La Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, nació por inspiración del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, en 2007. Lo hizo con la idea de crear un organismo que sirviera de contrapeso a la OEA, que el bloque bolivariano juzga proclive a las "políticas imperialistas" de Estados Unidos y Canadá. Adhirieron pronto a su idea los gobernantes chavistas del subcontinente. La Unasur no se ha destacado en particular por ningún aporte importante. Sus Estatutos dicen que defenderá la democracia, cosa que ha hecho mediante declaraciones retóricas siempre y cuando los acontecimientos que ameriten su intervención se ajusten a la especial concepción que de la democracia tienen los adeptos del fallecido caudillo.

Se anuncia que el nuevo secretario general de la organización será el expresidente colombiano Ernesto Samper Pizano. Es posible que en los demás países de Unasur la gente no sepa que se trata del exgobernante con mayor desprestigio en su propia nación. Que sufra la humillante circunstancia de no tener visa para ingresar a los Estados Unidos seguramente sirvió para generarle mayores simpatías dentro del bloque que ahora deberá representar y promover.

El expresidente ha ocupado su tiempo desde agosto de 1998 en reivindicar su nombre, sin mucho éxito. Ahora encuentra cobijo en esta instancia que le podrá reportar cierta visibilidad a la corriente de liberalismo de "izquierda social" que dice encarnar. En todo caso, si Colombia quería elevar el nivel de la prescindible entidad, quedó a deberles a los demás.