Lunes 23 de Octubre del 2017

La Fiscalía debe responder

Ese delito cometido contra José Crisanto Gómez y sus hijos  muestra que en esa Fiscalía hay gente desalmada que no debe seguir en esa institución.

Con motivo de la aparición del filme Operación E, la revista Semana entrevistó a José Crisanto Gómez, el albañil desplazado de 39 años del Guaviare que tuvo la desdicha de recibir, en enero de 2005, la orden de las Farc de ocultar en su humilde hogar al niño Emanuel, arrebatado brutalmente a su madre secuestrada, Clara Rojas.  Tirofijo había proclamado que Emanuel era “propiedad de las Farc”.

En el título de esa entrevista, Semana sugiere que la sociedad colombiana, y no las Farc, fueron los culpables de lo que le ocurrió a Emanuel, así como a José Crisanto Gómez y su familia, durante y después del cautiverio, martirio y, finalmente,  liberación de Emanuel por organismos del Estado, el 31 de diciembre de 2007.

En lugar de titular con el principal elemento informativo de la entrevista,  vertido en la frase de José Crisanto Gómez “he sido muy amenazado por las Farc”, declaración que resume la historia y la situación de ese ciudadano, la revista escogió una frase que desvía ese aspecto. La frase escogida, que el interesado no pronunció, pues ésta no aparece en el video, es: “Aquí, para defender a un niño, se mira de quién es hijo”.

Lo que dijo Crisanto Gómez,  según Semana, es que la sociedad colombiana, sus instituciones y organismos sociales y de defensa,  obraron en el caso de Emanuel  con un criterio de clase, con un claro favoritismo,  y no basados en convicciones humanitarias. Es decir, que a Emanuel lo salvó el Bienestar Familiar de San José del Guaviare, y después el defensor del pueblo,  porque era hijo de Clara Rojas, aunque esos organismos ignoraban ese hecho al momento de recibir al niño,  y no porque era un menor que necesitaba urgente atención médica y social. Y que después, los organismos capturaron a Gómez y se llevaron a sus siete hijos a “una parte lejana” donde los dejaron “en un lote de tierra como si fueran conejos”.

Gómez agrega: “A mis niños les tocó aguantar hambre y desnudez y ese era el mayor tormento que yo tenía” mientras estaba detenido. Y concluye: “No me cabe la menor duda de que en este país hasta el derecho de los niños está estratificado, para defenderlos se mira de quién son hijos, los pobres no tienen derecho a nada.”

Así es como  nacen las pantallas de humo y los rumores falsos. Así es como la desinformación favorable a los enemigos de Colombia es echada a andar. Así es como, de manera casi imperceptible, la culpa es trasladada a las víctimas de las Farc y a Colombia toda.

En este caso, una serie de crímenes cometidos por las Farc, el secuestro de Clara Rojas, el secuestro y martirio de su hijo Emanuel,  la entrega de éste a un habitante del Guaviare, su intento para recuperarlo  meses después, las amenazas de muerte contra Crisanto Gómez y todo lo demás, es evaporado como por encanto y a cambio de eso aparece Colombia, la nación toda, es decir, como dice Gómez “este país”, como el causante de las desdichas de Crisanto Gómez y de su familia. 

“Cuando la Fiscalía los saca del programa de protección, los lleva a una parte lejana y los deja en un lote de tierra como si fueran conejos. A mis niños les tocó aguantar hambre y desnudez y ese era el mayor tormento que yo tenía. No me cabe la menor duda de que en este país hasta el derecho de los niños está estratificado, para defenderlos se mira de quién son hijos, los pobres no tienen derecho a nada”, afirma José Crisanto Gómez.”

Semejante atropello contra el señor Gómez y sus siete hijos, si es exacto lo que cuenta Gómez, tendría unos responsables precisos: los agentes de la Fiscalía que hicieron eso y el o la Fiscal de la época. Ese atropello infame que merece una investigación detallada del Congreso y de la Procuraduría, no fue Colombia quien lo cometió, ni el gobierno, ni el Congreso, ni la sociedad civil. Pero como Gómez no da la fecha de ese acto detestable contra esos niños la imputación de cargos queda en el aire y cae sobre todo el país.

No entiendo por qué los entrevistadores no pidieron los detalles de ese cruel episodio, que es el elemento central de esa entrevista. Ese delito cometido contra José Crisanto Gómez y sus hijos  muestra que en esa Fiscalía hay gente desalmada que no debe seguir en esa institución. Ese hecho permite deducir cosas muy graves: que la Fiscalía, infiltrada por agentes de las Farc, es utilizada como instrumento punitivo contra la gente que las Farc quiere golpear.

Ese episodio de los niños abandonados “en un lote de tierra como si fueran conejos”, recuerda lo que hicieron los comunistas soviéticos con algunas de sus víctimas. La tragedia de Nazino fue eso, guardadas proporciones. En mayo de 1933, 6 000 personas, clasificadas como “elementos desclasados y socialmente dañinos",  fueron abandonadas en una isla del rio Ob, al norte de Tomsk, donde no había sino matorrales. Con sólo unos costales de harina, pero sin instrumentos de trabajo, al cabo de unas semanas, 4 000 de ellas habían muerto de hambre, fusiladas o asesinadas. Unos escaparon por el río y otros fueron deportados a otro campo. Unos deportados terminaron matando a otros, a los más débiles, para devorar la carne de sus cadáveres. (Ver http://es.wikip….

Colombia tiene que saber quien ordenó actuar así contra los niños de Crisanto Gómez. Éste le salvó la vida a Emanuel al acogerlo en su hogar y al entregarlo al ICBF cuando vio que el niño necesitaba atención médica. El ha logrado demostrar que es inocente, que no era una ficha de las Farc, que no participó en el secuestro del menor. Su detención, hasta abril de 2012, pudo haber sido justificada, pues había que investigar todo al respecto. Hoy él es mostrado, con razón, como un héroe por el film Operación E. Lo que es inadmisible es lo que le ocurrió a sus hijos. Una investigación judicial debería establecer la verdad de eso y determinar si la Fiscalía incurrió en delitos.

Otros artículos en

Sin Categoría

Este es un espacio para que el lector comparta su opinión sobre el contenido del portal, que puede ser expresada en forma libre y sin restricciones siempre y cuando guarde el debido respeto a las ideas ajenas y no contenga expresiones despreciativas u ofensivas. La Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia (FCPPC) se reserva el derecho a borrar los comentarios que en su opinión contravengan esos principios y deja constancia de que no necesariamente se identifica, comparte o está de acuerdo con los comentarios de los lectores.

Para comentar, por favor ingrese o regístrese

Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia - Presidente Vitalicio: Álvaro Uribe Vélez
Cra 13 No. 48-50 Oficina 709 - Tel: 3107724587 - Bogotá, Colombia - Atencion@pensamientocolombia.org

Esta página no contiene errores y cumple todas las especificaciones del "WORLD WIDE WEB CONSORTIUM - W3C"

HTML5 Válido CSS 3 Válido! RSS Válido