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Domingo 17 de Diciembre del 2017

LAS 10 ESTRATEGIAS DE LAS FARC EN LA HABANA

PRESENTACION

A través de sus comunicados, documentos y entrevistas a medios nacionales e internacionales en los meses recientes, las FARC han ido develando cuál es su visión y perspectiva de los diálogos de paz en La Habana, y cuál es su estrategia de negociación. Es importante analizar con detenimiento estos aspectos para avizorar cuál podría ser el futuro de esas conversaciones y tener unas expectativas realistas sobre sus posibles resultados.

A continuación analizamos los principales componentes de esa estrategia de las FARC que tiene como principal objetivo aprovechar al máximo el nuevo momento político que se abrió en el país cuando el Gobierno Nacional convocó a la guerrilla para iniciar unos nuevos diálogos de paz. Este aprovechamiento busca, de una parte, hacerle pagar al Estado y a la sociedad un alto costo a cambio de una eventual e indeterminada dejación de las armas, costo que incluye el trámite y acuerdo sobre una ambiciosa y radical agenda de negociación en la que están incluidos prácticamente todos los temas nacionales. Pero también, de otra parte, al igual que en el pasado, ese aprovechamiento busca obtener el máximo de réditos políticos que les abran a las FARC nuevas posibilidades de fortalecimiento militar para continuar su lucha armada contra el Estado y la sociedad, en el caso de que no llegue a firmarse un acuerdo de paz con el Gobierno Nacional.

En estas circunstancias hay que tener claras cuáles son las verdaderas intenciones de las FARC en estos diálogos, para evitar pagar costos innecesarios en términos de seguridad nacional y de gobernabilidad. Conocer el juego de las FARC permite anticipar, develar y neutralizar sus maniobras tanto en la mesa de conversaciones, como de cara al público nacional e internacional que está interesado en la suerte de las conversaciones de paz.Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

El país y sus autoridades deben conocer y sopesar bien las estrategias y los propósitos de las FARC en los diálogos de paz que se desarrollan en La Habana. Allí se está jugando buen parte de su futuro. Ese conocimiento y esa ponderación le permitirían al Estado tener la capacidad de anticipación y de reacción necesarias para no dejarse sorprender ni coger ventaja en unas conversaciones que son, obviamente, un complejo pulso político y militar con una contraparte fraguada ya previamente en muchos escenarios similares. Con la ventaja de que la guerrilla sí parece haber asimilado y acumulado esa experiencia, mientras el Estado parece improvisar cada vez que se ve frente a parecidas circunstancias.

Por su parte, a la sociedad civil le facilitaría tener una actitud menos emotiva y más racional frente a los diálogos de paz. También le permitiría evitar el exceso de expectativas infundadas, la manipulación emocional e interesada de la guerrilla, y contar con más elementos de juicio es imprescindible para ponderar las dificultades de las negociaciones de paz, al tiempo que exigirles transparencia y rigor a las autoridades que adelantan esos diálogos en su nombre.

Analizando cada una de las diez estrategias de las FARC en las conversaciones de La Habana, las siguientes páginas quieren contribuir a los anteriores propósitos.

1. BUSQUEDA DE LEGITIMIDAD

Aunque, obviamente, no lo reconozcan, las FARC son conscientes de que su representatividad social y su legitimidad política son absolutamente marginales en el país. Por esta razón, la guerrilla trata de llenar este vacío utilizando los diálogos de paz como un instrumento que le puede permitir hacerse a la vocería de sectores de la población que siempre han rechazado sus métodos terroristas, o sobre los cuáles su influencia es mínima o inexistente.

En este propósito, las FARC han condicionado el avance de las conversaciones de paz a la participación amplia de esos sectores populares, reivindicando la bandera de una democracia directa que por medio de los diálogos conduzca a identificar , consensuar y ejecutar las reformas radicales que, según la guerrilla, son la condición para la superación del conflicto. En efecto, para las FARC “es fundamental escuchar la voz del pueblo. Para nosotros el pueblo es el Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia. En otras palabras, para las FARC la legitimidad de los diálogos no la garantiza el hecho de que ellos hayan sido convocados por un gobierno legítimo en representación del pueblo, sino por la participación popular directa auspiciada por la guerrilla. Más aún, es la legitimidad misma del Gobierno la que se pone en juego en función de que se facilite o no la participación popular y se ejecuten o no las propuestas de reformas producto de esa participación popular. Así, afirman las FARC que “El Estado colombiano reclama y dice ser un representante democráticamente elegido por los ciudadanos. Como tal, pensamos que está en la obligación de no solo escuchar, sino también implementar las propuestas que ellos hagan”. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia . Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

Al aceptar lo que la guerrilla llama participación popular en los diálogos de paz, el Estado puede estar cayendo en una trampa. Si acepta las propuestas que de esa participación se derivan, entonces estaría haciendo a un lado los mecanismos institucionales ya constituidos, haciéndole eco a la guerrilla sobre la supuesta falta de representatividad de las instituciones democráticas; pero si no acepta esas propuestas entonces estaría perdiendo seriedad su posición en la mesa de conversaciones al establecer un mecanismo de participación cuyas conclusiones no van a ser tenidas en cuenta, con lo que le da a la guerrilla argumentos para denunciar al mundo una supuesta falta de voluntad del gobierno para llegar a un acuerdo de paz. Así lo están anticipando al referirse a las conclusiones del foro agrario y señalar que “nos preguntamos si nuevamente se van a escamotear las opiniones y los anhelos de la gente del común y si entonces la apertura al debate sobre el asunto de la Mesa de Diálogos es el amargo capítulo de otra farsa más”. 7

7 Comunicado. Reflexiones VIII. Delegación de Paz de las FAR-EP, 15 de enero de 2013.

Es decir, se anticipan a dejar establecido que si no se aceptan sus propuestas, presentadas como si tuvieran origen en los sectores populares cuya vocería se adjudican, entonces los diálogos no serían sino “otra farsa más”.

Finalmente, es preocupante que en caso de no llegarse a un acuerdo de paz, la guerrilla salga fortalecida del proceso al aprovechar los diálogos para obtener réditos políticos mediante la convocatoria y la movilización de sectores de la población de sus zonas de influencia y de otras zonas del país. Los diálogos de paz se habrían convertido entonces en una tribuna privilegiada para que la guerrilla salga del ostracismo político nacional e internacional, y, como es su estrategia inveterada, utilice estas circunstancias para transformar estos nuevos apoyos políticos en un incremento de su capacidad de acción violenta y terrorista. Las consecuencias serían nefastas para el país.

2. AMPLIAR LA AGENDA AL MAXIMO

Luego de su debilitamiento militar y de su reducción al ostracismo político por obra y gracia de la política de seguridad democrática, las FARC vieron en la invitación del Gobierno de Santos a iniciar conversaciones de paz una magnífica oportunidad para recuperar el terreno perdido tanto en lo político, como en lo militar. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

Por esta razón accedieron a que la agenda de conversaciones aparentemente fuera reducida a cinco puntos muy específicos y limitados: el tema agrario, la participación política, el fin del conflicto, las drogas ilícitas y las víctimas. Con la aceptación de esta agenda muchos pensaron que por fin la guerrilla habían entrado al terreno del pragmatismo político y que esto era una señal inequívoca de que ella se sentía lo suficientemente débil para renunciar a sus planteamientos revolucionarios y sus exigencias de reformas radicales en todos los aspectos del acontecer nacional, como condición para llegar a un acuerdo de paz negociado.

Sin embargo, los cálculos de las FARC eran distintos. Aceptaron esa agenda aparentemente recortada con el fin de iniciar muy pronto los diálogos de paz que les darían de entrada un estatus político que habían perdido, así como reconocimiento como contraparte del Estado, además de visibilidad y protagonismo mediático nacional e internacional. Todo esto sin que les costara ninguna contraprestación de su parte. Pero en el acuerdo de los cinco puntos firmado con el Gobierno, la guerrilla fue suficientemente previsiva como para introducir unos principios generales que luego les servirían de base argumental para exigir la ampliación de la agenda en forma prácticamente ilimitada.

En efecto , en la parte introductoria, las dos partes firmantes del documento “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”, reconocen que :

“La construcción de la paz es un asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos, sin distinción;

El respeto de los derechos humanos en todos los confines del territorio nacional es un fin del Estado que debe promoverse;

El desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente, es garantía de paz y progreso;

El desarrollo social con equidad y bienestar, incluyendo las grandes mayorías, permite crecer como país;

Una Colombia en paz jugará un papel activo y soberano en la paz y el desarrollo regional y mundial;

Es importante ampliar la democracia como condición para lograr bases sólidas de la paz;”8

8 Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y Duradera. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

De hecho, ya en su primer pronunciamiento formal sobre el inicio de las conversaciones de paz, las FARC señalan que incluir estos principios fue “ un logro importante en las discusiones del encuentro exploratorio”9. Para la guerrilla “la introducción de esos axiomas en el Acuerdo General, constituye el marco teórico de principios que deberá ser materializado en los acuerdos finales sobre la agenda pactada. Seis meses batallando por estas verdades, nos permitió por fin conseguir del gobierno nacional su inclusión” 10. Y una vez incluidos, vino su aprovechamiento político. A partir de ahí para llegar a un acuerdo de paz no basta llegar a un consenso sobre los cinco puntos de la agenda acordada, sino que para las FARC “la paz sólo podrá nacer de hondas transformaciones en la vida nacional”11. Refiriéndose al carácter integral e indivisible del documento firmado, uno de los voceros del as FARC en La Habana, Jesús Santrich, en entrevista con el periódico digital Confidencial Colombia, afirmaba que “si se quiere seriedad en el proceso, el gobierno tiene que comenzar por no descabezar el acuerdo restándole su encabezamiento de fundamentos”12.

9 La Mesa de Conversaciones,un triunfo del clamor nacional por la paz y la solución política. Comunicado del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC_EP, fechado el 5 de septiembre de 2012, leído por Timochenko en video.

10 Ibídem.

11 Balance del cese el fuego unilateral de 60 días como gesto de paz “Las FARC_EP hemos cumplido”. Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP , 20 de enero de 2013

12 Entrevista a Jesús Santrich comandante de las FARC-EP y miembro de la Delegación de Paz, Agencia de Noticias Nueva Colombia ( ANNCOL), 20/01/2013, opus cit.

13 Comunicado de la Delegación de Paz de las FARC-EP, 19 de enero de 2013.

No obstante, para efectos de la discusión de los temas en la mesa de diálogo, las FARC optan por presentar sus propuestas –que hacen coincidir con los supuestos anhelos populares expresados en los foros manejados por la misma guerrilla-, como si fueran “un conjunto de iniciativas (que) son mínimos para buscar puntos de aproximación con el gobierno” 13 . Al subrayar que son exigencias mínimas, quieren dejar por sentado que el margen de negociación es prácticamente inexistente, aún cuando, como veremos, el contenido de esas propuestas sea radical e inaceptable para un estado de derecho moderno con una economía abierta de mercado. Esa es su estrategia, presentar como si fueran mínimos unas exigencias que en su alcance son maximalistas. O sea, en realidad es un maximalismo sin margen de negociación, o la imposición de la revolución por contrato. De esta manera un rechazo del gobierno a sus demandas puede ser aprovechado por la guerrilla para señalarlo de inflexible y de no querer avanzar en Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

la búsqueda de la paz, adjudicándole por anticipado la responsabilidad ante la eventualidad de un fracaso en los diálogos de paz.

En consecuencia con lo anterior, para las FARC los cinco puntos de la agenda son solamente los referentes que sirven para introducir en la mesa de conversaciones otros temas que no están explícitamente incluidos en la agenda. Con el argumento de que todos los temas están estructuralmente interrelacionados y de que se necesitan reformas radicales en lo político, lo económico y lo social, buscan multiplicar ad infinitum la cantidad de asuntos que se deberían tratar en los diálogos, como condición para llegar a un acuerdo de paz. Esto, obviamente, tendría la consecuencia de que las conversaciones se deberían dilatar sin límites en el tiempo, factor éste que examinaremos más adelante.

En efecto, a propósito de la discusión del primer punto, Política de Desarrollo Agrario Integral, las FARC se apresuraron a añadirle los adjetivos “socioambiental, democrática y participativa, con enfoque territorial”, lo que les permite proponer la “superación de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales que generan el ejercicio estructural de la violencia por parte del Estado y sus fuerzas paramilitares en las zonas rurales, y provocan el alzamiento armado guerrillero para enfrentar esas condiciones “14, para lo cual es necesaria la “transformación de las relaciones rurales, que contribuya a la democratización real del poder territorial, de la sociedad, del Estado y del modelo económico en su conjunto, así como el buen vivir de la población”15. A partir de estos enunciados todo es posible, no obstante se toman el trabajo de aterrizar esas enormes generalidades en puntos específicos de muy diverso carácter, tales como:

14 Comunicado: FARC-EP Primera Propuesta al País. 15 de enero de 2013

15 Ibídem.

16 Ibídem.

a. “Denuncia o revisión de tratados y acuerdos y de todo tipo de regulaciones de libre comercio, inversión o propiedad intelectual que afecten la soberanía alimentaria y las condiciones de nutrición y alimentación de la población”16 . Obviamente las FARC reservarán el derecho de definir lo que es soberanía alimentaria, así como las condiciones apropiadas de nutrición y alimentación de la población. Pero, de entrada, quedarán en suspenso todos los Tratados de Libre Comercio firmados por Colombia con once países, así como decenas de acuerdos Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

multilaterales relacionados con los temas agrarios, comerciales, de inversión y de propiedad intelectual.

b.”Reconocimiento y definición de los territorios y territorialidades campesinas (que) deben tener los mismos alcances de las otras formas de territorios colectivos (y) respeto real y efectivo por la autonomía y la organización política, económica, social y cultural, en el establecimiento de jurisdicciones campesinas propias, y en la responsabilidad del Estado para su protección y financiamiento”17. Esto implicaría un reordenamiento del territorio y una enorme fragmentación de la soberanía del Estado sobre el mismo, cuyos propósitos de usufructo estratégico por parte de una guerrilla no desmovilizada ni desarmada podrían ser muy preocupantes para la seguridad nacional.

17 Ibídem.

18 Comunicado. Ocho Propuesta Mínimas. Delegación de las FARC –EP. 6 de febrero de 2013.

19 Ibídem.

20 Comunicado. Delegación de Paz FARC-EP, 19 de enero de 2013. Tercera Propuesta.

Si tenemos en cuenta que en suma esos “territorios colectivos” están conformados por cerca de 30 millones de hectáreas de los resguardos indígenas, alrededor de 4 millones de hectáreas de territorios de afrodescendientes, 9 millones de hectáreas que piden las FARC para las zonas campesinas 18, más 7 millones de hectáreas de zonas de producción campesina de alimentos 19, entonces tenemos que alrededor de 50 millones de hectáreas, o sea cerca del 40 por ciento del territorio nacional, sería objeto de un reordenamiento que le otorgaría autonomía política y administrativa con respecto del poder central del Estado, produciéndose de esta manera la desintegración del territorio y la fragmentación del Estado. Hacia estas zonas se replegarían las FARC para imponer allí su poder armado luego de la eventual firma de un acuerdo de paz, que, como veremos más adelante, para las FARC no implica la dejación inmediata de las armas, sino su conservación en firma ilimitada, hasta el cumplimiento pleno y cabal de todos y cada uno de los acuerdo firmados en la mesa de diálogos. En esas zonas –casi la mitad del territorio nacional-, se establecería una especial de poder dual, donde el Estado compartiría el monopolio de las armas con la guerrilla durante un tiempo indeterminado.

c. “Desmilitarización del Estado y de la sociedad”20 . Para las FARC esto significa reducir el tamaño de las Fuerzas Militares, disminuir el presupuesto militar y Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia. Es decir, a propósito del desarrollo agrario, debilitemos las Fuerzas Militares de Colombia. O, mejor, sin un debilitamiento de las Fuerzas Militares, no es posible un desarrollo agrario en Colombia. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

creer que sus ambiciones desbordadas y sus pretensiones exageradas eran cosas del pasado, y que un supuesto pragmatismo era lo que la había llevado a aceptar esta vez conversaciones de paz en La Habana sobre la base de una agenda limitada que fuera aceptable para la opinión pública, en principio renuente a que se reiniciaran conversaciones con las FARC, luego de tantos fracasos anteriores. Pero una vez sentada en la mesa ha echado por la borda el acuerdo con el Gobierno y busca retomar la agenda del Caguán que prácticamente incluía todos los temas nacionales.

3. HACIA EL COGOBIERNO

Como parte de su estrategia en la mesa de conversaciones, las FARC pretenden establecer una suerte de gobierno compartido entre la guerrilla y el Estado, durante el trascurso de los diálogos de paz. En efecto, la guerrilla ha exigido a los negociadores del gobierno en La Habana que se detengan algunas de las iniciativas gubernamentales a la espera de lo que se decida en la mesa de conversaciones.

Ya hemos señalado que la guerrilla pretende lograr en la mesa reformas radicales en asuntos políticos, económicos y sociales como condición para la firma de un acuerdo de paz. Por esta razón las FARC aspiran a que los planes del actual gobierno en todos esos campos no se contrapongan ni contradigan con las propuestas que la guerrilla está poniendo sobre la mesa, y ven en la continuidad de la gestión gubernamental un riesgo en contra de la posibilidad de lograr acuerdos en la mesa de conversaciones.

En consecuencia con lo anterior, “las FARC-EP consideran un contrasentido y de mal augurio para el país, que mientras se coloca como fundamental en la búsqueda de la paz, la discusión política de desarrollo agrario integral (…), el gobierno siga avanzando en el propósito de aprobar una legislación de tierras y desarrollo rural que persiste en la inconveniente determinación de entregar mayores concesiones a los terratenientes y a los rentistas” 25 . Esta visión del proceso de paz lleva a las FARC a cuestionarse la pertinencia de los diálogos, según lo señala en sus propios términos refiriéndose al gobierno, así: “Nos preguntamos entonces ¿Con quién dialoga, porqué dialoga y para qué dialoga el

25 Comunicado, Reflexiones VIII, opus cit. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia . Todo esto para terminar “insistiendo en la necesidad de que el gobierno genere un mejor ambiente de paz, en que se establezca una tregua legislativa”. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

entrega a delegados de gobiernos o de organismos multilaterales , pero nunca se ha dejado de lado a cambio de la figura de la dejación que, en todo caso, significa que el grupo irregular sigue en posesión de las armas, lo cual implica que el Estado acepta compartir el monopolio de la tenencia de las armas con otro ente , lo que erosiona un principio básico de la soberanía del Estado sobre el territorio.

En segundo término, la mencionada dejación de las armas para las FARC no tiene, ni se le puede establecer, un plazo definido. En efecto, la manera como este grupo interpreta el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto lo lleva a sostener que esa dejación no se realizará sino cuando se haya llegado a un acuerdo de paz definitivo, y, lo que es lo más importante, una vez hayan sido ejecutados satisfactoriamente por parte del Estado todos y cada uno de los puntos acordados, sin excepción. Es decir, primero la implementación integral de todos los acuerdos, y después la dejación de las armas. En sus propios términos “pensamos que para implementar las propuestas de la población no se puede condicionar algo que es un deber del Estado a que se produzca la dejación de las armas por parte de la insurgencia”.30Lo anterior es ratificado cuando afirman que “si se llega a un momento en el que se iniciaría la “dejación de armas” esto implicaría un proceso largo que va de la mano de la implementación paso a paso de los acuerdos, pues los acuerdos que no se cumplen es como si jamás hubiesen existido. Las FARC no caminan con promesas sino con hechos”.31

30 La delegación de paz de las FARC analiza el debate sobre Política de Desarrollo Agrario Integral. Síntesis propuestas sociedad civil sobre primer punto de la agenda. Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), 11/01/2013.

31 Entrevista con “ Jesús Santrich “, miembro de la delegación de paz de las FARC-EP, Agencia de Noticias Nueva Colombia, 20/01/2013.

32Gabriel Angel, Abrir la democracia es la paz.

De igual manera, según la guerrilla, la eventual incorporación de los guerrilleros de las FARC a la vida política legal tendría que realizarse sin que previamente se hubiese realizado su desarme. En sus propios términos, para que la guerrilla iniciara su vida política legal se requeriría “un período de transición en el que la guerrilla, todavía en armas, entra en contacto directo con la población a fin de ambientar y generar los espacios sociales y políticos en los que desarrollará su actividad legal en el futuro próximo”32 Para ello, según su visión de las cosas, se podría recurrir a mecanismos como “ceses bilaterales o temporales del fuego, ceses de operaciones militares, áreas de distensión específicas, reglamentadas y Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia. Como se puede observar, la denominada “combinación de todas las formas de lucha” es un esquema que sigue sin cambios en el imaginario de las FARC, y su reticencia histórica a abandonar las armas continúa inalterada. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

En todos sus documentos y entrevistas en que se aborda el tema del tiempo, las FARC coinciden en que los diálogos de paz debe ser ilimitados. Desde el momento en que se dio inicio formal a las conversaciones con el Gobierno en Oslo, Noruega, las FARC insistieron que esas conversaciones no deberían tener plazos. Allí, “Iván Márquez” afirmó, refiriéndose a la duración de los diálogos, que “tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra reloj. La pretendida paz express que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conducirá a los precipicios de la frustración.”34

34 Con la instalación de la mesa de diálogo en las afueras de Oslo, comenzó el proceso de paz que desarrollarán las FARC-EP y el gobierno de Colombia. Iván Márquez.ANNCOL. La Habana , octubre 19 de 2012.

35 Carta dirigida al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc-Ep. La Habana, noviembre 09 de 2012.

Pero las FARC han ido aún más allá en su pretensión de darle un carácter ilimitado en el tiempo a los diálogos de paz con el Gobierno nacional: pretenden darle un carácter constitucional y permanente a esas conversaciones. En efecto, en una comunicación al Comité Internacional de la Cruz Roja le solicitaron sus buenos oficios para que al “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto” firmado entre el gobierno colombiano y la guerrilla se le otorgue el carácter de un Acuerdo Especial en el marco del Derecho Internacional Humanitario, con lo que, en consecuencia , dicho Acuerdo “deberá pasar automáticamente a hacer parte del Bloque de Constitucionalidad, generando la obligación a las partes de mantener el escenario del diálogos, como un compromiso inquebrantable sobre el que no se puede pender amenazas de suspensión o rompimiento, más aún si se toma en consideración que el gobierno y las FARC han pactado “Iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas” hasta “alcanzar un acuerdo final para la terminación del conflicto que contribuya a la construcción de una paz estable y duradera” “. 35Con esta maniobra, las FARC buscan quitarle al gobierno colombiano la facultad de decidir cuándo y cómo romper los diálogos en caso de que así lo estime conveniente, y darle a los diálogos de paz un carácter ilimitado y permanente.

Las FARC buscan dilatar las conversaciones de paz y que ellas tengan la máxima duración posible porque juegan con el tiempo a su favor. Mientras más se prolonguen los diálogos, más provecho les pueden sacar. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

6. LA PROPAGANDA POLITICA

La exposición mediática que derivan las FARC de los diálogos de paz hacía muchos años que no la disfrutaban. Han convertido a La Habana en una tribuna desde la que le hablan al país sobre todos los temas divinos y humanos, con el inevitable eco que todos los medios de comunicación les dan a sus pronunciamientos. El aprovechamiento de esta circunstancias ha sido intenso; se cuentan por decenas los comunicados y las entrevistas originadas por los las FARC y sus voceros. Por medio de ellos buscan dar a conocer sus planteamientos a millones de personas a las que por otras vías no tendrían acceso. Pretender reivindicar su naturaleza política y tratar de limpiarse de los señalamientos como grupo terrorista, aunque es por sus acciones bárbaras que han sido incluidas en las listas de organizaciones terroristas de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá y Japón.

Las FARC saben que un triunfo militar sobre el Estado colombiano es absolutamente imposible, pero apelan al factor al que ha recurrido desde siempre todo grupo irregular para tratar de balancear su confrontación con un Estado: la propaganda política. En los tiempos modernos la enorme presencia de los medios de comunicación permite a los grupos irregulares utilizarlos como un factor nivelador que le permite a un grupo débil intentar hacerse fuerte e incluso socavar los apoyos en el frente interno y externo de su adversario. Según Bin Laden, el 90 por ciento de la guerra es mediática. 36 Hay que considerar también que la propaganda política y el eventual incremento en sus apoyos sociales también les puede incrementar las posibilidades de reforzarse en el plano militar.

36 Ver,http://online.w…

La estrategia de propaganda política que las FARC están desarrollando en La Habana tiene como objetivo lavar la propia imagen y proyectarse como un grupo político insurgente que reivindica los intereses de los sectores populares en Colombia.

El lavado de la imagen empezó – cómo no- con una negación de la realidad. Sin sonrojarse, los voceros de las FARC han dicho al mundo que ellos no han Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

producido víctimas, que no tienen personas secuestradas, que no tienen vínculos con el narcotráfico, y que no han usurpado tierras a los campesinos ni los han desplazado.

En efecto, muy tempranamente, los voceros de las FARC en La Habana pusieron en práctica su estrategia de propaganda política. En una entrevista “Andrés París” señaló que “Estamos en la batalla porque el tema de las víctimas sea abordado como es: las primeras víctimas somos nosotros”.37 Otro vocero ratificó su posición afirmando que las FARC no habían “hecho sufrir a nadie”. Es decir, el mundo al revés, los victimarios se presentan como víctimas y las víctimas de sus acciones atroces sencillamente no existen. En consecuencia, las FARC no estarían obligadas a contar la verdad de sus crímenes, ni a aceptar la justicia por sus actos, ni a reparar a sus víctimas.

37 Entrevista a “Andrés París”, opus cit.

Las FARC también han negado tener secuestrados en su poder. Sin embargo, según el organismo gubernamental Dirección Operativa para la Defensa de la Libertad Personal, ese grupo armado tiene en su poder alrededor de 400 civiles secuestrados; la Fundación País Libre afirma que son 405 los plagiados; Fundegan ha denunciado que 17 ganaderos están en poder de las FARC; los comandantes militares denuncian que más de 60 miembros de la Fuerza Pública son mantenidos secuestrados; para la Fundación Los Que Faltan son 400 los secuestrados; y según el programa radial Las Voces del Secuestro habría cerca de 1000 secuestrados. Pero las FARC niegan tener algún secuestrado en su poder y utilizan la tribuna de La Habana para afirmarlo ante el mundo, como parte de su estrategia de lavar su imagen.

De igual manera, las FARC han negado tener vínculos con el narcotráfico, a pesar de que está comprobado que tiene zonas de cultivo de coca y laboratorios para la producción de cocaína, y de que en sus campamentos se han decomisado miles de kilos de la droga. También niegan haber usurpado tierras a los campesinos, aunque el Ministerio de Agricultura ha denunciado que las FARC son “las autoras de cerca de un tercio de los despojos de tierras que se han documentado en Colombia. Estamos hablando de unas 800 mil hectáreas”. Según la Unidad de Restitución de Tierras se han recibido más de 23 mil solicitudes de restitución de tierras correspondientes a más de un millón 700 mil hectáreas, de las cuales Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia. La tribuna de Cuba también la ha utilizado la guerrilla para negar estas sindicaciones. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia . Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

Con estas estratagemas las FARC buscan alcanzar legitimidad de manera subrepticia y meramente formal. Desde cuando los pensadores medievales le plantearon, el mundo occidental ha considerado que hay guerras justas y guerras injustas. La justeza de una guerra le otorga legitimidad y derecho a hacer la guerra a sus combatientes. Pero para ello se requiere que se cumplan juntas varias condiciones: 1) Que la causa sea noble,2) Que no haya otro medio para lograr los objetivos de la guerra,3) Que haya una opción de victoria ,y 4) Que el pueblo la apoye.

La guerra de las FARC contra el Estado y contra el pueblo colombiano es injusta e ilegítima. Primero, en teoría la causa que supuestamente enarbolan, esto es, la justicia social, puede ser noble. Pero esta causa se pervierte por los métodos bárbaros que han utilizado las FARC durante décadas y que constituyen violaciones masivas, sistemáticas y flagrantes al Derecho Internacional Humanitario: secuestros, reclutamiento de niños, desplazamientos forzosos, masacres, siembra de minas anti-persona, asesinatos fuera de combate, atentados indiscriminados, etc. Segundo, Colombia es una democracia abierta, pluralista y participativa, donde tienen cabida y garantías todas las expresiones del espectro político; apelar a la violencia para supuestamente conseguir objetivos políticos es inadmisible y criminal. Tercero, las FARC no tienen ninguna opción de victoria militar en Colombia, por ello insistir en la violencia solo ocasiona sufrimientos inútiles a la población. Cuarto, el 98 por ciento del pueblo colombiano repudia a las FARC, razón por la cuál es ilegítimo y abusivo que se reclame como su vocero.

Por las anteriores razones las FARC nunca serán reconocidas como fuerza beligerante, ni por el Estado colombiano, ni por ningún Estado democrático del mundo que respete las leyes internacionales. Sus maniobras para lograrlo por medio de hechos cumplidos no tienen ningún sentido ni razón.

8. CESE BILATERAL DEL FUEGO

Las FARC buscan que un subproducto de los diálogos de paz sea el cese bilateral de fuego. Detrás de esta propuesta está el interés de que una vez paralizada la Fuerza Pública como resultado de ese cese bilateral, la guerrilla pueda aprovechar la situación para desdoblar sus frentes, recuperar corredores de movilidad, ampliar su presencia territorial, aumentar el reclutamiento, y fortalecerse logísticamente. Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

Esto fue lo que hicieron las FARC durante el cese bilateral del fuego que se acordó con el gobierno de Belisario Betancurt en las frustradas conversaciones de paz que se efectuaron entre 1982 y 1986.

En efecto, la insistencia de las FARC en el cese bilateral del fuego tiene como fin crear las condiciones propicias para recuperar, al menos en parte, la capacidad militar y la influencia territorial que perdieron durante los ocho años de seguridad democrática, periodo durante el cual la guerrilla vio reducirse a menos de la mitad su pie de fuerza y su presencia territorial.

Pero la consigna del cese al fuego bilateral también tiene un propósito político: indisponer a la opinión pública en contra del gobierno en tanto éste rechace la propuesta de las FARC. De esta manera, si el gobierno acepta el cese bilateral, la guerrilla obtendría ganancias militares y territoriales. Pero si el gobierno no acepta dicha cesación de hostilidades, la guerrilla obtiene una ganancia política al reducir los apoyos del gobierno entre la opinión pública. La condición de esto último, claro está, es que la guerrilla logre incrementar la violencia y el terrorismo hasta niveles insufribles para la población, sin que el gobierno pueda hacer lo suficiente para evitarlo. En ese momento la población asignará la responsabilidad de la inseguridad al gobierno por no aceptar la propuesta de cese del fuego de la guerrilla.

Así lo enuncia uno de los voceros de las FARC, alias Rodrigo Granda, cuando señala que “estamos dispuestos a hacer un cese bilateral, en el momento en que el Gobierno lo considere. El país debe exigirle ese cese al fuego, que puede ser verificable”42. Así, a golpes de violencia terrorista la guerrilla pretende que sea la misma población la que le exija al gobierno un cese bilateral del fuego. Pero, si no lo hace, las FARC tratarán de justificar su accionar violento argumentando que “el Gobierno aceptó dialogar bajo fuego y no puede quejarse cuando haya acciones de guerra de las FARC. Por eso insistimos en parar la guerra”.43

42 Ver, El Colombiano, http://www.elco…  

43 El Colombiano, opus cit. Ibídem.

Para salirse de este dilema fatal, el gobierno tiene únicamente dos opciones. La primera es arremeter fuertemente contra la guerrilla, quitándole la iniciativa militar, Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

ponerla en una posición defensiva, y evitando que ejecute sus planes de escalamiento del terror, el sabotaje económico y la violencia. La segunda es exigirle a la guerrilla un cese unilateral de acciones violentas contra el Estado y contra la sociedad, como condición para continuar las conversaciones de paz. La primera exige una gran eficacia militar de parte del Estado, y la segunda una alta dosis de audacia política.

9. IMPUNIDAD TOTAL

Los diálogos de paz son una ocasión que aprovechan las FARC para tratar de lograr absoluta y total impunidad para sus crímenes de lesa humanidad y sus crímenes de guerra. Este objetivo lo definió con precisión alias Rodrigo Granda cuando afirmó que “nadie va a obligar a cualquiera de nosotros a entregar las armas y luego ir a parar a la cárcel”44.

44 El Colombiano, opus cit.

45 Entrevista a Iván Márquez, La Habana, 14 de enero de 2013. Delegación de Paz de las FARC-EP

46 Ibídem.

Para empezar, las FARC niegan haber producido víctimas como resultado de sus acciones violentas, y si las hubo, no fueron intencionales. Para este grupo guerrillero “las víctimas, son víctimas del conflicto, en el que el Estado tiene una responsabilidad histórica por acción o por omisión. (…) El Estado es el victimario por antonomasia”45. Así, mediante un truco dialéctico, la guerrilla se despoja de cualquier responsabilidad para con las víctima de sus acciones, adjudicando la autoría al “conflicto” en general, y al Estado, en particular. Por tanto, es al Estado que hay que juzgar, no a las FARC. Porque, además, si algún daño le han causado a los civiles, según ellas es debido a que “en medio del fuego seguramente se afecta a la población, pero no es el cálculo y la intención de la guerrilla”46. Es decir, si eventualmente –aunque no es seguro- la violencia de la guerrilla afecta a la población, es de manera puramente marginal, no calculada ni intencional. Por tanto, su responsabilidad es muy limitada, eventual e indirecta.

Así, sin ningún rubor, y ante el estupor nacional e internacional, las FARC niegan haber realizado de manera sistemática y masiva secuestros de miles de personas civiles inocentes durante décadas; centenares de asesinatos selectivos de dirigentes políticos de los partidos tradicionales, de ganaderos, comerciantes y agricultores; decenas de miles de desplazamientos forzosos de población Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

campesina; reclutamientos de niños por millares; víctimas civiles de minas quiebrapatas por varios miles; y centenares de víctimas por sus atentados terroristas indiscriminados, entre otros delitos graves. Todo esto está debidamente documentado y comprobado en el país. Pero su negativa a reconocer la verdad y a reparar a las víctimas es la base de su estrategia de alcanzar impunidad como consecuencia de los diálogos de paz.

La ley denominada Marco Jurídico para la Paz ha sido criticada por muchas entidades de derechos humanos porque les garantiza a las guerrillas que no todos sus delitos de lesa humanidad serán investigados y que no todos los autores de los crímenes investigados serán procesados judicialmente; adicionalmente, esa misma ley establece que los autores de los crímenes que sean investigados, procesados y condenados no pagarán sus condenas porque al final podrán ser beneficiarios de la suspensión de las penas. Esta ley ha sido calificada por organizaciones defensoras de derechos humanos como una ley de impunidad. Sin embargo, esta ley que parece haber sido impulsada por el Gobierno Nacional para ambientar mejor el clima para iniciar las conversaciones de paz, ha sido rechazada de manera vehemente por las guerrillas de las FARC y el ELN, las que en un comunicado conjunto la calificaron como un “esperpento” inaceptable.

El propósito de las FARC es que la firma de un acuerdo de paz al final de los diálogos de La Habana tenga como requisito esencial que el Estado acepte que ninguno de sus integrantes sea objeto de ningún tipo de persecución o investigación judicial, por ningún tipo de delito. Es decir, ni siquiera aceptan comparecer ante los jueces con la garantía de que en ningún caso cumplirán las condenas de que eventualmente puedan ser objeto, como lo establece el Marco Jurídico para la Paz.

Sin lugar a dudas, esta pretensión de amnistía previa, automática y total por parte de las FARC excede las posibilidades legales del Estado colombiano, puesto que la legislación interna y los compromisos adquiridos internacionalmente lo obligan a investigar, procesar y castigar todos los delitos de lesa humanidad que se cometan en su territorio. Conscientes de ello, los voceros de las FARC en la mesa le tienen la solución a la mano a los voceros del gobierno colombiano: modificar las leyes y retirarse de los tratados internacionales, como es el caso del Tratado de Roma que estableció la Corte Penal Internacional, bajo cuya jurisdicción se encuentra Colombia. Esto es lo que sugiere alias Rodrigo Granda cuando afirma Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

piense que si el gobierno legítimamente constituido reconoce a las FARC como contraparte válida para negociar y acordar con ellas soluciones a los problemas del país, pues eso implica aceptar que la guerrilla tiene legitimidad política para esos efectos. Este reconocimiento le facilita incrementar su reclutamiento tanto voluntario como forzoso en sus zonas de influencia, al tiempo que incide en la disminución de las deserciones por efecto de la generación de expectativas de ganancias para los integrantes de la guerrilla, derivadas de las conversaciones y de un eventual acuerdo de paz. El efecto neto es, en consecuencia, un incremento del pie de fuerza militar de la guerrilla durante los diálogos de paz, que significa una ganancia con respecto a la situación antes de dichos diálogos, aún en el caso de que estos no culminen en un acuerdo de paz definitivo.

La dilatación de los diálogos en el tiempo y la búsqueda del cogobierno durante los mismos son otras estrategias de las que la guerrilla puede obtener réditos no solo políticos sino militares. Así, la influencia que puedan obtener las FARC en lo que se refiere al condicionamiento de las políticas públicas durante las conversaciones, les incrementará su credibilidad y su legitimidad entre la población de sus zonas de influencia, les facilitará expandirse hacia nuevas zonas, y también acceder a nuevos sectores sociales que antes de los diálogos eran reacios a acercarse a la guerrilla, como ciertos sectores de clases bajas y medias urbanas. Las FARC aprovecharán estas circunstancias para infiltrase en movimientos y organizaciones sociales, aprovechando el reconocimiento gubernamental y su incrementada capacidad para influir en impulsar , detener o modificar determinadas políticas públicas, lo que las puede hacer aparecer ante dichos sectores sociales como un instrumento de presión ante el gobierno para obtener sus propias reivindicaciones. El aumento de su presencia territorial y de su presencia social le permite a la guerrilla aumentar sus redes de apoyo logístico, de inteligencia, de milicias y de combatientes en sus filas. Para esto necesitan obviamente dilatar al máximo las conversaciones y así aumentar sus posibilidades de usufructuar política y militarmente los diálogos de paz.

De igual manera, como ya hemos dicho, lograr un cese al fuego bilateral –que implica la paralización de los operativos militares de las fuerzas del Estado-, le permitiría a las FARC desdoblar sus frentes, aumentar su presencia territorial, rearmarse, re-entrenarse, fortalecer sus redes de apoyo, ampliar el reclutamiento en todos los frentes y niveles de la organización, recuperar corredores de movilidad, aumentar sus ingresos económicos derivados del narcotráfico y la Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

extorsión, etc. Así mismo, el reconocimiento como fuerza beligerante le posibilitaría extender su acción propagandística más allá de las fronteras nacionales y, eventualmente, obtener reconocimiento de algún Estado para por su conducto tener acceso a armas restringidas en el mercado internacional, lo que aumentaría su capacidad de amenaza y confrontación contra el Estado y la sociedad colombianos.

Finalmente, la impunidad que se obtiene en la mesa de conversaciones es un incentivo para seguir utilizando e incrementar el uso de la violencia y el terror, mientras duran los diálogos de paz y después de su eventual fracaso. En efecto, la impunidad, sobre todo la que se logra de manera anticipada y que incluye los crímenes pasados, presentes y futuros, como es el caso del Marco Jurídico para la Paz, es una suerte de patente de corso para que la guerrilla siga delinquiendo con la seguridad de que al final sus crímenes, incluso los de lesa humanidad y los crímenes de guerra, serán perdonados. Esto incentiva la determinación y la osadía de los terroristas y los faculta para cometer todo tipo de tropelías y de violaciones a los derechos humanos de la población, así como al Derecho Internacional Humanitario. Si el carácter irregular de la confrontación terrorista les otorga de antemano una ventaja a sus promotores porque no están sujetos a ninguna ley, mientras que las fuerzas del Estado están obligadas a cumplir todas las disposiciones legales nacionales e internacionales en el uso de la fuerza, la concesión anticipada de indultos o amnistías para sus crímenes les aumenta perversamente la ventaja sobre las fuerzas del orden, en una asimetría legal y ética absolutamente deplorable porque va en favor de los victimarios y en contra de sus víctimas. Esto se convierte en una ventaja militar para una guerrilla que se ha caracterizado siempre por no tener ningún miramiento ni límite alguno cuando se trata de atacar a la sociedad y al Estado colombianos. Otra ventaja militar para las FARC derivada de los diálogos de paz.

CONCLUSIONES

A nuestro modo de ver, las FARC no han entrado a los diálogos de paz de manera desinteresada y resueltas a llegar a un acuerdo de paz asumiendo los costos necesarios, derivados tanto a su casi nula representatividad social y política, como a su insignificancia militar estratégica. No. Están haciendo, como en ocasiones anteriores, un juego calculado y metódico para sacar el mayor provecho de los diálogos de paz, y resueltas a continuar la lucha armada si el Gobierno no les Centro Seguridad y Democracia Carrera 13 78 -17 | PBX: 325 8181 l 325 7500 ext. 2499 l centro.seguridad.democracia@usa.edu.co Bogotá, Colombia

satisface en su integridad todas las exorbitantes demandas que hemos analizado en este escrito.

Las FARC no han tomado la decisión de abandonar la lucha armada. Por el contrario, su decisión es utilizar los diálogos de paz como una oportunidad para recuperar el terreno perdido en términos políticos y militares, durante los años recientes. No se sienten derrotadas; por el contrario, se sienten victoriosas porque el Estado, según ellas, ya hizo durante los años de la seguridad democrática su máximo esfuerzo, y no las pudo derrotar. En consecuencia, para las FARC la urgencia de hoy es recuperar la parte de su acumulado que recientemente perdieron, antes de tomar en serio la decisión de abandonar la lucha armada en un futuro hipotético. Por ello se niegan a hablar de “negociación” e insisten en que solamente son “diálogos” de paz. Claro, la negociación implica que cada parte cede un poco en aras de llegar a un acuerdo; pero para las FARC el único que está obligado a entregar cosas en estos diálogos es el Estado, mientras que ellas se niegan a adquirir cualquier compromiso. Para ellas de lo que se trata es de recuperar terreno, no de entregar ni de comprometerse a nada. De ahí su soberbia y su cinismo.

Mientras las FARC no se sientan derrotadas y, por ende, sigan considerando como hasta ahora que la violencia es un instrumento útil y efectivo para obtener réditos políticos convertibles en ganancias militares, es estéril e iluso esperar de ellas una actitud sincera, pragmática y realista en unos diálogos de paz. Los actuales diálogos en La Habana serían entonces una prueba más de una lección que se consideraba ya aprendida en el pasado.

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