Lunes 23 de Octubre del 2017

Manejo del matoneo: ¿por la razón, el prejuicio, la fuerza, el conocimiento o la sensibilidad?

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 24/08/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Gina Parody ministra de Educación - Foto: eltiempo.com

La verdadera patria del hombre es la infancia. Rainer María Rilke

La vida es una lucha; pero no todo el mundo es un luchador. Si no fuera así, los matoneadores serían una especie en extinción. ¿La pillas? Andrew Vachss

La sensibilidad en su forma más elevada es la inteligencia. Sin sensibilidad a todo – a las propias penas; a la pena de un grupo de personas, de una raza; para el dolor de todo lo que es -, a menos que uno sienta y tenga la sensación altamente desarrollada, uno no puede posiblemente solucionar ningún problema. Y tenemos muchos problemas, no sólo en el nivel físico, el económico y social, sino también en los niveles más profundos de nuestro propio ser – problemas que aparentemente no podemos resolver. No estoy hablando de los problemas matemáticos, o los problemas de las invenciones mecánicas, sino de los problemas humanos: de nuestros dolores, de la desesperación, del estrecho espíritu de la mente, de la poca profundidad del pensamiento de uno, del aburrimiento repetitivo constante de la vida, la rutina de ir a la oficina todos los días durante treinta o cuarenta años. Y los muchos problemas que existen, tanto consciente como inconscientemente, hacen que se embote la mente, y por lo tanto pierde esa extraordinaria sensibilidad. Y cuando se pierde la sensibilidad, se pierde la inteligencia.

Krishnamurti

El manejo del matoneo es un asunto complejo y extenso cuando solo se menciona la ‘ideología de género’, pues a excepción de ciertos individuos, la humanidad está bastante lejos de la sensibilidad que describe Krishnamurti, condición sine qua non, para un tratamiento efectivo del asunto. No todos entienden de razones; por lo tanto, lo justo y sabio es utilizar la inteligencia, el prejuicio (bien entendido y enfocado como un necesario mecanismo de defensa, según Darwin, lo que se llamaría revertir el prejuicio) o la fuerza explícita, en el momento justo y con la persona adecuada, para salvaguardar nuestra integridad física, sicológica o moral. El ‘prejuicio’ puede actuar como salvaguarda. Por ejemplo, el ‘prejuicio’ de conservar la virginidad para el matrimonio evitó, en la generación de nuestras abuelas, muchos embarazos indeseados. Hoy puede funcionar, para personas no educadas y tradicionales, para evitar el contagio de ETS. (Los educados/as usan o exigen condón y van a las /los prepago o tienen pareja segura.) ¿Por qué puede ser aceptable socialmente el ‘prejuicio’ (provocado por el ‘miedo a…’)? Ejemplo. Un mecanismo de defensa, como prejuicio, puede llevar al insulto de una bella y joven mujer heterosexual admirada silenciosamente por un hombre mayor y llamarlo: ‘viejo verde’. Esa admiración visual silenciosa también puede ser incómoda para un heterosexual de parte de un homosexual; o lo contrario, cuando el homosexual es ‘lindo’ y el posible heterosexual feo. ¿Cómo se manejan socialmente esos ‘prejuicios’ o ‘sentires’ sin irrespetar la igualdad, ni invadir la privacidad? Difícil. Ejemplo de ‘reversión’ de prejuicio como pedagogía efectiva.

Le sucedió a la hija de uno de mis amigos, en ese momento de diez añitos, que estando en un supermercado de compras con su madre, haciendo fila para pagar, al lado de ella se detuvo un gay pintorreteado, vestido de mujer, al que ella, por curiosidad, se quedó mirando. El personaje le espetó agresivamente: “China boba, ¿es que nunca has visto un gay?” La niña que nunca ha sido boba, le contestó: “A un gay, sí; a un marciano, no. (Aplauso en el supermercado). ¿Hay una etiqueta para este embrollo? Parece que no. Pero sí hay caricaturas que, por presentarse en ese medio, agreden.

Hemos podido desarrollar ‘etiquetas’ (que funcionan en ambas direcciones) para fumadores, playas nudistas, clases con modelos desnudas (os); el desnudo entre extraños en los baños japoneses, sin mezclar sexos, por lo tanto tampoco ‘géneros’; leyes de convivencia; de límites para la ‘invasión’ de mascotas, para el manejo de cierta perversidad social, etc. Pero para la relación ‘normal’ de la comunidad LGTBI con la comunidad heterosexual, parece que se ha dejado según el leal saber, entender y sentir de cada quien y cada cultura, porque esa ‘normalidad’ parece ser algo nuevo y difícil, ya que no se quiere tener en cuenta las diferentes estructuras antropológicas de las sociedades. ¿Por qué será? Es la pregunta. Parece ser que la emoción y el capricho tienen menos experiencia que la razón y la sabiduría para establecerle límites a la ignorancia informada que se olvida de la inteligencia en su más alto grado de sensibilidad consciente.

La presentación de la cartilla “Ambientes escolares libres de discriminación” abre su argumento racional (pero incurre en prejuicios que llama ‘hegemonías’) con la sentencia T-478/15 de la Corte Constitucional referente al “derecho a la dignidad, honra, buen nombre, intimidad, la memoria y la imagen del fallecido”. Sergio David Urrego Reyes, con una cita sobre el hostigamiento escolar. El matoneo lo clasifica la sentencia como físico, verbal, relacional o indirecto, y virtual. (No menciona el matoneo moral de los columnistas de opinión que son los que encienden y avivan las hogueras.) Y los roles que presenta son los del agresor, la víctima y los espectadores. (Se olvida de los indiferentes, que a lo mejor son ‘sabios’). Las acciones son: insultos, rumores, robos, golpes, exclusión, amenazas, agresiones letales. Los motivos van desde la broma y el molestar, pasando por la venganza, la envidia, la provocación, las características físicas, color de la piel, religión, gustos, hasta llegar a LA ORIENTACIÓN SEXUAL o el ser NERD. El MEN vigila, tiene objetivos claros, visita, controla y sanciona a las entidades públicas y privadas; sin embargo, entre los estudiantes el grado de intimidación y rechazo a los homosexuales es alto; es decir, tenemos lo que unos llamarían un problema estructural, otros lo catalogarían como una característica social, así como existe el rechazo a muchas cosas. Pero el hostigamiento por orientación sexual e identidad de género es solo una mínima parte de ese universo. Frente a esta situación solo cabe una solución: prepararnos individual y colectivamente. El problema es: ¿Cómo se hace de manera efectiva?

Si partimos del supuesto que “educar” consiste en enseñar a temprana edad valores, conocimientos, costumbres y formas de actuar, incluida la defensa personal, que permiten a un individuo vivir en sociedad; al igual que estimular, desenvolver y orientar aptitudes del individuo, de acuerdo con las ideas de una sociedad determinada, en este caso la colombiana, no tendríamos que debatir acerca de 'Cartillas de Ambientes Escolares Libres de Discriminación,’ sino más bien estaríamos hablando de “Cartillas de Ambientes Escolares plenos de equidad, imparcialidad, justicia, ecuanimidad, respeto y capacidad de defensa.” Es decir, estaríamos considerando lo que en el siglo pasado se conocía como urbanidad y cívica en el colegio, hoy lo llamamos Reglas de Glamour y Etiqueta en los entrenamientos especiales de ejecutivos, o sencillamente buenas costumbres en la sociedad, a lo que tendríamos que añadir la capacidad de defensa personal para lo cual recomendaría las artes marciales, el polígono, y el obvio entrenamiento en el uso responsable de nuestra capacidad de daño.

Ahora bien, ante este panorama creo que la institución escolar está en mora de desarrollar, ADEMÁS DE LAS COMPETENCIAS COGNITIVAS, otras más realistas. Debido a la violencia e inseguridad en escuelas públicas y campus universitarios de EE UU y otros países la policía hace presencia, pero no puede estar en todas partes. Así, en el recreo, los baños, el salón de clases, la intimidación física debe afrontarse con la correspondiente habilidad para defenderse; el acoso verbal, con la agilidad mental y argumentativa; y el hostigamiento en las redes con pericia tecnológica. Mientras tanto, ante este problema, la institucionalidad educativa, entendiéndose con ello padres, maestros, estudiantes, autoridades, han dejado el afrontamiento del problema a la capacidad adaptativa de cada quien. No les enseñan a los niños a afrontar, sino a evitar, huir, callar. La tragedia es que quien no tiene las habilidades adaptativas requeridas, cualquiera de los SIETE ANTERIORES ESCENARIOS DE AGRESIÓN PUEDE LLEVARLO AL SUICIDIO, no solo el relacionado con hostigamiento por orientación sexual e identidad de género, SINO POR LOS MÚLTIPLES MOTIVOS DE AGRESIÓN DE LOS QUE HEMOS MENCIONADO UNOS POCOS.

El problema de permitir la cobardía en forma pasiva, en un mal entendimiento de lo que es educar, creyendo que la no violencia lo resuelve todo, ha creado el indeseable escenario que la agresividad insoslayable de párvulos y adolescentes se dirima en las calles o las redes. Si el sistema educativo incluyera en todas sus manifestaciones de compromiso escolar y el contrabalanceo sancionatorio, el sentido del honor, entonces el enfrentamiento inevitable se canalizaría en escenarios controlados, trasformando la enemistad en rivalidad: un ring de boxeo, una carrera competitiva, un debate, BASADOS EN EL HONOR DE CUMPLIR LO PROMETIDO O APOSTADO. Es decir, enseñaríamos la vigencia de la palabra empeñada y el respeto de nuestra dignidad así representada. En un prestigioso colegio bogotano del que fui profesor, la sanción se determinaba por el sentido del honor. Llevado el estudiante ante el rector por una falta cometida, éste solamente preguntaba: ¿Lo que usted hizo lo hace un caballero? El estudiante sabía lo que tenía que hacer.

Por eso me llama la atención que en este debate el problema de ‘discriminación’ se haya centrado alrededor de la ideología de género, cuando perfectamente sabemos que en el ámbito educativo hay otras ‘versiones de discriminación’ como las que hemos visto. Por parte de los profesores e instituciones, tenemos: la marginación, segregación, postergación, relegación, favoritismo, la diferenciación innecesaria; que pueden producir: oscurantismo, incultura, ignorancia, analfabetismo, atraso, privilegio, nepotismo, sufrimiento, etc.

Es muy peculiar también que el segundo capítulo de la cartilla se titule: “Una escuela garante de derechos: actualizando los manuales de convivencia desde las orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas "Como sabemos la ‘hegemonía’ es un término político de dominio que produce antagonismo. Y encontramos en el neo marxismo alusión a la confrontación hombre – mujer cuando pontifica Engels: “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino.” De ahí deriva la fobia de la ideología de género por lo que llaman patriarcado, como si no existiera el matriarcado.

Pero en el siglo XXI existen muchas hegemonías como resultado de la sociedad de consumo que hacen sufrir a los machos con un machismo especializado. Por ejemplo, las hegemonías de marcas, la de los ‘bellos’, los inteligentes, los flacos con abdominales de película; y las mujeres sí que sufren con las hegemonías de las bellas de pasarela, la moda, los viajes, las liberadas, la de las cremas antiarrugas, etc. Es decir, la discriminación de todos los tamaños y colores, por cualquier motivo, reproduce una estructura de dominio por parte del grupo mayoritario o del jefe y sus amigotes.

En ese escenario pregunto: ¿Por qué no garantizamos los derechos, no desde el género, sino desde lo mejor de ‘lo humano’ que trasciende muchas diferencias establecidas por inusuales tipos de hegemonías, entre ellos el exacerbado feminismo o el machismo, risible y repudiable como el del Partido Nacional Machista, o el de los que proponen en Río de Janeiro que los gays no deben recibir medallas, o las nuevas confusiones de género y sexo? 
Por eso, si dejamos que en el debate de medios, en el ámbito escolar, familiar o el de los amigos, el tema de orientación sexual o de género sea permeado por los malos ejemplos de cierta parte de la sociedad, de dirigentes, columnistas, o grupos con sus ejemplos y acciones de egoísmo, violencia, seducción, goce libertino, mala imitación, la estúpida impulsividad, la utilización del otro, la desfachatez, omnipotencia, irresponsabilidad, impunidad, acción perversa, corrupción, vulgaridad, etc., ese serio asunto para la educación de nuestros hijos sufrirá la triste degradación de una sociedad decadente.

Recuerdo el caso de un ‘debate’ que me desencantó: “Los riesgos de la cátedra LGBTI ¿Es guía sobre derechos o influencia para…?” que se puede oír en YouTube en el “Programa Hora 20” de Caracol Radio como excelente mal ejemplo del ‘matoneo’ diario al que, en los medios, llaman ‘debate’. Los panelistas Clara Lucía Sandoval, concejal, Felipe Zuleta, Daniel García Peña y el Padre Carlos Novoa, S.J. no pudieron esclarecer el dilema “guía o influencia” debido a los prejuicios, atropellos y burlas de Daniel García Peña, Felipe Zuleta y el moderador contra Clara Lucía Sandoval y el Padre Novoa, por su condición de sacerdote, quien fue el único que planteó algo claro y serio y por el que vale la pena el sacrificio de oír la ‘inteligencia’ criolla sobre este delicado asunto.

Y el matoneo se extiende en columnas como “De monstruos y muros” de Cecilia Álvarez Correa; o “De todo hay en la viña del Señor” de Rudolf Hommes; “Arremete la caverna” de Piedad Bonnet; “El santo chantaje” de Ramiro Bejarano Guzmán; “De pipís y cucas y todo lo contrario” de Alfredo Molano Bravo, matoneador y desinformado; y no hablemos de caricaturas, ni de Daniel Samper Ospina matoneador de profesión. Brilla como una luz en la oscuridad la columna de Rodrigo Uprimmy “¿Propiedad de los padres?”

Teniendo en cuenta ese escenario desaforado sugeriría que los ‘opinadores’ hablaran de ‘prejuicio sexual’ en vez de homofobia y otras hierbas y, si son honestos, incluyan los propios, ya que ‘prejuicio’ no transmite ninguna hipótesis sobre las motivaciones que subyacen a las actitudes negativas o fobias , ayudando de esa manera a que la orientación sexual o de género, se vea dentro del contexto más amplio de la investigación en psicología social sobre el prejuicio, evitando juicios de valor sobre este tipo de actitudes. Ahora bien hay que deslindar el prejuicio sexual de la condena moral. De esa manera se podría ver con más claridad cuáles son los motivos para la discriminación anti gay y educar de manera crítica, no mediante mandatos.

Lo anterior promovería que si el prejuicio es enfocado desde UN SISTEMA EDUCATIVO SANO BASADO EN LA ÉTICA Y LA CIENCIA, se debería promover la respuesta individual DEL IMPLICADO en la polémica decisión, no lo que dice el amigo o el colegio. Debería ser un entrenamiento para que la generosidad moral de quien afronta pueda neutralizar el poder del ignorante acosador; para que la plenitud realizadora de quien supera, pueda prevalecer sobre el control del grupo. A su vez para que el miembro LGTBI con su libertad responsable no la erija en la tiranía del anarquista diferente y ‘de avanzada.’ Y para que su sentido crítico sobre su situación sui generis pueda anticiparse a la falsa tolerancia de los otros, o a la propia sumisión del derrotado; sentirse en igualdad de condiciones ante la comunidad y no un sometido; para que así pueda actuar con la seguridad de su condición, no con el temor; para que pueda vivir en el realismo de una sociedad con muchas fobias, y no en la idealización acusadora; para que el pensamiento lógico de su condición prevalezca sobre la creencia mágica de que todo cambiará de acuerdo con nuestros deseos, una marcha gay, o una columna de opinión desaforada; y para que la justicia, no la represalia, pueda guiar al o la implicada cuando esté en situaciones de poder político o empresarial. No sé si la cartilla del MEN pueda lograr esos objetivos con todas las modalidades de matoneo.

Como pueden ver para educar en ‘género y sexo’ se necesita, además de una política sabia y prudente, inspiración, PERO TAMBIÉN PREPARACIÓN CIENTÍFICA para un tema muy complejo. Y si la educación es para vivir en sociedad ¿Cómo nos educamos para vivir nuestra sexualidad de manera auténtica sin ofender a los otros? ¿Acaso los gays no se discriminan entre ellos mismos llamando a algunos ‘locas alborotadas’ o a ‘los otros’ cavernarios y otras linduras? ¿O cómo intentamos crecer para que la sexualidad en sus manifestaciones superiores nos ayude a construir un NOSOTROS SOCIAL, comenzando con la pareja? ¿Y cómo sería esa sexualidad dirigida a la esencia de la persona que no es el cuerpo, ni el rol social, como el primer aprendizaje para incursionar en una trascendencia mayor, a lo largo de un camino serio y difícil como es la vida? Pues de eso se trata la educación de lo humano.

En eso pensaba al oír de ‘ideología de género.' Pero mi sorpresa llegó cuando descubrí su origen: una especulación académica. Se refiere a ‘roles socialmente construidos’ y según su promotora principal, Judith Butler en su libro “El problema del Género: El Feminismo y la subversión de la identidad” propone la siguiente ficción: “El género es una construcción cultural; por consiguiente no es ni resultado causal del sexo, ni tan aparentemente fijo como el sexo. Al teorizar que el género es una construcción radicalmente diferente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras, en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino.” ¿Y? Chavela Vargas diría: “He tenido que luchar para ser yo misma y para ser respetada. (Como todos nosotros) ¿Cómo se puede juzgar a una persona que ha nacido así? No estudié para ser una lesbiana. Nadie te enseña esto, yo nací de esta manera y lo soy desde el momento en el que abrí los ojos”.

Pareciera entonces que León Valencia en su columna acusadora contra iglesias, Viviane Morales, el procurador, la opinión que no quiere a Santos, etc., “La tormenta perfecta sobre Gina” no se da cuenta de su confusión cuando admite: “La predisposición a una orientación sexual distinta a la heterosexual viene con las personas. Los esfuerzos por demostrar lo contrario han fracasado”, pues la protesta que él critica es precisamente contra la imposición de la “ideología de género” que es de lo que él habla, pero se desvía para condenar a unas “organizaciones homofóbicas” que no nombra, NI PRUEBA POR QUÉ LO SON. Limpio y puro prejuicio. ¿No es eso matoneo indiscriminado protegido por el periodismo? La otra matoneadora contra el Procurador es María Jimena Duzán con su democrática, pero ignorante pregunta: “¿Cuál es la sociedad que queremos?”. Las sociedades no se desarrollan por el querer de las personas, sino por constructos culturales basados en concepciones sobre: la naturaleza humana, (mala, buena, regular); las relaciones del hombre con la naturaleza, (subyugación, armonía, dominio); la orientación sobre el tiempo (presente, pasado futuro); la actividad (ser, desarrollo, logros); las relaciones sociales (jerarquía, grupo, individualidad). ¿Qué tratamiento cree Duzán que le dará al tema de “sexualidad e identidad de género” una sociedad o grupo que cree que el ser humano es malo, (árabe); debe estar subyugado a la naturaleza (guajira); quién soy es lo que importa (Bogotá); el pasado es lo importante (región andina); respeto incondicional a los mayores (Japón)? Que estudie el Modelo Antropológico de Kluckhohn- Strodbeck para que se dé cuenta que no existe “el país del Sagrado Corazón”, sino una dinámica que no conoce. 
Por otra parte, al ser confrontadas las promotoras de esta perspectiva con la definición de esta nueva condición, dijeron: “El género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo” que contradice la experiencia de los que saben que así nacieron. O la de los que se inyectan hormonas o hacen cirugías porque el rol no lo cambia todo, y viene condicionado por la apariencia física. Pregunto, además: ¿Sabemos conceptual y claramente por qué clase de sociedad o grupo estamos condicionados para afrontar el tema LGTBI? Veamos.

La sociedad colombiana cree que: el hombre es malo (por eso te encarcelan preventivamente, sin juzgarte), debe estar subyugado a la naturaleza (por eso no hay vías); yo SOY Fulano de Tal, (¿No sabe usted quién SOY yo?); el pasado es lo importante (de ahí el posicionamiento de apellidos y tradiciones); el jefe, el Patrón es lo que importa, (evita la responsabilidad de pensar de manera independiente; por eso la ministra no asumió, sino que buscó excusas y apareció respaldada por el Jefe) etc. Este escenario es muy diferente al norteamericano o al de los países nórdicos europeos que creen: EL HOMBRE ES BUENO, (apertura a la inmigración; nosotros los vemos como bobos; por eso Trump choca contra esa concepción cultural); confiable (se deja la llave debajo de la matera; las ventanas no tienen rejas, pagas fianza en vez de ser encarcelado ‘preventivamente’); el hombre debe dominar la naturaleza (por eso se inventaron muchas cosas, se conquistó el salvaje oeste); el futuro es lo importante (quieren conquistar la galaxia); el resultado es lo que cuenta; el individuo es prioritario sobre el grupo (el individualismo y su defensa de las libertades que confundimos con egoísmo).

Por esos motivos la vaina de Duzán me dio risa porque ignora también que la mayor, menor, o equivocada distribución de, por ejemplo, la testosterona o los estrógenos, en hombres y mujeres, o el enredo de los cromosomas, provoca la inclinación a uno u otro ‘rol social’ o a dejar de ejercerlo. De esa manera ¿podría llegarse a una ‘legislación de género” para la prestación del servicio militar obligatorio según se sienta la persona como hombre o mujer? ¿No es abusivo hablar de una hegemonía heterosexual de lo masculino, cuando lo que se experimenta a veces con el movimiento LGTBI es la dictadura de una minoría? ¿No son acaso los bares gay una forma de la heterofobia, manifestada como el dominio y comodidad de un espacio para una cierta manera de comportarse, o una defensa legítima, con tolerancia ambivalente para ‘los diferentes’ heterosexuales? De ahí que un estado laico e incluyente, como cree Duzán que es la solución, pero permeado por una sociedad antropológicamente orientada en su mayoría hacia el pasado, en transición en los sectores citadinos y educados; y hacia el futuro en los grupos cerrados de las élites empresariales, va a seguir produciendo problemas. ¿Cambian las constituciones a los pueblos? Lo dudo.

Para ilustrar el sinsentido de la manipulación de los que se presentan como falsas víctimas LGTBI, (muchos lo han sido de verdad) esgrimiendo su peculiar condición, la Asociación de Diseñadores Gráficos de Asturias y las Escuelas de Arte de Oviedo y Avilés lanzaron el reto de plasmar artísticamente el lema "¿diferentes?" a artistas nacionales y regionales, con el objetivo de realizar una muestra que se exhibe por las calles de Gijón. Uno de los resultados fue un grafiti genial, malamente imitado por Cecilia Álvarez Correa en la columna mencionada, que nos dice:

“SOY PUTA, SOY NEGRO, SOY MARICA, SOY MORO, SOY SUDACA, SOY MUJER. EL DIFERENTE ERES TÚ, IMBÉCIL.” Esa es la diferencia que verdaderamente debería preocuparle al Ministerio de Educación Nacional y sus amigos, la imbecilidad. Porque desde el comienzo de la historia ha habido todas las diferencias, pero los que comienzan las guerras de toda índole son los imbéciles. Y ahora la guerra va a llegar a los colegios. Ejemplos:

En la página 63 de la cartilla hay el caso de un posible escenario con un niño quien dice: “Mi profesor de biología es homofóbico.” ¿Cómo prueba el profesor que no lo es? No se puede probar lo que no existe. En consecuencia, si el acusado de homofobia debe probar que no lo es, toda la sociedad es sospechosa… Mientras no demuestre lo contrario. El peso de la prueba se desplaza del acusador que no tiene ninguna prueba válida, al acusado que no tiene cómo probar su inocencia ante una generalización. Solución o atropello ante semejante estupidez: Callar, someterse. Esa es la razón de las marchas de la sociedad acusada de homofóbica que no se somete.

En la página 64 leemos: “Las acciones pedagógicas que se construyen deben orientarse a la reflexión y TRANSFORMACIÓN de los prejuicios.” (El MEN decide lo que es prejuicio, ante sí y porque sí. vaya, vaya.) Pregunto: ¿Vulnera el derecho de los padres a elegir la educación a sus hijos, al incluir contenidos LGTBI en los planes de estudios, incorporando la realidad lesbiana, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual por lo que los escolares deberán estudiar contenidos LGTBI incluyendo “los distintos modelos de familia”?Si la ideología de género se impone en los colegios ¿No pone en tela de juicio la libertad de expresión y de elección de los padres de un colegio con una orientación tradicional, por ejemplo? Triste conclusión para la ministra. Esa cartilla sobra, o por lo menos debe ser revisada, porque de acuerdo con nuestra Constitución, los Derechos Fundamentales nos garantizan a TODOS la NO DISCRIMINACIÓN y el sistema judicial nos da herramientas para defendernos. Más bien la ministra debería ordenar el estudio de la Carta Magna y las diferentes leyes de protección.

He escrito este artículo porque lo que aquí se le ocurrió a la ministra dizque por dar cumplimiento a una sentencia, en España YA es ley. Por favor, lean: “LGTBI: Vean lo que pretende hacer con sus hijos pequeños la ley totalitaria de Cifuentes.” Investiguen el panorama en EE UU: “Public School LGBT Programs Don't Just Trample Parental Rights. They Also Put Kids at Risk.” (Los Programas escolares LGBT de las escuelas públicas no solo se llevan por delante los derechos de los padres. También ponen a los niños en situación de riesgo.) Vean lo que pasa en Canadá: ‘Calgary bishop calls school gender guidelines 'totalitarian' and 'anti-Catholic.’ '(El obispo de Calgary califica las directrices escolares de género como 'totalitarias' y 'anti-católicas.) “Bishop Fred Henry under fire for opposing LGBTQ guidelines for schools.” (El Obispo Fred Henry bajo amenazas por oponerse a las directrices para las escuelas LGBTQ.) “Convocan una marcha contra el adoctrinamiento sexual en las escuelas de Panamá.” Lo mismo ocurre en México, Londres, Alemania, Francia, China, Indonesia, Rusia. En la Secretaria de Educación de Argentina la Federación LGTB tiene asiento y legisla. ¿Coincidencias? Piense por qué está ocurriendo lo mismo en muchos países.

Por otra parte, si hablamos de la preparación científica para impartir la cátedra, no es sino que usted le pregunte a la psiquiatría, mediante sus protocolos, a ver qué le dice sobre la homosexualidad masculina y femenina, bisexualidad, transgenerismo e intersexualidad. Son situaciones muy diferentes, pero las meten en un mismo saco. Para comenzar investiguemos sobre disforia de género.

Por curiosidad investigué un poquito. Mientras que la psiquiatría ha concluido que la homosexualidad no es una enfermedad, y que muchos se burlan de las terapias (Felipe Zuleta se ufanaba que no ha conocido al primer ex marica) sin embargo en “Archives of Sexual Behavior, Vol. 32, No. 5, October 2003, pp. 403–417” (Archivos de Conducta Sexual. Vol. 32, Nº5, Octubre de 2003, pags. 403-417) usted encontrará la investigación y los resultados de esas terapias en: “Can Some Gay Men and Lesbians Change Their Sexual Orientation? 200 Participants Reporting a Change from Homosexual to Heterosexual Orientation.” Robert L. Spitzer, M.D (¿Pueden algunos gays y lesbianas cambiar su orientación sexual? 200 participantes informaron de un cambio de orientación homosexual a heterosexual. Robert L. Spitzer, M. D.)

Lo anterior me abrió los ojos a algo muy sencillo. Quienes generalmente discuten y pretenden orientar sobre un tema que requiere una preparación seria en psiquiatría o, por lo menos, sicología, son personas que enfocan el asunto desde una posición política de reclamo de derechos que nadie les discute. Sin embargo, la comunidad LGTBI tiene dificultades para construir culturalmente un discurso de posicionamiento respetuoso y científico sobre su condición y sus relaciones con la comunidad heterosexual. Por lo que dicha pretendida orientación se presta para influir a un auditorio que desconociendo las complejidades del asunto, solo puede oír sin argumentar. Además, cualquier preferencia de sexualidad y género debe ejercerse con ÉTICA Y RESPONSABILIDAD y en la cartilla del Ministerio veo solamente PROBLEMAS, pero no una dilucidación de dilemas éticos en relación con el asunto, ni sus orientadores, que es el trasfondo del debate con la ministra Parody. Ejemplo:

¿Debe el orientador o profesor del curso manifestar su orientación sexual ante su auditorio? Generalmente esta pregunta se contestaría desde el derecho a la privacidad de cada quien y se respondería que no, si enseño matemáticas, por ejemplo. Sin embargo, como el asunto es de ORIENTACIÓN SEXUAL Y DE GÉNERO, común a todos los humanos y de ejercicio permanente, (los únicos que no tienen ese problema son los muertos) se puede prestar para que cada adolescente confronte su caso personal con la información recibida. Por lo tanto, si el estudiante es homosexual y el orientador no lo es, puede ocurrir que el estudiante sienta temor a ser juzgado; o que el expositor sea inadecuado para entenderlo. Por otra parte, si el orientador es homosexual, lo mismo va a ocurrir con la gran mayoría con su problemática heterosexual. Además, si el orientador es homosexual, pero no ha salido del closet, ¿no niega ante sí mismo la normalidad de la homosexualidad y, por lo tanto, qué confiabilidad puede ofrecer como orientador? Lo mismo sucede cuando al acudir al sacerdote católico, como orientador espiritual, el feligrés considera que el cura no tiene la suficiente ‘experiencia’ sexual (o no puede admitirla) para comprenderlo. Entonces para ser aceptado como orientador se necesitan condiciones exigentes de preparación especializada y CREDIBILIDAD OBJETIVA de que su orientación sexual o política (feminista a ultranza o defensor de la comunidad LGTBI) no influye en la orientación que pretende dar. Y este escenario de confianza o falta de, se repite en el hogar. ¿Le consulta el o la joven a sus padres sus dudas sobre orientación sexual y de género, o hasta los problemas corrientes de sexualidad? Generalmente es el médico, para quienes pueden pagarlo, el que quizá resuelva el asunto. Para ejercer esta tarea se necesita ÉTICA Y PREPARACIÓN ESPECIAL: no se puede hacer de cualquier manera, ni todo vale.

Por otra parte, ¿estarían preparados los orientadores para discernir cuándo el manejo de un asunto supuestamente relacionado con orientación sobre género y sexualidad, le pertenece al colegio, los padres, al psiquiatra, el médico o el sacerdote?

MI POSICIÓN EN ESTE DEBATE SOBRE EL TEMA. Soy heterosexual, feliz y fielmente casado. No me considero superior o inferior a otras modalidades sexuales. Supuestamente, sería un ‘buen ejemplo’ para la sociedad heterosexual; pero… si LIBREMENTE DECIDO convivir, como escogencia de un ‘estilo de vida’, dentro de un grupo de promiscuos sexuales, depravados, heterosexuales o LGTBI, tengo dos opciones: o me convierto en uno de ellos, y todos felices, o me constituyo en una diferencia incómoda, una amenaza. Las sociedades con prevalencia heterosexual sana están constituidas no para EJERCER un estilo de vida; son así, sencillamente para la conservación de la especie, no para ser aprobadas o desaprobadas por su 'estilo de vida’ por parte de la comunidad LGTBI. Como la heterosexualidad es una necesidad vital existen prevenciones para su subsistencia, así como las personas LGTBI luchan por sus derechos. La defensa o ‘juicios preventivos’ de los heterosexuales, son un arma social de defensa, una ‘barrera sicológica’, como muchas, que la comunidad LGTBI llama, políticamente, prejuicios. Los ‘maestros del discurso’ han convencido a los ingenuos que no tener prejuicios es ser de avanzada; ese es un buen negocio, pero los de ‘avanzada’ no son capaces de resolver problemas básicos de comprensión en este tema.

¿Qué defendemos los heterosexuales? La continuidad de la vida humana en este planeta y el núcleo que nos hace humanos, el amor, de una pareja que garantice la continuidad no solamente de la vida biológica, sino de lo mejor de ‘lo humano masculino’ y lo ‘más excelso de lo humano femenino’ manifestado también en las almas y cuerpos LGTBI. Unos textos orientadores para abordar con delicadeza, inspiración y bondad la dificultad del tema sobre el sexo y la familia, y el papel transformador de la mujer, nos los suministran “Cartas a un joven poeta” de Rainer María Rilke con sus cartas IV y VII y, sobre todo, “El Profeta” de Khalil Gibran. Ahora bien, si el asunto no fuera de ALMAS Y CUERPOS nuestros hermanos y hermanas de la comunidad LGTBI no tendrían que ir al psiquiatra, como los heterosexuales, por motivos de diferentes ‘elecciones’ sobre su sexualidad. Además, si no hay continuidad de la básica heterosexualidad biológica, los estilos de vida LGTBI, no tendrán oportunidad sobre la tierra. Así que jalémosle al respetico y la libertad de decisión, porque nos necesitan.

MI POSICIÓN SOBRE LA MINISTRA. La admiro como mujer y profesional. Me gustan sus gafas. No creo que haya tenido una intención de promover nada, sino de dar cumplimiento a lo ordenado por la corte. Sin embargo, la metodología escogida no ha sido la mejor y el tema no es fácil. Además, dijo que era un ‘documento en construcción’, pero la cartilla que tengo no lleva el sello de agua para estos casos que dice “documento de trabajo” y sí tiene los logos de Mineducación, Todos por un nuevo país, UNFPA, UNICEF, PNUD, luego la ministra no es muy precisa en su información. Tenemos entonces que una sociedad desinformada o engañada, e irrespetada, protesta; por el contrario, una sociedad educada y respetada, debate. Así que no nos crea bobos, ministra; nos ofende.

Viendo este desastre, y para comprobar la percepción de este asunto en personas desprevenidas, le pregunté a mi empleada del hogar que tiene niñas en un colegio distrital: “Fulana ¿Qué le han contado sus hijas sobre ese asunto de la cartilla del Ministerio de Educación?” Ella sabía de qué hablaba. Y me respondió: “En el colegio les dijeron que ahora los niños podían ir al colegio vestidos como quisieran. Con faldas de mujer o pantalones. Mi hija dice que es orden del Ministerio y que eso pasa porque la ministra es gay.” Se me encogió el estómago por aquello que reconoció Oscar Wilde: “Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno.” Sin embargo, el escritor desconocía, como muchos, que existen la misericordia y el perdón de Dios para la honesta ignorancia, como la de los que lo crucificaron.

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