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Autor: Paloma Valencia

Fecha: 07/01/2016

Alternativa a la paz
“El posconflicto será muy violento”

Muchos colombianos me dicen que si ya está lista esta “paz” es mejor darnos la oportunidad. Subyace en su razonamiento la idea de que por mal que salga este proceso no vamos a empeorar; quedaremos igual, si acaso. No tengo poderes para ver el futuro, y sin embargo tengo la firme convicción de que este es el mayor error de cálculo que comete el país. Los costos de esta negociación superan lo que podemos pagar tanto económica como institucionalmente.


La injusticia –que ya es un resultado seguro- será el caldo para que germinen todas las nuevas violencias. Los delincuentes y muchos jóvenes creerán que para ellos también, más adelante, habrá impunidad. Generamos parámetros morales que serán nefastos; como no hay sanción para los criminales atroces, como además serán figuras políticas, muchos niños querrán y podrán seguir los pasos de Tirofijo o Timochenko. Esta negociación pretende que lo que hicieron fue si acaso, excesivo; pero que no merece castigo, pues estuvo justificada por ideales políticos.

Claro que el proceso de La Habana impactará negativamente nuestro futuro. La ley se convierte en un artefacto ridículo y la Constitución en un límite transable. No en vano escribió Dios sus mandamientos en piedra, porque hay cosas –como la ley- que solo adquieren su valor en la constancia de lo que no cambia.

El posconflicto será muy violento y ninguno de los flagelos que hoy causan la violencia se modificará. El narcotráfico avanzará como lo ha hecho en este gobierno, bajo la excusa de la concertación con las Farc. La minería ilegal seguirá arrasando ríos con su mercurio y sacando costales de oro para financiar violencia. La extorsión y todas aquellas conductas ilegales que signifiquen ingresos fáciles se incrementarán, pues la sociedad entiende que el delito no es grave. Nadie va a permitir que se le aplique la ley, pues como ya es usual oírlo, si las Farc que secuestraron, asesinaron y pusieron bombas no pagan cárcel, ¿por qué habría de pagarla alguien que cometió ese delito solo una vez, o cometió un delito menos grave?.

Nos consuelan diciendo que si la violencia y el terrorismo no tienen finalidades políticas será muy fácil combatirla; ya por experiencia sabemos que no es cierto. ¿Acaso no tuvo Pablo Escobar en jaque a Colombia? ¿Acaso no tienen las Maras –bandas criminales- doblegado al Estado en Salvador?

Colombianos debemos calcular bien: la desmovilización de las Farc no puede ser tan costosa como para que nuestra ya agobiante violencia siga en aumento. Nos prometen la paz pero luego dicen que esta no es la firma, sino que tardará 10 años más, y después dirán que fue culpa de los gobiernos subsiguientes el que el país siga con creciente violencia. Por supuesto que es muy efectivo vender soluciones de corto plazo y prometer de ellas impresionantes resultados. Así se hizo con la idea de emitir dinero para superar la pobreza, y con el tiempo vinieron las superinflaciones. La alternativa a la paz de Santos es el camino difícil y largo de la defensa de la ley y la coherencia institucional.