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Martes 23 de Enero del 2018

Para que Emanuel entienda

Publicado en:

El País  | 

Autor(a): Diana Calderón  |

Fecha: 06/09/2014

 

Más que alcanzar la paz, las FARC están sacándole jugo al proceso mismo.

El proceso de paz del Gobierno colombiano con las FARC en La Habana cumple ya más de dos años. Esta semana el presidente Juan Manuel Santos dijo que entraba en su etapa definitiva y anunció la creación de un comando para la transición hacia el posconflicto liderado por el general Javier Flores. Un primer grupo de víctimas estuvo en La Habana a donde fueron a enfrentar a sus victimarios ofreciéndoles ellas, las víctimas, una oportunidad para el perdón.

La respuesta de las FARC a las palabras del Gobierno y a la templanza de las víctimas fue otra: a un comando para la transición respondieron anunciando la creación de su propio comando "Guerrillero de normalización", desmintiendo al presidente: "No estamos en la recta final" y sometiendo a las víctimas a un escario intolerable y humillante pero además mentiroso.

A Clara Rojas, a quien mantuvieron secuestrada por 6 años, no solo le niegan su condición de víctima sino que la exponen como una desequilibrada que intentó acabar con la vida de su propio hijo nacido en cautiverio, arrastrando a su pequeño Emanuel, que algún día leerá esa carta escrita por una anómina guerrillera en las Montañas de Colombia.

Al General Luis Mendieta que retuvieron por 12, quisieron ridiculizarlo contándole al país que lloraba como mujer. No cuentan que a este oficial de la policía lo tuvieron encadenado y enjaulado, lo que les resta hombría a sus carceleros y engrandece en sus lágrimas a este oficial, a quien le reclaman incluso agradecimiento por no haberlo asesinado.

Comunicados van y vienen y en el fondo, lo mismo, que es mucho más que un choque de discursos.

Las FARC en realidad están derrotadas en lo militar, luego de ver diezmados todos sus jefes, de quedar reducidos a 30 o máximo 40 municipios de los 1.100 que tiene Colombia, de tener un 98% de opinión desfavorable, de perder el 60% de sus hombres, poca perspectiva militar le queda a esta guerrilla. Por eso hay que discernir qué están buscando en este proceso de paz. Por supuesto, encontrar una salida digna ante la imposibilidad de tener algún éxito por las armas, tanto Hugo Chavez como los Castro se lo dijeron antes de empezar el proceso.

La guerrilla tiene interés en recuperar en la negociación lo perdido en el campo de batalla

Pero a más de sobrevivir y de entrar a tener ganancias políticas inéditas para ellos, más que la paz, las FARC están sacándole jugo al proceso mismo. Primero, el acuerdo de La Habana le reconoce en cierto modo una bilateralidad al menos en los temas de la agenda. Segundo, una guerrilla derrotada tiene interés en recuperar en la negociación lo perdido en el campo de batalla y es exactamente eso lo que están haciendo, demorando, demorando, demorando, porque mientras más demore el proceso más protagonismo recuperan, además pretendiendo reescribir su historia para quedar de igual a igual con el Estado.

En el proceso de negociación, su táctica, aprendida del estalinismo, es usar todos los recursos para dividir a la contraparte, dividir al ejército con el Gobierno, dividir a las víctimas, dividir a los ministros con los negociadores, dividir a las fuerzas políticas, polarizar aún más a la sociedad. Todas las manifestaciones y expresiones que hacen las FARC extra proceso van en ese sentido.

Por eso descalifican las víctimas que ellos han secuestrado ridiculizándolas, por eso meten sal en la herida de los militares permanentemente hablando de reducir el Ejército, de depurarlo, de juzgar a los generales, y así hacen en sus ruedas de prensa periódicas desde La Habana que irritan más y más a la mayoría de los colombianos.

El Gobierno poco responde pues dice que solo habla en público de los temas que se discuten en la mesa y que esos otros asuntos que tratan las FARC en los medios no han sido ni serán tocados en la negociación.

Así las FARC están ganando con negociación para sus propios propósitos. Y el Gobierno cree estar avanzando en relación con lo realmente negociado. Mientras para el Gobierno lo clave es la paz, para los colombianos es el desarme y la justicia, pero para las FARC lo importante es el proceso, y mientras más largo mejor. Si sincronizan esos tres intereses hasta hoy asincrónicos, habrá paz con legitimidad, si no, tendremos de pronto más guerra y una sociedad más polarizada.

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