Libia y la República Democrática del Congo nos muestran unas fronteras porosas entre el Estado, los grupos armados no estatales y los grupos delictivos, y entre las motivaciones y estrategias criminales de ambos estamentos.

LA FRONTERA POROSA ENTRE EL BIEN Y EL MAL. Podemos PREDICAR de ética, evangelio, buenas costumbres, honestidad, Dios, etc., y nada pasa porque un despiadado pragmatismo de quinta nos ha enseñado a neutralizar lo que no nos conviene. O presentar el estudio de Moisés Naím, ESTADOS MAFIOSOS: EL CRIMEN ORGANIZADO SE POSESIONA publicado en Foreign Affairs, el 25.04.2012 o “La Captura y Reconfiguración Cooptada del Estado Colombiano” de Luis Jorge Garay Salamanca y solamente nos daremos por notificados.

¿Qué pasa con el bien y el mal? Pueden ser una información, una teoría, o una vivencia; una experiencia que se vive a través de un sistema de percepción limitado y, debido a esa limitación, una decisión de aceptarlo o no, mediante la voluntad que se basa en una intuición de esa realidad; o a través del engaño maestro que es el que construye la ‘frontera porosa’.

Sin embargo, en un universo ordenado materialmente, también existe el ordenamiento moral; la ley de causa y efecto en ambas realidades: si siembras bien, recoges bien en abundancia; si cultivas el mal, en él vivirás en cualquiera de las realidades en las que el SER se manifiesta.

Ahora bien, la visión limitada de nuestros ojos puede negar que alrededor del cuerpo exista un campo vibratorio, con conciencia, o aura, que puede ser fotografiado mediante el sistema Kirlian, como lo hicieron los soviéticos, o percibido por una sensibilidad desarrollada. Y ese campo vibratorio no miente, es lo que somos: nuestra alma que puede aparecer oscura o luminosa según nuestros actos. ¿A dónde irá lo que origina ese ‘campo vibratorio con conciencia’ después de la muerte? Será atraído por campos vibratorios similares. Dios no castiga. Para eso creó la justicia que opera con leyes inobjetables.

LA PRUEBA DEL CAMPO VIBRATORIO CON CONCIENCIA. En los evangelios seguramente recordamos el siguiente pasaje: En el camino, pasaron por donde estaba una mujer que había estado enferma durante doce años. Su enfermedad le hacía perder mucha sangre. Al verlos pasar, la mujer pensó: «Si tan sólo pudiera tocar el manto de Jesús, con eso quedaría sana.» Entonces se acercó a Jesús por detrás y tocó su manto. Jesús pregunta quién lo ha tocado a lo que sus discípulos, confundidos, le explican que la multitud empuja y alguien accidentalmente seguramente lo ha hecho. Jesús pregunta porque ese toque ha sido intencional y la mujer ha sanado instantáneamente. Ella tocó 'el manto’. ¿Tenía el manto conciencia para conocer su intención y sanarla? Según nuestro paradigma de la realidad, no. Pero la ‘fe’ de la mujer le otorgaba a ese manto algo especial que ella no sabría explicar, pero que funcionó, como lo hacen ciertas reliquias religiosas. ¿Acaso la sombra de Pedro no sanaba como lo atestigua Hechos 5:15? De la misma forma, pensamos que alguien está ‘muerto’ porque su cerebro deja de funcionar. Sin embargo, la experiencia científica ha comprobado que no es así. La prueba evangélica, además de la resurrección de un niño por parte de Eliseo, la de Lázaro y la del mismo Cristo prueban esa condición de supervivencia DE ‘ALGO’ sobreponiéndose a lo que llamamos muerte, ratificada contemporáneamente esa condición por el cardiólogo ateo Pim Van Lommel en su libro “Consciencia más allá de la vida.” 
Ahora bien, esta experiencia de Dios que se estudia en el llamado campo religioso, introduce un ‘ordenamiento’ en la vida. Si se le suprime, las elecciones que hagamos sin Él van a estar permeadas por el fracaso seguro. Por otra parte, la ética que es la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano, teniendo además como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada, debe guiar nuestros pasos démosle cabida a Dios o no. Pero para algunos seres existe solo el pragmatismo despiadado como servidor de su egoísmo.

Por esos motivos, a todo colombiano se le plantea el siguiente dilema ético: "¿En qué momento, si alguna vez se presenta la oportunidad, alguien que busca la paz decide que es aceptable hacer algo" en nombre de la paz "que normalmente no haría en su vida personal? Ejemplo: ¿Siendo usted un conocido funcionario de alto rango del estado, apoyador de la paz como bien mayor, aceptaría a Timochenko como yerno para su preciosa hija aunque ella esté locamente enamorada de ese ‘héroe’? ¿Redime el acuerdo político o la propaganda del perdón su real saber y sentir sobre el tipo? Si cree que exagero con el ejemplo ¿Por qué cree usted que, como lo publica El Tiempo, “Partidos no le jalan a coaliciones con las Farc”? ¿Empieza usted a sentir y entender el efecto de la frontera porosa entre el bien y el mal? ¿Y cuál es la solución? Levantar un muro infranqueable entre esas dos realidades, en la política, su vida personal, los negocios.

Admitiendo como hipótesis el muro poroso entre el bien y el mal, en el universo de la negociación habanera, reconociendo que para la creación de una paz duradera, que casi todos implícita o explícitamente queremos, no es una tarea fácil, a veces para lograr tal proeza, pues puede haber ciertas normas o motivaciones que para el negociador tienen que ser RESERVADAS para obtener el bien mayor de lograr la paz, asumiendo, por supuesto, que el negociador practica los procedimientos de un proceso justo para no entregarle al otro negociador ventajas inmerecidas por aquello de, "el fin justificaría los medios" (el muro porosos). En ese sentido ¿Presentan para usted las siguientes decisiones un serio dilema ético o un negocio conveniente para ciertas élites, que les conviene a ellos, pero no a usted aunque traten de convencerlo de que así es?
Posiblemente uno de los factores para el triunfo del NO se debió a los siguientes dilemas planteados que, de alguna manera, ejemplifican el resultado de la frontera porosa entre el bien y el mal, y la duda los llevó a decir NO, y a otros, a abstenerse.

1. Firmar un acuerdo de paz con un grupo narcoterrorista que de hecho les daría inmunidad para olvidar sus atrocidades cometidas. En otras palabras, hacer cuestionable concesiones para obtener la paz.

2. Promover un acuerdo de cesación del fuego a sabiendas injusto y / o defectuoso, creando así un cese temporal de la violencia que da tiempo para negociar un Acuerdo de paz, pero que también podría resultar contraproducente, pues crea la posibilidad de reanudación de la violencia ante cualquier falla. Es decir, hacer una apuesta por la paz.

3. Autorizar el uso de la fuerza con el fin de presionar a otras partes, ELN, BACRIM, etc., para que negocien. Es decir, matar por la paz.

4. El dilema de la legitimidad. ¿Pueden justificarse las intervenciones de terceros aunque sea en contra de los objetivos e intereses de las partes en conflicto o negociación? ¿Cree usted que es ese, supuestamente, el dilema ético de las Farc y el gobierno frente a la oposición, o se actúa de acuerdo con el despiadado pragmatismo de actuar como sea para lograr la paz? ¿Se enfrenta la oposición a intereses loables o cuestionables, o es su derecho democrático al que hay que renunciar? Es decir, ¿tenemos el derecho a… pero es conveniente u obligatorio renunciar a él como en una dictadura?

5. El dilema de la justicia. La paz y la justicia rara vez van de la mano. Por el contrario, uno es a menudo negociado a expensas del otro. ¿Se debe tolerar bajo la excusa de que otros han cometido el mismo error?

6. El dilema de la Gestión versus la Resolución que consiste en trabajar para reducir la violencia puede realmente prolongar el conflicto o contrarrestar las acciones que lo resuelven cuando no se toman los intereses y conveniencias de toda la sociedad.

7. El dilema del uso de la fuerza. La resolución de conflictos, que conduzca a una paz duradera, a veces implica el uso de la fuerza. Los negociadores aún no han resuelto la cuestión de cuándo y cuánta fuerza aplicar.

8. El dilema del poder. El uso del poder por los negociadores para bloquear o alterar temporalmente las acciones de una parte sin abordar realmente los motivos subyacentes para sus acciones. ¿Cuál es el motivo real de los bombardeos?

9. ¿Aceptar, en nombre de la paz, que se ignore el resultado tangible y aplastante de un triunfo, sencillamente porque a nombre de una legitimidad cuestionada la Corte Constitucional avale de forma mañosa un derecho que le corresponde solamente al constituyente primario? ¿Qué otras cosas habrá que aceptar en nombre de la paz? 

10. ¿Se maneja el proceso de paz bajo una ética de guerra política o de un logro social llamado paz? ¿Se utiliza el logro de esa promesa como un arma de guerra psicológica o una evaluación honesta del riesgo?

La coalición de los honestos debe estar por encima de los trucos santofarianos y las dudas entre el bien y el mal. Porque descubrimos que la paz a cualquier precio no es paz en absoluto… que la vida a cualquier precio no tiene ningún valor; que la vida no es nada sin los privilegios ganados con altura y respeto, los orgullos exhibidos como frutos del esfuerzo trasparente; los derechos, las alegrías que hacen que valga la pena vivir y también valga la pena dar generosamente… Y que hay algo más horrible, más atroz que la guerra o la muerte; y eso es VIVIR CON MIEDO PERMANENTE , que es peor que estar muerto; y mucho más lo es vivir con el miedo ante la posibilidad del comunismo, con su experiencia histórica conocida, al que se le ha dado cabida por una apuesta política irresponsable. Porque el comunismo no es una idea política, sino la negación de lo que le da sentido a la vida con la bandera de la supuesta redención de los pobres que son los primeros oprimidos en esos sistemas, porque la élite comunista es la que siempre usufructo las delicias y privilegios del poder.

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