Los deseos del 2014

"Existe en el corazón de los colombianos el deseo de que este país cambie."

Colombiano que se respete -en esta época del año- siempre promete que va a bajar unos kilos, que no vuelve a fumar, hará mas ejercicio, será mas espiritual, incrementará sus ingresos y hará algún viaje al exterior. Empezando por el suscrito, algunos de estos propósitos perduran hasta las cabañuelas.

También existe en el corazón y en la mente de los colombianos el deseo de que este país cambie y comience una nueva era sin guerrillas, bandas criminales y políticos corruptos, con una justicia implacable frente a quienes infrinjan las leyes, con mayor inclusión social y oportunidades de mejorar los ingresos a nuestra población. Esos propósitos sí esperamos que vayan más allá de las cabañuelas y perduren en el tiempo.

Particularmente en este 2014, quisiera ver en los campos de Colombia más agricultores y ganaderos profesionales desarrollando proyectos productivos de exportación hacia los mercados de Europa y Estados Unidos. Oportunidades tenemos, y quiero citar algunos pendientes importantes. Por ejemplo, en el 2012, Estados Unidos importó 600 millones de dólares en piña, de los cuales Costa Rica participó con el 84% y Colombia con el 0.25%; en aguacate la inversión fue de 914 millones de dólares y México participó con el 87%. Colombia con el 0.001%. En melón las importaciones sumaron 306 millones de dólares, y mientras Guatemala aportó el 50%, Colombia participó con el 0.18%. El imperativo frente a estas oportunidades es que el Ministerio de Agricultura implemente con el ICA, Corpoica y el Banco Agrario un programa eficiente de incentivo a las exportaciones agrícolas y pecuarias de nuestro país.

En materia de infraestructura vial, fluvial y marítima quisiera ver por fin los primeros barcos transportando carga del interior hacia el puerto de Barranquilla por el Rio Magdalena. Que los carbones, vehículos y carga a granel del puerto de Santa Marta lleguen y salgan a través del tren del Carare que lo conecta con el centro del país. Que el gran desarrollo agrícola y forestal de la altillanura tenga salida al mundo a través del tren de occidente que los conecta con el puerto de Buenaventura. Que los paisas queden interconectados con el resto del país a través de sus autopistas de la montaña. Que Barranquilla estrene su nuevo puente sobre el Rio Magdalena. Que los caleños comiencen la construcción de su nuevo y moderno aeropuerto y los centros de producción agropecuaria tengan un plan maestro de vías rurales.

Sin duda alguna el mayor deseo de los colombianos es que haya una reforma estructural y de fondo a la Justicia que anda patas arriba. En este tema tenemos que sincerarnos y tomar conciencia que el único mecanismo que nos queda es a través de una Constituyente Judicial con el propósito de reformar la justicia. Para ello deberá convocar a los miembros de las Cortes, la academia, colegios de abogados, rama judicial incluyendo a Asonal y la sociedad civil. Si le volvemos a dejar esta tarea al congreso, va a suceder lo mismo del año pasado. Ellos no van a amarrarse una soga al cuello.

Respecto a la salud y la educación, dos temas fundamentales para el desarrollo del país, es primordial liberarlas de las garras del grupo de congresistas (y excongresistas) que las tienen secuestradas y que así se permita mejorar sobre todo en calidad, el gran pendiente de siempre.

Un deseo final. Que Dios bendiga a todos los hermanos colombianos.

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