FCPPC - Vista de Impresión

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Autor: Juan David Escobar Valencia

Fecha: 04/02/2019

El 24 de julio de 2017 escribí: “La probabilidad de que Maduro sea removido aumenta si el gobierno de EE. UU. toma acciones específicas que irresponsablemente aplazó el anterior, pero dicho cambio no será solamente el resultado de las acciones del Papa alcahueta, o de la OEA y la oposición que en general ha sido tan incompetente como la dictadura venezolana. La salida de Maduro podría ser el fruto de una negociación, no pública, entre el gobierno de Estados Unidos y sectores del chavismo que saben que Maduro está haciendo inviables sus intereses”… “Además de Cuba, a quien se le avecina una tormenta económica, hay que involucrar en esta ecuación a China y Rusia, que no están felices con un cambio en Venezuela y moverán sus palancas para asegurar ciertas continuidades”… “Rusia, que estaría negociando el exilio de Maduro, va a asegurarse que las cosas no cambien dramáticamente ni pongan en peligro la continuidad de los derechos mineros que han logrado conquistar. Por eso Rusia no quiere tener más a Citgo como garantía de sus multimillonarios préstamos a Venezuela y está intentando a cambio que le adjudiquen más campos de gas y petróleo”.

El gobierno venezolano es una cleptocracia dirigida por carteles delictivos de militares que no permitirían un cambio de poder que amenace su libertad y especialmente sus enormes fortunas. Para ello se alió con grupos narcoterroristas como Farc, Eln, Hezbolá y Hamás, y seudodemocracias como Bolivia, Turquía, Cuba, China, Irán y Rusia. Esta última ha prestado mucho dinero a la dictadura venezolana y equipo militar en cantidad y capacidad desproporcionada para el promedio de la región, por lo que no consentiría que el destino de dichas “inversiones”, además del valor geopolítico que tiene para Rusia el eje “Cuba-Venezuela-Nicaragua”, lo determine un nuevo gobierno venezolano o el estadounidense.

EE. UU. decidió actuar materialmente, apretando el nudo de la horca económica y mostrar los dientes enviando “activos” al vecindario de Venezuela. ¿Qué hará Rusia? Además de guardar el oro que le queda a la dictadura venezolana, reportes negados por el gobierno ruso indican que mercenarios pertenecientes a la empresa rusa de seguridad privada Warner Group, que ha participado en conflictos en Ucrania, Siria y actualmente entrena a las fuerzas armadas en la República Centroafricana, fueron enviados a Venezuela para una “misión especial”, que incluiría la protección del dictador Maduro y sus secuaces. Dicho grupo, que había trabajado en Gabón y Sudán, viajó de Moscú a Dakar donde permaneció dos días, hizo escala en Punta del Este, Uruguay, con destino a La Habana, el nido y guarida de ratas del continente, para finalmente viajar a Caracas en un vuelo comercial el 25 de enero. Este sería el segundo contingente de mercenarios rusos, que se suma al que habría sido enviado en mayo de 2018, antes de las “elecciones”.

Si Maduro cae, hay que mirar hacia dónde y quiénes van a ser aplastados, y Rusia no quiere ser uno de ellos. La tormenta apenas comienza.